Encontrando un nuevo sentido a la vida ante la perdida de un hijo.
Libro escrito por el papá de Rafa, Mauricio Meza Acosta, creador del Grupo Renacer de El Salvador.
El desafío de Renacer (Click aquí o sobre la imagen para descargar el libro).
Miércoles 7 Octubre 2009 a 12:37 pm (Material de Lectura, Publicaciones, Testimonios)
Encontrando un nuevo sentido a la vida ante la perdida de un hijo.
Libro escrito por el papá de Rafa, Mauricio Meza Acosta, creador del Grupo Renacer de El Salvador.
El desafío de Renacer (Click aquí o sobre la imagen para descargar el libro).
Martes 1 Septiembre 2009 a 2:27 pm (Material de Lectura, Testimonios)
Allá por fines de Mayo, Alicia viajó San Nicolás.
Para ser más precisa, fue el 25 de ese mes, a la coronación de la Virgen del Rosario.
Lo hizo junto a otras personas de ésta ciudad.
En su peregrinación se acordó de mí y compró una vela rosada- supongo-para así tener la excusa de una visita.
No es fácil ir a ver a una mamá que perdió a su hijo…
Fue así que antes que finalizara el mes, vino a casa, trayéndome lo que había comprado para mí.
Junto a ese recuerdo, ella traía el deseo de que mi sufrimiento fuera disminuyendo, y así me lo expresó el día que vino a verme.
También me dijo que ella había perdido a un ser muy querido, que lo echaba muchísimo de menos, pero que solamente el tiempo iba sanando las heridas.
Yo la miraba y pensaba que no era verdad lo que decía… ¿acaso era posible volver a sentirme bien?… ¿volver a sonreír?… ¿volver a proyectar?
Ella siguió hablando y de pronto, al ver mis lágrimas dijo:
-“Te doy un consejo….Aunque sé que no deben darse…En mí funcionó… Escuchá…
¿Recordás, cuando íbamos al colegio y nos “torturaban” en la clase de lengua con los verbos?…
Bueno, querida…de ahora en adelante, tenés un trabajo…el mismo consiste en dejar de usar dos de ellos”
- Sí, me acuerdo-contesté confundida- pero… ¿qué tiene que ver con lo que me está pasando? ¿o con lo que me decís que te pasó?
-“Me refiero a que, de a poco, en este camino que nos toca transitar, debemos tratar por todos los medios de eliminar dos tiempos verbales…En la medida que podamos hacerlo y llevarlo a la práctica… iremos aceptando y daremos consuelo a este corazón, que se ha roto en mil pedazos.
Desterrando esos verbos, lograremos, por lo menos no caer en el sufrimiento, aunque el dolor siga.
Porque…acá es donde se ve el fruto del trabajo… que consiste en saber diferenciar el dolor del sufrimiento…”
Yo seguía sin comprender…Mirándola…
Pensé, por un momento que la pobre no estaba en su sano juicio.
Ella siguió:
-“Anotalo…así no te olvidás…
Los tiempos verbales que debemos borrar de nuestra mente son:
EL PRETÉRITO PLUSCUAMPERFECTO Y EL POTENCIAL.”
- Perdoname, pero no comprendo nada…- Atiné a decirle-
…Con una sonrisa, de esas que sólo te pueden brindar aquellos que saben lo que estás sintiendo, me dijo:
-“El Pluscuamperfecto, ¿te acordás?….” y empezó recitar:
“Si yo hubiera o hubiese….si tú hubieras o hubieses… si él o ella hubiera o hubiese….si nosotros hubiéramos o hubiésemos…etc.etc.”
“Ese verbo nos hace sufrir, nos tortura… nos hace creer que la vida de ese ser querido estaba en nuestras manos y no es así…a estos verbos los usamos (y abusamos) los que estamos en duelo…
El otro tiempo verbal es el Potencial, pero esta vez no hablamos de nosotros, sino que lo aplicamos al que partió… y entonces empezamos:
“Tendría…”(tantos años, tal profesión, tantos hijos y todos los etcéteras que se te ocurran)…
”Cumpliría…”(tantos años, tal aniversario de casado)…
“Habría…” (rendido, obtenido su título, contraído matrimonio, festejado….) y la lista es interminable… infinita. Tan larga como deseemos hacerla…
¿Comprendes ahora, querida amiga, lo que es el dolor y lo que es el sufrimiento?
Lleva tiempo, pero no es imposible.
El día que logremos quitar esos verbos de nuestra vida…empezaremos otra etapa del duelo, con más paz. Sin culpas. Sin remordimientos.
No conviene mortificarse. Tendrás que comenzar en algún momento una vida nueva sin esa persona. Tendrás que aprender a vivir sin ella.
No es sano imaginar cómo sería él o ella…la edad que tendría ahora, o lo que podría haber hecho si no hubiera muerto.
Tenemos que dejar de imponerle a ese ser, cosas que tendría que haber vivido o que tendría que haber hecho.
Esos no son sus proyectos, sino los nuestros.
Él o ella se ha liberado de todo eso.”
…………………………………………………………………………………………….
