Huerta Grande 2008
Trabajo de grabación, transcripción y compilación realizado por Enrique Conde – Renacer Congreso – Montevideo – Uruguay
Preguntas y Respuesta
Papá que coordina Aldo
Aldo: Ahora vamos a proceder a dar la palabra a los papás que deseen hacer preguntas que contestará el panel coordinador o cualquier otro papá con experiencia dentro de los papás presentes; por favor, quien quiera formular una pregunta que levante la mano así le proporcionamos un micrófono, para que todos escuchen las preguntas y sólo vamos a recibir preguntas, no testimonios por favor.
Pregunta: Hace tiempo me dijeron, cuando yo empecé en Renacer, mi hijo Juan Manuel partió hace seis años, que cuando pasan los años uno vuelve a ser la misma persona que era antes de la muerte de su hijo. ¿Quiero saber de ustedes que tienen tantos años en Renacer, si eso es cierto?
Respuesta I: ¿Si tú puedes ser la misma persona?, tú puedes ser mejor persona que antes, eso es lo que decidas hacer tú, la persona que hace el bien va a estar bien; esa tarea es tuya, si tú haces el bien a otro, si tú piensas en el otro, si tú trasciendes como ser humano, vas a estar muy bien y vas a ser muy feliz y vas a llegar a ser la misma de antes, pero con amor.
Esa tarea la tienes que cumplir tú, tienes que pensar en el otro, en el otro padre que viene lleno de dolor atrás tuyo, tienes que ayudarlo, por eso estamos nosotros hace quince o dieciséis años que estamos ayudando a padres y estamos todos bien. De estos cinco o seis padres que estamos acá al frente, ninguno puede negar que está bien, todos hemos cumplido la tarea que nos mostraron nuestros anteriores, pensar en el otro.
Tratar de protegernos de ese amor del que hemos sido desprotegidos, introducirlo dentro de nuestro corazón y empezar a dar lo que nos han dado nuestros antecesores, eso es Renacer, esos son los que pueden escribir la historia de Renacer.
Nada más. Gracias.
Respuesta II: Quiero contestarle también a la mamá de Juan Manuel. Entiendo tu pregunta; nosotros aprendimos en Renacer que lo trágico que nos ocurre nos da el poder de la transformación de nosotros mismos, yo diría que no vamos a ser los mismos, vamos a ser distintos.
El rumbo que le demos a nuestras vidas después de la partida de nuestros hijos, va a depender únicamente de nosotros, por eso es que la vida nos hace responsables de la actitud que elijamos para enfrentar lo que nos ocurrió, no vamos a ser los mismos, podemos ser mejores o peores; nosotros elegimos ser mejores.
Gracias.
Pregunta: ¿Cómo encaran ustedes a aquellos papás que llegan al grupo y al rato desaparecen? ¿o fallamos nosotros Renacer, o fallan ellos?
Respuesta: Si me permiten, Renacer es para todos, no todos los padres son para Renacer.
Aldo: Quiero agregar a las palabras de Jorge, con quien coincido plenamente, que Renacer es un grupo de padres que han perdido hijos, pero no necesariamente todos los que vienen tienen que quedarse, como decía recién Pedrito.
Renacer es un grupo de transformación, y lo más importante es que esa gente que deja de venir, se haya transformado en una mejor persona, porque si todos los que venimos a Renacer nos quedáramos, hoy no entraríamos en este salón ni en algunos salones mucho más grandes que éste; por otra parte, Renacer es un grupo que devuelve a la sociedad seres diferentes, seres íntegros, algunos se hacen responsables de seguir trasmitiendo el mensaje, éstos somos nosotros, los que nos hicimos responsables de trasmitir el mensaje.
Pregunta: ¿Cómo cultivar la paciencia?
Respuesta I: Es un trabajo como cualquier otro, porque no es que los que estamos aquí con más años ya hayamos cursado, como quien va la universidad, y ya tenemos todo aprendido y nos podemos relajar. Es una tarea de todos los días cuando nos levantamos proponernos que hoy va a ser un día diferente, hoy va a ser un día valioso en homenaje a los hijos, en homenaje a la vida y en homenaje a nosotros mismos.
Aquí en Renacer, hablamos que todo está en nuestras manos; respecto al día de mañana que todavía no llegó, yo puedo proponerme que sea un día valioso, porque, de lo contrario, mañana va ser un día más y dentro de un mes ese día quedará olvidado por completo.
