Entrevista a mamás de Maldonado – Uruguay


El 26, 27 y 28 de septiembre se realizó el Encuentro por el 20 Aniversario del primer Grupo Renacer en Huerta Grande, Córdoba. Luis, papá de Néstor y Ricardo, papá de Mariela,  cronistas del evento, realizaron una serie de entrevistas a madres y padres de los diferentes grupos de Argentina, Uruguay y Paraguay.

Entrevista a mamás de Renacer  Maldonado – Uruguay

A los padres de la vida


Gladys y Edgardo – Papas de Gastón- Renacer en las diagonales

En estos días que se viven, días de fiestas, festejos, brindando por
una mejor prosperidad.
Viviendo un ritmo de vida como todos los días.
Pero hay muchos padres, que no sienten esa misma alegría.
Padres que sienten que le han quitado parte de su vida.
Que les es igual el día, la noche, el verano, el invierno.
Buscando respuestas a tanto dolor.
Esas respuestas las encontramos solamente en nosotros mismos.
Somos los únicos que podemos darlas.
Desde lo mas profundo de nuestro ser, ¿qué queremos hacer?
En nuestra actitud esta la respuesta.
¿qué debemos hacer para transformar tanto dolor en amor?
¿cómo queremos recordar a nuestros hijos?
Nuestros hijos que fueron la fuente de nuestra alegría.
Si fueron fuente de alegría, amor en cada día.
Nosotros los papas orgullosos de ellos.
Si fueron fuente de alimentación.
¿por qué recordarlos con tanta tristeza?
La partida de nuestros hijos, si nos cambia la vida.
Nos enseña a vivir de otra manera, a pensar y actuar distinto de lo
esperado.
Ver y saber que a pesar de…………..
Somos padres y madres que seguimos viviendo
Que tenemos que ser la presencia permanente de nuestros hijos cada
día
Aprende a caminar con ellos
Que sabemos que nunca se separan, que ven a través de nuestros ojos.
Por eso queridos padres que el dolor no nos derrumbe
Que el amor este por encima de toda tristeza
De todo dolor, bronca e impotencia
Y que cada uno brinde por su hijo a su manera, como lo sientan,
aunque hayan transcurrido días, meses o años. Ellos lo merecen.
El amor de un padre nunca muere por un hijo
Que todos los padres sientan que nos estaremos acompañando,
En cada momento el uno al otro,
Y que tengamos bien claro que,
La memoria de nuestros hijos es lo que nos impulsa
A seguir viviendo día a día a pesar de todo
Gracias por enseñarnos el camino de la vida, el amor y la humildad.
Queridos padres tengan el corazón y la mente abierta para nuestros
hermanos de la vida,
Que en cada lugar que haya un papa doliente debemos estar junto a el.
Eso es darle un sentido a la partida de nuestro hijo.

RENACER: es darle un sentido
a la falta de sentido

Las respuestas yacen únicamente en nosotros mismos.


Alicia y Gustavo Berti – Encuentro en Renacer Congreso  (2006)

Gustavo: Cuando muere un hijo, se nos presentan toda una serie de problemas nuevos que, realmente, no sabemos como resolver.

Si nos ponemos a pensar, nos damos cuenta que esto no es nuevo; esto viene, por lo menos para occidente, desde el comienzo de la historia.

Todavía occidente no ha logrado poner un nombre a los padres que pierden hijos. No tienen nombre; es decir, no ha habido la capacidad, en ningún idioma occidental, de darle un nombre a los padres que pierden hijos.

Eso es un reflejo de la gravedad, de la severidad de la pérdida de un hijo, de la impotencia de la sociedad, pero el hecho de que la sociedad sea impotente para resolverlo, también nos plantea como contrapartida ineludible que la respuesta yace únicamente en nosotros; no yace en ningún otro lugar.

La pérdida de un hijo, como dijimos hoy en la televisión, no es algo de lo que uno tenga conocimiento; todo el mundo tiene conocimiento de lo que significa perder un abuelo, un padre o una madre, pero la pérdida de un hijo no es un conocimiento, es una vivencia, es una experiencia que solamente la tiene aquel que ha pasado a través de ella.

Si nosotros vamos con esta pérdida, con esta tragedia, a un psiquiatra o a un sicólogo, nos van ayudar de acuerdo a lo que ellos conocen, no de acuerdo a lo que ellos han experimentado, entonces, frente a esto todo el conocimiento queda corto.

