Ejemplos - Como ayudarse a seguir luego de la muerte de un hijo.

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Trabajo presentado en el 14 Aniversario de Renacer Tandil en representación del Grupo Avellaneda por Juan Francolino, Papá de Luciana.

Voy a hablarles de MUERTE y no de cualquier muerte sino de algo peor que nuestra propia muerte, hablamos de la muerte de un hijo.

 ¿Que pasa cuando muere un hijo?
 
 Al morir un hijo se destruyen ilusiones, proyectos, anhelos y nuestro sistema de creencias. Nuestra vida queda sin sentido.
Nos habían enseñado que los hijos sobreviven a los padres,  que es antinatural que un hijo muera antes que un padre.
Nos derrumbamos emocionalmente y nos encontramos inmersos en la más profunda crisis existencial.
Volvemos del cementerio y tenemos que seguir viviendo. Hay vecinos que nos ven en la calle y se cruzan para no enfrentarnos. Y en ese momento no podemos entender esa actitud.
            Familiares y  amigos no logran entender lo que estamos viviendo.
En las reuniones evitan mencionar el nombre de nuestro hijo.
Lentamente nos quedamos solos.

En ocasiones escuchamos frases tales como,

El tiempo todo lo cura.
Ya va a llegar la resignación.
Son jóvenes pueden tener otros hijos.
Pueden adoptar.
Hasta aquí la descripción de este cuadro de situación.  Veamos los siguientes conceptos:

No es antinatural que un hijo muera antes que un padre es anticultural. Miremos la naturaleza y veamos a cuantas madres se le mueren los cachorros. Veamos los centros de pobreza de nuestro país y las víctimas que cobra la desnutrición infantil. Y este concepto es difícil de asimilar tanto para quienes tenemos un hijo fallecido como para los que no lo tienen. Y esto es así porque en nuestra cultura no se habla de la muerte seriamente. Se habla de la muerte o en broma o se evita el tema por temor a atraerla.
¿ Y que podemos decir de la muerte? Con certeza 2 cosas: primero que  todos moriremos y segundo que no sabemos cuando.
Debemos aprender que la muerte es parte del vida, posiblemente la parte más importante ya que es fin de la vida y lo que da marco a la vida.
Y cuando enfrentamos a la muerte nos encontramos viviendo un proceso al que se denomina duelo.
            El duelo es la respuesta emocional normal a la perdida importante. Y es un proceso que se compone de etapas las cuales son: Negación, Ira, Negociación, Profunda tristeza, Aceptación.
 Lo que nos lleva a preguntar ¿cuanto dura cada etapa?
El tiempo de duración de cada etapa es absolutamente personal. Por lo que no podemos establecer tiempos para que una persona que esta en duelo pueda volver a estar “bien”. Y en el caso de la muerte de un hijo el duelo termina con nuestra propia muerte, el duelo es permanente lo que no significa que el sufrimiento sea permanente.

 El tiempo en el duelo no significa nada, lo que importa es lo que hacemos y que actitudes tomamos en ese tiempo.
 No podemos ser ayudados si no queremos que nos ayuden. Cuando estoy en el pozo alguien me puede ayudar lanzándome una soga  pero yo tengo que tomarla y jalar para salir.
 Al  derrumbe emocional que conlleva la partida temprana de un hijo  tenemos que RENACER y volver a darle “SENTIDO A LA VIDA” porque el sentido de la vida no se encuentra sino que nosotros se lo damos. Ya no somos los mismos que fuimos, nuestros valores no son los mismos. Las crisis traen cambios y nosotros cambiamos.

 Pero esto no quiere decir que nos olvidemos de nuestro pasado o de que manera veíamos las cosas antes.

 Decimos que la gente no nos entiende, no nos comprende que solo en Renacer nos encontramos contenidos.

 ¿Como éramos nosotros antes de la muerte de nuestro hijo?
 
 ¿Por qué la gente que no sufrió una tragedia debería entendernos?

 Ellos no nos tienen que entender, no pueden. Nosotros los tenemos que entender a ellos porque nosotros sabemos como es estar en las 2 veredas del camino. Porque seguramente nosotros en algún momento de nuestra vida tomamos las mismas actitudes que hoy nos molestan de los demás.

