Boletin Nº 105 enviado por Jose Divizia



Grupos Renacer

Ayuda mutua para padres que perdieron hijos por fallecimiento.

BOLETIN ELECTRONICO Año.X, Nro.105, enero de 2009


Este Boletín NO CONTIENE AVISOS COMERCIALES.Es una publicación mensual GRATUITA con contenidos orientados a fomentar y difundir la tarea de los grupos Renacer.


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Contenido

Doy gracias a Dios por tu vida – Maribed

Hoy es 4 de octubre.

28 años han transcurrido desde tu nacimiento.

Sí, 28 años.  Y yo los conmemoro, y lo seguiré haciendo mientras en mi vida haya un 4 de octubre.  Porque la pena de haberte perdido, no es más grande que la alegría de haberte tenido.

Porque el haberte tenido y perdido me hizo ser mejor madre, mejor mujer, mejor ser humano y una mejor cristiana.

Hoy que se cumplen estos 28 años no voy a cantar Happy Birthday, pues si no se te ha olvidado tu “ma” canta muy mal.  Pero para qué voy a cantar si tendrás un coro de angeles que cantarán solamente para ti.  Te daría un gran abrazo, pero ¿serán mis brazos más amorosos que los de Dios?  Y esos brazos hoy, son solamente tuyos.

Hoy doy gracias a Dios por tu vida.

Por haberme escogido para ser tu madre y a tí para ser mi hijo.

Por habernos permitido mirarnos a los ojos, una veces con alegría, otras con tristeza y otras muchas con incredulidad.  Miradas que solo conocimos y entendimos tú y yo.

Por habernos permitido llorar juntos.

Por haberme permitido  tomarte entre mis brazos y darte calor el día que temblabas luego de una quimioterapia ¿lo recuerdas? En eso las madres nos parecemos a Dios, siempre llegamos a tiempo.

Por haberme permitido decirte “nunca te voy a dejar solo, aunque no me escuches estoy aquí”

Por haberte permitido dejar buenos recuerdos en los que te conocieron y por haberte permitido darte cuenta cuando te equivocabas.

Le doy gracias al Señor por haberme permitido celebrarte 25 cumpleaños.

Amado hijo Heriberto (Junito)  hasta el próximo 4 de octubre o hasta que nos volvamos a encontrar lo que ocurra primero.

Te quiere. Tu “ma” Meribed.

Puerto Rico

Contenido

Para Guidito – Griselda Pacheco

Hoy quiero escribirte, aunque se que este mensaje no podrá llegar hasta ti

Se que lo sientes porque estas cerca de mi,

Te extraño hijo querido, te extraño tanto físicamente

Que los ojos se me llenan de lágrimas cuando pienso en ti

Extraño tanto tu voz al decirme te quiero

Tu risa, tus juegos todo Hijo todo…

Te extraño tanto que el dolor que siento no me deja ir mas allá

Porque aunque se que estas bien donde estas, te quiero acá conmigo

Para abrazarte, besarte y sentirte y decirte lo mucho que te amamos,

Mamá papá y tu hermana, como asi también tus abuelos, tu tía, tu prima, todos hijo todos…

Te extraño tanto que hasta parece que te vemos jugando, correteando como lo hacías

Y se que lo haces, que estas jugando donde estas,

Y que viniste a nosotros y nos diste tanto amor tanto…

A eso te lo agradezco, y también por habernos elegido

Por darnos lo mejor en estos cuatro años,

Y agradecerte también por lo que nos vas a seguir dando,

Porque tu amor tan puro siempre lo vamos a tener,

Y vas a seguir siempre entre nosotros,

Ese lazo que nos une, lo vamos a fortalecer dando amor

Tanto como el amor que nos estas enseñando a dar…

Te Amo

MAMÁ

Contenido

El miedo – Jiddu Krishnamurti

Me gustaría hablar acerca de algo con lo cual es posible que algunos de ustedes no estén muy familiarizados; es la cuestión de vaciar del miedo a la mente. Quisiera investigar esto bastante a fondo, pero no con demasiados detalles, porque los detalles puede aportarlos cada uno por su cuenta.