Sólo nos abrazamos… No pude decirle nada…
Ella se fue…y no volví a verla, pero pronto iré a visitarla.
Iré a decirle ese “GRACIAS” que aquél día no pude pronunciar, que fue ahogado por las lágrimas…
Y también iré a decirle ¿por qué no? …”Querida amiga: algunas veces con sonrisas, otras veces con llanto…quiero que sepas que
Ya empecé a borrar verbos de mi lista”
Para Alicia, de Lissy. (Gracias, amiga….)
Sunchales, 17 de Agosto de 2009.
NOTA: Este relato es un mix de un hecho y una conversación reales, a las que sumé cosas que escuché en el Grupo Renacer. (Distinguir sufrimiento de dolor)
También incluye un fragmento del libro:
“Para mejorar tu relación con los que han muerto” de Víctor Manuel Fernández, con algunas modificaciones:
(Por consiguiente no conviene mortificarse y estar pendientes. Tendrá que comenzar en algún momento una vida nueva sin esa persona.
Menos sano todavía es imaginarse cómo sería el difunto a la edad que tendría ahora, o lo que podría haber hecho si no hubiera muerto. Tenemos que dejar de imponerle al difunto cosas que tendría que haber vivido o que tendría que haber hecho. Esos no son sus proyectos, sino los nuestros. Él se ha liberado de todo eso.)Capítulo 1-
Dicho libro forma parte de la bibliografía sugerida por los Grupos Renacer.
ALICIA (LISSY), Mamá de Julieta.
AGOSTO DE 2009-
Domingo 12 Julio 2009 a 8:00 am (Eventos, Testimonios, Videos)
Palabras de Silvia del Grupo Renacer en Las Diagonales en el Encuentro por los Talleres de Especificidad 2009. (20 de junio de 2009)
Miércoles 8 Julio 2009 a 8:00 am (Testimonios, Videos)
Palabras de Maíte del Grupo Pacheco de Renacer Buenos Aires en el Encuentro por los Talleres de Especificidad 2009. (20 de junio de 2009)
Domingo 28 Junio 2009 a 9:51 pm (Eventos, Testimonios, Videos)
Mensaje de Jorge, Papá de Celeste, que concurre al Grupo Avellaneda de Renacer Buenos Aires. Talleres de especificidad. 20 de Junio de 2009
Viernes 22 Mayo 2009 a 6:43 am (Testimonios)
Publicado en el diario El Eco de Sunchales el día 12 de diciembre de 2008, envíado por Alicia y Eduardo padres de Julieta.
Oscar Capobianco, un escritor de Buenos Aires que conoció a la joven Julieta Postacchini Avenali, deja un hermoso mensaje cuando se cumple este 12 de diciembre un mes de su fallecimiento.
Fuente: Oscar Capobianco, escritor de Buenos Aires
“En la vida pedimos ayuda para entender la vida. Según nuestra fe, rezamos en la iglesia que más se acerca a nuestra idea de Dios. Mientras un católico se inclina ante Jesús, en la Capilla, un judío se inclina ante la idea de un Mesías todavía ausente.
Pero todos, desde algún lugar de su corazón, más que desde la lógica racional de la Tierra, quisiéramos tener una ayuda inmediata, un ser que custodie nuestros pasos, para no errar, para no caer en el “pecado”, o la falta.
Así surgen los ángeles, libres de dogmas, de doctrinas y convenciones religiosas.
Existen más allá de las ideologías y de las épocas. Provienen del corazón de la Verdad Universal. No fueron gestados por hombres y mujeres imperfectos, tampoco por semidioses ni dioses del Olimpo. Existen en el núcleo de la Vida Universal, en un nivel de conciencia que todavía nos cuesta comprender. Estamos muy ciegos y sordos (aún con el perfecto funcionamiento de esos sentidos) para aceptar la maravillosa energía del amor que rige al universo y pone todo en su lugar y en su tiempo.
Porque vivimos contrariando a las Leyes, nos quejamos después cuando esas Leyes nos sacuden y reubican al pretender doblegarlas o incumplirlas.
Los ángeles tienen misiones específicas, tareas de más alto sentido espiritual que ilustrar un óleo colgado en la pared o componiendo un vitraux de las iglesias. Los ángeles llegan a nuestra vida, en forma de amigos, de hijos, de colegas… y no los reconocemos. No terminamos de entender su palabra pacificadora, ordenadora. Sólo queremos llevarlos, inducirlos a coincidir con nuestra limitada capacidad de comprensión. Cuando integran nuestras familias, componen el aula en una escuela, o irrumpen en un grupo cualquiera para dar su ayuda de orientación, de recuperación del valor esencial, solemos decir que es alguien que piensa distinto, casi desmereciendo su altísima capacidad de amor y servicio.
Muchas veces, permanecen un pequeño período en nuestro mundo material. Otras, son 15 años los que regalan a la familia que los alberga. Y dejan su marca, su huella de pasos sutiles, pero tan bien asentados en la verdad. Algunos de esos ángeles, son artistas, son flores humanas, son fragancia celestial. Y tienen nombres terrenos. Y hay gente que tuvo el privilegio de conocerlos. Gracias, Julieta Postacchini Avenali. Gracias por haberme dado el privilegio de compartir tu tiempo por aquí, donde seguiremos caminando con tus enseñanzas.