Para que un día sea valioso, tengo que proponérmelo y tengo que llevar a cabo alguna acción en ese sentido, que no quede sólo en palabras.
¿Cuáles son las acciones valiosas? Las que no sólo son buenas para mí, sino que son buenas para la vida y para el otro, para la sociedad. Ese es el camino que Renacer nos enseñó, que todos los días podamos hacer algo valioso en homenaje a nuestros hijos, por chiquito que parezca.
Me cruzaré a la casa de enfrente si sé que hay un hermano que perdió un hijo o quizá no haya perdido un hijo, pero puede ser que esté pasando un mal momento y le daré una palabra de aliento, ése va a ser un día valioso y quedará como un tesoro guardado dentro mío para siempre y nadie lo podrá sacar de ahí.
Cuanto más cosas valiosas guardemos, más grande va a ser nuestro tesoro y ahí empezaremos a calmar, un poco, nuestras ansiedades, nuestro apuro por estar bien.
Con estar apurados y nada más, no trabajar y no hacer nada, nuestra vida pasará y estaremos indefinidamente en el mismo lugar, no hay otra salida, es lo que todos repetimos, convertirnos en seres compasivos, generosos.
No todo el tiempo, no hace falta que estemos las 24 horas trabajando para Renacer, pero tiene que haber un cambio en nuestra vida, en nuestro accionar, si no son sólo palabras y la paciencia viene sola con todo este trabajo valioso que podemos hacer, porque sufrir en vano es algo que nos va a molestar para siempre, pero cuando al sufrimiento se le da sentido, deja de ser sufrimiento, poco a poco, con paciencia, entrégate, relájate.
Esto que te ha pasado, ya pasó, no juegues una pulseada a nadie, no te hagas preguntas que nadie va a contestar; yo me hice muchas preguntas, muchísimas, me “pelié” con Dios, me “pelié” conmigo misma, me eché culpas, pero solamente servía para lastimarme cada vez más.
Cuando tú dejes todo eso de lado, y empieces a vivir un poco en paz, que es el primer paso, que te entregues, te relajes, te olvides de ti y autorrenuncies a ti mismo por el bien de los demás, primero será por tu familia y después por un hermano que sufre, ése es el camino.
Muchas gracias.
Respuesta II: La paciencia no es significado de inactividad, por el contrario, es compromiso. Tener paciencia quiere decir que no me quedo quieto esperando que las cosas salgan, sino que yo me comprometo y hago algo, utilizo ese tiempo para cambiar en algo, depende de nosotros.
Los tiempos existen, para unos más largos para otros más cortos, pero lo que no debe existir es quedarnos quietos.
Gracias.
Pregunta: Hace seis años que perdí a un hijo, yo siento que hay dentro mío una gran tristeza, siento que hay una parte mía que se murió, yo lo siento a mi hijo conmigo que cada día está conmigo, que vive conmigo, pero yo siento que en mí se murió algo, mi pregunta es ésta: ¿por qué siento una gran tristeza, si su alma está conmigo? ¿porqué siento que hay algo muerto dentro de mí?
Respuesta: Yo pienso que tienes que seguir luchando, tienes que seguir trabajando, con amor, con amor al prójimo lo vas a superar.
Pienso que si hace tantos años que estás en Renacer, es que todos los días tienes que levantarte y elegir pasar un día mejor que ayer, la vida es vida, la vida no es ni linda ni fea, todos los seres humanos aunque no hayan perdido hijos, tienen que hacerla linda a la vida porque si hacemos linda a la vida después viene la alegría y viene la felicidad y con más razón tenemos que hacerla linda a la vida nosotros que hemos perdido hijos, si tú te lo propones y continúas.
Si has ido a muchas reuniones, Renacer ya ha hecho mucho por ti, Renacer te va a seguir esperando, pero es decisión tuya ir a golpear puertas, ir a ayudar gente.
Trata de introducir esa alma dentro de tu corazón y no te olvides que tienes allí posiblemente un primer Dios; ¿viste? , hoy día, podemos decir que tenemos la suerte de tener un Dios propio en nuestro hogar, o sea, que tenemos al Dios del mundo y a un Dios propio, pídele a tu hijo que te va ayudar, pídele mucho porque en eso los chicos no fallan.
