"CUANDO LLEGAN LAS FIESTAS"


NUESTRA PROPIA CONCIENCIA NOS VA A DECIR CUAL ES EL HOMENAJE CORRECTO !!!

Cuando llega la Navidad o el año nuevo, un lamento frecuente es “no tengo a mi hijo que me haga un regalo” o me trasmita un augurio de felicidad..
Entonces, hay que ponerse en el lugar que se ha dado vuelta la vida, porque ahora nosotros tenemos que regalarle a nuestro hijo y lo único que tenemos para regalarle es nuestra vida y la manera cómo vivimos ese día.
Antes, cuando los chicos estaban, nosotros veíamos la vida a través de sus ojos, ahora ellos ven la vida a través de nuestros ojos y la obligación que tenemos es “qué es lo que les vamos a dejar ver a través de nuestros ojos”.
¿Les vamos a dejar ver todas las miserias, todas las penas, todo lo feo o vamos a dejarles ver la belleza que todavía tiene la vida?
Seguimos siendo responsables y el papel se dio vuelta. Y ahora, soy yo el que tengo que hacerle un regalo a mi hijo, con la manera como vivo.
Apelamos al poder de transformación inherente del ser humano, que muchas veces yace dormido en su interior que es la forma más rápida y segura de arrancar a un papá del círculo de dolor, de culpa, de bronca y de tanta emoción encontrada y dañina de los primeros tiempos o, durante años, de mal vivir sin encontrar el camino. Es ayudarlo a ver o intuir la luz del sentido más allá de las lágrimas, asumiendo responsabilidad por su vida y lo que le toca vivir.

Apelamos a la responsabilidad del padre frente a su hijo, a lo que se espera de él frente a la vida misma y, en un acto supremo de amor y autorrenuncia, los invitamos a levantarse por encima de su dolor, a saltar sobre la barrera de sus emociones, a elevar la mirada hacia el horizonte, para poder descubrir el sentido de su vida, aquel que sólo él puede realizar.

¿Qué podemos dar por ellos? Sólo lo mejor de sí mismo, cualquier otra cosa no sería digna.”
Lo mejor de nosotros mismos.
¿Quién quiere dar llanto, quién quiere dar pena en homenaje a un hijo? ¿Quién quiere dar miseria en homenaje a un hijo? ¿Quién quiere dar odio en homenaje a un hijo? ¿Quién quiere dar bronca en homenaje a un hijo?
Nadie.!!!
Nuestra propia conciencia nos va ha decir cual es el homenaje correcto.
Que nuestros hijos, estrellas fugaces que pasaron por nuestras vidas, nos ayuden a transformarnos, cambiando nuestras vidas en un renacer vivido en su homenaje.
Alicia Schneider Berti – Gustavo Berti.
Viernes 21 de diciembre de 2015

Las fiestas, uuuuhhhh


aliciaPor Alicia Schneider.


Sin intención de “sermonear”, ni pretender tener todo tan claro y resuelto, comparto mi experiencia con el anhelo de llegar al corazón del que lo necesita.

Se acercan las fiestas, y con ellas un espectro infinito de sentimientos y sensaciones nos inundan, esperados e inesperados y sí, también nos avasallan y sin pedir permiso se instalan prepotentemente en nuestro interior y coartan toda posibilidad de vivir en plenitud o con sencillez y amor estas fechas especiales para occidente. Y si bien estas son tradicionalmente festividades cristianas, también me dirijo a aquellos para quienes estos días no revisten un contenido religioso, Como no parece haber escapatoria, podría ser una ocasión para reunirse en familia o con amigos muy cercanos a celebrar la vida y el estar juntos.

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Los lugares ocupados, mensaje navideño.


Se acerca un 24 de diciembre más o el primero para muchos padres que vivieron la partida de un hijo, empezaran los preparativos de la reunión, los regalos o la negación de hacerlo…y aparecerá una pregunta difícil de contestar:

¿quién falta en esta Navidad?

y en la respuesta aparece implícitamente “algún lugar vacío”, ese hijo o hija que no está, ese hijo o hija que partió por una enfermedad, por un accidente, por decisión propia o por otro motivo, y en muchos aparecerá la tristeza y esos “lugares vacíos” dolerán y pretenderemos ese abrazo largo y sentido que vamos a experimentar físicamente y extrañaremos sus sonrisas, los ojos se nos llenarán de lágrimas y nos dolerá.