Ahora, Dios te recuperó. Te había mandado a cumplir con lo que tan bien hiciste. Yo no olvido y nunca lo haré, que no nos pertenecías.
Porque los ángeles están prestados… Sigue tu camino de luz hacia la Luz”.
Oscar Capobianco
(en homenaje al privilegio de haberla conocido)
14/11/2008
Viernes 3 Abril 2009 a 9:00 pm (Mensajes, Publicaciones, Testimonios)
Ramona la mamá de Pablo, quiere compartir su libro con todos y pidió que lo colocaramos para que pueda se descargado desde este BLOG.
El libro en formato PDF, se puede descargar del siguiente enlace:
Sábado 28 Marzo 2009 a 8:08 pm (Berti, Alicia y Gustavo, Testimonios)
Gustavo Berti-Alicia Schneider Berti
“Para Renacer no hay, realmente, una fórmula, nosotros siempre pensamos que hay que alentar el pensamiento positivo y amoroso de los papás que van ingresando y hacerles ver que todavía en su vidas hay un horizonte pleno de posibilidades para que ellos elijan como vivir su vida y que cada uno tiene que hacer su mejor esfuerzo y que la responsabilidad de cómo vivimos nuestra vida es siempre nuestra, desde el primer día.
El desafío para nosotros, no es lamentar lo perdido, sino encontrar los nuevos caminos que se abren a partir de esa pérdida; nuevos caminos de esperanza, de amor, de solidaridad, de compasión, de tratar de ser mejores. Ese es el desafío al que nos enfrentamos todos los días de nuestra vida.
No todo termina cuando se va un hijo, más bien, muchas cosas comienzan cuando se va un hijo.
La tarea es descubrir que es lo que comienza en la vida después que se va un hijo.
En el futuro están todas las posibilidades, de las cuales tenemos que elegir aquellas que tengan sentido.
¿Cuáles son las posibilidades con sentido?
Aquellas que sean buenas para mí, buenas para los que me rodean y buenas para la vida; si no cumplen la triple condicionalidad, no es una elección plena de sentido.
Sepan que es así, debemos abrirnos a esas posibilidades, tenemos que abrir los ojos, abrir el corazón y abrir la mente para descubrir que detrás de este dolor que hoy muchos de ustedes están sintiendo, sepan que ahí no se agota todo.
Al sentir esperanza, no estamos negando que las cosas sean como “parecen ser”, simplemente estamos afirmando que en ese “parecer ser” no se agota todo lo que esas cosas son.
La vida tiene tesoros para descubrir y cada uno de ustedes puede descubrirlos, pero depende de cada uno de ustedes.
En cada uno de nosotros está la semilla que debe germinar y ser regada cada día, la semilla de la comprensión, de la solidaridad, del abrazo fraterno, del olvidarme de mí para pensar en el otro, para pensar en el bien común.
Nosotros tenemos para dar cosas valiosas por la vida y tenemos en nombre de quien darlas, porque podemos darlas en nombre de nuestro hijo y hacer que el recuerdo de nuestro hijo perdure en la vida.
De esa manera, muy de a poquito, podemos lograr cambios perdurables, ya no sólo en nosotros mismos, sino a través de esta actitud, en la comunidad en la que vivimos.
No va a ser con lágrimas que vamos a demostrar cuanto los amamos o los extrañamos, es a través del amor que demostremos, a través del amor que demos.
Está bien llorar, pero hay un tiempo para llorar, no se puede llorar eternamente, porque si se llora eternamente se destruye la familia, se alejan los amigos, los otros hijos pronto se alejan también de nosotros; sería una serie de pérdidas sucesivas, no solamente la pérdida del hijo, otras pérdidas que vendrán después, eso es lo que nosotros tratamos de evitar ofreciendo un camino.
En los grupos se les muestra a los padres que hay un tiempo de llorar, pero también hay un tiempo de levantar la frente y caminar por la vida con dignidad, haciéndose responsable por la manera en que cada uno de nosotros vivimos nuestra vida.
Si el resultado de la muerte de un hijo, es hacer una persona más solidaria, más compasiva, más receptiva al dolor y al sufrimiento de los demás, entonces, su muerte no habrá sido en vano.
Estamos en Renacer porque queremos aprender a vivir de una manera que incluya amorosamente a nuestros hijos, que recupere el recuerdo amoroso de nuestros hijos sin lágrimas, que podamos hablar de ellos sin lágrimas y que cuando nos toque partir no nos haya quedado nada sin hacer, no nos haya quedado amor por dar.
A Renacer no voy a dar tristeza, llanto, bronca o rabia, pues si voy a dar algo en memoria de mi querido hijo, tengo que dar algo hermoso, y lo único que tengo para dar es amor; todavía podemos sentir y dar amor en nombre de los hijos que no están.
Renacer ofrece la posibilidad de hacer una transformación interior, un crecimiento interior si tú así lo eliges hacer, pues, como siempre, depende de tu elección y es tu responsabilidad.
