LA MARIPOSA.

Capítulo 39 del libro “La rueda de la vida” de Elisabeth Kübler Ross.

En calidad de experta en enfrentarme a la pérdida de un ser querido, no sólo sabía las diferentes fases que atraviesa una persona al pasar por ese trance, sino que también las había definido: rabia, negación, regateo, depresión y aceptación. Esa escalofriante noche de octubre de 1994, cuando al volver de Baltimore me encontré con mi amada casa en llamas, pasé por cada una de esas fases. Me sorprendió la rapidez con que lo acepté. “¿Qué otra cosa puedo hacer?”, le comenté a Kenneth.
Doce horas después, la casa seguía ardiendo con la misma intensidad con que ardía cuando la noche anterior llegué al camino de entrada con el letrero “Heahng Waters” y vi el cielo negro iluminado por un espectral fulgor naranja. Pasado ese tiempo ya había considerado todo lo bueno que se me había otorgado, entre lo cual estaba la suerte de no haber tenido alojados allí a veinte bebés seropositivos. Yo estaba ilesa. La pérdida de posesiones era otra historia, eran cosas de mi vida, pero no mi vida. Se habían destruido los álbumes de fotos y diarios que había guardado mi padre, también todos mis muebles, electrodomésticos, objetos y ropa. Perdidos estaban el diario que guardaba de mi viaje a Polonia, que había cambiado mi vida; las fotos que tomé en Mai-danek; los veinticinco diarios donde había registrado meticulosamente las conversaciones que tuviera con Salem y Pedro, más los centenares de miles de páginas de documentos, notas e investigaciones. Todas las fotos que había tomado a mis guías estaban destruidas, así como los innumerables álbumes de fotografías y cartas. Todo estaba convertido en cenizas.
Ese día, más tarde, tomé conciencia del desastre y me sentí conmocionada. Había perdido todo lo mío. Hasta la hora de acostarme permanecí sentada fumando, incapaz de hacer otra cosa. Al día siguiente salí del abismo. Desperté mucho mejor, sobria y realista. ¿Qué se puede hacer? ¿Renunciar? No. “Ésta es una oportunidad para crecer espiritualmente —pensé—. Uno no crece si todo es perfecto. Pero el sufrimiento es un regalo que tiene una finalidad.”

Leer el resto de esta entrada »

Los grupos no pueden imponer valores a los padres.

   Fragmento de la charla de Alicia y Gustavo Berti en el Encuentro de Huerta Grande - Octubre 2003.   Aporte de Renacer Congreso - Montevideo - Uruguay.


      “En 1995 dimos una charla en San Pedro, Provincia de Buenos Aires, cuando terminamos la  charla, un señor se acerca  a  nosotros y nos dice: “ustedes no han nombrado a Jesús en su charla, ustedes tienen que trabajar por Jesús y tienen que trabajar para Jesús” y nosotros le dijimos: no.
    Ese hombre era un sacerdote y se llamaba Mateo Bautista, ustedes lo conocerán; nosotros dijimos no, porque los grupos son ecuménicos -universales, abiertos-, nosotros no somos religiosos  y no nos corresponde  a nosotros llevar la voz de la religión, la voz de la religión la lleva usted, nosotros llevamos la voz de los padres 
    Y allí vino un conflicto.
    Nosotros venimos diciendo desde hace mucho tiempo que los grupos no pueden imponer valores a los padres, pero ustedes hoy nos escucharon hablar de un valor fundamental para nosotros que es la RESPONSABILIDAD, la responsabilidad por nuestra propia vida.
    Entonces ustedes podrán decirnos, ¿cómo? ustedes nos dicen que los grupos no imponen valores, pero ustedes hablan de la responsabilidad  en un tono tan enérgico que hasta parece impositivo.

Leer el resto de esta entrada »

Valentía

Por Juan Francolino, papá de Luciana, Grupo Avellaneda, Junio 2006

      “Es muy valiente, no le teme al peligro”. Esta frase o frases parecidas las escuché muchas veces y parecen una definición. Pero tal vez una definición errónea. No temerle al peligro es inconsciencia.
     Valentía es sobreponerse a los temores y enfrentar los peligros que nos acechan.
     Cuando un hijo deja de estar a nuestro lado necesitamos ser valientes para aceptar esta pérdida y enfrentar el día a día sin ellos.
     Es una circunstancia para la que no estamos preparados, nos han enseñado que “los hijos entierran a  los padres”, “los padres no deben sobrevivir a los hijos”.
     Proyectos e ilusiones desaparecieron en un instante. Cuántas cosas dejan de tener sentido.
     Repasamos la vida de nuestro hijo y descubrimos que él no nos quiere ver derrotados y en posición de víctimas. El quiere ver a su mamá y a su papá, que fueron de una u otra forma su ejemplo, como antes. Y nos damos cuenta que hay otras personas que nos esperan o necesitan y que nuestra obra está por hacerse.
     Y necesitamos ser valientes para enfrentar ese futuro incierto, superar nuestro egoísmo, construir nuevos proyectos y pararnos sobre nuestro propio dolor para decirles a nuestros hijos: “Hijo, aquí estoy como quiero que me veas y como sé que te gusta verme”.

