Renacer como psicoterapeuta


Susana Duarte – Médica Psiquiatra – Integrante de Renacer de San Cayetano de Belgrano.
Exposición dada en el 23º Congreso de APSA, Asociación de Psiquiatras Argentinos, Abril de 2007 en Mar del Plata.

“¿Quien dirá cual es la fuerza de los acontecimientos y si ellos son nosotros o nosotros no somos más que ellos? ¿Nacen ellos de nosotros, o nacemos nosotros de ellos?”. . .
Mauricio Maeterlinck

El tema convocante de este congreso es la resiliencia.
La procedencia de estas palabras, la energía de este escrito esta extraída de las fuentes del acontecimiento mismo como intento de transformarlo.
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Tomaré como definición la que hace Amandine Theis. De origen latino, resiliencia viene del verbo resilio, que significa saltar hacia atrás, rebotar -rebondir-, repercutir. En psicología, la palabra cobra un sentido distinto, pues no se limita a la resistencia, sino que conlleva un aspecto dinámico que implica que el individuo traumatizado se sobrepone-rebondit- (se desarrolla tras una pausa)- y se (re)construye.

Luego del acontecimiento, me sentía excluida del contexto de mis colegas
Una terapeuta en duelo. ¿Es una terapeuta terminal? Se había agotado también mi vocación? Un lugar del cual quería rescatarme…
No se puede ser el mismo pero tampoco se puede negar que se haya estado en la primera línea de fuego y que se regrese conociendo de esa batalla.
Nadie quisiera haber explorado ese territorio, pero aun caminando sin saber el sentido, se sale con un mapa de ciertas regiones.
Cuando hemos transitado por lo extremo, la idea del mundo ha cambiado ya no importan ciertas cosas y otras se han convertido en esenciales.
Comienzo a transitar por los dispositivos terapéuticos tradicionales Y empiezo a reconocer, la dificultad que se me presentaba para encontrar en ellos, algo de lo que necesitaba para recuperar tanto mi rol profesional como la paridad entre mis colegas.
Es así que trato de orientar entonces, mi búsqueda hacia el armado de la desarmadura. Considero necesario acceder a una nueva paridad, que, al parecer, debe ser realizada desde lo vivencial. Es en el dispositivo grupal Renacer en el que comienzo este proceso, con identificaciones acordes al modelo de la experiencia, el que, al no ser transferible, hace que aparezca una subjetivación diferente a la de antes del acontecimiento.

Nos refiere Ángelo Gianfrancesco “El sufrimiento ha hecho del protagonista un ser incompleto, un buscador de sentido, de identidad o de individuación (…) Alterna pruebas y consuelos, éstos últimos pueden permitirle al protagonista librarse de la fatalidad de la desgracia”.

Pues entonces: “Dad palabras al dolor…La desgracia que no habla murmura en el fondo del corazón que no puede más, hasta que la quiebra”

La pérdida de un hijo hace de brújula y su aguja no señala los tratados sobre duelo porque no dan cuenta del desgarro que excede lo puramente clínico. Esas palabras, las del tratado, están desactualizadas, desarticuladas porque son tratadas como un duelo ajeno, no desde el sentido duelo.

La brújula encuentra su norte internándose en la literatura, en la poesía, en todo manifiesto de arte, tratando de orientar el “encuentro”….

El encuentro es con quienes han traspasado esta pérdida este caos o han sido transformados por él.
Voy al encuentro con los que pueden hablar de la herida, de la calamidad, de su deformidad, de la fragmentación y es ahí donde aparecen las experiencias cotidianas, la de aquellos iniciados en el tema, en las muertes privadas, sin estruendo, del drama
invisible, aquel que no ha sido documentado. Aunque toda muerte tiene el sello de la soledad y marginalidad, en nuestro tiempo…

En este recorrido me encuentro con Cazuza y con Luzinha Araujo, su madre.
En su libro “Sólo las madres son felices”, cuenta relatos e historias de su hijo, muerto en 1990, enfermo de sida.

