Sobre las creencias


Pregunta respondida por Alicia y Gustavo Berti en el Encuentro por el 20 Aniversario de Renacer – Huerta grande – Córdoba – Septiembre de 2008.

Trabajo de transcripción realizado por Enrique Conde – Renacer Congreso – Montevideo – Uruguay.

Hay una pregunta que dice ¿cómo ayudar a los padres que no son creyentes?

Una de las cosas más hermosas y poderosas del mensaje de Renacer, tomado de Víctor Frankl, es la apelación que se hace a la responsabilidad, que es una apelación a un valor neutro.

La responsabilidad es un valor neutro, no es que sean responsables aquellos que son creyentes, todos somos responsables; la responsabilidad es uno de los valores existenciales del hombre, del ser humano, entonces, en la medida que nosotros apelemos a la responsabilidad de la persona, que es la tarea que debe hacer Renacer, después la persona verá como se reconcilia con su propio Dios.

En nuestra experiencia hemos visto que los papás que han  pasado por Río Cuarto, ninguno ha cambiado de religión, nosotros no hablamos de religión, si un papá quiere hablar de religión lo escuchamos pero no hacemos debate sobre la religión, no le decimos a un papá que debe ser creyente para salir adelante, respetamos sus creencias y hemos visto que de esa manera, apelando a la responsabilidad y dejando que cada padre después se religue con su Dios. De esa manera, las personas no se ven sometidas a ningún imperativo de valores ajenos a sus creencias, hacen su reconciliación, vuelven al mismo Dios y no cambian de religión.

De manera que en este tema se los ayuda a los padres como se ayuda a cualquier otro padre, apelando a la responsabilidad individual de cada uno por su propia vida.

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Sobre sexualidad


Pregunta respondida por Alicia y Gustavo Berti en el Encuentro por el 20 Aniversario de Renacer – Huerta grande – Córdoba – Septiembre de 2008.

Trabajo de transcripción realizado por Enrique Conde – Renacer Congreso – Montevideo – Uruguay.
Alicia:
Voy a contestar algo que es, diría urticante, un tema íntimo y que a muchas parejas afecta muchísimo, sobre todo cuando ha pasado tan poco tiempo de la partida del hijo y es las relaciones sexuales después de la pérdida de un hijo.

Éste es un tema realmente reiterativo, le pasa prácticamente al 99,9 por ciento de las parejas.

Los papás muchas veces están dispuestos a tener relaciones con su esposa y la esposa no, porque generalmente las mamás mezclamos el tema de que el hijo nos está mirando, que el hijo es un ángel que nos está mirando…

Nos estamos olvidando que el sexo es amor, porque yo elegí este hombre  con quien yo además, a través de esta relación amorosa, tuve a ese hijo. Entonces, rescatemos la relación sexual del sexo y  volvamos a ponerla en el amor, porque es el amor; es la expresión de amor de dos seres que se eligieron para vivir la vida juntos, para formar una familia, entonces, para ir a lo práctico, a los papás les pido infinita paciencia con las señoras, mucha ternura, cariño y de a poquito se las van a ir ganando de nuevo.

Gustavo:

He visto demasiado manos femeninas aplaudiendo.

Una de las maneras de tomar esto, es poder desprender la genitalidad de la sexualidad y del amor, es decir, es necesario reconfortarse, confortarse, estar juntos, acariciarse y estar juntos en el lecho es una manifestación de sensualidad, pero no de genitalidad, pero la sensualidad puede dar paso a la genitalidad y después se da espontáneamente, se da naturalmente, pero lo importante es poder estrecharse en un abrazo así como nos abrazamos con otros papás, poder abrazarnos con nuestra pareja, ese abrazo es necesario, es lo que también nos permite dormir tranquilos,  no es posible ni se justifica, que a la noche se acuesten y  cada uno se de vuelta mirando para una pared.

Y estas cosas, eventualmente,  pasan cuando llega el momento que tienen que pasar y me gustaría ver también el aplauso de los hombres.

La decisión de decidir


Carlos J.Bianchi – El proceso del duelo -Capítulo 6
Ediciones Corregidor, 2003

Vivir es una permanente decisión. Elegimos siempre, a cada rato, y esas elecciones van plasmando la vida, una vida que se desplaza por la estrecha senda que nuestras decisiones van demarcando. La más mínima alteración en una de nuestras elecciones substanciales, hubiera cambiado el curso de los hechos y por lo tanto otra sería nuestra historia.

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Liberarse de la ira


Del libro “En la tristeza pervive el amor” de Elisabeth Lukas .