Entonces nos sentiremos desamparados y no tenemos a donde acudir.

Si somos católicos acudimos a un sacerdote, pero como los sacerdotes no tienen hijos, también nos dirán por lo que ellos conocen, no por lo que ellos han experimentado porque ni siquiera han podido experimentar lo que significa el amor de padre.

Entonces también nos quedamos cortos y vemos de pronto que no hay ayuda y cunde la desazón y los caminos empiezan a cerrarse.

Tenemos que darnos cuenta que hay sólo dos alternativas, una alternativa es la individual, personas de mucho coraje, de mucha fortaleza espiritual y la otra alternativa es la de agruparse con otras personas que hayan atravesado por idéntica experiencia de vida y aprender de ellos.

Una de las primeras cosas que aparecen, cuando nosotros podemos dejar un poquito de lado el dolor y nos ponemos a pensar, es no saber quienes somos.

Uno se mira en el espejo y dice ¿quién es esta persona que está acá frente al espejo? Y luego vienen otras preguntas ¿quién voy a ser dentro de un tiempo? y ¿cómo voy a ser?

Y tenemos que responder a esas preguntas, no puedo quedarme sin hacer nada, a pesar de que lo más fácil después de perder un hijo es no hacer nada y estar mal; para estar mal no necesito hacer nada, ni siquiera tengo que levantarme.

Para estar bien tenemos que luchar, tengo que levantarme, tengo que decir como decimos nosotros en Renacer, “a pesar de todo sí a la vida”.

A pesar de todo me levanto, a pesar de todo me baño, a pesar de todo voy a trabajar, a pesar de todo sonrío, a pesar de todo en mi trabajo atiendo a la gente con cordialidad, a pesar de todo sigo viviendo.

Pero ¿cómo?, ¿cómo hacerlo?

Éstas son las primeras cosas que uno se pregunta.

Las respuestas yacen únicamente en nosotros.

Entrevista a Carlos Pereda – Grupo Avellaneda


El 26, 27 y 28 de septiembre se realizó el Encuentro por el 20 Aniversario del primer Grupo Renacer en Huerta Grande, Córdoba. Luis, papá de Néstor y Ricardo, papá de Mariela,  cronistas del evento, realizaron una serie de entrevistas a madres y padres de los diferentes grupos de Argentina, Uruguay y Paraguay.

Entrevista a Carlos Pereda – Renacer Buenos Aires – Grupo Avellaneda

El tiempo solo no tiene respuestas.


Alicia y Gustavo Berti – Encuentro en Renacer Congreso  (2006)

Alicia: Este es un club, dice siempre Gustavo, al que nunca hubiéramos querido pertenecer y, sin embargo, ya estamos en él. Y lo digo así porque hay muchos padres nuevos que hace muy poco tiempo que han perdido a su hijo o a su hija, y se han animado a dar ese paso de acompañarnos para ver si encuentran algo en lo que hoy se pueda decir acá y en el intercambio que hagamos entre todos, para sentir que todavía su vida puede tener sentido.

Esos papás muy nuevos, con ese dolor tan fresco, que todavía viven en el comienzo, están como tantos padres que a través de la historia han perdido hijos, para quienes siempre fue una pérdida sin tiempos.

A través de la historia, se ha demostrado que no se puede decir: “vas a ver que en un tiempito vas a estar bien” pues si el papá no busca una ayuda adecuada, el papá no llega a estar bien, pues el tiempo solo no tiene respuesta.

Hoy, a la par de esos papás con ese dolor tan fresco, están los papás que tienen un tránsito en Renacer, que los están estimulando, los han invitado a venir y les han dicho que se den una posibilidad a esto que se les presenta hoy de venir a la charla, al intercambio, para ver que no es el único que sufre, que somos muchos acá.

20 Aniversario de Renacer: Alicia y Gustavo Berti


Trabajo de grabación y transcripción realizado por Enrique Conde – Renacer Congreso – Montevideo – Uruguay

Encuentro   en  Huerta Grande – 27 de setiembre de 2008

Alicia y Gustavo

Veinte años de Renacer

Alicia: Bueno, como ya se dijo todo, y los hermanos lo más, nosotros les decimos: gracias y buenas noches… (así comenzó Alicia – risas, carcajadas y aplausos)

Papás, mamás, primero mamás, después papás, hermanos, abuelos, amigos de los chicos, novios, novias, también están hijos que han perdido a la mamá y el papá que perdió a su esposa, tenemos todo tipo de pérdidas.

