CONOZCAMOS A RENACER

Por Graciela Canteros - Renacer Buenos Aires - Publicado en el Boletín Electrónico de Renacer Nº 13

Cuando un papá llega al grupo, viene con toda su carga de angustia y sufrimiento, buscando respuestas a lo inexplicable.

Nosotros no las tenemos, pero somos todos espejos y nos vemos inmediatamente reflejados y nace, casi sin quererlo, una corriente de amor y solidaridad que nos hace olvidarnos de nosotros mismos, para pensar en los demás.

Tomándolo de la mano, tratamos de contenerlo y acompañarlo para enseñarle que compartiendo el dolor, éste se va diluyendo.

No importan la forma de su partida, la edad que tenían al partir y el tiempo que hace desde que partieron: nos manejamos todos con el mismo lenguaje del AMOR.

Llorando juntos aprendemos que para elaborar el duelo no poseemos todos el mismo tiempo, y ese aprendizaje produce un profundo respeto por el otro.

Mirándonos a los ojos, comprendemos que no somos los dueños del dolor. Dejamos de sentirnos protagonistas y podemos pensar en el dolor de los demás.

Tampoco somos profesionales, pero pasado el shock inicial y desde nuestra humildad, empezamos a darnos cuenta que nos invaden un montón de sentimientos negativos, difíciles de manejar.

Trabajando juntos en el Grupo, tratamos que esos sentimientos negativos no nos superen y no nos hieran más de lo que ya estamos heridos.

Nos sería más fácil limitarnos a hundirnos en la desesperación, y pasar nuestra vida llorando o sumergimos en el trabajo como una forma de negar la realidad; pero juntos aprendemos que todavía hay cosas que valen la pena ser vividas y que necesitamos ponernos de pie, para vivirlas.

También aprendemos que dando vuelta la hoja desconociendo la muerte de nuestros hijos, nunca vamos a alcanzar la PAZ, que tanto ansiamos.

Tratamos juntos que ese dolor tan intenso que tenemos no maneje nuestra existencia y aprendemos a aceptar que la muerte forma parte de la vida.

Intentamos en grupo, descubrir todos los mensajes que nos dejaron nuestros hijos, en especial desde el AMOR, y tratamos de devolverlo sin presiones.

Buscamos crecer espiritualmente para trascender el dolor y seguir el camino que nos falta recorrer.

Y la esperanza, y la posibilidad de un nuevo sendero, y el encuentro con una nueva vida; y la mano que se tiende; el abrazo que cobija; la palabra que consuela y todo un cúmulo de hermanos semejantes que comprenden, que ayudan; que sufren exactamente lo mismo.

Y de repente …..RENACER

Con todo nuestro amor,
por nuestros hijos
y con nuestros hijos.

3 comentarios

  1. Ligia Garcia dijo:

    Viernes 18 Enero 2008 en 6:25 pm

    Este articulo me encanto, senti que describe realmente lo que necesitamos los padres en duelo, cuando atravesamos por el momento mas duro de nuestra vida.

  2. Digna Ojeda dijo:

    Sábado 19 Enero 2008 en 12:24 pm

    Muy claro y contundente su artículo, nos lleva areflexionar sobre la importancia de disfrutar la vida con nuestros seres queridos y no esperar que ya no están fisicamente para valorar lo que fueron. Por otro lado, el mensaje debería llegar a todas las personas, sin que sea condición haber conocido el duelo. Saludos, hermanos.

  3. JUAN CARLOS dijo:

    Sábado 19 Enero 2008 en 8:56 pm

    COINCIDO CON TODO LO DICHO EN EL ARTICULO.-
    DEBEMOS SER DIGNOS DE NUESTROS HIJOS QUE SE FUERON Y PONER TODO LO QUE TENEMOS POR LOS QUE QUEDARON Y POR NOSOSTROS MISMO.-
    SON HERMOSOS ESTOS TEXTOS.- YA ME DEDICARE A ESCRIBIR MI EXPERIENCIA Y MIS CONCLUCIONES DE ESTA NUEVA ETAPA DE MI VIDA.-
    HOY DESEO FELICITARLOS Y ESPERO QUE ESTA CADENA DE AUTOAYUDA NUNCA SE ROMPA,
    PARA PODER CRECER TODOS JUNTOS Y SOBRELLEVAR ESTA VIDA TERRENAL QUE NOS QUEDA LO MEJOR POSIBLE.-
    UN ABRAZO GRANDE PARA TODOS Y EN ESPECIAL PARA LOS QUE INICIARON Y HACEN POSIBLE QUE EXISTA RENACER.-

Escribe un comentario