Valentía

Por Juan Francolino, papá de Luciana, Grupo Avellaneda, Junio 2006

      “Es muy valiente, no le teme al peligro”. Esta frase o frases parecidas las escuché muchas veces y parecen una definición. Pero tal vez una definición errónea. No temerle al peligro es inconsciencia.
     Valentía es sobreponerse a los temores y enfrentar los peligros que nos acechan.
     Cuando un hijo deja de estar a nuestro lado necesitamos ser valientes para aceptar esta pérdida y enfrentar el día a día sin ellos.
     Es una circunstancia para la que no estamos preparados, nos han enseñado que “los hijos entierran a  los padres”, “los padres no deben sobrevivir a los hijos”.
     Proyectos e ilusiones desaparecieron en un instante. Cuántas cosas dejan de tener sentido.
     Repasamos la vida de nuestro hijo y descubrimos que él no nos quiere ver derrotados y en posición de víctimas. El quiere ver a su mamá y a su papá, que fueron de una u otra forma su ejemplo, como antes. Y nos damos cuenta que hay otras personas que nos esperan o necesitan y que nuestra obra está por hacerse.
     Y necesitamos ser valientes para enfrentar ese futuro incierto, superar nuestro egoísmo, construir nuevos proyectos y pararnos sobre nuestro propio dolor para decirles a nuestros hijos: “Hijo, aquí estoy como quiero que me veas y como sé que te gusta verme”.

Herramientas

Por Juan Francolino, Papá de Luciana, Grupo Avellaneda

            Las herramientas o recursos no son universales. En caso de no tener un martillo a mano se podrá clavar un clavo con una pinza o con una piedra, pero estás no son las mejores herramientas ni las adecuadas.

            Muchas veces utilizamos el recurso del “abrazo” para expresar aprecio y contención. Pero este recurso en algunos casos puede ser peligroso. En personas que han sido abusadas sexualmente, el abrazo fue parte de la violación.

            En otras ocasiones la gente que practica una religión utiliza herramientas en su templo y en su intimidad como citas bíblicas, oraciones o alabanzas a Dios y las cuales le resultan muy útiles, si las sacamos de ese ámbito pueden traer conflictos.

            Los  Grupos Renacer son abiertos para todas las madres y padres que tienen un hijo fallecido sin importar si profesan alguna religión o no. Luego de la muerte de un hijo, muchas veces, el sistema de creencias (o no creencias) queda cuestionado.

            Por lo tanto al traer temas religiosos al ámbito de los Grupos Renacer puede dar lugar a malos entendidos, polémicas y confundir el verdadero objetivo de los mismos que es trascender el dolor, ayudarnos mutuamente para resolver la crisis existencial en la que caemos y poder darle sentido a nuestra vida.
 

Pequeña historia de amor.

Por Ricardo Mario González, papá de Mariela Soledad, Grupo Balvanera.

 Hola soy Ricardo, del Grupo de Balvanera y quiero contarles una pequeña historia de amor. El 7 de marzo de 1980, en la Maternidad Ramón Sardá de la Ciudad de Buenos Aires, nacía mi adorada hija, Mariela Soledad González. Después de una noche tormentosa de aquellas que meten miedo, truenos, lluvia a cuatro manos, relámpagos y refucilos, el más hermoso de los días se habría paso, a las 11 horas abrió sus ojitos al mundo, una dulce bebita que colmaría a toda la familia de felicidad y buenos augurios. Que va a ser abogada, decían algunos, periodistas como el papá decían otros y cuando me preguntaron a mí, lo único que se me ocurrió decir; lo único que quiero es que sea una buena persona.

Leer el resto de esta entrada »

Carta a Rodrigo.

Por Teresa del Carmen López, Mamá de Rodrigo, Grupo San Justo

 Amigos de Renacer,soy Carmen mama de Rodrigo,pertenesco al grupo San Justo,hoy se cumplen tres años de la muerte de Rodri,humildemente le escribi una carta y quiero compartirla con ustedes, y dice asi:Querido hijo: Cuando la vida me abofeteo con tu partida,crei que todo se acabo,el dolor era tan intenso tan amargo que no sabia ni queria seguir,me preguntaba, como? para que seguir? Con tu partida la vida no tenia sentido.Hoy a tres años y gracias a Renacer,aprendi a mirar a mi alrededor,a mirar a tus hermanitos a quienes tanto amabas,y no podia,no debia defraudarte.Gracias a Renacer estoy aprendiendo a seguir amandote de otra manera y a llevarte en mi corazon y es de donde nadie nunca mas podra arrancarte,hasta el dia en que nos encontremos,estoy segura (no me preguntes porque)que el dia que yo parta de este mundo,vos estaras tendiendome tu mano,para enseñarme a recorrer ese camino nuevo y nuevamente,seras mi maestro y mi guia como fuiste aqui,con la diferencia que yo no supe ver sino hasta que te fuiste para no volver todo lo que me enseñabas con tus buenas actitudes.Mi negro querido,te pido perdon por ser egoista y no poder soltarte del todo porque a veces todavia te lloro y te extraño.para ir finalizando te dire que doy gracias a Dios por haberme dado la posiblidad de tenerte por 24 años,te doy gracias a vos mi negro lindo por ser un exelente hijo,una exelente persona,tan pura,tan noble,y nuevamente te digo,que estuve,estoy y estare orgullosa del hijo que tengo.Te amo hijo,con todas fuerzas de mi corazon, te amo…te amo,hasta pronto.

A 38 MESES PARA CECI Y LOS 196 CHICOS…

Por Nora Cristina, mamá de Cecilia en homenaje a los fallecidos en Cromañón.