Para llegar a la meta es necesario tener en primer término fe en el camino que se va a iniciar y en el proceso, luego dar el primer paso y finalmente perseverar. Si alguno de esos pasos no se cumple no llegaremos a ningún lado.
Vemos a personas que de acuerdo a muchos estándares podrían estar destruidas porque han sufrido la tragedia, que representa el peor de los miedos para las personas que tienen hijos, es decir, la realidad de haber perdido un hijo y, sin embargo, se levantan, se hacen solidarias, compasivas, ayudan a otro papá o a otra mamá que ha pasado por la misma experiencia de vida tan dolorosa, mostrándoles que hay un camino más allá del dolor y colaboran para que la comunidad en la que viven sea un mejor lugar para vivir.
La clave es que tanto sufrimiento no debe ser estéril, porque la verdadera tragedia sería no sólo haber perdido un hijo, sino, que habiéndolo perdido, elegir morirme con él.
De un sufrimiento extremo como éste podemos aprender tanto, pues se abren caminos inesperados que jamás hubiéramos pensado que se nos iban a presentar.
Hacer el esfuerzo de ponerme de pie y saber que de mí depende como yo viva mi vida, como yo viva cada día de mi vida y de las respuestas que dé a las preguntas, a interrogantes y duros planteos que la vida nos hace.
Como yo responda a cada uno de esos interrogantes me va definiendo como persona y van a hacer de mí, finalmente, lo máximo que puedo llegar a ser como persona.
Pensamos que es a través del sufrimiento que nos modelamos, como es que a través del fuego se va haciendo la obra del orfebre.
Podemos lograr una transformación interior que al principio ni siquiera soñábamos que podíamos lograr.
Renacer ofrece un camino positivo, amoroso y que tiene que ver con transformar el dolor, ese dolor tan increíble, transformarlo en amor, porque más fuerte que el dolor es el amor por el hijo.
Nosotros podemos sentir el dolor de su ausencia, pero mucho más fuerte que el dolor de la ausencia del hijo, es el amor hacia ese hijo.
Lo que estamos tratando de hacer, es de convertir nuestro dolor en amor, porque el dolor puede pasar, el dolor va a pasar si sabemos canalizarlo positivamente, pero el amor siempre queda.
Finalmente quisiéramos decirles a todos los papás, que sepan que se puede, que la partida de ese ser tan amado no signifique el fin de nuestra vida, que signifique el comienzo de un camino que tiene que ver con el servicio, tiene que ver con el dar mi mano y en ese dar mi mano al otro ser que sufre, mi propio dolor va desapareciendo, va disolviéndose.
Son los caminos luminosos de los que hablamos.”
Gustavo Berti-Alicia Schneider Berti
Jueves 26 Marzo 2009 a 10:00 am (Eventos, Testimonios)
Queridos amigos.
Hace un tiempo en este sitio, una mamá buscaba la forma de conectar a otra mamá de su grupo con el resto de las madres y padres de los Grupos Renacer. El motivo era que, la mamá había escrito un libro en memoria de su hijo fallecido
Tomamos nota de esto quienes concurrimos al Grupo Renacer Lanús y sin dudarlo, dadas las características del lugar del que disponemos en La Casa de la Cultura y la posibilidad de utilizar el espacio un domingo por mes pusimos el mismo y nuestra colaboración a disposición de esta mamá. (1)
Una tarde tomamos contacto con Ramona, la mamá de Pablo, autora del libro, “La Sonrisa del Angel”, el cual derivó en una serie de reuniones, no solo entre ella y nosotros, sino entre los dos grupos, el que concurre habitualmente Ramona, que es el de General Pacheco en el Norte del Gran Buenos Aires y el Grupo Lanús.
En esas reuniones, acompañada por su esposo, que también concurre a Renacer, Ramona nos contó como había surgido la idea del libro, y nos dijo que, lo que la llevo a escribirlo, era que sentía que podía ayudar a otros, que al contar sus sueños con Pablo y los de familiares y amigos( los sueños son el núcleo del libro), su vida , corta pero intensa, podía colaborar a que otros padres puedan leer algo que les sirva, que los aliente; en pocas palabras, no lo hizo con afán comercial, el libro no se vende, ni de ambiciones literarias, porque en realidad no es escritora, solo lo hizo pensando en el otro. Con sus casi tres años de duelo, con el dolor y la frustración existencial que representó la muerte de Pablito, ella solo pensó en “el otro”, ni más ni menos. Esta mamá no coordina ningún grupo, ni hizo ningún curso al respecto, no concurrió a ningún encuentro de Renacer, pero pensó, en mí, en ustedes, en todos.
Este domingo Ramona nos necesita, este domingo nos quiere contar en vivo y en directo como hizo para escribir un libro, alguien que a priori no estaba preparado para eso, como se levantó de su dolor y miró para el papá de enfrente, para la mamá de al lado. Este domingo, Ramona espera que le hablemos de las sensaciones que despiertan su libro, de nuestros hijos, de nuestros testimonios, necesita devolución, necesita verle la cara al otro, a nosotros, a los que ella tuvo presente cada noche, cada tarde, cada mañana, que con sus manos temblorosas y sus mejillas mojadas, pensando en Pablo, en lo que ya no tendría más, se sentó con todos sus recuerdos a volcar en un pedazo de papel, cada recuerdo, cada ilusión hecha pelota, cada sueño, “para el otro”, para mí, para ustedes.