¿Es posible para la mente vaciarse por completo del miedo? El miedo, de cualquier clase que sea, engendra ilusión; embota la mente, la torna superficial. Donde hay miedo, es obvio que no hay libertad, y sin libertad no hay amor. Y casi todos experimentamos alguna forma de miedo: miedo a la oscuridad, a la opinión pública, a las serpientes, al dolor físico; miedo a la vejez, a la muerte. Tenemos, literalmente, muchísimos miedos. ¿Es posible, entonces, estar totalmente libres del miedo?

Podemos ver qué le hace el miedo a cada uno de nosotros. Nos hace mentir, nos corrompe de diversas maneras, torna a la mente vacua, superficial.

Existen en la mente rincones oscuros que jamás pueden ser investigados y expuestos mientras uno está atemorizado. Es normal, sana la autoprotección; es sano el impulso instintivo de mantenernos alejados de una serpiente venenosa, de retroceder ante un precipicio, de evitar caer bajo un tranvía, y así sucesivamente. Pero estoy hablando de la autoprotección psicológica, la cual nos hace tener miedo a la enfermedad, a la muerte, a un enemigo. Cuando procuramos realizarnos en alguna forma, ya sea mediante la pintura, la música, mediante la relación o lo que fuere, siempre hay miedo. Por lo tanto, lo importante es tomar conciencia de todo este proceso en uno mismo, observar, aprender al respecto y no preguntar cómo podemos librarnos del miedo. Cuando lo único que queremos es librarnos del miedo, encontraremos medios y arbitrios que nos permitan escapar de él, y así jamás podremos liberarnos verdaderamente del miedo.

Si ustedes consideran qué es el miedo y la manera de abordarlo, verán que, para la mayoría de nosotros, la palabra es mucho más importante que el hecho. Tomemos la palabra soledad. Entiendo por esa palabra la sensación de aislamiento que súbitamente se abate sobre uno sin razón aparente     alguna. No sé si alguna vez les ha pasado esto. Aunque uno pueda estar  rodeado por su familia, por sus vecinos, aunque pueda estar paseando con amigos o viajando en un autobús atestado, experimenta de pronto una sensación de completo aislamiento. El recuerdo de esa experiencia hace que uno tema al aislamiento, la soledad. O, por estar apegados a alguien que muere, sentimos que nos hemos quedado aislados, solos. Al sentir eso, escapamos mediante la radio, el cine o recurrimos al sexo, a la bebida, o acudimos a la iglesia o tomamos una píldora, se trata de un escape, y todos los escapes son, en esencia, la misma cosa.

Ahora bien, la palabra soledad nos impide alcanzar una comprensión completa de ese estado. La palabra, al asociarse con la experiencia pasada, evoca el sentimiento de peligro y engendra temor; en consecuencia, tratamos de escapar. Por favor, obsérvense a sí mismos como en un espejo, no se limiten a escucharme, y verán que para la mayoría de nosotros la palabra tiene un significado extraordinario. Palabras como Dios, comunismo, cielo, infierno, soledad, esposa, familia, ¡qué influencia asombrosa ejercen sobre nosotros! Somos esclavos de tales palabras, y la mente que es una esclava de las palabras jamás está libre de temor.

Estar consciente del miedo y aprender sobre el miedo en uno mismo implica no interpretar ese sentimiento en palabras, porque las palabras se asocian con el pasado, con el conocimiento; y, en el propio movimiento de aprender acerca del miedo, de aprender sin verbalizar, o sea, sin adquirir conocimientos  al respecto, uno encontrará que la mente se vacía por completo de todo temor. Esto significa que es preciso investigar a mucha profundidad dentro de uno mismo, dejando de lado todas las palabras; y cuando la mente comprende todo el contenido del miedo y, por lo tanto, está desprovista de miedo – tanto del consciente como del inconsciente–, surge un estado de inocencia.

Para la mayoría de los cristianos, esa palabra inocencia es tan sólo un símbolo; pero yo hablo de encontrarse realmente en un estado de inocencia, el cual implica no sentir temor alguno. Por lo tanto, la mente está por completo madura -instantáneamente, sin que en ello intervenga el paso del tiempo–. Y eso sólo es posible cuando hay atención total, percepción alerta de cada pensamiento sin la barrera de las palabras, sin interpretación, justificación ni condena. Una mente así es luz para sí misma, está libre de miedo.