Las personas que han sufrido una desgracia se niegan a veces a practicar el duelo. No se dejan conducir a través de las puertas de la comprensión que empiezan a dibujarse, sino que se empeñan con todas sus fuerzas en no querer darse cuenta de lo sucedido o buscan airadamente un chivo expiatorio, siendo este último un recurso aparentemente aliviador. Lo que intentan estas personas al enojarse con el causante o los causantes de su desgracia es hacer elocuente el apego que sentían por el valor perdido. Sin embargo, ¿quién puede apreciar correcta y objetivamente el complejo encadenamiento de causas de una desgracia cuando, encima, se halla bajo un peso emocional extremadamente fuerte? Nadie. Lo que se produce son los fenómenos (inconscientes) de la transferencia y la proyección, largamente estudiados por la sicología, lo cual tampoco los legitima, dado que ninguno de los dos puede hacer frente a una comprobación ética.
¿Qué es una transferencia? Veámoslo con la ayuda de un ejemplo. Un hombre está afligido porque su empresa lo ha trasladado del departamento externo a las oficinas, donde se encuentra muy a disgusto. El motivo del traslado es la edad, cosa de la que no quiere oír hablar, y arremete contra el jefe de personal, que no ha tenido otra elección que ejecutar el traslado. De esta manera, el hombre transfiere su enfado a una persona que no es responsable de la causa del mismo. Los médicos de hospital sufren hasta la saciedad este tipo de sucesos. Cuando fallece un paciente en el hospital, los médicos se ven no pocas veces en la tesitura de soportar los insultos de los familiares del fallecido por haber obrado con «dejadez». De ahí la lamentable necesidad actual de los seguros para médicos.

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Lo que nos une es que todos hemos entregado hijos a la vida.


Alicia y Gustavo Berti – Encuentro en Renacer Congreso  (2006)

Gustavo: Hay un tema que no tocamos que es el que atañe  a la causa de la partida de nuestros hijos.
Nosotros nos reunimos independientemente de la edad y de la razón o causa de la partida de nuestros hijos, porque eso, en el fondo, no tiene mayor importancia; la causa de la partida, enfermedad, accidente, asesinato, suicidio o lo que fuere, no es nada más que  el ropaje que se pone la muerte para venir de visita y como somos todos distintos, cada uno de nosotros va a tener su propia muerte y van a ser todas distintas.
Mientras en el mundo exterior muchas cosas nos separan, como la edad, la nacionalidad, la pertenencia a un partido o ideología política o a un club de fútbol, o razones sociales o lo que fuere, en Renacer trabajamos con aquello que nos une y lo que nos une es el hecho de que todos hemos entregado hijos a la vida antes de lo que hubiésemos querido, eso es lo mismo para todos nosotros.
Ustedes noten que decimos hemos entregado y no decimos nos han arrebatado, se debe al hecho de que cuando hemos sido capaces de darle permiso a nuestros hijos para que se vayan físicamente de nuestra vida, es un entregarlos a la vida.
De esa manera yo jamás voy a decir  que la vida me arrebató un hijo y es mucho más dulce poder decir yo entregué mi hijo a la vida.

Alicia: Ahora podríamos hacer que nos hagan algunas preguntas ¿verdad? Por su puesto el tema no se agota acá pero en algún momento hay que parar…

Gustavo: Pero no pregunten todos juntos…

Alicia: Queremos decirles que estamos muy contentos de estar nuevamente aquí, hacía seis años que no visitábamos Montevideo ni a Uruguay, en realidad, antes habíamos estado en Cardona y Mercedes y siempre hemos sido muy bien  recibidos y estamos muy contentos y nos alegramos mucho también que haya tenido eco todo esto que han hecho los papás de Renacer Congreso, mancomunados con los papás de Renacer San José, que mañana nos vamos para allá; esto, realmente, ha sido para nosotros una experiencia hermosísima.
Pero no podemos creer que no haya una sola persona que quiera hacer una pregunta o una reflexión.

Una mamá: Mi nombre es Marta, soy la madre de Gastón, mi único hijo partió hace tres años y tuve
la gran fortuna de que una persona, María Rosa, me hablara de este grupo y pude venir con mi corazón totalmente destruido y al venir acá y encontrarme con esta familia, volví a nacer, volví a vivir,  al principio no entendía nada    y pensaba que estaban más locos que yo, porque todos se reían, yo pensaba que nunca más iba a poder reír y al venir acá volví a reír.
Tengo que agradecer enormemente, me siento muy, pero muy agradecida; mi hijo físicamente partió pero espiritualmente está conmigo y sé que lo quiero ahora más que antes.

Alicia: Es como que el amor sigue creciendo ¿verdad?, no necesita si quisiera, de la presencia física de los hijos
Gracias Marta  (aplausos)

Nota: A esta altura la grabación no es lo suficientemente audible, por lo cual se transcribirá un extracto de las intervenciones.