Creo que, Ramona merece que el domingo digamos presente. Sé que es en domingo, a veces el unico día que tenemos para descansar, sé que Lanús a muchos les queda lejos, sé que es el día de la familia. Ramona escribió también los domingos, Ramona vino ya 3 veces a Lanús a preparar con todo el amor del mundo, el lanzamiento de su libro para todos nosotros. NO LA DEJEMOS SOLA.
Pueden venir la familia y los amigos, está invitada la gente de la comunidad, aquel que quiera ver y sentir como un puñado de padres se juntaron por amor a sus hijos fallecidos en un abrazo fraternal al grito de ” SI A LA VIDA “, se puede, se puede.
Con amor todo es posible!!!
GRACIAS.
Con el cariño y el respeto de siempre
Ricardo Gonzalez.
Papá de Mariela.
Grupo Renacer Lanús.
(1) En el Grupo de Lanús trabajamos con la idea de que Renacer es uno solo y que por razones geográficas funciona en diversos lugares, privilegiando a los padres y su traslado hacia los mismos. Cualquier madre, padre, hermano y grupo puede utilizar el espacio del que disponemos para realizar un encuentro para los Grupos Renacer en particular y la comunidad en general.
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Domingo 22 Marzo 2009 a 9:11 pm (Publicaciones, Testimonios)
Del libro “Sonrisa de ángel” de Ramona Ruiz Díaz de Lares.
Corría el año 2004. El 2003 había sido un gran año económicamente. Cada uno tenía su autonomía propia y podían disfrutar de sus logros.Todo estaba bien. Hoy pienso ¡qué felices que éramos!, y no nos dábamos cuenta.
Un día Pablo le pregunta a su Papá, si él tenía algún sueño por cumplir; “si,” (dice el papá), ¿Querés contarme?, (le pregunta
Pablo)………”Bueno, te cuento” (responde el papá). “Yo quisiera tener un terreno grande y hacer tres casas, una para Fer, otra para vos y otra para papá y mamá, y un quincho en el
medio. Y cuando nos queremos juntar lo hacemos en el quincho, con un lindo asado”. ¡Muy lindo ojalá lo puedas cumplir Pá!…¿Y vos sabés cual es mi sueño?……….!no! ….
¿Cuál es tu sueño?…..Este es mi sueño, mostrándole una foto de una moto HONDA 900….!Ufff…..!
(Dice el papá).
¡Si ya sé que no te gusta!, ni a vos ni a mamá. Pero ya tengo 31 años, siempre les hice caso, pero ésta vez, voy a cumplir mi sueño.
Nada lo hizo desistir de esa compra. A la semana ya trajo la moto a casa. Estaba feliz. Empezó a salir con amigos motoqueros, hizo muchos viajes a encuentros de motos, estaba
orgulloso y feliz ¡era el sueño de su vida!
Nosotros ya nos habíamos acostumbrado a verlo salir, verlo llegar, por supuesto, siempre teníamos temor, pero lo único que le
decíamos era “cuidate Pa”. El estaba tan feliz que se le notaba en todo su ser.
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Domingo 15 Marzo 2009 a 9:31 am (Publicaciones, Testimonios)
Del libro “Sonrisa de ángel” de Ramona Ruiz Díaz de Lares.
Mi nombre es Ramona Ruiz Díaz de Lares.
Me casé con Ramón Rafael Lares, en el año 1970.
Nuestro primer hijo nació el 21/01/1973.Su nombre Pablo
Gustavo Lares. Nuestro segundo hijo nació el 14/08/1975.
Se llama Fernando Rafael Lares.
A partir de entonces, nos constituimos en una familia
tipo.Criamos nuestros niños sin dificultad. Eran niños buenos,
traviesos, inteligentes, cariñosos, todo lo normal de cualquier
niño.Fueron buenos alumnos tanto en la primaria como en la
secundaria, por supuesto con la lozanía y picardía de
cualquier adolescente, la frescura y la ternura de esa edad.
Terminaron la secundaria y no quisieron hacer ninguna
carrera por más que nosotros intentamos, pero al final
respetamos su decisión. Ellos querían trabajar. Ya nuestros
niños, se habían convertido en muchachos, aunque nosotros,
siempre decíamos “los chicos”.
El padre siempre ayudándolos a que se vayan haciendo
hombres, apoyándolos, aconsejándolos, a encontrar un buen
camino.
Empezaron comprando dos camiones, y una camioneta y se
pusieron a trabajar con mucho esmero, no importaba el frío, el
calor, la lluvia, los feriados…..nada,! había que ir para
adelante.!
Luego fueron comprando más camiones, y lograron una
pequeña empresa familiar. Pasaron los años y con mucho
trabajo, con mucha lucha, lograron lo que hoy es el
“TRASNPORTE DE CARGAS GENERALES LOBO
BLANCO”, cuyo nombre, fue puesto por Pablo.