Aquí dice reflexiones de Gustavo y Alicia  sobre 20 años de Renacer…

Cuando nos vimos en esos videos tan jóvenes… tan  rozagantes… es una tragedia…

Bueno, hay que empezar con un  poquito de humor, ¿verdad?, porque yo siempre resuelvo las situaciones con el humor.

Fue en verdad  una emoción ver esos veinte años reflejados en el trabajo maravilloso que han hecho los papás de Renacer Río Cuarto buscando videos, porque nosotros hemos grabado nuestras reuniones en video por muchos años, desde el año 94, lo que es un testimonio histórico porque allí está toda la evolución de Renacer a lo largo de estos años.

En veinte años aprendimos a vivir de nuevo y frente al hecho de que estemos todos aquí, muchos nos preguntan ¿Qué sienten ustedes cuando ven todo esto?, yo quiero decirles  que hay estados interiores para los que no existen las palabras.

Y en ese estado interior nos encontramos hoy todos. ¿Es así? (Sí… en un leve murmullo…) lo han dicho tan fuerte que me aturden… ¿Es así?  Sííí´… Bueno, así de paso, los voy despertando, viste a esta hora empiezan a dormirse…

Quiero decirles que hoy, en las diferentes charlas, en las preguntas e inquietudes de los papás nuevos, que los papás de Río Cuarto se esmeraron en responder con lo mejor de sí y dieron lo mejor de sí y, por otro lado, el grupo de hermanos que nos enseñó tanto, ¡siempre nos enseñan tanto los hermanos! Cada vez que ellos vienen  a las reuniones o  los encuentros les agradecemos que estén, porque son aquellos que nos recuerdan que todavía estamos de este lado de la vida y que, por lo tanto, seguramente, hay mucho que todavía tenemos que hacer,  mucho que hacer no sólo por ellos, por los que quedan, mucho que hacer por nosotros mismos y por otros que nos necesitan.

El sufrimiento se resuelve a través del servicio, no hay otra manera y todo papá y toda mamá que se encierra en “esto sí… pero esto… o aquello…”  “pero yo así o asa…”, etc., sabemos que ese no es el camino.

Ahora estoy tratando de pensar lo que significó el mudarnos de Río Cuarto hace dos años, yendo a vivir en General Belgrano en las sierras de Córdoba, como ven somos tontos para elegir, realmente, tomamos una pequeña distancia de las reuniones quincenales de Río Cuarto y pudimos ver un poco más desapegadamente ese fenómeno cultural en que se ha convertido Renacer.

Antes no había nada para los padres que habían perdido hijos, no había nada, el papá que era religioso y lograba volcarse o brindarse a su religión, quizá le traía mucho consuelo, pero la mayoría no era eso lo que encontraba, faltaba algo que era una necesidad de  la vida y, de alguna manera, por alguna razón, cuando Nicolás partió nosotros sentimos la necesidad de hacer algo con esto que nos había pasado.

Yo estaba convencida que Nicolás no podía irse de nuestra vida y dejarnos como legado solamente dolor.

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Entrevista a Carlos – Grupo General Rodríguez


El 26, 27 y 28 de septiembre se realizó el Encuentro por el 20 Aniversario del primer Grupo Renacer en Huerta Grande, Córdoba. Luis, papá de Néstor y Ricardo, papá de Mariela,  cronistas del evento, realizaron una serie de entrevistas a madres y padres de los diferentes grupos de Argentina, Uruguay y Paraguay.

Entrevista a Carlos – Grupo General Rodríguez

¿Qué es peor que perder un hijo?