 En ocasiones escuche a padres enojados con sus hijos vivos porque no quieren hablar del hermano muerto.
 ¿Como era nuestra familia antes de la muerte de nuestro hijo?
 ¿Hablábamos en nuestra casa sobre la muerte?

 Porque el primer ejemplo lo tomamos de nuestra casa y la cultura que adquirimos durante mucho tiempo no la podemos modificar en un instante.

Y ya que lo mencione hablemos de ejemplos. Los ejemplos nos dan las pautas a seguir. Desde que somos chicos buscamos los ejemplos en los padres, en los maestros o en nuestros ídolos. Nos vamos cultivando en los ejemplos. Y vamos inventando nuestra vida a partir de los ejemplos.

Alguna vez escuche decir “lo que se hace en Renacer es admirable”. El ADMIRABLE es poner una barrera para definir lo que no puedo hacer. Lo que se hace en Renacer es ejemplar.
En Renacer lo más importante que encontramos son los ejemplos.
Partimos en el año 1988 con el ejemplo que nos dio el matrimonio Berti formando el primer Gupo Renacer y a partir de ese ejemplo inicial otras madres y padres lo tomaron y formaron más grupos, algunos siguen, otros no, pero el ejemplo sigue y todos los años hay grupos nuevos.

Y hoy estamos celebrando 14 años del Grupo Tandil que supo resolver todos los problemas y situaciones que se le presentaron y nos da un tremendo ejemplo de lucha y perseverancia con el objeto de seguirse ayudando mutuamente y dando a la madre y al padre que llega un ejemplo de que se puede ser una persona integra y  que da lo mejor de sí a su familia y la sociedad. Porque podemos volver a sonreír y podemos ser felices.

Y cuando llegamos a la intimidad de cada grupo, a cada mamá, a cada papá, encontramos un ejemplo.
 
“Si está mamá con semejante tragedia puede seguir adelante, estar bien y ayudar a otros, yo también puedo”.

 Los padres cuando llegan al grupo creen que vienen a recibir y no se dan
cuenta que desde el primer momento están dando. Nos dan su testimonio, nos
dan a su hijo, nos dan enseñanzas, pues en cada historia tenemos cosas que
aprender, nos dan cosas que en otro lado no se atreverían o no podrían dar, nos dan sus ganas de poder mejorar y muchas cosas más que no me alcanzaría el tiempo para enumerar. Y como consecuencia reciben.
Y se produce la Ayuda Mutua porque nos estamos ayudando unos a otros. Y la  Ayuda Mutua es posible entre pares, entre personas que estamos en un mismo nivel. Y aquí estamos nivelados porque somos padres que tenemos uno o más hijos fallecidos.

Hace un tiempo atrás una mamá nos dijo:
Puse la foto de mi hijo en el grupo, es en el único lugar que yo puedo
compartirlas porque para mi es sagrado.

 El ejemplo contagia, porqué cuando llegamos a Grupo no sabemos que nos vamos a encontrar. Y podemos ver a Renacer como un lugar a donde vamos a contar lo mal que lo pasamos en la semana o por el contrario, como un lugar a donde vamos a ir con el objeto de salir mejor de lo que llegamos, un lugar a donde ir a contar que  fue lo que hice en la semana para estar mejor.
Y  cada papá qué concurren a los grupos son  ejemplos y seguramente va a haber una mamá o un papá que va a tomar ese ejemplo para ayudarse a salir adelante.

Siempre que hablamos de muerte y hablamos de dolor estamos hablando de amor, porque el amor y el dolor son dos caras de la misma moneda. Duele porque amamos. El dolor permanece intacto los que cambiamos somos nosotros.

En Renacer no estamos unidos por el dolor, en Renacer estamos unidos por el amor de nuestros hijos.
 

18 Comentarios

  1. Patricia dijo,

    Viernes 22 Febrero 2008 en 8:17 pm

    Mi hijo acaba de fallecer el 25 de enero. Me gustaría saber en donde se reúnen. Gracias. Patricia.