En el capítulo 1, “Lo inevitable”, escribe:

“…mi hijo ya estaba en coma y yo estaba allí, en un rincón intentando romper el bloque de esperanza hecho de concreto con que me revestí durante todo el tiempo en que él estuvo enfermo…

“no voy a asistir a la muerte de mi hijo. Yo no voy a aguantar!(..)
Lo abracé como si quisiera que él entrara en mi útero nuevamente”

Este ordenamiento al azar, ser testigo de la muerte de un hijo es un imposible sin sentido, una agonía innombrada. En este doble borde en el que el hijo hace al padre, como éste hace al hijo, da su nombre (de padre), por la función que el hijo instituyó en él, no hay lugar para dar “nombre” a esa pérdida, que no permite siquiera anclarse en ningún sentido.
Se hace imposible entonces constituirse en testigo de la propia historia. Son entonces los otros quienes pueden o no acompañar desde su” función testigo”, realizando el sostén para la elaboración o colocándose cuando los excede el hecho, en una ficción (aquí no pasó nada).

Ellos, el entorno, familiares, amigos, a veces, deciden no hablar del tema como si de este modo pudiesen doblegar lo acontecido y dar algún otro ordenamiento. .
Es Julio Cortázar quien se refiere a este tema como ningún otro en “La salud de los enfermos”

A la madre se le oculta la muerte de su hijo Alejandro,” no se le pueden dar noticias inquietantes”, había dicho el Dr. Bonifaz.

“Nada era fácil, porque en esa época, la presión de mamá todavía subió más y la familia llegó a preguntarse si no había alguna influencia inconsciente, algo que desbordaba del comportamiento de todos ellos, una inquietud y un desánimo que hacían daño a mamá, a pesar de las precauciones y de la falsa alegría. Lo único importante en el fondo era que pasara el tiempo y que mamá no se diese cuenta de nada”

Por eso el tío Roque, es quien decide mandarle correspondencia falsa de Alejandro desde Brasil con la complicidad familiar (una comedia piadosa, diría uno de los personajes)
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Esa “comedia piadosa” ese marco de ficción, instala nuevamente “la presencia” (de Alejandro a través de sus cartas), a los fines de” no darse cuenta de nada”.Y hay quien decide (Roque) en como llevarla a cabo.
Si pudiésemos crear un mundo paradisíaco, donde no hubiera ausentes, con solo mirar a otro lado, ¿eliminaríamos el dolor y el sufrimiento?
¿Para quien se realiza este ocultamiento? para la madre quien sigue esperando aún sabiendo que no volverá y que consuela a su familia o para aquellos que escriben las cartas a sabiendas de la-ya-no-existencia?
Si no podemos ser quienes fuimos. ¿Intentaríamos que nos vean cómo, quieren vernos?
Esta “modalidad ficcional”mostrar lo que puede desear el otro, es parte de nuestro contexto actual, en el que se tiende a favorecer la idea de completud… Tomemos algunos conceptos de Emiliano Galende. En, “Subjetividad y resiliencia del azar y la complejidad”

Se observa en este tiempo una parte de la sociedad, que asiste a nuevas modalidades sociales, con una debilitada función de la palabra y del diálogo, un vacío en las actividades reflexivas.
El individuo se encuentra aislado , su subjetividad esta volcada a si mismo.
Hay una concepción utilitaria en las relaciones. Los vínculos son superficiales, con ausencia de compromiso, a veces con una sensibilidad impostada (adquirida por modelos aportados por los medios masivos –TV, videos, Internet- Reality)
En ausencia de habilidades personales aparecen los expertos de toda naturaleza personal- trainer, planificadores del ocio organizadores de eventos –viajes, animadores que hacen un llenado de lo que sigue vacío.
Los objetos se renuevan y el consumo impregna las relaciones, condicionando un funcionamiento de esta naturaleza, en las relaciones afectivas

“El yo mismo se va percibiendo como ficcional”

Esta subjetividad, que podemos denominar de lo virtual, tiene caracteres de esquizoide, de una afectividad disociada, de una sensación de irrealidad.

Navegar en este momento por un mundo de simulación virtual, contiene ciertos peligros.