Aldo: Yo les había dicho que las preguntas podían ser para los panelistas o para los papás que llevan tiempo en general y a la mamá que acaba de hacer esta pregunta, Gustavo Berti también quiere responderle algo.
Respuesta II: En la mesa dijeron que los papás veteranos podían responder, pero no dijeron los papás ancianos, pero bueno, me tomo la libertad.
Nosotros estamos acostumbrados en occidente a regirnos por leyes lógicas de pensamiento, una de esas leyes es el principio de no contradicción, que quiere decir que no se puede ser y no ser al mismo tiempo, entonces uno se pregunta ¿cómo puedo ser feliz en un aspecto y ser infeliz en otro?
Bueno, ese principio de no contradicción nos es aplicable a las vivencias humanas, nosotros sí podemos ser felices, estar felices y tristes por el mismo hecho al mismo tiempo.
Martín Lucero perdió una hija de seis años, Magdalena, y él decía ¡Qué paradoja de la vida, estar tan feliz porque mi Magdalena está en los brazos del Señor, y sufrir tanto en la carne por su ausencia.
O sea, que se puede ser feliz y triste por el mismo hecho y no hay que lamentarse por eso, porque es natural, cuando ustedes van a una reunión del grupo y viene un papá nuevo con la cara transfigurada por el dolor y ustedes hacen su mejor esfuerzo para ayudarlo y cuando ese papá se va mirándolos con una sonrisa y una mirada brillante en los ojos ¿no están felices ustedes?
Sííi…
¿Y no lamentan a pérdida de su hijo al mismo tiempo?
Sííí…
Entonces, eso es lo que hay que mirar, eso es lo que es Renacer, buscar la felicidad de los demás; hay un dicho muy bonito que dice: “el que lleva la luz a los demás, no la puede separar de sí mismo” como otro que dice: “ayuda a un hermano a cruzar el río y tú llegarás a la otra orilla”.
No tenemos que preocuparnos tanto por nuestras vivencias, son como son y están donde están y de pronto van a desaparecer, la tarea fundamental no es preocuparnos por nuestras vivencias, no es preocuparnos tanto por lo que yo siento, es preocuparnos más por lo que siente la persona que está sentada frente mío y con su mirada, con su dolor, me demanda, me exige ayuda, porque Renacer es, en el fondo, una tarea moral y ser moral quiere decir darle al otro el doble de lo que esperamos de él.
Pregunta: ¿Cómo hacemos nosotros cuando todavía no podemos con nuestro propio dolor, para poder ayudar otro?
Respuesta I: Hace dos años y dos meses que estoy en el grupo, para poder llegar a eso hay que poner una actitud fuerte, mucho amor, no me sirvió de nada ponerme en el lugar de víctima, es apostando a la vida que se sale adelante.
Que todos los días, como han dicho otros papás, sea un día que tenemos que vivirlo, la vida de nosotros no terminó en el momento de la partida de nuestros hijos, va más allá, tenemos que trabajar todos los días para que los hijos que partieron, vayan de nuestra mano, vayan de la mano de los hermanos, que sean espejo de nosotros para trabajar, para ayudar, para darle mucho amor a los papás nuevos todos los días, ya sea por un llamado telefónico o por presencia física.
Que todos los papás que están acá que trasmitamos el Mensaje de Renacer y sobre todo a los papás recientes con mucho, pero mucho, mucho amor.
Y muchas gracias.
Respuesta II: Quiero decirle a esta señora que no hay un tiempo, no hay un momento, pero va a llegar aquel en que, sin darse cuenta, va a estar ayudando, por el simple hecho de estar en el grupo cada vez que hay una reunión ya está ayudando a otras personas sin darse cuenta. Nada más.
Pregunta: Hace un año o un poco más que estoy en Renacer y aún siento muy dentro mío, que no puedo superar el momento de la tragedia, un sentimiento de culpa y nos se cómo trabajar esos sentimientos. ¿cómo se hace para poder trabajar esos sentimientos crueles de culpa?
Respuesta I: Yo le diría dos palabritas a la señora, nosotros en estos muchos años que estamos en el grupo, hemos conocido muchos testimonios.
El testimonio de sufrimiento más largo que hemos conocido ha sido un señor que estuvo treinta años sufriendo por la partida de su hijo; en aquellos años no había grupo, ese señor no pudo cumplir la tarea que hemos empezado a cumplir nosotros, hay algunos que demoran un año otros dos o tres, pero vayan al grupo y empiecen a dar porque ese señor tiene el mismo interior que nosotros; si nosotros hacemos los deberes mal, nos puede pasar igual que a ese señor, podemos pasar treinta años sin paz interior.
