Pregunta respondida por Alicia y Gustavo Berti en el Encuentro por el 20 Aniversario de Renacer – Huerta grande – Córdoba – Septiembre de 2008.
Gustavo
Aquí hay una pregunta que también está relacionada un poco con la historia de Renacer, porque cuando nosotros empezamos con esto, también teníamos algunos pruritos, elegimos la palabra perder en lugar de la palabra morir, bueno, y después nos hemos dado cuenta que esos eran manotones de ahogado en un momento en que no sabíamos bien como hacer las cosas.
Fíjense ustedes Renacer es el único grupo en que se reúnen personas por algo que no tienen y que no quieren olvidar, la mayoría, yo diría casi todo el resto de los demás grupos, se reúnen por algo que tienen y que quieren alejar de sus vidas, entonces, adoptar la metodología de trabajo de esos grupos a este grupo tan particular, no servía; entonces, tuvimos que empezar de cero, sin experiencia, con la voluntad pero sin experiencia; en ese proceso dijimos, bueno, grupo de auto ayuda para padres que pierden hijos, porque, en realidad, también por cuestiones de fonética no nos gustaba el término “grupo de auto ayuda para padres con hijos muertos”, y si no se nos hacía muy largo entonces dijimos “padres que pierden hijos”, pero hoy podemos decir tranquilamente que somos un “Grupo de padres que enfrentamos la muerte de un hijo.”
Esta pregunta va dirigida a ¿por qué no nos dirigimos al suicidio con el término suicidio también? ¿Por qué a veces usamos eufemismos’? ¿por qué tememos llamarlo así y decir se me suicidó un hijo mío? Lo correcto sería decir se suicidó un hijo mío y no se me suicidó un hijo mío.
¿Por qué no podemos decirlo de esa manera?
En última instancia cada papá o mamá lo nombrará como mejor le parezca, pero la respuesta a esta pregunta es que no hay nada de malo en decir “yo perdí un hijo por suicidio”.
Que quizá sea la forma también de ayudar a las personas que no vienen al grupo a que no se auto discriminen, porque ustedes saben bien que en Renacer nosotros no hacemos ninguna diferencia ni con respecto a la edad de la muerte de los hijos ni con respecto a la causa de la muerte.
Simplemente analizamos la muerte de un hijo como el hecho final y trabajamos con todos los padres a partir de ese hecho que es lo que verdaderamente nos une a todos.








Mi hijo se suido hace un año y medio con 18 años, con respecto al tema especifico, por suerte su hermana de 13 años y yo su mama no sentimos verguenza ni escondemos jamas el hecho, su papa no lo maneja tan bien, nosotras sabemos que el estaba enfermo (depresion) y como toda enfermedad en ocaciones las cosas mejoran y en otras no.Creo que el poder tratar el tema con naturalidad ayuda mucho. El dolor es aparte. Los primeros dias de las reuniones de renacer en uruguay, alguien en el grupo un padre dijo uyyyyyyy el suicidio es lo peor, y recuerdo conteste , yo no se si es peor. Y explique mi punto de vista: Mi hijo tomo una desicion, no queria vivir mas., creo que el querer vivir y no poder por alguna enfermedad especifica es tb muy dolorosa, o los accidentes, creo que nos queda la angustia de todo lo que nuestros hijos hubieran querido hacer y no pudieron, en fin todo es muy doloroso, pero con tiempo y amor a la vida y a los que nos rodean podemos sobrellevarlo, ojo tengo mis dias como uds saben que les voy a contar. Pero siempre pienso que tengo que ser fuerte, vivir de la mejor manera, darle una buena calidad de vida a mi hija que me necesita entera.Despues de todo la vida es corta, y algun dia nos vamos a reencontrar con ellos… sin duda. un abrazo a todos los papis que pasamos por esta experiencia . Una mama que tiene dias que agradece el calor del sol y la sonriza de su hija y otros que esta muy , pero muy triste, es asi… y en esto no hay retorno.
