Carta del día de la madre.


Fragmento extraído del libro “La rueda de la vida” de Elisabeth Kubler Ross (Capitulo 37 Graduación).

Querida Elisabeth:

Hoy es el Día de la Madre y en este día tengo muchas más esperanzas de las que tenía hace cuatro años.

Hace tres años murió mi hija Katie, a los seis años, de un tumor cerebral.


Poco después mi hermana me envió un ejemplar de la historia de Dougy, y las palabras que escribiste en esa hoja informativa me conmovieron profundamente. El mensaje de la oruga y la mariposa continúa dándome esperanzas y fue muy importante para mí escuchar tu mensaje el jueves pasado. Gracias por estar ahí y hablar con nosotros.
Sería muy difícil enumerar todos los dones recibidos durante esa semana, pero sí quiero concretarte algunos de los dones que recibí de la vida y la muerte de mi hija. Gracias a ti, entiendo más lo que significaron la vida y muerte de mi hija. Durante toda su vida nos unieron lazos muy especiales, pero esto lo vi con más claridad durante su enfermedad y muerte. Ella me enseñó muchísimo cuando murió y continúa siendo mi maestra.
Katie murió en 1986, después de una batalla de nueve meses contra un tumor maligno en el tronco encefálico. A los cinco meses de enfermedad perdió la capacidad de caminar y de hablar, pero no de comunicarse. La gente se sentía muy confundida cuando la veía en ese estado semicomatoso y cuando yo afirmaba que la niña y yo no parábamos de charlar. Ciertamente yo continué hablando con ella y ella conmigo. Insistimos en que le permitieran morir en casa, e incluso la llevamos a pasar unos días en la playa dos semanas antes de su muerte. Esos días fueron importantísimos para nosotros; había también sobrinas y sobrinos pequeños que durante esa semana aprendieron mucho sobre
la vida y la muerte. Sé que recordarán durante mucho tiempo cómo nos ayudaron a cuidar de ella.
Katie murió a la semana de haber regresado a casa. Ese día comenzó como de costumbre, dándole sus medicamentos y comida, bañándola y conversando con ella. Esa mañana, cuando su hermana de diez años se iba a la escuela, Katie emitió unos sonidos (hacía meses que no lo hacía), y yo comenté que le había dicho “Adiós” a Jenny antes de que se marchara a la escuela. La noté muy cansada y le prometí que ya no la movería más ese día. Le dije que no tuviera miedo, que yo estaría con ella y que estaría muy bien. Le dije que no tenía por qué aferrarse a mí, y que cuando muriera se sentiría segura y rodeada por personas que la amaban, por ejemplo su abuelo, que había muerto
hacía dos años. Le dije que la echaríamos mucho de menos, pero que estaríamos bien. Después me senté con ella en la sala de estar. Esa tarde, cuando volvió Jenny de la escuela, la saludó y después se fue a otra habitación a hacer sus deberes. Algo me dijo que fuera a ver a Katie y comencé a limpiarle el tubo por donde se alimentaba, que estaba goteando.
Cuando la miré vi que se le ponían blancos los labios. Hizo dos inspiraciones y dejó de respirar. Le hablé; ella cerró y abrió los ojos dos veces, y murió. Yo sabía que no podía hacer nada, fuera de abrazarla, y eso hice. Me sentí muy triste, pero también con mucha paz. En ningún momento se me pasó por la mente practicarle la reanimación, cosa que sé hacer. Gracias a ti, entiendo por qué. Sabía que su vida acabó cuando tuvo que acabar, que había aprendido todo lo que vino a aprender, y que había enseñado todo lo que vino a enseñar. Ahora paso la mayor parte del tiempo tratando de comprender todo cuanto me enseñó durante su vida y con su muerte.
Inmediatamente después de que muriera, y aún hasta hoy día, experimenté una oleada de energía y sentí deseos de escribir. Escribí durante varios días, y continúan sorprendiéndome la cantidad de energía y los mensajes que recibo.
En cuanto murió me llegó el mensaje de que tengo una misión en mi vida, que vivir significa acercarse y dar a los demás. “Ka-tie vivirá eternamente, como todos nosotros. Hemos de compartir con los demás la esencia de lo que es más valioso. Amar, compartir, hablar, enriquecer la vida de otras personas, acariciar y recibir caricias, ¿hay otra cosa que esté a la altura de estos momentos?”
Así pues, a partir de la muerte de Katie me he embarcado en una nueva vida; comencé un curso de orientación que terminé en diciembre, empecé a trabajar con personas enfermas de sida, y a comprender cada vez más mis lazos espirituales con Katie y con Dios.
También me gustaría contarte un sueño que tuve vanos meses después de la muerte de Katie. Este sueño me pareció muy real, y cuando desperté comprendí que era muy importante. Tu charla del jueves pasado me hizo ver con más claridad aún su significado:
En el sueño llegaba junto a un riachuelo que me separaba de otro lugar. Me
di cuenta de que tenía que ir a ese lugar. Vi un puente muy estrecho que cruzaba el riachuelo. Mi marido estaba conmigo y me siguió durante un rato; después tuve que llevarlo en brazos por el puente. Cuando llegamos al otro lado, entramos en una casa. Había allí muchos niños, cada uno llevaba una tarjeta con su nombre y dibujos. Vimos a Katie, y entonces comprendimos que ésos eran todos los niños que habían muerto y que teníamos permiso para hacerles una corta visita. Nos acercamos a Katie y le preguntamos si podíamos abrazarla. “Sí -nos dijo-, podemos jugar un rato, pero no puedo marcharme con vosotros.” Le dije que ya sabía eso. Estuvimos allí un rato y
jugamos con ella, pero después tuvimos que marcharnos.
Desperté con la clara sensación de que había estado con Katie esa noche. Ahora sé que así fue.
Besos, M. P.

19 comentarios en “Carta del día de la madre.”

  1. SEÑORAS Y SEÑORES, gracias por este compartir, se despues de 3 años y medio que perdi a mi niña de 36 horas horas de vida unica hija a mis 45 años,se y puedo decirlo como un testimonio , que si se puede y vivir de otra forma con un proposito de vida diferente, ahora despues de tanto tiempo debo compartir con Ustedes que a mis 48 años nuevamente estoy embarazada de 2 meses, se que DIOS ME HA IDO DANDO TODO LO QUE NECESITO Y LO QUE NO HE TENIDOTAMBIEN DEBO ENTENDER QUE EL SABE LO QUE HACE. Un beso estoy feliz y muchas veces se que a diferencia de otras madres , NOSOTRAS tenemos en el cielo a un ser que es mi hijita ,o hijo que esta junto a DIOS y eso ya es bastante.
    Hasta pronto.

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  2. mi pensamiento de fuerzas para madres.padres,hermanos,tios,abuelos,ñietos,amigos y todo el que sufre la perdida de un ser querido estoy en la misma vereda que estan ustedes la del terrible dolor,con todo mi corazon les deceo fuerzas para continuar viviendo.un abrazo muy cariñoso para todos……. alejandra

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