Hola, ¿Dónde estás?:

Te busco y no te encuentro,
Voy mirando al vacío…
Mis ojos no son suficientes
Y mi pensamiento no llega a destino.

Dónde estás…es mi pregunta constante.
¿Es tu cuerpo el que reposa
De bajo del eucaliptos?…
Llevo flores en tu homenaje
Cada vez de un color distinto;
Como cuando te vestía
Para pasear los domingos.

Leer el resto de esta entrada »

Rompecabezas

Por Juan Francolino, Papá de Luciana, Grupo Avellaneda.

 Al morir un hijo es como si un tren nos hubiera pasado por encima, y aun peor, porque sobrevivimos.

Nuestras ilusiones, nuestros proyectos, nuestra rutina, nuestras creencias y  nuestro sentido de vida se derrumbaron

Y aparecen preguntas o cuestionamientos que nadie podrá responder.

¿Por qué a el?

¿Para qué?

Si yo hubiera…

Comenzamos a buscar respuestas y en este camino nos encontramos armando un rompecabezas cuyas piezas están desparramadas por muchos sitios. Tomamos elementos de todos lados, de la vida diaria, de la charla con amigos, de los grupos, de los  libros, de las películas. En todos lados hay piezas. Y cada uno arma su propia respuesta. Y esta respuesta no es la que  responde a las preguntas que  habíamos realizado, responde a como nos vamos a recomponer y dar sentido a nuestra vida.

Porque el sentido de la vida no se encuentra, uno le da sentido a la vida.

Matrimonio y dolor

Etel y Rudy - Papás de Gabriela Córdoba - Argentina
Publicado el el Boletín Electrónico Nº 6 de Renacer

Sabemos de los escollos de la pareja en el duelo. Es por esto, que este humilde trabajo, ampliado de uno anterior que ya realizamos, pretende ser un aporte a esta problemática que nos afecta a los padres dolientes.

Leer el resto de esta entrada »

La muerte un amanecer

En 1980 Elisabeth Kübler Ross dictó una conferencia llamada “La muerte un amanecer” la cual, luego, se publicó en un libro del mismo nombre.

En los siguientes enlaces podrá escuchar la traducción de dicha conferencia.

051607-2045-charlasdelo2.gif 1ª parte.

051607-2045-charlasdelo2.gif 2ª parte.

051607-2045-charlasdelo2.gif 3ª parte.

EL SEÑOR MIEDO

Escrito por Liliana, mamá de Néstor, Grupo San Justo.

 Un señor llamado miedo, entro a mi casa. Ni le pregunte porque y sin darme cuenta, le di de comer, lo invite a dormir y a ir conmigo a todas partes.

Mi familia no entendía nada, ya ni a ellos atendía.

Solo miraba, hablaba y escuchaba lo que él me decía. Un día llegaron sus parientes y yo no volví a salir, todos ellos me ocupaban todo el tiempo, llegaron a tener un lugar privilegiado en mi vida y en mi casa.

Les preste tanta atención, que cuando fui a las habitaciones de mi casa, me di cuenta que todo estaba oscuro, silencioso y triste.

De pronto, se abre la puerta y un brillo muy fuerte dio luz a mi casa y vi. entrar personas que no reconocía, escuchar voces que hacia mucho tiempo no escuchaba.

De pronto pensé ¿qué hago ahora? Hay mucha gente en mi casa, el señor miedo y su familia y esta familia ¿cómo salir de esto?

Llame al señor miedo y a su familia y les dije, que en mi casa no había lugar para tantos, no me dejo continuar y me dijo: yo no entre a tu casa por mi voluntad, vos me invitaste y luego a mi familia. Cuando quieras nos vamos, eso sí, pedí ayuda para la mudanza.

Que alivio sentí cuando se fueron.

No podíamos vivir todos juntos.

Pude elegir.

DOLOR, ANGUSTIA Y FORTALEZA

Elva y Roberto Forales - Padres de Silvina - Renacer Buenos Aires - Grupo San Justo

Quiero llegar con estas palabras de reflexión a mis hermanas y hermanos, mediante el grupo RENACER, San Justo al cual concurro, Deseo de todo corazón compartir con todos ustedes esta tremenda experiencia que me toca vivir junto a mi familia, dolor y angustia por la partida de nuestra querida hija SILVINA.
A través de los años fuimos construyendo este hogar al que llegaron tres hijas, Silvina, Josefina y Romina, procuraba tener todo armado para enfrentar los abatares de la vida, Silvina era el motor y yo el capitán del Barco, pero éste un día se detuvo para siempre y al capitán lo invade el dolor, la impotencia y la bronca. Son momentos difíciles de superar, ella era ese motor joven, fuerte y de mucho empuje. Sabia encarrilar su futuro y el de los demás por sus valores morales y espirituales que poseía, retrocedía un paso pero avanzaba dos.
Pero el capitán no encuentra consuelo y piensa, mirando a su alrededor que hay ojos que están vivos y lo están mirando como pidiéndole que siga navegando, que no está solo, que ellos lo acompañan y sienten su mismo dolor. En ese instante y en homenaje a su hija, imparte la orden de seguir, tomen sus remos y a remar lentamente, nos damos cuenta que debemos avanzar, pero de otra manera y para siempre, con la idea de continuar su obra emprendida durante su fugas paso por este mundo terrenal, nos dejo huellas tan profundas que no se borraran jamas. Silvina sabia como enfrentar las dificultades cotidianas con un margen de error mínimo, así era nuestra hija que un día partió sin retorno.

  Gracias por acompañarnos mutuamente en el mismo dolor.

     

« Artículos anteriores