Papás y Mamás, hermanos míos. Gustavo y Alicia, tengo mucho qué agradecer, porque desde que participo en Renacer, en forma virtual, puesto que en Monterrey, México, no hay un grupo, pude encontrar así, virtualmente, la manera de sobrellevar mi dolor. Aunque me ayuda mucho mi fé y la lectura de algunos libros. Yo soy Alfredo, el papá de Bibi. Ella se suicidó hace poco más de 7 meses. Yo sí encuentro problema en expresar “se suicidó”. No oculto ante la gente que perdí a mi hijita porque ella decidió que así fuera y así lo he dicho siempre en Renacer y fuera del grupo: “Partió por propia decisión”. Al final de cuentas comprendó que lo que duele es la pérdida de nuestro hijo. La forma podría pasar a segundo término, pero no es así. Yo agradezco a Dios que mi hijita no sufre ya. Pero tampoco cierro los ojos a los estigmas sociales. Por alguna razón, hay gente a la que le impacta mucho la palabra “suicidio” o la frase “se suicidó”. Hay un estigma, como lo hay para algunas enfermedades, entre ellas las de caracter mental. Yo amo a mi hija, aún cuando en lo físico no la tengo y siento, quizá erróneamente, que al suavizar la forma con un “partió por propia decisión”, le estoy transmitiendo a la gente lo delicado que me resulta pensar en los sentimientos de mi hija, en el tamaño de su sufrimiento en la vida como para tomar una determinación de ese tamaño. Como que es una forma indirecta de “apelar” a la comprensión de la gente sobre mi renuencia a entrar en detalles. No porque loos oculte, sino porque al final de cuentas es lo que menos importa, yo ya no tengo a mi hijita, al igual que quien perdió a la suya por enfermedad o por accidente. Aquí no se trata de ver en cuál forma duele más, pues como padres la pérdida es la misma, tratese de suicidio,accidente o enfermndad.Confieso que yo mismo, al momento de perderla, lo primero que cruzó por mi mente fue irme con ella. Aún así, no lo hice porque comprendo el terrible dolor que ocasionaría a mis seres queridos a quienes me sobrevivirían. Sobre todo mi esposa e hijos pero también mis padres y hermanos, y hasta mis tíos y sobrinos, sufrirían mucho y no quiero hacerlos sufrir. Acudo a un grupo de autoayuda de papás con hijos que tienen alguna enfermedad mental y, junto con ellos tomamos un curso de 12 semanas sobre las enfermedades mentales, como lo son la depresión y la bipolaridad. A mi hija no la diagnosticaron, pero suponemos que era bipolar, por algunas de sus actitudes. Algunos de estos papás enfrentan el riesgo de suicidio de su familiar enfermo. Todos ellos hablan de un estigma hacia esas enfermedades. Por alguna razón no lo pueden tratar tan abiertamente con la gente. Pero en fin, al final de cuenta, para quienes llegamos a este bendito grupo, lo más duro de enfrentar es la pérdida. El suicidio es en parte una forma inesperada de perderla, un golpe “certero”, porque no tuvimnos el infortunio de ver a nuestra hija en el hospital sufriendo. Pero ¿quién me puede asegurar que ella no sufrió?. Quizá sufría mucho y el suicidio le permitió descansar de ese sufrimiento. Sólo Dios sabe y yo respeto sus desgnios. Que Dios los Bendiga hermanos.