Gustavo: Cuando se pierde un hijo, la vida se da vuelta como un guante de goma que uno se saca de
la mano, como los guantes finitos de los cirujanos que la única manera de sacárselos es dándolos vuelta, todo lo que estaba afuera queda adentro y todo lo que estaba adentro quedó afuera.
Así comienza a ser la vida para nosotros.
Cuando viene un aniversario, cuando viene un  cumpleaños, sobre todo cuando viene el día del padre o de la madre, un lamento frecuente es “no tengo a mi hijo que me haga un regalo”.
Entonces hay que ponerse en ese el lugar que se ha dado vuelta, porque ahora somos nosotros los que tenemos que hacerle un regalo a ese hijo, tenemos que regalarle lo único que tenemos para regalarle que es nuestra vida y la manera como vivimos ese día.
Antes, cuando los chicos estaban, nosotros veíamos la vida a través de sus ojos, ahora ellos ven la vida a través de nuestros ojos y la obligación que tenemos nosotros es qué es lo que les vamos a dejar ver a través de nuestros ojos.
¿Les vamos a dejar ver todas las miserias, todas las penas, todo lo feo o vamos a dejarles ver la belleza que todavía tiene la vida?
Seguimos siendo responsables y el papel se dio vuelta y ahora en mi día, soy yo el que tengo que hacerle un regalo a mi hijo, con la manera como vivo ese día.

Alicia: Acá hay una mamá que hace diez años de la partida de su hijo y no le ha dado su permiso y piensa en su hijo a través de la tristeza; está a tiempo de darle su permiso pues el dolor por la partida de un hijo no tiene tiempo. Son diez años y, sin embargo, ella no ha encontrado todavía la paz interior y la fuerza suficiente para dar el permiso a su hijo.
Puedes decirle a tu hijo: te doy mi permiso y mi bendición, que seas feliz, estarás libre de mis lágrimas, pero no  vas a estar libre de  mi amor. Gracias mamá. (aplausos)

Alicia: Hablando de regalos, hay mamás que tejen ajuares enteros  y el día del cumpleaños del hijo o de su partida, llevan estos ajuares y personalmente los dan a mamás que han dado a luz en los hospitales necesitados; otros papás celebran el día del niño con todos los chicos amigos del hijo. ¡Hay tantas cosas para hacer! ¿Para qué quedarme en mi dolor?, ¿para qué revolverme en la tristeza?

Amelia: Siempre hay más cosas para hacer, más cosas para sanar, ¡hay que estar alerta!, estar alerta
a ese descubrimiento que decía Gustavo, ¿qué más hay?, ¿qué más tengo que recuperar de mí mismo?, ¿qué más tengo para dar?, ¿qué mas?, siempre qué más… qué más.   (aplausos)

Alicia: Lo que dice Amelia es puntual, a veces nosotros lo hemos dicho, pero es tal cual.
Estar alerta significa que al perder un hijo y al descubrir una vida nueva, al descubrir una persona nueva en nosotros, nuestra conciencia despierta, ya no podemos vivir irreflexivamente ningún momento de nuestra vida, porque ahora sabemos que esto es transitorio, lo sabemos desde aquí adentro, entonces, aunque estemos bien tenemos que estar siempre alertas, siempre con la conciencia despierta, porque si no, volvemos a los vicios anteriores y los falsos valores vuelven a introducirse en nuestra vida y entonces,  la partida del hijo vuelve a hacerse presencia.
Necesitamos tener la conciencia despierta  para no estar ausentes allí donde somos espiritualmente necesarios.
Esto es una advertencia para todos.

Gustavo: Bueno, lo último ya. Nosotros decimos que nuestros hijos están en otra dimensión, alguien
podrá no creerlo, es como nosotros creemos que están y el día que uno muera vamos a pasar a la misma dimensión.
Entonces, yo me voy a encontrar con Nicolás que está en el futuro, él no está en el pasado, él no quedó atrás en el pasado, sino que está esperándome y cuando yo me encuentre de nuevo, habiéndome separado una vez,  no quiero que cuando me abrace con él, alguien venga y me toque el hombro  y me diga, usted vaya al jardín de infantes, su hijo está en la Universidad, ¿por qué? por no haber hecho los deberes de este lado.
Entonces, si yo no quiero separarme nuevamente, voy a tratar de hacer todos los deberes de este lado, todos los días de mi vida, para que cuando me encuentre con Nicolás no me tengan que separar de nuevo.
Eso también sirve, esa manera de pensar y ver las cosas, porque es una posibilidad cierta, pero no lo podemos saber; que no nos pase que nos enteremos cuando ya sea demasiado tarde, cuando ya no haya una vuelta para atrás.
Yo, al menos, y estoy seguro que muchos de ustedes, tratamos de hacer los deberes de este lado, pues del otro lado no tengo televisores, no tengo ni Peñarol ni Nacional, ni ninguna de esas cosas vanas y como el crecimiento de ellos del otro lado es un crecimiento espiritual, yo tengo que tratar de mantenerme en la misma onda porque espero abrazarlo y que  nadie me mande de vuelta al jardín de infantes.
Y con esto pienso que podemos dar por concluida esta charla, muchas gracias.  (aplausos)