En este contexto, que lugar podemos encontrar cuando la realidad se muestra descarnadamente y el mundo ficcional se extingue.
El derrumbe nos interroga, como sujetos de lo real, conectándonos definitivamente con quienes somos, y asistimos a la inconsistencia de aquel mundo fantasmático y de completud.
Aparecen las preguntas sobre nosotros, preguntas que reclaman respuestas y que nos llevan a la gran pregunta:

¿Qué es la vida?
Es extraño cuando algo termina comenzamos a descubrir. que teníamos historia y que anteriormente solo habíamos acumulado momentos sin saberlo.

Y el sujeto aparece con capacidad, de crear sentido a la vida de producir nuevas signicaciones en relación con los acontecimientos de su existencia.
Con la posibilidad de construir su destino.

Y la otra (pregunta) ¿Que es la muerte?
Pregunta que no hacemos, como intento de ignorar su existencia.

“Porque no es normal estar muerto, es una anomalía impensable. . .un extravío incurable”
“Nuestra actualidad impide la muerte propia .Los discursos y dispositivos que la tratan no hacen mas que enajenarla.”
Extraño fenómeno, que frente a tanta muerte, que nos muestran los medios , las diarias muertes en las noticias, su exhibición justificada en series, en cine, los cientos y miles de muertes expuestas, quedemos “atrapados” cayendo en la trampa, que los que mueren son los otros o que la muerte no es mas que una ficción.
La muerte se presentifica en toda su magnitud frente a la muerte de un hijo .No hay ficción posible para ignorarla.Por lo que no habiendo lugar para ninguna muerte real, encontramos que por la complejidad que ésta tiene, estamos desalojados de su enunciación.

Si nacer es importante, morir no es menor de menor importancia.

Para quienes hemos atravesado por esta experiencia, necesitamos encontrar un lugar donde la muerte pueda ser nombrada sin causar escándalo.
Una cultura que permita la creación de espacios sociales que ofrezcan a los afectados por este u otros acontecimientos, una posibilidad, la de no quedar expulsados del resto, que nos faculte para emprender procesos de mayor creatividad, de reparación comunitaria., necesarios para proseguir con la vida. .Es aquí donde me encuentro con este grupo de pares desde esta experiencia.
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Mi encuentro con Renacer

Fue a partir de la lectura de “Un hijo no puede morir” de Susana Roccatagliata , (quien funda en Chile la Corporación Renacer) periodista chilena, quien recoge testimonios diversos y universales, de hijos que mueren en forma accidental, por enfermedad, suicidios u homicidios.

Comienza el aprendizaje de este idioma.
Me relaciono con una madre, Mabel, perteneciente a un grupo de padres en Mar del Plata (Escuela de vida). Me propone concurrir a un grupo que funciona en Buenos Aires.
Un llamado telefónico, arma una red invisible que me lleva a reunirme semanalmente con este grupo de pares.
La brújula señala un encuentro con mis compañeros de adversidad, comienza el soporte vincular. Hablamos la misma lengua, nos entendemos…

Hay otros como yo, que creían estar muertos, pero están vivos y entonces debemos inventar una estrategia para continuar. Es la pertenencia colectiva… es la memoria colectiva.
Historias conmovedoras de cada hablante, privadas, sentidas.

Todos intentamos ponernos de pie, como después de una catástrofe. Aquellos que pueden caminar ayudan a otros que quedaron entre los escombros, y así, curando las heridas es como la red comienza a armarse.
La transformación del sufrimiento puede convertirse en acto solidario.
Hay que tener un escenario válido, y los protagonistas dispuestos a compartir su texto sus sentimientos y sus imágenes.; ponerse en el lugar del otro, transmitir de “alma a alma” Esto actúa como herramienta relacional,todos somos coautores del relato sobreviviente que comienza a trasformarse con cada intervención ,acompañando la aflicción del otro.
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Los que están próximos a mi, a ese momento vital a mi cultura.Podemos interpretar el desgarro y es con cada palabra y con el otro que se va formando la melodía sostenida, que ampara, consuela y protege, reorganiza la emoción para apaciguarla y hacerla soportable.