  2. Patricia dijo,

    Viernes 22 Febrero 2008 en 8:18 pm

    Por favor…

  3. norma monsalvo dijo,

    Viernes 22 Febrero 2008 en 11:13 pm

    Es importante y ejemplar todo lo que hace el grupo para los papas que estan pasando por todo este dolor. la perdida del ser amado es lo mas dificil y doloroso que tiene que vivir el ser humano y en estos grupos se encuentra la ayuda para poder seguir.

  4. Carmen Lucila Herrera dijo,

    Viernes 22 Febrero 2008 en 11:55 pm

    La última frase donde dice que no estamos unidor por el dolor sino por el amor a nuestros hijos, es lo más bello que he leído últimamente, gracias, y si es verdad el amor a nuestros hjos es lo que nos mantiene. Desde Venezuela, Carmen Lucila Herrera.

  5. mariana lopez delicado dijo,

    Sábado 23 Febrero 2008 en 5:36 am

    Es la primera vez que me dirijo al grupo desde esta pagina, ya lo hice desde hace tiempo en la pagina de Renacer, es verdad que desde hace un tiempo deje de hacerlo,pero no por ello dejo de seguir sus cartas y comentarios, las circustancias de la vida asi lo han querido, Renacer me dio una gran ayuda el dia en que ingrese en el grupo, muchos padres se pusieron en contacto y desde ese dia empece a vivir mi nueva vida, por que eso es lo que me ha pasado a mi desde que mi hijo se marcho, vivo una nueva vida sin el, añorando su presencia sus besos abrazos y sus palabras, pero amigos se que el esta con migo en mi corazón y volvere a tenerlo el dia en que yo me marche con el, siento envidia de todos los papas y mamas que tienen la posibilidad de poder asistir una vez a la semana al grupo en presencia, yo por desgracia soy de Alicante (España), no puedo hacerlo, aqui no existen estos grupos, y me encantaria por que a los grupos que he podido ir, no puedo expresarme con toda sinceridad, la gente que ahi va, no estan pasando por lo mismo que yo, son problemas “para mi” sin importantica, de trabajo, con amigos, con familiares, ya ven…………….entonces ellos cuando yo alguna vez empiezo hablar se callan y escuchan y eso me duele, no me entienden, solo dicen pobrecita en voz baja y eso duele, felicidades por el bloq, y sobre todo por la gran ayuda que me dais en la distancia.
    Mariana mama de Manuel Ernesto

  6. Elisa, mamá de Erica que aún canta el Ave María dijo,

    Sábado 23 Febrero 2008 en 7:05 pm

    Conocí a Renacer cuando falleció una sobrinita de apenas 2 años y se lo recomendé a su mamá, pasaron muchos años y estoy yo también en Renacer, con la muerte de mi hija Erica en un accidente a los 31 años y con una bebé de tres meses ( que ahora es un sol , Paloma de casi tres años).
    Ya no asisto a pa psicóloga, ella no perdió un hijo y no me comprende, tampoco los psiquiatras, que me ayudaron a salir de la cama y a alimentarme, pero nada más, la vida me la devolvió Renacer, y mis otros dos hijos vivos, porque la fe , también me abandonó en ese momento, un abrazo y un gracias eterno, Elisa de Rosario