Pero es la realidad y hay que enfrentarla, aceptarla, tendremos que darnos cuenta que si giramos la cabeza veremos otros “lugares ocupados”, son las personas que quedaron y que también amamos, nuestros hijos si tenemos la bendición de tener más que aquél que se fue y si no, nos quedaran nuestras parejas, parientes, amigos, la vida misma, yo mismo.

Y particularmente yo sonreiré porque entendí que así es la vida, con tropiezos e incorporaciones, seré feliz al ver alrededor de la mesa esos “lugares ocupados” de los que me quedaron y de los que fueron llegando, mis nietos, nuevos amigos, compañeros del grupo Renacer. Si, si, estaré dispuesto a brindar este 24 como en tantos otros en el que también lo hice.

Y seré feliz porque entendí que ser feliz no es necesariamente estar alegre, la alegría es una emoción pasajera que termina cuando el buen momento finaliza, la felicidad es otra cosa, es un estado del alma, ser feliz es estar en paz.

En paz sabiendo que estoy recorriendo el camino correcto, el que coincide con el sentido de mi vida, el de mis errores y mis aciertos, con mis miedos y mi coraje para enfrentar mi vida, hasta mi último suspiro.

“Mi camino” el que me tocó y transité, en el que no me arrepiento de haber dejado mis huellas porque en ese camino dejé lo mejor que pude para ese hijo que ya no está en este lado de la vida y para los que todavía están.

Posiblemente tendrás como yo “un lugar vacío” en la mesa este 24, a pesar de eso y por “los lugares llenos” te deseo una feliz Navidad, para que puedas estar feliz, sentirte en paz contigo mismo.

ELIJO SER FELIZ,  PORQUE MIRARE ALREDEDOR DE MI MESA LOS “LUGARES OCUPADOS” Y SI NO ME ALCANZA ESCUCHARÉ MI CORAZÓN Y SABRÉ QUE EN EL ANIDA MI NIÑO, EL DE LOS OJOS OBLICUOS. POR ESO Y POR MUCHO MAS VALIÓ LA PENA SEGUÍR.

FELIZ NAVIDAD.

LES DEJO UN ABRAZO DEL ALMA.

Aldo Ponce
Grupo Renacer Río Cuarto

Ante las luces de las fiestas


 

Por Enrique Conde

Publicado el 20 de diciembre de 2009


Mientras el dolor golpea a nuestra puerta… el  mundo sigue andando… y en ese mundo están nuestros otros hijos, nuestros padres… abuelos que en silencio lloran a sus nietos, nuestros amigos, los amigos de nuestros hijos… pero también ¡allí estamos nosotros mismos!

Allí estamos cerrando puertas y ventanas… con el corazón herido, muerta toda esperanza.

Un corazón por cuya herida abierta entran miles de de encontradas emociones, donde habita la bronca, el rencor, el odio o los miedos…

Puentes que se rompen y nuestra vida deambula silenciosa en la oscura noche del alma…

Como en la naturaleza, donde nunca nadie ha podido impedir la llegada de la aurora, llega hasta nosotros un menaje de esperanza.

Un mensaje que nos muestra que detrás de lo que las circunstancias parecen ser, no se agota todo lo que ellas son.

Que el destino no es lo que nos pasa, que el destino es lo que cada uno de nosotros hacemos con aquello que nos pasa.

No queremos hacer de nuestros hijos aquellos que vinieron a arruinar nuestras vidas.

Nuestros hijos no sólo nos han dejado dolor.

Nuestro amor hacia ellos no se ha extinguido.

Entonces, el amor a nuestros hijos desalojará a aquellas emociones negativas que pretendían gobernar nuestra vida.

Paulatinamente, en nuestro corazón se encienden nuevas luces y empezamos a ver alrededor nuestro que no estamos solos, que hay una mano invisible que guía nuestros pasos y nuestros hijos se transforman en nuestros maestros.

¡Qué difícil es al principio!

Pero la tarea es nuestra, pues desde el primer día, podemos elegir como hemos de sufrir, si dignamente o miserablemente ¿Qué se merecen nuestros hijos?

¿Qué imagen estamos dando al mundo? ¿Que la muerte todo lo puede?

No importa si no es en estas fiestas que levantemos, por primera vez, una copa en homenaje a nuestros hijos, pero si un día habremos de hacerlo, ¿Por qué demorar ese instante aunque el brillo de nuestros ojos se nuble por una lágrima?