Nada más.
Respuesta II: Quiero decirte que sí que es trabajoso, creo que los recuerdos son los que se nos agolpan y nos hacen pensar y sufrir o reír.
Deberíamos ponerlos en dos cajas una de los recuerdos buenos y otra de los recuerdos que nos hacen mal y, entonces, tratemos siempre de abrir la caja de los recuerdos lindos, la que nos hace felices y las otras que nos asaltan también, esa tratemos de cerrarla antes que nos ahorquen, pienso que cada caso y cada experiencia es valiosa y es un escalón para poder salir.
Es como una montaña, cada uno la sube como puede, entonces, cada frase o cada cosa que recuerdes de tu grupo, de lo que escuches allí, que sea un escalón para subir, como puedas, pero ya sabes, está muy bien guardar energía para subir.
Aldo: Para sacarnos los sentimientos de culpa por nuestros hijos, tenemos que saber qué hicimos por ellos. Yo creo que como papás hemos hecho absolutamente todo lo mejor que hemos podido, entonces, pensando de esa manera yo creo que, de pronto, podemos sacarnos los sentimientos de culpa porque les hemos dado y hemos tratado de ser el mejor papá que hemos podido.
Pregunta: Mi hijo partió hace un año y nueve meses y no puedo comprender a mi marido, él tiene proyectos y yo no; él proyecta un montón de cosas y siempre le estoy diciendo no sé… esperemos que llegue el momento…
Respuesta I: Te pido que te subas al barco en el cual estamos remando todos y desde ahí vas a encontrar pequeños salvavidas para arrojarles a papás que todavía no se animan y necesitan. Y de ahí vas a empezar a dar los primeros pasos que están haciendo falta. Nada más.
Respuesta II: A la mamá que hablaba de los proyectos es importante saber que para todos el duelo es personal e intransferible y cada uno va haciendo su camino, hay que saber a veces esperar, ya vendrá la posibilidad de acompañar a esa idea o a ese proyecto que tiene el papá y que ahora no lo tiene en estos momentos la mamá. Entonces, tener paciencia, no dejar de tener comunicación y diálogo a pesar del sufrimiento que cada uno va viviendo, pero saber que ya se dará, esperar que con el tiempo ya vendrá.
Pregunta: La pregunta que voy a hacer pienso que es un poco rara, no es muy común.
Mi hija se fue grande dejando cinco hijos y ahora, mi marido y yo, vivimos pendientes cuidando a esos chicos y sabemos que esa es nuestra misión.
Y les pregunto a ustedes ¿qué hacemos? Porque nos sentimos mal porque no cumplimos como debemos con Renacer; nosotros le debemos todo a Renacer, vinimos a los quince días que nuestra hija había partido, entonces, Renacer nos dio todo, volver a dialogar, volver a estar, volver a ser una familia, pero nosotros llegamos tarde a las reuniones, nos vamos antes, no podemos cumplir con esto, bueno, ahora mi esposo no está acá también por eso, entonces ¿qué tenemos que hacer? ¿qué hacemos? A veces mi esposo me dice: no, no vamos más porque no cumplimos como tenemos que cumplir y yo le digo que sí, que vayamos igual, bueno, yo quiero que ustedes me respondan ¿qué hacemos?
Respuesta I: Yo creo que Renacer no es solamente ir a las reuniones, Renacer es cambiar la forma de vida, pasar a seres más compasivo, Renacer es ser mejor persona y creo que lo que ustedes están haciendo es un ejemplo para todos nosotros.
Respuesta II: Yo soy de Colón, Entre Ríos, no tengo grupo, he sufrido una pérdida tan devastadora como todos ustedes y en la medida que no tengo grupo, conocí al grupo por Internet y ahí encontré un montón de personas que quieren escucharte y recibirte.
Como no tenía grupo cerca, no sabía de qué se trataba y escribí a una cantidad de personas de las cuales tres o cuatro me contestaron, una de las cuales hoy tengo a mi lado, me ha sacado adelante de las más profunda de las depresiones que ni siquiera médicos, psiquiatras, psicólogos, amigos, ni familiares habían podido sacarme y hoy estoy acá por esta persona.