  7. norma monsalvo dijo,

    Domingo 24 Febrero 2008 en 7:55 pm

    CREO QUE LA PERDIDA DE UN HIJO ES LO MAS TERRIBLE QUE PUEDE VIVIR EL SER HUMANO. SUFRO POR LA PERDIDA DE MI SOBRINITO POR QUE ES INJUSTO QUE PASE ESTO EL ERA MUY NIÑO TODAVIA Y NO SE PUEDE ENTENDER POR QUE PASO ?. EN EL AÑO 2002 TAMBIEN PERDIMOS A DOS SOBRINITAS EN UN ACCIDENTE EL LA CIUDAD DE MENDOZA ELLAS ERAN SOBRINAS DE MI ESPOSO , FUE TODO MUY DOLOROSO,… Y TAMBIEN LES CUENTO Q NADIE SUPO EN MI FAMILIA ..SOLO MI ESPOSO Y YO, QUE YO PERDI DOS EMBARAZOS UNO ERA GEMELO DEL QUE HOY TIENE 8 AÑOS Y EL OTRO FUE EN AGOSTO DEL 2000 . Y ESTO ME DUELE DIA A DIA POR QUE A PESAR DE Q NO LLEGARON A NACER SIGUEN SIENDO MIS HIJOS , HACE MUY POCO PUDE HABLAR DE ESTO,. CON ALGUNAS PERSONAS , PERO CADA UNO TIENE SUS COSAS Y LES PARECE UNA TONTERA QUE LES HAYA CONTADO POR Q PIENSAN Q COMO EL TIEMPO PASO TODO SE OLVIDA Y NO ES ASI . CADA DIA ES VOLVER A VIVIR A PESAR DE TODO

  8. norma monsalvo dijo,

    Domingo 24 Febrero 2008 en 7:56 pm

    SIGAN ADELANTE ES MUY BUENA SU LABOR

  9. mariel dijo,

    Miércoles 27 Febrero 2008 en 12:42 am

    pidan ayuda, solos es muy dificil salir de algo como la muerte de un hijo.
    suerte

  10. diego dijo,

    Miércoles 27 Febrero 2008 en 12:46 am

    QUE DIOS LOS BENDIGA POR SU DIGNA LABOR.
    MUCHA GENTE LOS NECESITA

  11. Mariela dijo,

    Sábado 1 Marzo 2008 en 11:39 am

    hol

  12. Mariela dijo,

    Sábado 1 Marzo 2008 en 12:12 pm

    Soy Mariela, mama de Tomas, fallecido el dia 04/04/2007,.
    Mi bebe fallecio a los 4 meses y 26 dias de vida, por una enfermedad genetica, llamada A.M.E Tipo I (atrofia muscular espinal infantil); se esta acercando el 1er año sin el, y la verdad es que no puedo creer como pasa el tiempo: el sufrimiento y el dolor que se acrecienta cada vez mas con el pasar de los dias son interminables. Cada dia sin el, es un dolor desgarrador e inexplicable, que cuando me levanto no veo la hora de volverme a acostar, asi digo “otro dia mas”. Era mi primer y unico bebe, tan esperado y soñado, que se me fue tan rapido en un abrir y cerrar de ojos. El poco tiempo que lo tuvimos, pese a que con el correr de los dias, la enfermedad avanzaba un poquito mas, fue el MEJOR tiempo de mi vida. Con su corta edad, mi hijo me enseño muchas cosas, mas que una persona con muchos años me podria enseñar. Hoy, le debo, poder estar sentada, aca, escribiendo y describiendo “mi dolor” a dos personas, fundamentalente, que son mi “gran PAPA” y mi “gran MAMA”, que sin ellos no podria haber “salido adelante” como dicen algunos con su amor, su paciencia, y su incondicionalidad hacia mi.

  13. angelica godoy dijo,

    Miércoles 5 Marzo 2008 en 12:48 am

    hola, mi nombre es angélica y soy mamá de cuatro hermosos hijos, tres conmigo en el plano terrenal y uno, mi felipe andré, en el plano espiritual o en la otra dimensión.
    Amigos, gracias por existir, creo que si existe alguna organización con fines de ayuda y amor, esa es Renacer, es aquí en donde a nuesro pesar, estamos los que sabemos que se siente en lo mas profundo de nuestro ser, creo que no existe ser en el mundo que pueda entender el dolor y la desesperanza que se siente, cuando se pierde al ser más amado en la vida, un hijo.
    Mi hijo hermoso dejó este plano terreno cuando pisaba los 12 años, fué devastador y sigue y seguirá siendo demasiado doloroso, sólo cuando tú logras darte cuenta, que lamentablemente no eres el único, cuando te das cuenta que día a día parten niños y jovenes, aquellos que supuestamente no debieran partir, sólo en ese momento te das por enterado que es parte de la vida, que no existe cronología, que el que se vayan los abuelos primero, los papas después y luego los hijos, sólo existe en la cabeza y formación de los individuos, renacer de alguna forma, nos acerca a la partida física, nos hace entender que el dejar este plano es parte de la evolución y lo que es más importante, nos debe dejar claro que la “muerte no existe”, sólo existe el cambio de estado, hoy yo estoy convencida que felipe sigué conmigo, no de la forma que yo quiero, sino en la forma que le demandó su evolución, es por ello que hoy acepto y amo su nueva forma, mi hijo jamás morirá, pués esa palabra para mi no existe, desde el lugar en que hoy él se encuentra, sé que me está viendo y ayudandome para que llegue a mi ,el entendimiento y logre evolucionar, pra en un futuro determinado nos volvamos a reunir.
    te amo demasiado para soltar ese sentmiento.
    con cariño
    angélica desde chile