Gustavo Berti – Encuentro en Renacer Congreso  (2006)

Cuando nos reunimos con papás que no conocemos, les preguntamos si creen que hay alguna cosa peor que perder un hijo, pero no nos referimos a perder más hijos.
Los papás que hoy  vienen por primera vez ¿creen que hay algo peor que perder un hijo?
No, ¿es cierto?
Nosotros les decimos que sí, que hay algo peor que perder un hijo y es perderlo y morirse con él.
Eso es peor porque el mensaje que una persona que toma ese camino de morirse afectivamente por el resto de su vida, es que ese hijo vino al mundo para, finalmente, arruinarle la vida.
A ese hijo lo hemos transformado con nuestra actitud en nuestro verdugo y ese es un mensaje que, hasta ahora en los 18 años que llevamos de trabajo en Renacer, no hemos encontrado a ningún padre que quiera darlo.
Eso es lo que refleja ese mensaje.
Para muchos padres la muerte de un hijo es el camino que conduce a su destrucción.
El comienzo de la humanidad, según el Génesis, comienza con el sufrimiento; Adán y Eva perdieron un hijo y no solamente perdieron un hijo, sino que el otro fue un asesino.
Sin embargo, a nosotros, 5.000 años después, nos resulta difícil aceptar esa realidad.

CARTA DE UNA HIJA A SU MADRE


Escribo esta carta en mi calidad de Mamá que ha perdido una hija ..
Me gustaría poder transmitirles con mucha humildad mi particular visión de la muerte y lo haré como si mi hija me enviara una carta. Si les es de ayuda, léanla y difúndanla.

 

“Mamita:

 

Te escribo para decirte que estoy bien, plena, me saqué el disfraz de persona, ahora soy  Luz, como un pequeño solcito. No necesito cuerpo para sentirte, veo desde mi corazón; ya no me hacen falta las palabras, ahora veo el inmenso amor que hay en ti y en todos los seres. Estoy fuera del tiempo, no mido si mi tiempo contigo fue corto o largo, para mí fue precioso, mi paso por la vida fue tal como debió ser, vine a aprender y a hacer aprender a los demás.  Y tú Mamá ¿qué has aprendido después de todo esto?  Cuando me fui todo te pareció oscuro, pero yo me encargué que mi amor fuera la Luz que iluminara tu corazón para siempre. Ahora vas a comenzar a ver que eres muy fuerte, pues tienes mucho que aportar allá en tu vida; hay almas que te aman y te necesitan, tú estás llena de amor para dar. El mejor regalo para mí es que no te escondas y “desperdicies” tu vida, llorando, lamentándote porque yo no estoy. Yo no quiero volver, estoy llena de paz. Yo no necesito que te vistas de oscuro, ni que andes triste. Y si lo estás, es que sólo piensas en “tu pena” o “en tu dolor”, pues acá donde estoy solo existe alegría y amor.Cada mañana piensa: “El mundo me necesita, voy a dar testimonio HOY del amor que siento por mi hija, seré valiente y trataré de seguir adelante dando toda la Luz que pueda”.

 

Tu vida tiene un sentido, tu dolor enorme sé que se va a transformar lentamente en un verdadero milagro. La oruga no nació para ser oruga y quedarse llorando el dolor escondido en un capullo, la oruga se entrega al amor de cuerpo y alma , y ese DIOS que es todo amor, hace que ese ser que se arrastraba pesado y cabizbajo pueda volar liviano y descubrir la belleza de la vida. Sé que no existirá un día en que yo no te haga falta, que me recordarás a cada rato, que las fechas te van a costar. Pero yo te quiero VIVA ¡Respira, siente, conversa, entrega amor, ríete, vuelve a ser niña! Que mi partida no te llene la vida y te transformes en una sombra de lo que fuiste cuando estábamos juntas. Tú estás en el Mundo, tienes una misión que cumplir y nunca lo olvides eres única e irrepetible.

 

Si tienes pena siéntela, pero cuando se te acaben las lágrimas y estés más tranquila escribe los pasos que te trazarás para salir adelante, así yo me quedo más tranquila. Cerca de ti pondré personas que te puedan ayudar, pero manifiesta la intención “YO QUIERO SANARME” y da pequeños pasitos siempre avanzando. Yo no quiero un círculo de muerte – pena – culpa – rabia, para ti, eso sería como vivir un infierno y yo TE AMO y mi amor significa que quiero que vuelvas a encontrar sentido, belleza, e incluso alegría en tu vida. Yo estuve en tu vientre, conozco todas tus intenciones, sentimientos, veo las emociones que expresas, las que guardas, todo lo veo y te veo a ti tan  plena, como cuando estábamos juntas. Yo sigo junto a ti, soy energía pura, amor, estoy en una dimensión diferente, morí a un cuerpo pero existo, sé que me sientes aunque no me puedas ver. Ese lazo es eterno, estaré ahí cada vez que me recuerdes, siempre seré tu hija amada.