Querida Zulma. Hermana en el camino del amor por nuestros hijos que ahora están en la bella dimensión espiritual. Yo también tuve que reinventarme, aprender a vivir. Sí se puede, sobre todo cuando como yo, se tienen otros dos hijos, uno de 18 años y otro de 14. Mi amada Bibi tenía 16 años cuando tomó la decisión de partir hace poco más de 7 meses, el 20 de junio del 2008. Creo que en la lectura, en el conocimiento, encontré algunas respuestas después de la natural confusión en la que quedé cuando mi niña partió. No es fácil, es difícil y doloroso el camino. Incluso es muy duro tener que continuar con lo cotidiano como el trabajo, los problemas a resolver y el dolor que se carga a todas partes. Es difícil pero aprendes a vivir con ello, no lo superas, aprendes a cargarlo. Yo no me averguenzo de la forma como partió mi niña, pero me es muy doloroso repasar unaa y otra vez. Para mí, es mejor recordar todo lo que fue en vida mi niña y no el momento de su partida física, que no espiritual. Pues ella me acompaña a todas partes. Un abrazo y que Dios te Bendiga.
A nosotros nos acaba de pasar lo mismo, solo que apenas hace 18 dias. Mi hijo de 20 años hacia por segunda ocacion un voluntariado en Dublin Irlanda, era un alma demasiado sensible, y al igual que su hija debe de haber estado sufriendo mucho para tomar esa decision. Mi familia esta sufriendo mucho estos primeros dias de perdida y me encantaria tener comunicacion con alguien que le a tocado pasar por lo mismo.
Que Dios lo bendiga abundantemente a usted y a su familia
Lourdes
[...] Sobre el término suicidio [...]
hola, hace un mes el hno menor de mi marido se suicido, con tan solo 20 años, para todos fue terrible, ni que decir de sus padres y hnos, solo rogamos a Dios que el halla encontrado la paz que aca en esta vida creo que nunca encontro
Queridos amigos y hermanos en el dolor: mi hijo mayor se suicidó en mayo de 2005, cuando recién había cumplido 20 años. Cuatro meses antes se le había gatillado una depresión con episodios maníacos que, a pesar del tratamiento (o quizás por causa de él) en manos de los mejores especialistas de Chile, no lo dejó ver otra salida. Hoy sé que el suicida en realidad no quiere morir, sino aliviarse de su insoportable dolor psíquico. Hoy me encuentro iniciando un proyecto de formación de monitores para grupos de sobrevivientes de suicidio (es decir, los familiares y amigos más cercanos de los suicidas), pues no me cabe duda de que mi queridísimo José así lo desea. Cada vez son menores la rabia y la angustia, mientras que permanecen principalmente la pena y la sensación tangible de su ausencia. Tengo una fe enorme y sé que José está conmigo en cada minuto y en cada lugar, como también que me perdona y me quiere. Parte de mi nuevo trabajo consiste en atacar el estigma de la enfermedad mental y el suicidio; ya es hora de que perdamos el miedo y la vergüenza. En primer lugar, la depresión es un trastorno del ánimo y, en segundo lugar, las enfermedades mentales graves no se diferencian en nada de “las que no nos avergüenzan”, como la diabetes o la cardipatía, por ejemplo. Quiero entregarles un mensaje de cariño y esperanza. No duden en contactarme a paulinadelrio@yahoo.com si quieren compartir conmigo sus penas, sus avances, sus retrocesos, sus miedos y – tal como me sucedió a mí – sus deseos de poner fin a su vida para reunirse con sus adorados hijitos. Hay una luz al final del túnel. La vida nunca volverá a ser igual, pero nosotros tenemos la capacidad de sacar fuerzas para seguir adelante y, algún día, volver a reír a carcajadas sin sentir que los traicionamos.
Un abrazo de amiga-hermana,
Paulina
Mamitas, creo que nuestra tarea para los que quedamos aquí, sobre todo para las madres, que somos las responsables de llevar a Dios las almas de nuestros hijos, ya que esas almas fueron confiadas a nosotros, es rezar mucho por ellos, y esto es sin importar la forma como partieron nuestros hijitos, porque todas esas oraciones y ofrecimientos de nuestro dolor, ayúdan a las almas de nuestros hijos para que alcancen esa paz que aquí en la tierra no conocieron. Es responsabilidad de los que quedamos atrás entregarle a Dios nuestra ofrenda de dolor por la felicidad eterna de quien nos precedió para encontrarse con nuestro Padre.