  14. Ramiro dijo,

    Martes 15 Abril 2008 en 1:27 am

    les mando un abrazo y un gran apoyo incondicional a quellas personas que perdieron un hijo. No bajen los brazos, ellos estan con Dios, esperando por nosotros, en aquel tiempo que tengamos que ir luego de aprender que la muerte es parte de un peroceso que debemos aceptar, aunque culturalmente y religiosamente sea un tabu, la muerte es parte de la vida, y no hay que ver la muerte como el peor de los males, hay que ver la vida como una bendicion de Dios, y la partida como un ciclo que se cumple, para comenzar otro en el mas alla, con nuevas cosas que aprender… Les mando un abrazo, mi mal es ramiro.albala@gmail.com

  15. Ramiro dijo,

    Martes 15 Abril 2008 en 1:28 am

    Tanatología

    “De los cuidados paliativos al Ars Moris - Un abordaje psico-espiritual”

    “Aprende a morir y aprenderás a vivir. Nadie aprenderá a vivir si no ha aprendido a morir”, así rezaba un viejo manual occidental sobre la muerte y el proceso de morir.

    Actualmente, en nuestra sociedad se ha producido un considerable avance en lo referente a la atención al paciente moribundo, desarrollo que se ha realizado por un lado en lo que hace a la terapia del dolor y más específicamente a la farmacología en sí. Pero también, el movimiento de los cuidados paliativos desarrollado a mediados del siglo pasado por C. Saunders en Inglaterra y que da cuenta de la necesidad de brindar una atención compasiva tendiente no sólo a disminuir el sufrimiento físico del paciente sino también a optimizar su calidad de vida, a través del control de los síntomas físicos, emocionales, mentales, sociales.

    Pero como supiera decir el sabio maestro budista, Padmasambhava: “Quienes creen que disponen de mucho tiempo, sólo se preparan en el momento de la muerte. Entonces los desgarra el arrepentimiento. Pero, ¿no es ya demasiado tarde?”.

    En este sentido creo que la pregunta que todos y cada uno de nosotros nos debemos hacer aquí y ahora a nosotros mismos y con total sinceridad es: ¿Qué sé sobre la muerte?”.

    En primer lugar debemos ser conscientes de que la muerte es un absoluto misterio, pues nadie ha regresado del “más allá” para referirnoslo. Todo lo que contamos es con lo que se denomina “experiencias cercanas a la muerte”.

    Pero debemos ser con nosotros mismos tan íntegros como lo fue el célebre filósofo griego Sócrates, cuando afirma: “El temor a la muerte, señores, no es otra cosa que considerarse sabio sin serlo, ya que es creer saber sobre aquello que no se sabe. Quizá la muerte sea la mayor bendición del ser humano, nadie lo sabe, y sin embargo todo el mundo le teme como si supiera con absoluta certeza que es el peor de los males”.

    Aunque si contamos con dos certezas irrefutables. Sabemos que es absolutamente cierto que habremos de morir y también que es absolutamente incierto cuándo y cómo. Angustiosas interrogantes existenciales ambas si las hay.