 

Mamá: Prométeme que por el inmenso amor que tú sientes serás buena contigo y te darás una oportunidad. Yo necesito que saques lo positivo de todo esto, que le encuentres un sentido, que te permitas volver a ponerte en movimiento, hay mucha gente que te necesita, la VIDA te necesita.

 

No busques más respuestas, no le des más vueltas, descansa un poquito. ¿Por qué no hablar de mi vida en vez de mi muerte? ¿Por qué no entregarte y volver a confiar en el amor en vez de seguirte resistiendo a creer? Mira a mis hermanos, ellos también se merecen una oportunidad para amar, para vivir. A ti te duele esto, a ellos también y a millones de seres humanos les duele el alma, porque el dolor es la mejor escuela, la que cala más hondo y TRANSFORMA. De ti depende  estar cada día más luminosa o querer simplemente “sobrevivir”.
No evadas este mensaje; todos los días, meses, años, avanza; no hagas que me sienta culpable por mi partida, yo no la busqué, era mi minuto, piensa en mí, estoy plena, en la Tierra jamás podría haber experimentado algo semejante; piensa en ti y en todo ese amor gigantesco que diriges hacia mí. ¿Qué pasaría si cambias el foco y comienzas a compartir ese amor?
Ilumina a los demás, llénalos de amor, abraza, besa, comparte y ríe tal como lo harías conmigo; sólo viviendo me traerás a tu vida como el ser pleno, alegre, radiante y lleno de paz que ahora soy.

 

Te mando todo mi amor para siempre.
Tu hija, La Mane”.

 

                                                     Macarena Garrido

                                                         ( Chile) 

CARTA PARA LOS GRUPOS


Gustavo Berti-Alicia Schneider Berti (Publicado originalmente el 21-12-07)

Como se acerca la Navidad les hemos adjuntado una carta para los grupos con tal motivo.

Es una puesta al día de una carta que nosotros enviáramos a los grupos en el 2001, pero en la medida en que la problemática continúa pensamos que podía tener vigencia nuevamente.

Con el cariño de siempre

Gustavo y Alicia

21 de diciembre de 2007

Queridos hermanos de Renacer:

Nos acercamos ya a la más cristiana de todas las ocasiones, aquella que representa la venida al mundo de un mensaje de amor incondicional que no hace distinción de hombre alguno sobre la faz del planeta, un mensaje de amor que comprende por igual a santos y pecadores. Un mensaje que debería iluminar nuestro camino bajo toda circunstancia, aun las más adversas, y de estas últimas, nosotros, padres que enfrentamos la muerte de hijos, tenemos, sin duda, conocimiento.

Estos últimos años han sido, en cierta medida especiales para Renacer. Al margen de los momentos difíciles por los que ha atravesado el mundo y por los que aún atraviesa nuestro país, debemos decir que el mensaje de Renacer no sólo se ha afianzado, sino que ha sido validado por la misma fuerza de los hechos del 11 de Septiembre y las acciones que se han desencadenado a continuación.

Cuando nosotros comenzamos esta tarea, hace ya 19 años, en Río Cuarto, intuíamos que para continuar con una vida plena después de haber perdido uno o mas hijos, era necesario que fuésemos capaces de pensar o imaginar algo en nuestro futuro que tuviese el mismo significado, el mismo valor que esos hijos, de lo contrario sabíamos, y esto ya con certeza, que nuestra vida sería distinta y de menor calidad, ensombrecida por la posibilidad de un lamento pertinaz, de una victimización, y enfrentados al miedo y desesperanza de un futuro opaco y vacío.

Esa luz en el camino, que por entonces éramos capaces de imaginar, tenía que ser una luz que brillara con intensidad propia, que tuviese vida propia, una luz que fuera objetiva, un valor tan importante que nos convocara a levantarnos por encima de nuestro dolor y decirle sí a la vida. Esa luz debía ser lo suficientemente poderosa como para abrirse paso entre la maraña de emociones y sentimientos negativos que dominan ese tiempo durante el cual resuenan en nuestra alma esas “crepitaciones de un pan que en las puertas del horno se nos ha quemado” En otras palabras, esa luz tendría que estar en el mundo, fuera de nosotros pero a la vez cubriéndonos, protegiéndonos y alimentándonos, y la única luz que nos protege y nos alimenta y en la cual podemos vivir en plenitud es la luz del amor incondicional, el mismo amor que sentimos por nuestros hijos, ya sea que estén de éste o del otro lado de la vida.