El duelo y sus etapas

  En este artículo el Medico Psiquiatra Luís Jorge Gamboa Albornoz describe las diferentes etapas del proceso del duelo.

EL DUELO
Muchos creen que en el duelo hay que dejar pasar el tiempo que todo lo cura y considerar el sufrimiento como propio, exclusivo y no compartible.
Otros creen que es un continuo lamento y se sitúan en una vida eternamente infeliz.
O que el duelo es para olvidar o para dejar de amar al ser querido muerto.
La perdida de un ser querido es un proceso difícil al que los psicólogos denominan PROCESO DE DUELO
Se define como el conjunto de manifestaciones fisiológicas, intelectuales, emocionales, conductuales y espirituales que se manifiestan como consecuencia de una perdida.
En ninguna otra situación como en el duelo, el dolor producido es TOTAL: Es un dolor biológico (duele el cuerpo), psicológico (duele la personalidad), social (duele la sociedad y su forma de ser), familiar (nos duele el dolor de otros), y espiritual (duele el alma).

FINALIDAD DEL DUELO
La finalidad de un duelo es dar expresión y cause sano a los sentimientos, serenar el sufrimiento dominando la pena de la separación, aceptar la realidad de la muerte y amar con un nuevo lenguaje de amor al fallecido.
Y en este proceso debemos encontrar un significado a nuestra vida.

“Quien tiene un PORQUE VIVIR, encontrará siempre el COMO”

ETAPAS DEL DUELO

Quienes atravesamos por un proceso de duelo transitamos por una serie de etapas o vivencias comunes, aunque cada una se caracteriza por una amplia variedad de respuestas humanas.
Las reacciones que se presentan en cada una de las etapas son totalmente normales y esperables.

Muchos autores de libros sobre el duelo piensan que el duelo se desarrolla en 5 etapas o fases, que aunque reciben diferentes nombres según el autor, tienen las mismas características:

1ª etapa: Impacto y Negación.
2ª etapa: Conciencia de la perdida.
3ª etapa: Conservación o Retraimiento.
4ª etapa: Cicatrización o reacomodo.
5ª etapa: Recuperación y sanación.

Leer el resto de esta entrada »

¿Qué es, pues, perder un hijo?

Fragmento del “Capítulo 2 - El comienzo de la Vida” del libro “La muerte y los niños” , de Elisabeth Kübler Ross.

¿Qué es, pues, perder un hijo? ¿Quién ayuda a lo largo de esta prueba? ¿Cómo podríamos ser menos indiferentes a lo que reclaman aquellos que se ven afrontando semejante sufrimiento: uno de los mayores que existen? ¿Cómo pueden los padres que pierden un hijo recobrar algún día la existencia normal y feliz?
La vida fue concebida para ser simple y hermosa, en los retos que la vida nos presenta siempre habrá lo que yo llamo tormentas, grandes y pequeñas. Pero sabemos por experiencia que las tormentas pasan, que después de la lluvia vuelve a salir el sol y que aun el más frío invierno dará paso a la primavera.
Pero esos argumentos no convencen a los padres que han perdido un hijo, o que tienen un niño con una discapacidad severa o una enfermedad terminal. Las expresiones supuestamente cordiales —como «Era la voluntad de Dios» o «Por lo menos lo tuvisteis un tiempo»— no sólo son de mal gusto, sino que suelen disgustar a los desconsolados padres.
Nadie puede proteger a un ser querido de las penas de la vida ni ahorrarle el dolor. Nadie puede consolar ni cambiar la amarga realidad de un padre o una madre que han perdido un hijo. Pero podemos brindarles nuestro apoyo, estando a su lado cuando necesiten hablar o llorar, cuando tengan que tomar decisiones difíciles o complejas. Y podemos ayudarlos a prevenir las secuelas de tan dolorosas pérdidas con una actitud más sensible y una mayor predisposición a escucharlos antes de que ocurra la muerte, si eso es posible.