Los iniciados en el mismo acontecimiento, tendemos a reunirnos, porque la indefensión y el desamparo en que nos encontramos, requieren de otros testigos para transmitir lo que nos ha ocurrido, y el alivio aparece con la presencia de otros, que como yo conocen este derrumbe y que han podido re-armarse.
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Rene Kaes nos dice al respecto del grupo: “Esta polifonía de los discursos, esta co-presencia de varias voces, no deja de recordar las funciones del coro en la tragedia griega: la catástrofe, para pensarse, debe ser ecualizada, amplificada, suscitar testimonios y comentarios, convocaciones de múltiples versiones, que constituyen búsquedas vitales sobre la causalidad.”

El testimonio ,de los otros devuelve una imagen menos distorsionada de nosotros mismos.
Lo ausente, puede regresar al escenario del mundo presente, es un rescate a través del relato que se va modificando en cada encuentro hasta poder transformar el horror y darle un sentido…
Cuando llegué a Renacer, escuché los testimonios de los otros padres y escuché de una manera diferente el mío. En cada una de las reuniones que se fueron sucediendo comenzó para mí la posibilidad de poder integrarme de compartir mi dolor con los otros. Y de no sentir esa sensación de abandono que me acompañaba día tras día.
Hoy ya en otro proceso sigo concurriendo a las reuniones de los días jueves, porque es el lugar que me permite encontrar otra parte de mí que creí no poseer.

“Pues bien, el desarrollo de la resiliencia requiere justamente un cambio en las circunstancias del sujeto, si se le permite contar con el auxilio de otro humano que genera y/o estimula las cualidades de su yo favoreciendo sus defensas y su capacidad de sublimación .Si el mundo externo produjo una implosión traumática en el sujeto, el auxilio exterior de otro puede restituir la capacidad de recuperar el curso de su existencia.” Aldo Melillo

El abordaje grupal homogéneo

Renacer es un grupo de autoayuda y ayuda mutua que, en forma gratuita, conforma en encuentros semanales con padres que han perdido hijos.
Un abordaje grupal, que entiendo que actúa como tutor de resiliencia .He visto como varios de estos padres han emprendido una vida plena y solidaria de la cual dan testimonios en sus encuentros semanales.

El único requisito para concurrir a estos grupos es el haber atravesado por la experiencia de la pérdida de un hijo. La trama organiza el soporte necesario para que cada padre, a su tiempo y sin consejos ni juicios de valores, realice su duelo singular y encuentre un disparador para volver a la vida. Es una forma de intervención comunitaria en la que cada uno halla su propio camino, adquiriendo nuevas capacidades relacionales. Trabajando con su historia, aprendiendo a pensarse a sí mismo de una manera diferente a la de su llegada. Intentando la aceptación de la pérdida y tratando de alcanzar un desapego progresivo.
Es un contexto facilitador por estar abierto a la diferencia, atendiendo las necesidades ajenas, evitando la demostración de poder y tratando de lograr consenso.

Observaciones en mi rol terapéutico y como paciente.

Este quiebre vivencial, hace que la neutralidad terapéutica se vea afectada, rompiéndose el modelo idealizado en el que somos frecuentemente colocados por nuestros pacientes. Me muestra en un rol humano o humanizado (si a ella le pueden pasar las mismas cosas, no es inmune a la vida)
En la marcha del proceso terapéutico, en el vínculo transferencial generado con cada paciente, y en estrecha relación a su propia historia .Irrumpe así, el conocimiento de un suceso real, de la vida del terapeuta, que revela y pone en movimiento, una reacción emocional distinta, en relación directa con cada individualidad; la del paciente, la del terapeuta y la del vínculo.

Otras observaciones en este camino: el terapeuta que recibe esta particular demanda puede sentirse que la misma lo excede, en cuanto a su abordaje ya que el monto afectivo en juego, puede a su vez, enfrentarlo también a él a una situación de crisis en su interpretación.; haciendo que su pensamiento sea menos nítido al respecto; obligándolo en ocasiones a una prescripción de medicación psicofarmacológica evitable. Otras cuestiones para seguir pensando son ¿Si los terapeutas que intervienen en la asistencia de este tipo de duelo debieran apuntalar su abordaje con dispositivos más específicos sobre el mismo? ¿Podría ayudarles en su quehacer un acercamiento a estas estrategias grupales homogéneas, que contemplan el dolor de una manera diferente al puramente teórico? Y por último: Si un terapeuta por haber atravesado por esta experiencia traumática, debiera restringir su práctica asistencial hacia esta problemática, ya que ha alcanzado una sensibilidad especial para la misma.