Esta capacidad del amor incondicional para abrirse paso entre esa maraña de sentimientos y emociones negativas propias de los períodos iniciales —pero tenaces e insistentes— y por cierto, muy capaces de perpetuarse si les damos permiso, nos llevó, por su propio peso, a diferenciar entre el amor y nuestros sentimientos. Si bien al principio nos faltaban las palabras para explicar esta intuición, con el tiempo nos fueron muy útiles los conceptos de Martín Buber sobre el amor y los sentimientos de Jesús: nos dice Buber que los sentimientos de Jesús por sus discípulos bienamados y por los fariseos eran distintos, sin embargo el amor por ambos era el mismo. Continúa Buber diciendo que, mientras los sentimientos y emociones habitan en el hombre, el hombre habita en el amor.Así, de esta manera comenzamos a trabajar, ayudando a otros padres que habían perdido hijos, llevándole a ellos una palabra de esperanza y tratando que ellos también pudieran ver la pequeña luz al final del túnel, y haciéndolo en nombre del amor que sentíamos por Nicolás y que, por cierto, no había muerto con su partida. Por eso podemos decir, sin ninguna duda, que Renacer nació como una obra de ese amor en el que todos habitamos.

Este mensaje fue muy difícil de transmitir al principio. Nuestra cultura indicaba que lo acostumbrado era trabajar con las emociones y sentimientos y así, cuando nos encontrábamos con padres cuyos hijos habían sido víctimas de hechos violentos y les decíamos que Renacer era un mensaje de amor y que en nombre de nuestros hijos sólo tenía sentido devolver una obra de amor a la vida, esos mismos padres nos miraban con desconfianza y en ocasiones hasta con desagrado, y nos hablaban, una y mil veces, sobre sus emociones y sentimientos. A pesar de todas estas dificultades iniciales, continuamos mostrando a Renacer como un mensaje de amor y sosteníamos que, para ver y mostrar a otros padres a Renacer como una obra de amor, no era necesario hacer catarsis en las reuniones. Decíamos, por entonces, que se podía ver a Renacer de varias maneras, entre ellas como un lugar a donde íbamos a que alguien pusiera un brazo en nuestros hombros y nos dijera “pobre, yo se lo que se siente, yo pasé por lo mismo” y esto es importante, pero no alcanzaba… , también, les decíamos, pueden ver a Renacer como un lugar donde van a dar algo de ustedes en memoria y en homenaje a ese hijo que partió; luego preguntábamos a los padres como preferían ver a Renacer y la inmensa mayoría respondía que les agradaba más verlo como un lugar a donde iban a dar algo de ellos en homenaje a sus hijos. Ahora venía la pregunta obligada: “¿Qué van a dar en homenaje a ese hijo? ¿Llanto, dolor, desesperación, bronca, odio, deseo de venganza? ¿O preferían dar amor, ese mismo amor que sentían por sus hijos? Así se hizo patente que, para dar amor, para devolver ese amor a la vida, no era necesario analizar nuestras emociones, no era necesario hacer catarsis. Este tema de la catarsis fue incomprendido durante mucho tiempo, a punto tal que recién en el 2001, 13 años después, en una editorial del boletín electrónico de Renacer se reconoce que no es necesaria la catarsis en las reuniones de grupo, y que, por el contrario, hasta es contraproducente.

En este momento se preguntarán ustedes el porqué de este énfasis sobre las emociones y la catarsis y para esto es necesario remitirnos al párrafo inicial de esta carta, allí donde se decía que, merced al atentado del 11 de septiembre y los años subsiguientes, se había demostrado la validez y vigencia del mensaje de Renacer.