Quizá sea eso lo que ellos esperan hoy de nosotros.

¡Sí a la vida a pesar de todo!


Ulises, Ana y Enrique
De Renacer Congreso, Montevideo- Uruguay
¨Por la Esencia de Renacer”

MIS PRIMERAS FIESTAS


Para poder atravesar las primeras fiestas, hacía 6 meses que había partido mi hijo Cristian para ese entonces, me propuse enfocarme en los que consideraba los más desprotegidos de la familia ante tanto dolor que vivíamos, que eran los más pequeños, los niños, entre ellos el hijo que me quedaba Diego de 7 años, mis sobrinos Evelyn y Guille de 12 y 3 años respectivamente. Todas las fiestas las habían pasado juntos compartiendo todas las emociones  que para ellos significaba, esperando a Papá Noel con los regalos. Sabía que no serían fáciles pero con la ayuda de Renacer y de lo que escuchaba en las reuniones tenía en claro que debía hacerlas lo más significativas posibles, en homenaje a mi hijo Cristian y además no condenar a los demás niños y a mis seres queridos a no vivirlas en paz y con alegría a pesar de todo. Es por eso que con todo el dolor, pero a la vez con amor,  armamos el arbolito y preparamos la cena navideña  aun sabiendo que faltaría alguien tan importante en la mesa.  Era consciente de que mi deseo primero hubiese sido tomarme una “pastillita” y dormirme hasta el 2 de enero pero sabía que no enfrentar la realidad en 365 días el almanaque me iba a recordar que nuevamente llegaba la navidad y el fin de año. También había escuchado  de otros papás que ayudaba hacer algún acto de amor en nombre de ese hijo que había partido, es por eso que aproveché  en mi entorno más cercano  que era mi sala de jardín siendo en ese momento  maestra jardinera  y teniendo a cargo entre mi grupo de niños a  Nico un niñito que padecía parálisis cerebral y que diariamente veía como se esforzaba en mi salita por progresar, integrarse  y ser feliz, asi que me fui a la juguetería y dentro de mis posibilidades económicas compré un  regalito, recuerdo que fue un tractor que sabía que a Nico le gustaban mucho. Le pedí permiso a su mamá y se lo llevé el 24 en nombre de mi hijo del cielo.  Y así pasaron, por supuesto hubo momentos de tristeza y lágrimas pero a pesar de eso las atravesé con  paz en el corazón tratando de demostrarle a mi niño amado y a mis seres queridos que el Amor me mantenía de pie a pesar de todo.

 Hoy pasados estos años, después de tanto esfuerzo y camino recorrido espero estas fiestas con amor y entusiasmo ya que gracias a todo lo que aprendí en Renacer pude dar lugar a que en mi vida llegaran nuevos motivos para celebrar y dar amor, nuevos afectos , nuevas personas con quien compartirlas. En ese momento de esas primeras fiestas también estaba viviendo la separación de mi matrimonio  que ya venía dándose desde antes de la partida de Cristian, Hoy la celebro con la familia que supe construir, mi nueva pareja mi esposo Ariel , mi hijo Diego que ya tiene 22 años, Mi hijito Lautaro de 8 años, y mis sobrinos que les nombre Evelyn, mi sobrinita nieta Pilar, mi sobrino Guille, mi nueva sobrinita Guillermina,  mis seres queridos entre ellos mi mamá y su nueva pareja a quien aprendí tambien a querer, la nueva familia que supe construír, los papás de Ariel, mis cuñados y demás familiares . No me arrepiento del esfuerzo ya que mi papá hace unos años que también partió y ya no podemos compartirlas si no hubiera hecho ese esfuerzo no tendría los recuerdos de haberlas celebrado con él los últimos años que vivió.

Espero que mi testimonio sea útil para los papás que les toca atravesarlas por primera vez, es mi mayor deseo que así sea. Es difícil e implica esfuerzo pero el amor de nuestros hijos nos sostiene y nuestros hermanos de Renacer nos acompañan.  Hoy el recuerdo de mi Cristian, de su pureza y valentía me asisten permanentemente, Hoy este es el camino que me acerca a Él, sin pausas, sin urgencias

Un fuerte abrazo para todos, con todo mi amor ¡SI A LA VIDA!

ALICIA TONIATTO. RENACER SANTA FE

Padres que enfrentan la muerte de Hijos

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