Fueron 10 años de mucho sacrificio. Pablo le decía a su papá
“juntos somos dinamitas”, hoy una empresa con todo su
esplendor. Lástima que Pablo que fue el principal hacedor, ya
no esté para disfrutarla.
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Sábado 7 Marzo 2009 a 7:36 am (Publicaciones, Testimonios)
Del libro “Sonrisa de ángel” de Ramona Ruiz Díaz de Lares.
UNAS PALABRAS SOBRE ESTE LIBRO
Este libro, está escrito en memoria del que en vida se llamó
Pablo Gustavo Lares, mi hijo, mi ángel hoy.
Es el homenaje, más noble que su madre desea brindarle.
No soy escritora, ni tengo noción de literatura, esto surge
sólo del amor y del dolor que me ha tocado transitar, y eso
me hace responsable de dejar plasmadas, todas las
experiencias, en sueños angelicales que hemos tenido con
mi ANGEL PABLO.
Sin duda, que éste libro, jamás pensé escribir. Pero se hizo
necesario para que conozcan quien fue Pablo. Surge
lamentablemente después de su partida el día 07/11/2005.-
Acá no puedo ni debo, escribir nada que no sea verdadero.
Él se merece todo el respeto y el amor en especial por sus seres
más queridos, el es un ángel de Dios, está en paz y seguro que
es más sabio que yo.
Por eso le pido: “Ayúdame Pá, en esto que es el más hermoso
homenaje que mamá intentará hacerte.
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Miércoles 4 Marzo 2009 a 8:58 am (Testimonios)
Del libro “Sonrisa de ángel” de Ramona Ruiz Díaz de Lares.
En primer lugar, era mi hijo acá en el mundo; hoy sigue siendo mi hijo, allá en el cielo.
Como madre, siempre estaré orgullosa de haberlo sido, de una persona genial. Un hijo respetuoso, compañero, compinche y a veces hasta cómplice en pequeñas cosas.
Creo que casi toda madre es un poco cómplice con sus hijos.
Solíamos tener una vez a la semana, charlas de dos a tres horas., siempre en un tono muy ameno.
Era muy alegre, de tener muchos amigos. De hablar poco, de escuchar mucho. Hablaba siempre con la palabra precisa y en el momento justo.
Amaba la familia, los amigos, el asado, las guitarreadas, su perro dogo.
Muy compañero de su papá, con el cual, solían ir a ver las carreras de auto. Fanático de Chevrolet, el fútbol, (otra de sus pasiones), y lo practicaba muy a menudo.
Le gustaba ir a las exposiciones de autos antiguos o modernos. Se divertía mucho en las competencias de Cartin y
siempre traía algún trofeo.
No le gustaba perder en nada. Le sobraba adrenalina, era imparable.
Le encantaba visitar los lugares que sean de una naturaleza imponente, como lo son los del sur de nuestra Argentina. Las montañas, los lagos, el Valle de los Dinosaurios, el mar, las playas.
Amante de todo lo bello. Muy responsable en sus obligaciones.
Muy exquisito al elegir vestimenta.
Le encantaban los buenos perfumes. No jugaba al amor, el amaba.
Además tenía un gran cariño por toda la familia y lo demostraba con sorpresas muy lindas. A mamá siempre con
algunas rosas con una tarjetita expresando su cariño, a su hermano siempre con algo que él sabía que le iba a gustar, a su papá por lo general, un buen vino.
Siempre agradecido por todo. Muy alegre. Siempre haciendo chistes sarcásticos; había que entenderlo.
¡Fue tanto lo que hizo, en su corta edad!. Gracias hijo, por habernos regalado 32 años de alegría, de amor. Todo tu paso por este mundo, hará que el recuerdo de tu hermosa presencia…! NUNCA, SEA OLVIDADA!
MAMÁ.
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Martes 17 Febrero 2009 a 11:12 am (Mensajes, Testimonios)
Mensaje a todos los miembros de Renacer
Queridos compañeros de ruta:
Ustedes recordarán nuestra preocupación, tantas veces expresada, que podemos hoy sintetizar en lo expresado durante el último encuentro en Huerta Grande cuando dijimos:
“Es necesario que nosotros conozcamos la ESENCIA de RENACER y de la AYUDA MUTUA y nos mantengamos dentro de ella porque si no, los grupos se van a dispersar, vamos a tener dificultades y el mensaje se va a perder.”
“Nuestra esperanza es que ustedes, a su vez, decidan trabajar por un Renacer para dentro de 50 años, porque nosotros vamos a ir pasando pero el mensaje debe quedar.”
“Voy a terminar pidiéndoles a ustedes que asuman el compromiso de trabajar por un Renacer de acá a 50 años, de acá a 100 años para que traten de que los papás nuevos que llegan al grupo sigan ese camino que ustedes pueden mostrarles, porque lo merecemos nosotros, lo merecen nuestros hijos y hoy, por sobre todas las cosas, lo merece el mundo, lo merece la humanidad, porque es necesario que en esta vida, en este mundo, haya seres compasivos y solidarios que trabajen pensando en los demás.”
