Recuperar a los padres para la vida con nuevos valores.


Alicia Schneider y Gustavo Berti en el Encuentro Internacional 8º Aniversario de Renacer Lanús y Jornada de Consolidación de la Esencia de Renacer, 10 de septiembre de 2016.

Transcripción: Silvia Dobler (Renacer Esperanza), Nora Castro (Renacer Lanús), Cristina Cumella (Renacer Villegas).

Alicia:

Papás hay alguna otra pregunta, no se queden con alguna inquietud.

En realidad nosotros decidimos venir porque este es un evento donde los papás del interior tenían una activa participación, de ese territorio inexplorado que existe más allá de Capital, de Buenos Aires y gran Buenos Aires, y ese territorio inexplorado de donde nació Renacer…comprende una serie de culturas fíjense que la mamá de Clorinda nos contaba algo cultural, algo muy interesante, que tiene que ver con el tema de la muerte la muerte y el período de duelo, se llevan adelante, y nos hemos enterado hoy de cosas muy interesantes y de cómo después de esa novena que se reza y se acompaña a la familia y después cada uno retoma su vida, y una vez más qué hacen esos padres cuando se quedan solos, y ahí también esa mamá que tiene que usar negro por tanto tiempo, y ahí es donde Renacer, nosotros creemos que es una tradición cultural que a lo mejor no se cambia nunca. Y ahí está el punto, el punto es recuperar esos padres para la vida con nuevos valores.

Les agradecemos inmensamente a los papás de Renacer Lanús, felicidades también,  y a todos los papás que hoy, y sobre todo a las mamás que hoy dieron su testimonio y su exposición,  basados en diferentes escritos tanto de Frankl, como también apoyados en su propia experiencia, en el libro, de la tarea de Renacer, gracias a todos,

¡hemos aprendido todos muchísimo!

Muchas gracias los queremos mucho y nos vemos mañana.

 

Renacer también nos somete a una prueba, la de encontrarle un sentido a la vida sin Dios.


Alicia Schneider y Gustavo Berti en el Encuentro Internacional 8º Aniversario de Renacer Lanús y Jornada de Consolidación de la Esencia de Renacer, 10 de septiembre de 2016.

Transcripción: Silvia Dobler (Renacer Esperanza), Nora Castro (Renacer Lanús), Cristina Cumella (Renacer Villegas).

Gabriela una hermanita pregunta:

Quería saber más o menos, qué pensaban sobre la conciencia después de la muerte.

Alicia:

¡Miren qué preguntita! (risas)

La pregunta es qué pensamos de la conciencia, el alma, el espíritu después de la muerte, si es que hay una vida más allá, digamos.

Muy valiente la postura de la chiquilina, se llama Gabriela.

En realidad nosotros siempre decimos que al ser un movimiento ecuménico Renacer, se da cabida en él a las personas que creen de acuerdo a sus distintas religiones y tienen la creencia de la trascendencia o no después de la muerte,  están aquellos que son ateos, ahora en general, y como siempre hablamos y decimos que nos vamos a reunir con nuestros hijos, que vamos a tener una especie de reencuentro, eso desde ya no deja de ser un deseo o una esperanza, hay papás que pueden no estar de acuerdo con eso, y eso se respeta absolutamente, ahora si nos preguntan a nosotros personalmente y dirigiéndose a Gustavo, le dice: no me mires con miedo. (Risas)

Nosotros llegamos hasta acá, porque justamente no queremos comprometer con lo que nosotros personalmente pensamos, para no imponer la idea a nadie, pero como idea general los papás tienden a pensar y a esperar un reencuentro con sus hijos, de todas maneras hay mucha y amplia literatura referido a las experiencias cercanas a la muerte para el que le interese. Cada uno tiene sus propias ideas sobre el tema, y se respetan todas.

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El sufrimiento tiene resolución.


Alicia Schneider y Gustavo Berti en el Encuentro Internacional 8º Aniversario de Renacer Lanús y Jornada de Consolidación de la Esencia de Renacer, 10 de septiembre de 2016.

Transcripción: Silvia Dobler (Renacer Esperanza), Nora Castro (Renacer Lanús), Cristina Cumella (Renacer Villegas).

Consulta,  algo referido a que el dolor es inevitable y el sufrimiento es opcional.

Gustavo:

Con respecto a la frase un poco confusa que dice: “el dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional” yo no se cómo sacan esa frase y se la atribuyen a Buda, porque la vemos en cuadritos y dice Buda, pero Buda es muy claro, habla del sufrimiento, como aspecto inevitable de la existencia humana, y dice de las cuatro nobles verdades, si no me equivoco: la vejez, la enfermedad, el sufrimiento y la muerte, como una cosa inevitable.