Desde ese nefasto día vemos, en todos los canales del mundo, incluida Argentina, múltiples expresiones de congoja, llanto y pesar, repetidas hasta la exasperación a causa de una violencia desaforada y absurda. Vemos en nuestro país vidas jóvenes tronchadas irracionalmente por un par de zapatillas, una bicicleta, o unos misérrimos centavos y horas y días después se puede ver el aspecto emocional de la tragedia: los familiares y el resto de la gente comenzaron a pedir justicia. Hay, en nuestra sociedad, miles de padres que enfrentan la muerte violenta de sus hijos y muchos de ellos reclaman justicia, algunos serenamente y otros con una actitud también de violencia, opuesta, por cierto, al mensaje de Renacer. Es así que hemos visto proliferar en los últimos años múltiples grupos de padres que han basado la continuidad de sus vidas en lograr justicia. Justicia que llega tarde y cuando llega es —no podría ser de otra manera— siempre escasa, dejando una nueva estela de desencanto y desesperanza, engendrando más violencia en las personas que la sufren. Vemos así cómo el mensaje de Renacer se ha tornado incompatible con el de los grupos que se basan en el reclamo de justicia, hemos visto también como la globalización nos va llevando a separarnos entre padres que enfrentamos el mismo hecho, y a todos nos duele ver esta separación e incompatibilidades que deseamos no existieran.

Esta realidad debe hacernos cuestionar nuestras propias creencias con el fin de poder ver ya sea la verdad del otro, nuestra verdad o ambas y a partir de nuestra propia critica asumir entonces la actitud de Gandhi, quien cuando enfrentaba un dilema de deberes dejaba siempre que fuese la pequeña y sosegada voz de su conciencia la que decidiera lo que era correcto.

Cada uno de nosotros deberá hacer su propio examen de conciencia y decidir cual es la postura correcta. Pero una vez tomada esa decisión será también necesario un firme compromiso existencial con esa postura. En estas situaciones no se puede ser ambivalente. Si decidimos llevar a otros padres y a la vida misma el mensaje de amor que nuestros hijos nos han legado, debemos hacerlo con entereza, con dignidad pues esto es lo que la vida y nuestros descendientes esperan de nosotros; no que nos disolvamos en un mar de lamentos, reproches de victimizados o conductas nihilistas. No, no es esto, sino la actitud mesurada y, porqué no, optimista; aunque no sea un optimismo a corto plazo sino uno más bien mediato y basado en lo que Tillich ha llamado “fe absoluta”, que refleja la fe, no en algo o alguien, sino como una manera de ser del hombre, una forma de relacionarse con la realidad caracterizada por coraje, aceptación del destino y compromiso total con la obra a realizar. Si así no lo hiciéramos estaríamos dejando a nuestros descendientes el peor legado posible: aquel que dice que el hombre sólo es lo que recibe de la vida y no lo que ese mismo hombre decide devolver a ella.

Gustavo Berti-Alicia Schneider Berti

¿Quién dobló tu paracaídas?


Por Enrique Conde – Renacer Congreso – Montevideo – Uruguay

Ha llegado la época de Navidad y Año Nuevo…

Cuenta una anécdota, que durante la guerra de las Malvinas, un bombardero argentino fue alcanzado por el fuego enemigo y el piloto se salvó tirándose en paracaídas y luego, por un tiempo, fue  prisionero de los ingleses.

Al ser liberado acostumbraba a dar charlas sobre su experiencia.

Cierta vez, estando en un restaurante se le acerca alguien y le dice ¿usted no es Carlos que estuvo en la guerra de las Malvinas?

Sí, le contesta, pero ¿usted como lo sabe?

Yo pertenecí al grupo que se encargaba de doblar los paracaídas, veo que se abrió, le contestó.

Sí, claro, me salvó la vida, si no no estaría aquí.

El piloto que nunca ni si quiera saludaba a los marineros que hacían tareas secundarias como esa, comprendió el valor de quienes a su alrededor le ayudaron a salvarse y desde entonces iniciaba sus charlas con la siguiente pregunta:

¿Quién dobló hoy tu paracaídas?

*     *   *   *   *  *

Nosotros en Renacer, también podemos hacernos la pregunta ¿Quién dobló mi paracaídas, para que pueda seguir viviendo?

Y habrá muchas respuestas…

Pero hay una a la que no podemos escapar: fueron nuestros hijos, quienes como “estrellas fugaces llegaron a nuestras vidas, nos tocaron, se fueron, pero nos transformaron”.

Entonces, podemos darle un dulce sentido a su presencia en nuestras vidas, y asumir, como dice Alicia y Gustavo, que la felicidad no es una meta a lograr, sino el resultado de una tarea o misión adecuadamente cumplida, que ni siquiera es preciso que sea llevada a cabo exitosamente, para que uno pueda sentirse feliz y realizado sin cuestionamiento alguno.