Pues bien, no hemos de detenernos en sólo recordarlo, sino que hemos utilizado el tiempo transcurrido, analizando la manera en que esos objetivos se puedan cumplir.
De lo expresado, surgen, claramente los dos sentidos en que va orientada la inquietud original: hacia adentro de los grupos y hacia la humanidad.
Inmediatamente nos han surgido los siguientes interrogantes:
¿Tendrá Renacer un futuro como los movimientos que describen muchos pensadores como Alain Badiou, Alvin Toffler, Arnold Toynbee, Daisaku Ikeda entre otros, más los que ustedes conozcan? ¿ Podrá Renacer proyectar su esencia, sus fundamentos, su manera desinteresada de trabajar hacia otros ámbitos de la sociedad teniendo en cuenta que hemos acumulado 20 años de experiencia en ayudar a otros seres en su noche negra del alma? ¿No es acaso esta manera de encontrar respuestas a un interrogante universal, como es el sufrimiento, extrapolable a otros problemas en este mundo tan complejo en el que nos toca vivir? Si durante nuestro paso por los grupos hemos crecido interiormente, nos hemos cambiado, transformado en seres más solidarios, más receptivos al dolor de los demás, más sabios frente al sufrimiento, más maduros y prestos a tender una mano al hermano que nos reclama con su rostro y su mirada, frente a los cuales hemos decidido salir de nuestro cascarón y abrirnos a las necesidades del otro ¿Hemos de guardar todo lo adquirido sólo para nosotros o estamos dispuestos a volcarlo hacia el mundo en el vivimos? Si no lo hacemos nosotros ¿Quién lo hará? Si no lo hacemos ahora ¿Cuándo lo haremos? y si hacemos las cosas sólo por nosotros entonces ¿Qué seremos? Estos interrogantes son parte ineludible del mensaje de Renacer.
Luego de 20 años de tarea y de ver cómo este mensaje ha sido adoptado en lugares tan lejanos del mundo y separados entre sí pensamos que las condiciones de un movimiento están dadas… ¿Aparecerán en el futuro quienes copien el modelo para otros fines des-interesados?
¿Se despiertan conciencias críticas en Renacer? o ¿Sólo será de utilidad hasta que la mayoría “supere” su duelo…?
Recuerden que siempre hemos sostenido que utilizar a Renacer para condolernos entre nosotros, es como usar una computadora del Pentágono para jugar al ta-te-ti.
Esto define dos objetivos: El primero imprescindible: la consolidación de la esencia de Renacer hacia adentro, hacia las conciencias individuales; el segundo: la posible expansión del modelo hacia otros sectores de la sociedad, entre ellos los distintos grupos de Ayuda Mutua.
Partimos de la base que el movimiento “Renacer”, contiene los elementos esenciales de un movimiento que al decir de Badiou “rompe la repetición colectiva social, como primera condición, siendo la segunda condición que proponga hacer un paso más hacia delante con respecto a la igualdad.” Dicho en otras palabras Renacer ofrece al mundo que nos rodea algo que antes no existía y que era una necesidad de la vida y que lo hace de una manera absolutamente horizontal, sin jerarquías, sin que nadie sea más que otro, mostrando que los seres humanos somos capaces de hacer un mundo en el que todos sean iguales…(buscando aquello que nos une y no lo que nos diferencia)
¿Se puede lograr este objetivo? Recordemos que hace 20 años dos personas pensaron que las cosas podían ser distintas a lo que eran en ese momento y que, pudiendo ser distintas, también podían ser mejores y que ese pensar llevado a la acción se concretó en lo que hoy es Renacer…
Planteado de esta manera, con vistas a los dos objetivos propuestos-perseguidos, para el futuro de Renacer, la tarea consistirá, en “trabajar” para aquello que sea necesario a tales fines, sin caer en estructuraciones, teniendo presente que siguiendo a Badiou “una actividad colectiva siempre es, en algún sentido, una acción organizada. Hasta los anarquistas están organizados”, y teniendo presente sus dos consejos: “primero seamos pacientes, hablo de paciencia constructiva, dice, la paciencia que inventa su tiempo, segundo inventemos caminos.” Y aquí debemos preguntarnos ¿Acaso Renacer no inventó un camino?
Pensemos si, al fin y al cabo, la vida misma, y nuestros hijos no merecen que hagamos un esfuerzo por hacer de este mundo un mejor lugar no sólo para nosotros.
Con el cariño y el respeto incondicional de siempre:
Gustavo y Alicia Berti
Río Cuarto 6 de febrero de 2009
Martes 3 Febrero 2009 a 8:53 am (Testimonios)
Testimonio de una madre en duelo Por Gisela Luján – Envía Lourdes.
La vida consiste en situaciones que se presentan una tras otra y que nos mantienen en una constante toma de decisiones. Estas situaciones, son figuras que exigen nuestra atención y energía hasta ser resueltas, para pasar luego a formar parte del bagaje de nuestras experiencias, dándole forma y consistencia a la persona que somos.