Frankl también dice,  ante el sufrimiento inevitable.

Pero es que en realidad, lo que pasa es que las disciplinas occidentales tienen muy pocas palabras para definir los estados espirituales, y para definir también estados de conciencia. Van a encontrar muchos más en las disciplinas orientales, en occidente se mezclan mucho las cosas por eso nosotros decimos que hay que trabajar con un lenguaje común. Nosotros en el año 1996 en un encuentro en Rosario, presentamos una charla que se denominó “en busca de un lenguaje común” porque eso es lo que nos complica a nosotros, hablar diferente, para algunos el sufrimiento es una emoción, u otra cosa como un sentimiento, el sufrimiento es sufrimiento. Y si ustedes quieren saber algo recuerden que en la tradición judeo cristiana se dice: vida pasión y muerte de nuestro señor Jesucristo,

¿y cuál es la pasión?

¡El sufrimiento! Entonces los cristianos le llaman pasión, los psicólogos lo llaman sentimiento, los psiquiatras lo llaman emoción, son todos términos distintos de acuerdo a la formación que cada uno tiene, pero el sufrimiento es sufrimiento.

Existe, todos sufrimos, sufrimos cuando se va un hijo lejos, sufrimos cuando vemos la miseria que hay en nuestro país, sufrimos cuando vemos gente comiendo basura porque me imagino, y uno sufre también cuando ve estas cosas, y sufrimos también cuando perdimos un hijo, pero lo que pasa es que la transformación que uno se va transformando paulatinamente en algunos casos en una persona más solidaria y compasiva, y en otros casos una transformación inmediata, en el acto en forma masiva, como es cuando muere un hijo. Estas son cosas que nosotros tenemos que enseñarle a la sociedad. Porque nosotros nos manejamos con eso, la manera en que nosotros nos movemos, sentimos y la manera en que trabajamos.

Y la gran belleza de hablar del sufrimiento es que si nosotros los que estudiamos, los que analizamos, los que evaluamos el sufrimiento, sabemos que el sufrimiento tiene resolución. Ahora decime cómo resolvemos el sentimiento, o cómo resolvemos la emoción, o cómo resolvemos la pasión, porque si hablamos de pasión,  por pasión todo el mundo entiende enamoramiento, nosotros mismos no debemos confundir a la gente, ni confundirnos nosotros, ni confundir a la sociedad. Sabemos que todos sufrimos, y que el sufrimiento es inevitable y tenemos que encontrarle un sentido.

Alicia:

Y hemos venido a dejar de sufrir a Renacer, y a encontrarle un sentido a ese sufrimiento,  en ese encontrarle un sentido a ese sufrimiento, es cuando el sufrimiento va cediendo, y le da paso al amor.

¿Alguna otra pregunta papás?

Un hijo que muere no merece un duelo, un hijo que muere merece una transformación interior.


Alicia Schneider y Gustavo Berti en el Encuentro Internacional 8º Aniversario de Renacer Lanús y Jornada de Consolidación de la Esencia de Renacer, 10 de septiembre de 2016.

Transcripción: Silvia Dobler (Renacer Esperanza), Nora Castro (Renacer Lanús), Cristina Cumella (Renacer Villegas).

Un papá de Gualeguaychú hace una pregunta referida al dolor y al sufrimiento por la muerte de un hijo.

Gustavo:

Cuando mencionamos el movimiento, dijimos que rompe con una repetitividad, lo repetitivo, culturalmente hasta que aparece Renacer era que la resolución de la muerte de un hijo, consistía en la elaboración de un duelo, ahora el modelo del duelo y la elaboración del mismo en el mundo responde a las ciencias sociales, la psicología, la psiquiatría.

En esencia, la definición de duelo es “un período luego del cual se vuelve a ser la persona que era” y no es así, lo hemos dicho, no se vuelve a ser la misma persona.

Nosotros no hablamos de duelo, nosotros nunca hemos hablado de duelo, no hablamos de la elaboración del duelo, ahora es una cuestión cultural tan arraigada, pero tan arraigada, que resulta difícil oponerse a eso, pero nosotros no hablamos de duelo, nosotros hablamos de sufrimiento, porque repito, el sufrimiento es una cuestión de la humanidad y se resuelve.

