El peligro de la palabra hablada


Extractado del libro “Marx y su concepto del hombre” de Erich Fromm, Capítulo 5 “La enajenación”.

La palabra “amo” es un símbolo del hecho amor, pero tan pronto como se pronuncia tiende a asumir una vida propia, se convierte en realidad. Me hago la ilusión de que el pronunciar la palabra equivale a la experiencia y pronto digo la palabra y no siento nada, salvo la idea de amor que la palabra expresa. La enajenación del lenguaje demuestra la gran complejidad de la enajenación. El lenguaje es una de las más preciosas realizaciones humanas: evitar la enajenación dejando de hablar sería tonto y, sin embargo, hay que tener en cuenta siempre el peligro de la palabra hablada, que amenaza con sustituir a la experiencia vivida. Lo mismo es válido para todas las demás realizaciones del hombre; las ideas, el arte, cualquier clase de objetos fabricados por el hombre. Son creaciones del hombre; son auxiliares valiosos para la vida y, no obstante, cada uno de ellos constituye también una trampa, una tentación de confundir la vida con las cosas, la experiencia con los artefactos, el sentimiento con la renuncia y la sumisión.

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¿Por qué Ayuda Mutua y no auto ayuda?


Del video: 20 años de historia de Renacer. Transcripción: Enrique Conde – Renacer Congreso – Montevideo – Uruguay.

Si bien Renacer nació  como grupo de auto ayuda, con el tiempo se ha cambiado este término por el de ayuda Mutua; esta vuelta de tuerca existencial que va de “recibir para después dar”, hacia el “dar para recibir” de Renacer, reafirma la autotrascendencia del ser humano que se reconoce en la siguiente frase de Frankl: “El hombre que se levanta por sobre su dolor, para ayudar a un hermano que sufre, trasciende como ser humano.”, que es uno de los lemas de Renacer.

Como vemos, aún sin saberlo, estamos dando desde el primer momento; y es aquí, entonces, que Renacer nos pide, nos mueve a que demos lo mejor de nosotros, a que demos el mensaje que es nuestro lema, “A pesar de todo, sí a la vida”, pero a una vida de amor y plena de sentido, pues fuerte como la muerte es  el amor.

Poco a poco se va haciendo evidente que la propuesta de Renacer, aún como grupo de Ayuda Mutua, va mucho más allá de un mero conformar a los que sufren, va transformándose en un imperativo ético, en otras palabras, es el camino que lleva al hombre a alcanzar su humanidad, es el cambio final de la humanización.

No puede ser otro que éste el camino que nuestros hijos, la vida y nosotros mismos merecemos y que, al mismo tiempo, ha de proteger a Renacer de todos los peligros y dificultades que tendrá que enfrentar a lo largo de su historia, porque después de todo, no somos lo que recibimos de la vida, sino lo que devolvemos a ella y hemos decidido devolver una obra de amor, porque en ella está el recuerdo y la memoria de nuestros hijos, los que partieron y los que aún están.