Mi nueva integración se continúa a partir de la lectura de los autores resilientes: Aldo Melillo, Emiliano Galende, Boris Cyrulnik, Víktor Frankl, éstas, producen un verdadero bálsamo para las heridas y un nuevo encuentro
Esta vez la lectura compone la que fui con la que empiezo a ser. Reconocerme diferente pero renacida.
“Somos criaturas caídas .Si el estudio de la humanidad se reduce a imaginar simplemente nuestro potencial mas oscuro, tengo cosas mejores en emplear el tiempo Si, por otro lado, el estudio de la humanidad ha de ser un estudio de lo que puede ser el hombre renacido, esa es una historia distinta “
“La resiliencia no está en los genes sino mas bien en las ideas y ambiciones humanas y el carácter del lazo social.” (B.Cyrulnik).
Renovar las prácticas profesionales, positivizar nuestra mirada hacia los otros aprovechando sus recursos, no haciendo hincapié en su incapacidad o su patología es una nueva propuesta.
Tomo otro enfoque, ligado a los pilares de resiliencia :alentando al paciente a moverse y pedir ayuda a su entorno ,respetando ciertos niveles de negación cuando la realidad es demasiado insoportable ,trabajando en la reorganización de la autoestima, protegiendo el sentido del humor, fomentando la aparición de la creatividad como recurso expresivo sumamente valioso ,ayudando en lo posible a rehacerse después del acontecimiento vivido, construyendo nuevas capacidades que permitan la metamorfosis del dolor .

Por último quisiera terminar esta travesía con las palabras de Doña Ana Luna en “La vida que te di” de Luigi Pirandello :

-Doña Ana Luna – (toda pálida y como alucinada, tiene en los ojos una luz y en los labios una voz tan “suyas “, que la hacen casi religiosamente solitaria entre los demás y entre todo lo que la rodea. Sola y nueva y esta su “soledad” y esta su “novedad”emocionan tanto mas cuanto que expresan con una casi divina sencillez, incluso hablando como en delirio lúcido, que es casi el hálito tembloroso del fuego interior que la devora y se consume así.
-Si , Don Jorge ;pero el recuerdo es como una muerte para mí, Si yo nunca , nunca he vivido otra cosa ;si no tengo otra vida que esta . .La única que puedo tomar: preciso, presente .Ud. me dice “recuerdo” y en el acto se aleja de mí esa vida. . .
Diré que yo, yo, ya no vivo para él., porque él no puede ya acordarse de mi! Y usted en cambio, quiere decir que él no esta ya vivo para mí, ¡claro que esta vivo para mí! ¡Vivo con la vida que le he dado siempre! la mía, la mía: no la suya, que yo no conozco.

Lo perdido se hace presente durante el día y a la noche en forma de sueños o pesadillas.

Nos lo dice-ella misma…”basta que este vivo el recuerdo para que el sueño sea vida”

La riqueza poética en la obra de Pirandello, refleja la incapacidad del hombre a identificarse con las contradicciones a las que se encuentra sujeto. Doña Ana Luna, es quien conoce lo que siente, ha conocido a su hijo, y se da cuenta que las palabras que intentan convencerla, no pueden hacerlo Porque la herida, la escara le pertenece y comienza a saber, con total claridad lo que tiene en su memoria y en su corazón, lo que quiere guardar y lo que quiere decir.

Este proceso no concluye, sólo se hace referencia al estado en el que se encuentra.Mis palabras actuales son vivenciales, enuncian que he resistido e intentan un re-armado.
Se sostienen con otras palabras, la de los autores referidos.

..
Ya al final de este encuentro, va mi gratitud para los que alentaron mi escritura, mis amigos de siempre, mis compañeros actuales y a todos nuestros hijos.

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