Herramientas

Por Juan Francolino, Papá de Luciana, Grupo Avellaneda

            Las herramientas o recursos no son universales. En caso de no tener un martillo a mano se podrá clavar un clavo con una pinza o con una piedra, pero estás no son las mejores herramientas ni las adecuadas.

            Muchas veces utilizamos el recurso del “abrazo” para expresar aprecio y contención. Pero este recurso en algunos casos puede ser peligroso. En personas que han sido abusadas sexualmente, el abrazo fue parte de la violación.

            En otras ocasiones la gente que practica una religión utiliza herramientas en su templo y en su intimidad como citas bíblicas, oraciones o alabanzas a Dios y las cuales le resultan muy útiles, si las sacamos de ese ámbito pueden traer conflictos.

            Los  Grupos Renacer son abiertos para todas las madres y padres que tienen un hijo fallecido sin importar si profesan alguna religión o no. Luego de la muerte de un hijo, muchas veces, el sistema de creencias (o no creencias) queda cuestionado.

            Por lo tanto al traer temas religiosos al ámbito de los Grupos Renacer puede dar lugar a malos entendidos, polémicas y confundir el verdadero objetivo de los mismos que es trascender el dolor, ayudarnos mutuamente para resolver la crisis existencial en la que caemos y poder darle sentido a nuestra vida.
 

Voluntad de sentido

Del libro “El hombre en busca de sentido” 2ª parte “Conceptos básicos de logoterapia” de Viktor Frankl.


La búsqueda por parte del hombre del sentido de la vida constituye una fuerza primaria y no una “racionalización secundaria” de sus impulsos instintivos. Este sentido es único y específico en cuanto es uno mismo y uno solo quien tiene que encontrarlo; únicamente así logra alcanzar el hombre un significado que satisfaga su propia voluntad de sentido. Algunos autores sostienen que los sentidos y los principios no son otra cosa que “mecanismos de defensa”, “formaciones y sublimaciones de las reacciones”. Por lo que a mí toca, yo no quisiera vivir simplemente por mor de mis “mecanismos de defensa”, ni estaría dispuesto a morir por mis “formaciones de las reacciones”. El hombre, no obstante, ¡es capaz de vivir e incluso de morir por sus ideales y principios!

Leer el resto de esta entrada »

A 38 MESES PARA CECI Y LOS 196 CHICOS…

Por Nora Cristina, mamá de Cecilia en homenaje a los fallecidos en Cromañón.

Hola, ¿Dónde estás?:

Te busco y no te encuentro,
Voy mirando al vacío…
Mis ojos no son suficientes
Y mi pensamiento no llega a destino.

Dónde estás…es mi pregunta constante.
¿Es tu cuerpo el que reposa
De bajo del eucaliptos?…
Llevo flores en tu homenaje
Cada vez de un color distinto;
Como cuando te vestía
Para pasear los domingos.

Leer el resto de esta entrada »

Rompecabezas

Por Juan Francolino, Papá de Luciana, Grupo Avellaneda.

 Al morir un hijo es como si un tren nos hubiera pasado por encima, y aun peor, porque sobrevivimos.

Nuestras ilusiones, nuestros proyectos, nuestra rutina, nuestras creencias y  nuestro sentido de vida se derrumbaron

Y aparecen preguntas o cuestionamientos que nadie podrá responder.

¿Por qué a el?

¿Para qué?

Si yo hubiera…

Comenzamos a buscar respuestas y en este camino nos encontramos armando un rompecabezas cuyas piezas están desparramadas por muchos sitios. Tomamos elementos de todos lados, de la vida diaria, de la charla con amigos, de los grupos, de los  libros, de las películas. En todos lados hay piezas. Y cada uno arma su propia respuesta. Y esta respuesta no es la que  responde a las preguntas que  habíamos realizado, responde a como nos vamos a recomponer y dar sentido a nuestra vida.

Porque el sentido de la vida no se encuentra, uno le da sentido a la vida.

CONCEPTOS BÁSICOS DE LOGOTERAPIA

Del libro “El hombre en busca de sentido” de Víctor E. Frankl

Los lectores de mi breve relato autobiográfico me pidieron que hiciera una exposición más directa y completa de mi doctrina terapéutica. En consecuencia, añadí a la edición original un sucinto resumen de lo que es la logoterapia. Pero no ha sido suficiente; me acosan pidiéndome que trate más detenidamente el tema, de modo que en la presente edición he dado una nueva redacción a mi relato, ampliándolo con más detalles.

Leer el resto de esta entrada »

« Artículos anteriores · Próximas entradas »