Necesitamos tomar desde las decisiones más triviales hasta las más trascendentales, aquéllas que muchas veces implican cambios profundos, que nos transforman y nos llevan a buscar un nuevo sentido a nuestras vidas. La muerte de un hijo implica cambios, toma de decisiones, abandonar modelos y patrones de conducta que hemos acumulado, quizás neuróticamente, y aprender a vivir de nuevo, asimilando la nueva realidad, asumiendo nuevos roles, reajustándonos y acomodándonos – proceso que puede durar largos años – hasta lograr reconstruirnos y reconectarnos de nuevo con la vida.
No sabemos cómo vamos a cambiar ante las situaciones traumáticas que se presentan a lo largo de nuestras vidas, incluyendo la muerte de un hijo, que nos arroja violentamente a un caos existencial. Sin lugar a dudas, no estamos preparados para afrontar la muerte de un ser querido y aunque racionalmente estemos concientes de que no somos eternos y de que en algún momento moriremos, la muerte de un hijo escapa a lo que pensamos es la secuencia natural del ciclo de vida y muerte.
Un nuevo aniversario de la muerte de mi hija me golpea sin piedad y no puedo escapar de su impacto, pero me brinda la oportunidad para detenerme en este camino del duelo y reflexionar sobre mi travesía en estos largos años. Estoy consciente de los cambios que se han operado en mí, tal vez imperceptibles para la mayoría de las personas que me conocen y que me han transformado en una persona diferente – no sé si mejor o peor – a la que era antes de la muerte de mi hija. Tengo la sensación de estar viviendo dos vidas en paralelo, donde las nuevas experiencias y logros de una no son suficientes para compensar lo que perdí en la otra. Sin embargo, reconozco que a pesar de la experiencia traumática que he vivido, hay cosas que han quedado inalteradas y que forman parte de mis dos vidas.
La muerte de Mariana me ha puesto en contacto de una manera mucho más profunda con mi vulnerabilidad física, con la realidad y el temor a mi propia muerte y esta certeza que me acompaña permanentemente, es con frecuencia fuente de serenidad y de una paz interior que nunca antes había sentido. Me he convertido en una persona que vive mucho más hacia su propia interioridad que hacia afuera y definitivamente, he perdido mi capacidad de asombro – si mi hija murió, cualquier cosa puede pasar – Esta revelación me permite comprender y ver la realidad tal como es y no distorsionada a través de un cristal, como yo quisiera que fuese.
Antes, solía comenzar mi día con entusiasmo y me sobraba energía para mi familia y todas las actividades que realizaba, disfrutando intensamente de todo lo que la vida me ofrecía. Ahora, mi nivel de energía es más bajo y muchos días debo hacer un esfuerzo por encontrar entusiasmo. He vuelto a sentir los colores, sonidos y olores de la vida, pero no con la misma intensidad.
Las divagaciones filosóficas y preguntas que por muchos años han ocupado mis pensamientos aún siguen sin respuestas y continúo sin saber si la muerte de Mariana fue un evento que ocurrió porque había llegado su momento, porque estaba escrito, era su destino, su karma o tal vez por un error del universo. Sigo pensando que si algunas cosas hubieran sucedido de otra manera, Mariana aún se encontraría con nosotros. En estos años no he conseguido desarrollar la fe de otras personas que se resignan y aceptan los designios de un Dios en cuyas manos están nuestra vida y nuestra muerte. La idea de que Mariana está “en un lugar mejor” como me dicen muchas personas, no me brinda consuelo. Yo la quiero aquí conmigo, tejiendo juntas nuestra historia que quedó inconclusa.
Me he vuelto más tolerante con las otras personas y mis expectativas han disminuido. Una vez leí algo que me gustó mucho: “la verdadera libertad proviene de aprender a vivir sin expectativas.” Tener pocas expectativas hacia los demás me ha enseñado a aceptarlos tal como son, a no esperar más de lo que me pueden dar y a tener siempre presente su transitoriedad. Las personas llegan y se van de nuestras vidas como la ola llega a la orilla de la playa y luego se retira. No nos queda sino atrapar el instante de ese contacto y dejarlo ir cuando es el momento, sin tratar de alargarlo. Ya no peleo por cosas que antes me parecían trascendentales. Cuando se ha perdido lo más valioso en la vida, ¿qué otra cosa puede ser tan importante que valga la pena pelear por ella? He aprendido a administrar mi energía con mucha más sabiduría, a proteger mi fragilidad emocional y a acercarme y retirarme de las personas respetando mis límites y necesidades. Me ha tomado mucho tiempo ubicarme de nuevo en un mundo donde a menudo me siento extraña, pero he luchado ferozmente por conseguir un espacio en el nuevo mundo que he construido en estos años.
Sé que la muerte de mi hija no tiene resolución porque he perdido una parte mía que es irrecuperable, pero también es cierto que la vida continúa y no me queda sino seguir armando el rompecabezas de mi vida sin Mariana, con los pedazos que quedaron, y continuar deambulando por este valle de sombras donde ya nada volverá a ser igual. Estoy atenta a las señales, que en mi proceso de duelo, me indican el camino a seguir en mi reconstrucción y búsqueda de un nuevo sentido a mi vida. A pesar de todo lo que he perdido, he decidido arriesgarme a seguir viviendo.
Gisela Luján