Artículos del Australian National Newsletter

Artículos tomados y traducidos del “Australian National Newsletter (The Compassionate Friends) Nº 39 - March 2006″. Traducción Adriana Coca, mamá de Luciana.

Fuerza
Recuerdo las primeras semanas y meses, la gente me miraba y decía “Serena sos tan fuerte”, y yo lo odiaba. Para mí significaba que todo lo que los demás podían ver era la cáscara de mí, que era una mezcla desordenada de shock e incredulidad, no podían ver dentro de mi, mi corazón completamente roto y saber que cada célula de mi cuerpo estaba ansiando llegar a Rory, que cada camión ante el que no me lanzaba en la autopista era un milagro.


El miedo intenso que sentía de lo que iba a ser de mí; dónde estaba mi hijo, que no soportaba estar sin mi por cinco minutos … todo ello me consumía. Fuerza para mi significaba que tenía que “sobreponerme”a ésto, y no quería hacerlo. Odiaba la idea de “ser fuerte” – la gente dejaría de cuidarme si pensaban que yo era suficientemente fuerte como para cuidar a Rob, a los chicos y a mi misma.
Al pasar el tiempo, tengo una perspectiva diferente de lo que ser “fuerte” significa. Creo que durante esos tiempos en que nos permitimos ser consumidos por el intenso dolor que es el duelo, en que dejamos que nos pase, en lugar de luchar contra ello: eso es fuerza.
Cuando dejamos que otros nos ayuden, se sienten y estén con nosotros y nos ofrezcan algún tipo de apoyo – aún cuando sabemos que no tienen ni idea del dolor en el que estamos sumidos – eso es fuerza.
Cuando alguien viene hacia nosotros con lo que parece un pequeño y tonto problema, pero piensan que su mundo está cayendo a pedazos, y elegimos mostrar compasión y tratar de ayudarlos de alguna manera, eso es fuerza.
Apuntar tu rostro hacia el sol cuando tu corazón está por los suelos, eso es fuerza.
A veces, lo que nos han enseñado a pensar como debilidad, en éso reside gran fuerza.
Me he vuelto muy hábil para mostrar el tipo de fuerza que la sociedad acepta como “ser fuerte” – apretar los dientes, y todo eso. Pero es cuando mi máscara cae y la dejo caída por un rato, aún cuando la persona detrás de la máscara está vulnerable y asustada … es entonces cuando en mi corazón sé que soy fuerte.

El hijo menor de Serena, Rory se ahogó en su casa el 13 de setiembre de 2004. Tenía 3 años.

PUNTOS A CONSIDERAR

“No creo estar mejorando” – he escuchado estas palabras de casi todos los padres en duelo con quienes he hablado. Los padres en duelo no ven mejoran en su propio duelo porque están en él 24 horas al día. Conteste las siguientes preguntas para ver si está “mejorando”:

(1) ¿He pasado una hora sin llorar?
(2) ¿He pasado toda la mañana sin gritar?
(3) ¿He dormido al menos dos horas sin despertar?
(4) ¿Me he encontrado sonriendo en lugar de llorar pensando en mi hijo?

Debemos recordar llevar nuestro duelo un paso por vez. Si ha contestado “Sí” al menos a una de las preguntas anteriores, entonces está progresando – ha adelantado un paso.

Pam Duke
TCF San Antonio, Texas
De: We need not walk alone . Compassionate Friends Oak Brook Il.

HUNDIRSE O NADAR

“Hundirse o Nadar” no son las únicas alternativas en la vida. Muchos sobreviven sólo FLOTANDO. Hubo muchas veces después que murió mi hijo en las que sentí que estaba hundiéndome bajo las olas del dolor y que estaba demasiado cansada como para intentar llegar a la otra orilla de ese lago de sufrimiento. Era en esos momentos en los que simplemente, FLOTABA. Al flotar, debo haber tardado más tiempo en llegar a la orilla que si hubiera tratado de nadar; además, la orilla parecía tan lejana que no hubiera podido llegar nadando de todos modos. Pero al flotar con la corriente, no me hundí, y la otra orilla está cada vez más cerca.

Verna Smith
TCF, Ft. Worth, Texas
De: We need not walk alone . Compassionate Friends Oak Brook Il.

CARTA A MI MAMÁ

Mamá, no me olvidé de mi hermano. Es sólo que me resulta difícil hablar de eso. Veo tu dolor, y quisiera poder correr y abrazarte fuerte. Pero me contengo, lamentándolo muchísimo. En su cumpleaños trato de hablar, pero no puedo expresarme: tengo tanto para decirte, pero no puedo. No quiero molestarte, pero sé que te ayudaría y sé que es lo que quisieras.
Mamá, quiero decirte que él estaría comenzando la escuela el año próximo, que estaríamos comprándole el uniforme y la mochila. Todos los días veo chicos de su edad y veo tu mirada anhelante, y yo siento lo mismo, mamá. Trato de imaginar cómo se vería ahora, y que personalidad tendría. Recuerdo el corto tiempo que pase con él, el dolor cuando nos dejó. Mamá, me gustaría decirte cuánto lo amo, pero no puedo.
Veo tu dolor secreto cuando tus amigos olvidan su aniversario o cumpleaños, o cuando la gente se disculpa al nombrarlo. Mamá, yo odio cuando mis amigos evitan también el tema y cuando estoy mal ellos andan con cuidado, como lo hago yo. Cuando en realidad vos y yo queremos lo mismo, reír, llorar y recordar.

Anónimo, hermano.

De Words of Sorrow, Word Of Love – The Death of a Child (Palabras de dolor, palabras de amor – La muerte de un niño)
 

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