Contenido

Desapego y amor – Eduardo Grecco

Del libro “Muertes inesperadas”

La ley psicológica es que cuanto más apego más dependencia, y más posibilidad de ser dominados, ante la muerte inesperada de un ser amado, por la orfandad y el vacío.

El apego es estancamiento, quedar detenido en el proceso de la evolución de la vida. Es truncar las potencialidades que viven dentro de cada quien, dispuestas a realizarse. Es vivir una vida inauténtica en función de lo que el otro anhela o imagino que hubiera querido. Es justificar con el “rebusque” de la pena o el recuerdo de “quien murió” el no seguir avanzando por los senderos que debo recorrer.

No hay nada mejor para curar el apego que el amor. El amor que no es sólo una palabra, sino la aceptación de que el otro no es mío, que sólo en libertad existe el amor y que debo aprender a dejar partir tanto como a no permanecer mirando la partida. El amor es, no se inventa, es una disposición no un impedimento. Es una fuente que mana agua que fluye no porque tenga adónde ir sino porque no puede hacer más que fluir.

En suma, el apego se cura con amor y amor es aceptar al otro tal como es, haga lo que haga, aun morirse sin “avisarme”.

Juan caminaba por una calle de un modo lento. A su lado un discípulo le preguntaba cómo liberarse del apego. Juan pensaba en una respuesta adecuada para su discípulo y le preguntó: “Dime, ¿adónde vas?”. El discípulo le respondió: “Te sigo, Maestro”.

-Bien -dijo Juan-, es hora de que cada cual viaje solo. Porque sólo el que pueda independizarse de las personas sabrá amarlas como son. La soledad es necesaria para comprender. El vacío hace que tengamos miedo de perder a las personas que amamos y es entonces que las perdemos y nos perdemos. Si alguien muere de pronto, no estamos preparados porque el apego es grande. Es la oportunidad de sanar el apego y tener gratitud hacia quien fue capaz de morir para ayudar a enseñarnos esta lección.

“Es peligroso vivir de la memoria, del pasado.

Sólo el presente está vivo. Es el ahora lo que importa, porque ahora es la vida, ahora es todo posible, ahora es la realidad.”

ANTHONY DE MELLO

Luego del desgarrón y el desapego, comienza la tarea de decir adiós de un modo sostenido y comprender que se puede seguir recordando a quien ha muerto de forma inesperada, aun después de habernos despedido de él para siempre.

Decir adiós no significa olvidar, sino cortar las amarras que nos ataban, que no deberían haber existido, pero que a veces, ni sabíamos que estaban y que sólo las descubrimos cuando el otro murió.

De modo que hay que enfrentarse, para deshacerlas, con una programación psicológica que iguala el adiós al olvido, tan fuerte como la que asimila apego a amor.

Romper estas amarras implica, en principio, aprender a vivir el presente, ya que es el único tiempo vivo que tenemos. Dejar de lado el huir hacia el futuro o el escapar hacia el pasado.

Para lograrlo se necesita dar tres pasos:

.  * conocer lo sucedido (enfrentar el pasado tal como fue y no como quisiéramos que hubiese sido), pero no con una actitud intelectual sino humana de buscar respuestas;

.  * perdonar y perdonarse, ya que no hay nada que perdonar, y

.  * asimilar el sentido de experiencia vivida.

Todo esto implica aceptar el desapego como guía de nuestros afectos y la mortalidad como un tránsito.