Yo sé que tener un grupo cerca es importante, es importante compartir, porque tú escuchas, no te sientes solo, no te sientes único, pero también me gustaría que se tomara conciencia que aquel que no se puede acercar porque está lejos, porque no tiene dinero para trasladarse, por ejemplo en mi caso tengo un grupo en Gualeguaychú, para mí es imposible ir a las reuniones en Gualeguachú por el costo.
Pero es importante saber que si tú te sientas en internet, en dos minutos, por más torpe que seas con el teclado, siempre hay alguien del otro lado que te contesta.
Pregunta: Mi pregunta es ¿qué piensan ustedes, por qué a papás que han perdido hijos tan jóvenes, les cuesta tanto llegar al grupo Renacer?
Respuesta: Recién lo comentábamos que Renacer es para todos y no todos son para Renacer, esto es normal, si ustedes hacen número de las personas que estamos aquí y de todos los chicos jóvenes que parten en el país, no somos nada, somos muy pocos. Si todos vinieran a Renacer, como dijo Aldo recién, no estaríamos aquí, estaríamos en el estadio más grande de fútbol que hay en la República Argentina.
Pregunta: Yo perdí mi hija hace dos meses y veinticinco días y quisiera saber ¿cuándo dejo de disimular? porque siento que salgo a la calle y estoy disimulando el dolor que tengo, ¿cuándo lo empiezo a perder y encontrarme con la gente de otra forma?, porque creo que ustedes cuando han perdido un hijo, sienten que empiezan a disimular el dolor frente a los que encuentran en la calle ¿cuándo desaparece eso? ¿Cuándo empiezo a sentir que no estoy disimulando? Porque a cada uno que veo, y no se enteró, no puedo estar diciéndole ¿tú sabes que perdí a mi hija?
¿Cuándo perdemos esa parte de disimular en nuestras vidas? Eso nada más.
Aldo: Es muy difícil disimular la pérdida de un hijo. Uno a veces cree que la disimula, pero todos aquellos que te ven saben que has cambiado y todos aquellos con quienes hablas, más allá que conozcan o no lo que te pasó, saben que no eres la misma persona, o no eres una persona normal, porque dejamos de serlo cuando perdemos un hijo.
No hay necesidad de preocuparse por disimular o por cuándo voy a perder ese sentimiento de disimulo, porque muy lentamente te va a ir llegando la paz que necesitas para empezar a ponerte de pie. Creo que dos meses y medio es muy poquito tiempo, a los dos meses y medio todos nosotros estábamos exactamente de la misma manera y haciéndonos las mismas preguntas.
El Mensaje de Renacer va calando en cada uno de nosotros de una forma muy lenta, como cala la llovizna que, de pronto, parece que no mojara y a lo largo de un camino nos sentimos empapados por esa llovizna que al inicio pensábamos que no entraba en nuestra ropa o nuestro ser.
El mensaje de Renacer funciona exactamente de la misma manera, ningún papá de acá podrá decirte cuándo vas a empezar a sentirte bien, lo que sí te pueden decir, todos los papás de acá, es que un día te vas a empezar a sentir bien, porque eso es lo que hemos vivido todos nosotros.
Respuesta II: Yo recuerdo que en un encuentro se hizo esta pregunta de cuándo vamos a dejar de sentir este dolor tan grande y la respuesta que dieron es que no hay un cuándo de tiempo, sino que es la actitud que nos va a hacer cambiar, esto siempre me quedó grabado, que es el momento en que nos damos cuenta que no necesitamos de la presencia física de nuestros hijos para seguir amándolos. Que lo único que queremos es que ellos estén felices y bien y eso va más allá de que estén acá o estén en otro lado porque su espíritu es mucho más fuerte y más grande que su cuerpo.
Aldo: Todos nosotros en los primeros tiempos siempre contábamos día por día, como acaba de decir este papá.
Creo que si hacemos un “raconto” de nuestros inicios en Renacer, si hacemos nuestra propia historia, íbamos contando día por día el tiempo que no teníamos al hijo y cuando pasa el tiempo hacemos un”clic” y yo te puedo asegurar que faltan dos meses y veinticinco días menos para juntarte con tu hijo.
Todos los días que pasen no es un día más que te queda para juntarte con él, es un día menos. Lo importante y lo preocupante de esto es ¿qué le vamos a llevar cuando nos encontremos con ellos?, podemos llevarle una valija llena de lágrimas o podemos llevarle una valija llena de acciones, de acciones prácticas, de acciones por el otro; pienso que cada uno de nosotros elegirá qué llevarle a ese hijo que, seguramente, en algún lugar está esperando y, seguramente, algún día te vas a poder encontrar con él.