    En “El conocimiento silencioso” de Carlos Castaneda, don Juan, el gran brujo yaqui dice: “Sin una visión clara de la muerte, no hay orden, no hay sobriedad, no hay belleza. Los brujos se esfuerzan sin medida por tener su muerte en cuenta, con el fin de saber, al nivel más profundo, que no tienen ninguna otra certeza sino la de morir. Ese conocimiento da a los brujos el valor de tener paciencia sin dejar de actuar; les da, asimismo, el valor de acceder, el valor de aceptar todo sin caer en la estupidez y, sobre todo, les otorga el valor para no tener compasión ni entregarse a la importancia personal”. En otro momento expresa: “Los brujos dicen que la muerte es nuestro único adversario que vale la pena. La muerte es quien nos reta y nosotros nacemos para aceptar ese reto, seamos hombres comunes y corrientes o brujos. La diferencia es que los brujos lo saben y los hombres comunes y corrientes no”.

    Este concepto de la muerte como el gran adversario que nos infunde de valor y paciencia para actuar sin entregarnos a la importancia personal o ego-centrismo nos hace ver a la muerte como un maestro que nos saca de nuestro in-consciente escondite y nos abre a la verdad de la vida y del universo.

    Reflexionemos sobre ello. A poco que pensemos, hemos de llegar a darnos cuenta de que en realidad ignoramos quienes somos, es decir, cuándo nos preguntan sobre nuestra identidad respondemos con una diversa variedad de elementos que hemos coleccionado con el fin de definirnos a nosotros mismos (por ejemplo, soy uruguayo, psicólogo, hombre, etc.). Pero cuando todas esas cosas se nos quitan, ¿tenemos idea de quienes somos en realidad sin y detrás de todos esos agregados?.

    Además, nos identificamos con nuestro cuerpo y con nuestra muerte, pero que sucederá cuando ya no estén presentes, ¿son estos dos elementos sostenes seguros y confiables de nuestro ser y de nuestra identidad?

    Para no hacer frente a estas interrogantes, buscamos y exigimos vivir según un plan pre-establecido, por ejemplo, estudiar, trabajar, formar una familia, etc., etc., de manera de vivir de forma acelerada, ocupando el tiempo con responsabilidades y con cosas materiales.

    En una palabra, si deseamos dejar de una vez por todas que la vida nos viva a nosotros y en cambio vivir nosotros la vida (valga la perogrullada), debemos empezar por aceptar la muerte como una gran maestra que continuamente nos susurra al oído: “Carpe diem”, es decir, vive la vida en el aquí y ahora, sin dejar situaciones inconclusas, pues no sabemos que llegará primero, si la muerte o el próximo día.

    ¿Es esta una visión pesimista de la vida, que nos sume en la angustia y el terror continuos? Muy por el contrario. Nos permite una vida plena y fluida, pues al no saber en que momento ha de llegarnos el momento último, evitamos por un lado el dejar asuntos pendientes y minimizamos nuestra personal importancia, y por otro lado, buscamos mantener una comunicación plena y sincera con quienes y con lo que nos rodea, expresando en forma continua un profundo respeto y amor por todo y todos.

    Al ser conscientes de que nada es permanente, de que como dijera Lavoisier, nada se pierde sino que todo se transforma, despertamos al hecho de que nada es independiente sino que todo es inter-dependiente con todo y todos. Somos in-dividuos pero también estamos en común-unión y por consiguiente, nuestra más insignificante motivación, acción y/o palabra tiene consecuencias reales en todos los niveles del universo y en todos sus tiempos.

    Ergo, hemos de vivir en el aquí y ahora, en el momento presente pues el pasado ha dejado de existir como tal y ahora es parte del presente, y el futuro es algo incierto aunque fecundo y lleno de posibilidades, pero cuya plenitud depende del momento actual; el futuro nace junto con el momento presente y muere con él.

    Y así hemos de aprender a ser lo que don Juan llamaba un “hombre de conocimiento”, un guerrero espiritual que vive su vida desde y con “impecabilidad”.