Ahora traigamos la palabra duelo a colación, yo pierdo mi casa y eso es un duelo, una hija mía se va a vivir a Europa, y eso es un duelo, se muere una mascota y sufro un duelo, muere un hijo y sufro un duelo ahora,

¿cuál es la diferencia, hay una diferencia cuantitativa, es decir el duelo es más fuerte que la muerte de una mascota, o es cualitativa?

¿Cómo creen ustedes, la diferencia es en cantidad o calidad?

¡En calidad, perfecto!

Entonces estamos hablando de cosas distintas, porque si ustedes me dicen que hay una diferencia en calidad, es porque estamos hablando de cosas distintas, entonces ya no estamos hablando de un duelo,  esas diferencias representan lo que hemos dicho en reuniones anteriores, un hijo que muere no merece un duelo, un hijo que muere merece una transformación interior.

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Sobre el lago, el duelo y la resiliencia


Holas mamás y papás hoy me levanté con mucho dolor de cintura y para alegrar el día decidí escribir un cuento corto y compartirlo con ustedes, espero lo disfruten, va con todo cariño.

1- El lago

Seguro que este título da para pensar que quien lo escribe puede no estar muy bien de la cabeza, en fin, ustedes han de juzgar. Cuando Renacer recién nacía era un bebé que había que cuidar, alimentar, protegerlo de caídas y tropezones y como sucede con todo niño hoy, había que evitar que lo raptaran y se lo apropiaran quienes no debían. Era necesario protegerlo de injerencias nocivas que pretendían llevar al joven por caminos peligrosos. Con el tiempo quienes lo rodeaban fueron protegiéndolo de malas influencias pero llegó un momento en que el ahora adolescente se independizo y se hizo de muchos grupos de amigos en distintos lugares y países puesto que era muy solidario, lo que hizo que también fuese algo ingenuo y abriera las puertas de su corazón a todos, incluyendo a seres que se acercaron con intereses otros que compartir su solidaridad.

Para ese entonces el adolescente, ya adulto, era conocido en muchos lugares y su nombre había alcanzado cierta notoriedad y su imagen y su nombre eran usados por muchos amigos verdaderos para continuar su labor de manera siempre gratuita. Un día, algunos integrantes comprendieron que no todos cinchaban para el mismo lado y se dieron cuenta que el adulto, de muchos cuerpos, era como un lago en que muchas personas iban, con gran esfuerzo y dedicación a sembrar alevinos para que siempre hubiera peces, para alegría de estas y de las próximas generaciones pero también había otros que solo iban a pescar, tiraban el anzuelo y subrepticiamente trataban de lucrar con el esfuerzo de tantos otros.

Este cuento no tiene final pues esta situación ha de perpetuarse por mucho tiempo hasta que la mayoría de quienes cultivan laboriosamente para todos se den cuenta que no se debe dejar entrar a los pescadores oportunistas en ese lago.

2- El duelo y la resiliencia

El lago que les he descrito resultó ser tan agradable, tan apetecible, que muchos que se acercaron fueron tirando carnadas que variaron con el tiempo y los cambios en las cañas de pescar.

Primero quisieron seducir a los peces que iban quedando, tratando de enseñarles, inicialmente muy cerca del lago mismo, casi mojándose en sus aguas cristalinas, a elaborar la tristeza y el dolor, el duelo en fin, que sentían los padres de los mismos pececillos que habían desparecido, pero con el tiempo la mayoría de quienes permanecían en el lago se dieron cuenta que eso no solucionaba su dolor y decidieron unirse a otros lagos en los que quienes sufrían se ayudaban unos a otros a encontrar sentido en sus pérdidas.

Pasado un tiempo otros pescadores se acercaron y les dijeron a los peces que ellos les enseñarían a darse cuenta que eran fuertes como el metal, cuyo color plateado compartian, y que jamás se quebrarían, que no serían corroídos por las aguas del lago y que eso sería suficiente para que dejaran de sufrir.

En todos los casos los pescadores en algún momento dijeron que muchos peces necesitaban algo de ayuda adicional ya sea para elaborar su duelo o para salir verdaderamente fuertes como el metal, y que para ello debían mudarse temporalmente a otros lagos (de los pescadores), donde su problema sería resuelto mejor y en un agua más confortable, todo por un pequeño e insignificante precio que se justificaría por esa mejor atención. Y así seguirá la historia hasta que todos los seres que habitan los lagos decidan que esos lagos merecen ser protegidos de pescadores oportunistas.

Grupo de Ayuda Mutua de padres que enfrentan la muerte de hijos.

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