Y quizás podrás vivir con la ilusión de poder hacerle todas las preguntas que quieras, el porqué de muchas cosas, pero ya cuando estés con él ¿de qué te sirven las peguntas, si ya estás con él?
Lo importante es poder llegar, a donde queremos llegar, pero con los ojos limpios, con los ojos sin lágrimas, porque si llegamos con los ojos llenos de lágrimas y con el corazón lleno de pena, podemos pasar por al lado de él, cuando estemos del otro lado, y no podamos verlo; tratemos de que cuando hagamos esa transición, cuando pasemos esa barrera invisible, no tengamos los ojos empañados y no pasemos al lado de él sin darnos cuenta y podamos abrazarlos en ese abrazo tan grande y tan enorme que todos queremos darle y que seguramente alguna vez lo vamos a dar.
Pregunta: Soy inmensamente feliz gracias a Renacer. Pido disculpas por la pegunta que voy a hacer entiendo que es dura pero por mis ganas y mi necesidad de dar el amor que Renacer me da, por eso formulo la pregunta.
¿Qué puedo hacer para ayudar a un papá que ha llegado al grupo y darle el consuelo y bálsamo que necesita cuando tiene que aceptar que su hijo ha partido por decisión propia?
Se nos ha hecho muy difícil en el grupo, por eso vengo a preguntarlo en este manantial de amor.
Aldo: Yo creo que la muerte llega a cada uno de nosotros en forma de una excusa, como un accidente, puede ser una decisión propia, pero ese es el momento que teníamos para partir, hay dos momentos que el hombre no puede manejar que son el momento de nacer y el momento de partir, el momento de partir no lo elegimos, simplemente sucede, vamos a darle a la mamá que responda y luego a Gustavo Berti.
Respuesta I: En el grupo nuestro hay muchos casos de papás y de mamás que han perdido a sus hijos por decisión propia de los hijos y lo que nosotros tratamos de remarcarles es que por amor a nuestros hijos tenemos que respetarlos en la decisión más terrible que esas criaturas han tenido que tomar.
Una decisión que ellos creyeron que se estaban liberando de algo que los oprimía y que nosotros no nos dábamos cuenta, pero no sentirnos culpables de que no nos hemos dado cuenta y entonces preguntarse ¿cómo no nos dimos cuenta? ¿cómo no pensamos esto o aquello? No. Hay que perdonarlos, dejarlos partir y hay que valorarlos por esa decisión, respetársela y saber que un día nos vamos a encontrar con ellos.
Gustavo Berti: Quiero felicitar esta madre porque dijo exactamente lo mismo que yo pienso.
Siempre decimos que el hombre es un ser libre, ¿Cuál es la vigencia de esa liberad? ¿A dónde termina?
En última instancia ¿no tiene una persona derecho a determinar cuál va a ser el momento en que su vida va a tener un final? ¿o la libertad llega hasta ahí y ya no es libre para decidir?
Esto se plantea no solamente cuando una persona joven o una persona mayor se quita la vida, esto se va a plantear cuando alguno de nosotros esté en terapia intensiva y alguien venga a decirnos: “mire, si le hacemos todo esto, puede vivir seis semanas más”. ¿y no tiene derecho uno a decir no, no quiero eso?
Eso tenemos que pensarlo porque eso también es parte de la educación y eso es algo que no está reconocido en la Argentina, porque en la Argentina el médico en terapia intensiva es “patrón de estancia”, y yo hablo como médico en estos casos.
No debe ser así, porque yo tengo el derecho de decidir como quiero vivir los últimos días de mi vida y si yo, estando en terapia, le digo al médico: “mire yo me quiero ir a mi casa”, me van a decir, “no” y yo le voy a decir: “¿por qué no me voy?”, “porque si usted se va, se va a morir” “claro, pero me voy a morir igual acá solo”.
El problema de la libertad del hombre es todavía más complejo y cuando algún chico, algún hijo, decide tomar esa decisión, como dijo esta mamá, lo único que podemos hacer es respetarlo y empezar a construir a partir del respeto.
Para respetar algo, no es necesario que nos guste, pero es necesario que lo sepamos.
