Sólo quien …

Del libro “En la tristeza pervive el amor” de Elizabeth Lukas.

Sólo quien ha visto
las oscuras nubes
puede mesurar
el azul del cielo.

Sólo quien ha estado
a solas en la orilla
aprende a preguntar
dónde están los puentes.

Sólo quien la soledad
ha respirado
puede deleitarse con la sonora turbulencia
del firmamento.

Sólo quien ha atravesado
los silenciosos valles del sufrimiento
puede deleitarse
con las flores del desierto.

HERMANN TRAUB

 

Temas relacionados con el autor

Una voz literaria: La reliquia viviente

 

Del libro “En la tristeza pervive el amor” de Elisabeth Lukas.

 

Las enormes cotas de sabiduría interior y heroica conformidad con el inconcebible destino a las que es capaz de elevarse el espíritu humano en situaciones de profundo duelo aparecen magistralmente retratadas en la novela corta del siglo XIX La reliquia viviente, del ruso Iván Serguéyevich Turguéniev. Dejémonos llevar por su voz literaria.

Durante una travesía por el bosque, un cazador entra en un cobertizo medio abierto y halla en su interior una pequeña figura bajo unas mantas.

 

La cabeza completamente avellanada, color bronce; parecía un icono antiguo; la nariz estrecha como el lomo de un cuchillo; los labios apenas perceptibles; sólo relucían los dientes, blancos, y los ojos, y por debajo del tocado caían finos mechones de cabello rubio sobre la frente. Junto a la barbilla, sobre un pliegue de la manta, se movían lentamente dos manos diminutas, también de color bronce, tanteando con los dedos como palitos. El rostro no era en ningún modo desagradable, era hasta bonito, aunque espantoso e insólito. Todavía fue más espantoso cuando sobre sus metálicas mejillas empezó a brillar una sonrisa que pudo acabar de esbozarse.

Leer el resto de esta entrada »

El duelo es el espejo de la riqueza

Del libro “En la tristeza pervive el amor” de Elisabeth Lukas.

En el primer «umbral» que atravesaremos, colindante con el conocimiento de la pérdida, anida la comprensión de que en nuestra vida ha existido precisamente algo valioso. Este entendimiento inmediatamente posterior a la irrupción de la tragedia alberga ya una semilla de consuelo. No nos hemos movido en el vacío ni nos hemos quedado aislados, sino que hemos vivido en correspondencias cuyas muestras más fascinantes han sido las correspondencias amorosas… Es bueno recordarlas y cerciorarse de que han existido.

Leer el resto de esta entrada »