  16. Ramiro dijo,

    Martes 15 Abril 2008 en 1:30 am

    ¿Qué significa lo anteriormente expuesto?, pues nada que menos que comprender que las crisis, el sufrimiento y las dificultades son puntos de inflexión en nuestras aletargadas existencias; son verdaderas oportunidades para transformarnos de y en forma íntegra, dándonos cuenta de la impermanencia de todo y aprendiendo así a aceptar los cambios. Como refiriera Heráclito de Efeso, no nos lavamos las manos dos veces en el mismo río.

    Así en la medida en que seamos conscientes del continuo fluir de la existencia en una espiral mutacional dinámica y permanente, aprendemos en consecuencia que el apego y la posesividad de personas, ideas y/o cosas es algo falso y que nos hace daño. Por consiguiente, al aceptar la no permanencia, disminuye nuestro apego y el consiguiente dolor por las eventuales pérdidas, reales o no y ganamos en compasión, alegría, amor, bondad y sabiduría al confiar plenamente en nosotros mismos; implica en definitiva un pararnos sobre nuestros propios pies, siendo responsables de y por nosotros mismos.

    Ahora, si todo cambia y muere, pero nada se pierde, sino que todo se transforma, entonces, ¿qué es la vida y qué es la muerte?. ¿Qué hay detrás de la vida y qué tras la muerte, si es que algo hay? A lo que podríamos agregar: ¿de dónde venimos y hacia dónde nos dirigimos?; ¿qué sentido tiene nuestra existencia?, y en definitiva, ¿quién soy?.

    Esto daría (y dará) cuenta de otro momento reflexivo, pero ahora preguntémosnos, ¿qué es lo que en verdad ha de contar en el momento de nuestra muerte?.

    Pues hay dos elementos básicos y fundamentales, uno es cómo hemos vivido nuestra vida (y como la vivimos), y el otro es cuál ha de ser el estado de nuestra mente en el momento de la muerte.

    Como dice Sogyal Rimpoché: “El último pensamiento y emoción que tenemos justo antes de morir ejerce un poderosísimo efecto determinante sobre nuestro futuro inmediato. Este último pensamiento o emoción puede amplificarse desproporcionadamente e inundar toda nuestra conciencia en el momento de la muerte. En este momento nuestra mente se encuentra completamente expuesta y vulnerable a cualquier pensamiento que entonces nos ocupe”.

    Tengamos en cuenta que nuestra reacción ante una enfermedad terminal o directamente ante la muerte dependerá de nuestra personalidad, de los valores que sustentemos y de nuestro conocimiento espiritual (conocimiento y no simple creencia).

    Como afirmábamos, vivir una “vida impecable” como decía don Juan, daría cuenta asimismo del logro de la capacidad de lo que podríamos denominar como “morir con arte” o “ars moris”, que consistiría en afrontar el momento último de nuestra existencia sin desear ni pensar en nada, sin mantener apego a ser o cosa alguna.

    Y esto se lograría tan sólo a través de la práctica de un camino espiritual, que no necesariamente religioso. La consecución de una visión espiritual implica ni más ni menos que mirar hacia dentro nuestro, disolviendo aquellos aspectos fragmentarios y en perpetuo conflicto en nuestra conciencia, relajando la tensión del ego y volviendo a reposar en la naturaleza de la mente. Se podría decir que consiste en una metodología, una praxis tendiente a lograr una plena conexión con nuestra esencia más íntima.

  17. Charo dijo,

    Viernes 18 Abril 2008 en 7:28 pm

    Murió mi hija hace pocos días, solo vacío y dolor hay dentro y miedo terrible de saber que tengo que enfrentar el día día sin Patricia, como hacerlo si no se como empezar. Vivo en Caracas, cero haber visto un Centro de Renacer en La Candelaria. Iré en los próximos días.

  18. ana maria dijo,

    Lunes 21 Abril 2008 en 11:35 pm

    hola mariana lopez delicado: te paso los contactos en Alicante:

    Fundación Verde Esmeralda. Grupo de ayuda Mutua para el Duelo.
    Julia López Orozco. Tlf. 629049551.
    Email: fundacion@verdeesmeralda.org.

    Asociación Renacer.
    Sara Velasco. Teléfono 965155371.
    E-mail: renacer_alicante@e-milio.com

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