Por último, cada uno de nosotros es un ser único e irrepetible y así como cada uno tiene su vida, cada uno tiene su propia muerte, porque si no todos deberíamos morir de noche, en la cama, abrigados, sin hambre y durante el sueño, pero no es así.
Entonces, la conclusión es que el asesinato, la muerte violenta, el suicidio, la enfermedad o el accidente, no son nada más que los distintos ropajes que se pone la muerte para venir de visita.
Nosotros tenemos que empezar a trabajar con un conocimiento de la muerte, que va mucho más allá de decir “sí, nos vamos a morir”, sino concretando un conocimiento, una vivencia de que eso va a pasar, para aceptar la manera en que cada uno parte y para que vayamos preparándonos nosotros para decidir también, cuando nos toque partir, como queremos hacerlo.
Respuesta III: Nosotros con Ana somos la experiencia viviente de la partida de un hijo por decisión propia y en el libro que se llama “Sueños de Libertad” a los poquitos días de partir nuestro hijo decíamos:
“De tu mano recorrimos todos los senderos en busca de la luz… nos detuvimos en cada estación… en cada piedra del camino… golpeamos todas las puertas y tocamos todos los timbres.
Tú veías que los capítulos de tu vida estaban inconclusos… en el deporte, en el canto, en la cerámica, en el trabajo, en el estudio, en la religión, en el amor…
Debo cerrar mis capítulos, dijiste una y otra vez… y yo veía que los fantasmas rondaban tu mente y mi mente.
A cada instante lo leía en tus ojos que, profundos y tristes, me miraban como pidiendo permiso y perdón a la vez… para irte de nuestro lado…
Yo siempre te negué el permiso, pero no te negaría jamás el perdón.
Mi corazón ya lo ha hecho.
Esta mañana cuando salimos a buscar flores para mi jardín, como en la adolescencia y tú aprovechaste para irte… en silencio…
Luego besamos tu cuerpo tibio aún…
Por siempre recordaremos la serenidad en tu rostro, tu risa, que aún retumba en nuestros oídos, tu mirada, tu estampa y la bondad de todo tu ser.
Fue un acto de amor de tu parte sustraernos al dolor de cada instante, para quedar alojado para siempre en nuestros corazones.
Y allí, después de llorarte con ansias, te adoraremos, por siempre, con amor.
Así se manifiesta Dios en ti y en nosotros.
Y si detrás de cada sufrimiento hay una enseñanza… gracias por habernos enseñado a amar como te amaremos de hoy hasta la eternidad.
En libertad; como tú querías.”
Pregunta: ¿Cómo hacer para mantener la esencia de un grupo Renacer?
Respuesta: La esencia de Renacer es transformar el dolor, superar el dolor, aprender de él, es encontrarle un nuevo sentido a la vida, un sentido positivo. Esa es la esencia que nosotros debemos incorporar a nosotros y trasmitir, con el tiempo que sea necesario, básicamente la esencia es esa, cambiar dolor por alegría, dolor por amor y todo eso se hace únicamente a través del servicio, a través, como dijo Gustavo, a través de olvidarme de mí para pensar en el otro.
Pregunta: Quisiera que alguien me diera un aliento ¿por qué puedo pensar que mi hijo me acompaña
en cierta forma, que él se va alegrar de ver que yo me levanto con dignidad? Yo me estoy levantando con dignidad, ¿Por qué él se va a alegrar de eso? si para mí el se ha transformado en polvo y ya está, Alejandro ya fue. En todo caso puedo pensar en Rocío que es mi hija que quedó viva, pero Alex ya está.
Aldo: Quiero recordarles la libertad que tenemos en Renacer para pensar y creer cada uno de nosotros. Posiblemente, muchos de nosotros lleguemos a pensar, que más allá de la muerte no existe nada y posiblemente otros, como yo, piensan que después de la muerte hay un encuentro.
Quizá no sea así como yo pienso, pero les pido permiso y perdón por pensar de esta manera, porque de esta manera me hace vivir con esperanza.
