Día a día
Domingo 27 Enero 2008 en 11:51 am (Material de Lectura)
Tags: amor, dolor, duelo, hijo, matrimonio
Autor: Carlos Juan bianchi
Solo unos pocos hechos, tienen la virtud y el poder de generar en el hombre profundos cambios, verdaderas crisis vitales. Son estos acontecimientos, oportunidades (no siempre aprovechadas), para crecer y otorgarle a nuestra existencia un sentido que rebase el individualismo egoísta con que habitualmente nos movemos. Entre ellos se ubican por su trascendencia: el nacimiento y la muerte de un hijo. Signado el primero por la felicidad y el segundo por el pesar de la pérdida. Ambos por el amor.
He tenido que experimentar a lo largo de mi vida las dos emociones, desde ya la última, no deseada. Si Alguien, (con mayúscula) me propusiese volver el tiempo atrás y repetir la historia con su mismo desgraciado final, yo aceptaría, porque remedando a J. L. Borges diría: “he preferido ser feliz y desdichado, a no ser ninguna de las dos cosas”. Cuando Martín partió, el dolor, el resentimiento, la impotencia, la desesperanza se adueña de mí. De nada valieron en ese entonces el cariño de los seres queridos que aún me quedaban: mis otros hijos, mi pareja, mis padres, algunos pocos amigos… Necesité tocar fondo, vomitar hasta el hartazgo esas emociones que me envenenaban, despojarme de ellas hasta quedar como quedé: vacío, sin fuerzas ni ganas de seguir… Al cabo de algún tiempo, (no fue poco), comenzó a disiparse esa densa bruma, con dificultad me puse de pié. La vida se ajetreaba a mí alrededor. El mundo no se había detenido. Yo mismo, con mi gran dolor estaba vivo. Necesitaba replantearme muchas cosas, pero fundamentalmente como seguir sin él, sin su tierna presencia. Si mi vida hubiese de continuar, debía ser de la mejor manera posible. Aprendí a evitar las conductas autodestructivas, a no asumir un papel de víctima, a no mendigar una limosna de afecto porque comprendí que no era yo ni mi dolor tan importante para los demás, como para que me dispensaran demasiado tiempo. Cada cual tiene sus penas, pensé. Seguiré mi camino con dignidad, con la frente alta. Es cierto, dolorosamente cierto que he perdido un hijo pero no seré por ello un inválido ni reclamo de la sociedad un tratamiento especial. No he de incomodar a nadie con mis queridos recuerdos, y podré además escuchar a otros en el relato de sus desventuras y hasta asistirlos talvez ya que el sufrimiento ha sido para mí una escuela de vida venturas y hasta asistirlos talvez ya que el sufrimiento ha sido para mí una escuela de vida y me ha sensibilizado de un modo especial frente al dolor de los demás. Es como si un velo se hubiese disipado despojándose de urgencias materiales. Enseñándome que la vida es presente, que la vida es hoy, que hoy es el único día del que soy realmente dueño, y es aquí y hoy, donde se manifiestan mis emociones. Es esta realidad no caben las postergaciones ni las promesas, (que son una especie de sentimientos posdatados y muchas veces incumplidos). Hoy soy libre de ser quien soy, de expresar mis sentimientos con claridad, de decir que sí, de decir que no, de evocar la imagen de mi hijo y sentir en mi cuerpo la tibieza del vínculo y el amor recíproco, de elegir mi camino y tomar determinaciones sin que estas incluyan necesariamente las expectativas de la sociedad. Martín se fue y al partir me ha abierto una pesada puerta de apegos y prejuicios, enseñándome a vivir intensamente mi presente, con plenitud, con libertad, con él lo vivió, con actitud dadora, cordial, espontánea, sensible, dejando de lado mezquindades y temores, eligiendo vivir a dudar. Hoy el futuro no es más mi verdugo, es en todo caso una dulce promesa de reencuentro. Hoy ésta es mi verdad y el recuerdo de mi hijo y de su hombría de bien me asisten permanentemente. Hoy este es el camino que me acerca a él. Sin pausas, sin urgencias…día a día.







dora ilda peña dijo:
Domingo 27 Enero 2008 en 7:47 pm
gracias por ese mensaje que de verdad me llego a mi corazon aprender a vivir el presente como lo dice esemensaje mil gracias
dora ilda peña dijo:
Domingo 27 Enero 2008 en 7:49 pm
cada dia me llena mas a mi corazon a comprender la muerte de un ser querido mil gracias
norma monsalvo dijo:
Domingo 27 Enero 2008 en 9:10 pm
es muy dificil aceptar los designios de la vida , pero este es una buena oportunidad para pensar en lo que que escribio y tratar de poner todo de nuestra para seguir adelante . DIOS LO BENDIGA
JUAN CARLOS dijo:
Lunes 28 Enero 2008 en 4:24 pm
me gusta mucho lo que dice y lo que escribe Carlos Juan -
me hace muy bien y coincido en todo -
muchas gracias por vertir esos conceptos y ponerlos a nuestro alcance -
es lo que siento, solo que a veces cuesta narrarlos con tanta presición.-
Gracias Tocayo, siga con sus escritos y sus charlas, son muy importantes para nosotros.-
JCB
Digna Ojeda dijo:
Martes 29 Enero 2008 en 1:47 pm
Amigo Carlos, con el respeto que te mereces, porque no me conoces, pero como que con tus relatos estas ayudando a mi familia sin saberlo, no puedo llamarte de otra manera AMIGO! Pronto, tengo la fe que mi querida hermana que perdió su único hijo, exponga sus sentimientos como tú. Gracias por tus comentarios hacen mucho bien, a pesar de la distancia que nos separa, mi país es tú país Venezuela.
Laura Anderson dijo:
Miércoles 6 Febrero 2008 en 6:35 pm
Carlos, gracias por el comentario es muy lindo tus palabras son poderosas y llegan muy adentro del corazon.
antonio dijo:
Miércoles 27 Febrero 2008 en 4:48 pm
m encanto
Maria Olga dijo:
Lunes 31 Marzo 2008 en 8:38 pm
Señor Bianchi, comparto con usted el mismo sentimiento, a pesar del dolor de haber perdido a un hijo tenemos que encontrarle un sentido a nuestra vida, es duro pero no imposible. Personas como usted nos dan aliento y son un gran ejemplo. Yo despues de un año y 8 meses de haber perdido a mi hijo de 24 años, me siento incompleta, todavia hay dias que no se ni lo que quiero, es dificil expresarlo, estoy aprendiendo a vivir de nuevo.