De esta manera, las expresiones de felicidad que podamos recibir de otros, para esta Navidad y Año Nuevo, dejarán de ser una herida al corazón, para transformase en un homenaje a aquella estrella que vino para transformarnos, quienes “doblaron nuestro paracaídas”, y le dieron un nuevo sentido a nuestra misión en esta vida, en el camino que estamos transitando en Renacer.

Que la estrella, fugaz que pasó por nuestras vidas, ilumine también esta Navidad y el año que se inicia.

De todo corazón:

Ulises, Ana y Enrique

Destruyeron el árbol de Navidad del Grupo Renacer


Fuente: Territorio Digital del día 17 de diciembre de 2008

El arbolito navideño armado año a año por el grupo de padres que perdieron a sus hijos en la esquina de Mitre y López Torres de Posadas ha sido víctima de vándalos esta madrugada.
Hace pocos días había sido armado. Por su magnitud, los vecinos y lugareños aguardan cada navidad el armado del símbolo de la Noche Buena, rodeado de plantines. Pero en esta ocasión, el arbolito duró sólo unos pocos días, porque esta madrugada el árbol fue víctima de actos de vandalismo, y hoy apareció absolutamente destrozado.

Grupo “Renacer” renovó su mensaje de amor y esperanza


Fuente: Misiones On Line, día 8 de diciembre de 2008


Como todos los 8 de diciembre, la agrupación que ayuda a padres que han perdido hijos realizó la suelta de globos en la plazoleta de la avenida Mitre.

Como marca la tradición, ayer el Grupo de Autoayuda “Renacer” volvió a realizar la suelta de globos en la plazoleta homónima, en la avenida Mitre. Con sus mensajes al cielo e intentando transmitir amor y esperanza a la sociedad, invitaron a todos lo que quieran sumarse a sus encuentros que se realizan en el círculo de Prefectura.
“Nosotros actualmente somos cerca de 20 familias las que trabajamos y colaboramos con Renacer. Tratamos de cambiar el dolor por el amor y no nos preguntamos el porqué de la partida de nuestros hijos, sino el para qué”, sostuvo Claudia Saucedo.
Por otro lado la mujer contó que las reuniones se realizan los primeros y terceros martes de cada mes a las 21, en el círculo de Prefectura, en San Martín casi Rivadavia. “Invitamos a todos los que quieran venir a compartir una charla con nosotros”, dijo.

Los teléfonos para comunicarse con los integrantes de Renacer son el 420424 y el 420908

Padres de Renacer soltarán globos por Navidad


Fuente: Línea Capital – Posadas – Misiones del día 4 de diciembre de 2008

Posadas. El grupo Renacer, integrado por padres que perdieron a sus hijos en distintas cirunstancias, organiza para el próximo lunes 8 de diciembre a las 21 horas, la tradicional habilitación del árbol de Navidad y la suelta de globos, en la plazoleta existente en la avenida Mitre y López Torres de Posadas.

Los padres y madres integrantes del grupo, anualmente organizan este acto pleno de simbolismo, elevando los globos hacia el cielo, con mensajes escritos para los hijos que ya no están físicamente con nosotros.

Previamente se instalará el árbol navideño, como expresión de reafirmación de la vida.

La Municipalidad de Posadas realizó tareas de remozamiento en la plazoleta que apadrina Renacer, que se encuentra muy mejorada para la tradicional ceremonia.

Participarán también grupos musicales para llevar alegría y optimismo a los participantes del acto. Entre otros prometieron su participación la banda Episodio 2 y el cantante José Daniel.

Plazoleta remozada

Personal del área de Obras y Servicios Públicos de la Municipalidad de Posadas trabaja en el remozado de la Plazoleta “Renacer”, ubicada en avenidas Mitre y López Torres, donde debieron reponerse losetas de los senderos y zona de estar y se instalaron más columnas con luminarias. Siguen las tareas de limpieza, pintura y jardinería.

El lugar es el punto destinado para que año a año la Asociación Renacer (padres que perdieron sus hijos en distintas circunstancias) instale un árbol navideño como expresión de reafirmación de la vida y suelte globos con mensajes para quienes ya no están.

Las tareas de remozamiento finalizarán a tiempo para que Renacer disponga de un sitio apropiado para las tradicionales ceremonias.