Y yo lo único que les quiero pedir es que me dejen vivir con esa esperanza, porque esa esperanza me va a traer paz a mi vida, pero también voy a estar seguro, que en el grupo voy a aceptar a todos aquellos que piensen de manera diferente, posiblemente no coincidamos, pero sí estoy seguro que los dos en Renacer podemos convivir
Respuesta II: Más o menos lo que tú dices, Aldo, nosotros tenemos la esperanza, la ilusión y sentimos que desde algún lugar Martín siempre está observándonos, entonces, eso hace también además de haber querido sacar adelante a toda la familia que quedó de este lado, nos ayude para todos los días levantarnos y tratar que él se sienta feliz de que no destruyó nuestra vidas, que vea que su padre y su madre siguen fuertes, que no fue el causante de la destrucción de toda la familia, porque nos parecía que era un mensaje tremendo pensar que también la parte espiritual moría, nosotros sentíamos que el espíritu de Martín está, que se elevó y que nos está observando siempre..
A sus hermanas y a toda la familia nos ha hecho muy bien. Por eso hablamos del reencuentro hablamos de la parte espiritual.
Nada más.
Respuesta III: Quiero agregar que aprendí algo, que es que siempre trato de tomar lo mejor para mí, lo que mejor me haga.
Entonces, ante preguntas que no tienen una respuesta, que alguien pueda comprobar, tomo la mejor opción.
A mí nadie me puede asegurar que mi hijo no está en el cielo, tampoco nadie me puede asegurar que mi hijo está en el cielo, entonces, a mí me hace bien pensar que mi hijo está en el cielo y que algún día nos vamos a encontrar y alimento esa esperanza.
Aldo: Lamentablemente, por el tiempo limitado que tenemos, vamos a hacer dos preguntas más y dos respuestas más, dos más solamente.
Pregunta: Nuestra hija única de quince años, partió hace seis años; yo participo en el grupo, mi esposo no, él no quiere hablar del tema, se ha cerrado, yo sé que es individual la actitud que cada uno toma frente al dolor. ¿Cómo hago para ayudarlo?
Respuesta: Yo estuve seis años fuera del grupo, mi esposo venía solo al grupo, yo no aceptaba y no preguntaba qué es lo que hacía o qué no hacía, no es que no me interesaba, yo pensaba que él venía al grupo a olvidar a mi hijo, pero es uno que está tan mal y no acepta que el otro haga por él lo que tiene que hacer, que es estar bien.
Tú tienes que colaborar con él, si tú vas al grupo llévale cosas, cuéntale cosas; yo tengo una compañera en el grupo que hizo lo mismo con su esposo, y su esposo tampoco quería ir al grupo.
Somos como hormiguitas, somos hormiguitas que vamos ayudado, de a poquito, así yo fui al grupo también y esa mamá también llevó a su marido.
Déjalo, tú cuéntale tus cosas; las cosas que te da Renacer es vida y tú cuéntale a él todo lo que de vida es Renacer para que él te escuche.
Nada más que eso.
Pregunta: Soy de Uruguay perdí a Augusto gemelo con Sebastián y no he logrado que Sebastián jamás, en los cinco años que van a hacer el 25 de diciembre que perdimos a Augusto hable, se cerró como que quedó solo a pesar de que tiene mamá, papá y dos hermanos más y ahora tiene dos hijitos y sobrinas y nunca llegamos saber lo que Sebastián sintió, y que nos hable a pesar de que lo hemos ayudado de todas maneras ¿Cómo podemos hacer que Sebastián logre superar su dolor?
Respuesta: Nuestro hijo Marcelo también está encerrado en su dolor por sus hermanos, perdió a dos, no eran mellizos, pero casi lo eran, se llevaban un año cada uno, le cuesta muchísimo expresarse, porque además, en el medio de los hermanos perdió al papá, mi marido.
Como dijo la mamá antes, es un trabajo de hormiga, mis compañeros de Renacer me hicieron entender que el dolor lo tenemos que transformar en amor, si yo amé a esa persona y es alguien importante, yo como Pedro lo tengo en un jardín arriba y algún día voy a ir con él y creo que ayudar al hijo que me quedó, me hace más fuerte a mí, porque él me necesita y yo lo necesito a él. Y es un trabajo de hormiga.
Aldo: Gracias, sé que hay un montón de preguntas más para hacer, pero el tiempo asignado a esta tarea ha terminado y los convocamos para las próximas actividades luego del almuerzo, a saber: el video por los veinte años transcurridos de Renacer, la experiencia en los países extranjeros asistentes, el taller de los hermanos y la palabra de Alicia y Gustavo sobre 20 años en Renacer, con preguntas y respuestas.
27 de setiembre de 2008








[...] Reunión con Padres Nuevos [...]