Envía Pipina Tavarone

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Mi bebé ya no está – Florencia Pietrangelo

Mi hijo se murió. Mi bebé ya no está. Y yo me fui con él. Sólo en parte, lamentablemente. Me quedaron los pechos llenos de leche, que se perdía sin poder alimentar a nadie. Me quedaron las manos llenas de caricias que nadie recibiría. Los brazos llenos de abrazos que nadie disfrutaría. El cuerpo lleno de dolor y de amor que nadie podría compartir. Lleno de calor que a nadie le serviría en invierno. El corazón lleno de ilusiones muertas. De deseos que quedaron truncos. De imágenes imaginadas que sólo quedaran así: en la imaginación. No sufrió. Sólo vivió tres días. Nadie lo lastimó. Nadie lo hizo sufrir. Nadie lo decepcionó. Nadie lo abandonó. Sólo nos vio a nosotros, sus padres, que lo amamos desde que supimos que vendría y lo seguimos amando, más hoy aún, más cada día. Ese consuelo me queda. Mi hijo no sufrió. Lo acaricié. Lo alcé. Me agarró la mano. Me abrió los ojitos y la boquita. Tenía cosquillas en el pie. Y le hablé durante siete meses. Y le canté… “bebé es tan lindo, bebé es tan hermoso”… todo el tiempo. Y era igual a su padre, mi amor. La misma nariz, el mismo color de pelo, los mismos dedos largos y flacos. Y lo bautizamos con lágrimas, de alegría, de amor y del dolor más profundo, porque sólo eso se necesita para que un angelito entre al reino de los cielos. Y ahora nos cuida. Y va a cuidar a sus hermanitos, que algún día tendrá. Y a sus primitos y amiguitos que ya vienen en camino. Un angelito que nos guiará y será nuestra luz eterna. Y una noche me desperté temblando y sabía que algo le pasaba. La conexión profunda entre una madre y su hijo es real. Temblé y temblé sin poder parar, hasta que nos avisaron que estaba muy muy mal. Y corrimos a verlo. Me olvidé de todos los dolores de la cesárea y corrí a abrazarlo. Y volví a cantarle. Hasta que sus suspiros fueron cada vez más dolorosos. Entonces le pedí “mi amor, no sufras… si te duele andá con la abuela que te va a cuidar”. Y se fue. Pero sólo en cuerpo. Sus ojos, su olor, su piel, quedarán para siempre en nuestros corazones. Y algún día nos llamará para que lo acompañemos. Y volverá la felicidad total. Y quedaron también las peores imágenes, los peores recuerdos. La gente que no entiende. Que dice cualquier cosa. Que pretende minimizar el dolor que sentimos, y en esa misma actitud, minimizar la vida que dimos, minimizarlo a él, a Thiago, al amor de nuestras vidas. Pero hoy, casi seis meses después, parece que de a poco podemos volver a hacer algunas cosas. A ver amigos. A salir de la cama. A hablar de él con un poquito de alegría y con un poquito menos de dolor lacerante. La vida sigue, por momentos lamentablemente. Por momentos comprendiendo que es en su honor que debemos seguir viviendo. O sobreviviendo. Seguir luchando. Y de a poco vamos entendiendo que lo primordial ahora es sanar de cuerpo y alma. Y volver a aprender a disfrutar de las pequeñas cosas. Porque nunca se sabe cuándo terminarán. Y porque es lo único que nos queda. Y porque sabemos que con el tiempo podremos abandonar nuestro dolor egoísta y hacer carne, como fue él, el hecho de que nada le dolió y hoy está tranquilo. Porque sabemos que con el tiempo nuestro corazón estará listo nuevamente para volver a dar vida. Para volver a soñar. Para volver a vivir.

Padres, amigos, nuestras pérdidas no tienen nombre. Ni consuelo. Pero resistan. Nada peor podrá sucedernos. Y aún en esta vida que a veces parece maltratarnos o haberse olvidado de nosotros, aún en esta vida, con el tiempo, podremos volver a sentir un poco de felicidad y algo de ilusión. Atesoren los buenos recuerdos. Y luchen cada día contra los malos. Para que no se nos aparezcan de noche y no nos dejen dormir. Porque nuestros angelitos descansan. Y eso necesitamos nosotros ahora también. Descansar. Reponernos. Enfrentarlo. Sanarnos. Luchar. No se queden solos. Pidan ayuda si sienten que la necesitan. Busquen amigos que puedan entenderlos. O que aún sin haberlo vivido, los quieran y les demuestren el amor que sienten por ustedes. No se suelten de las manos de nadie. Sigan viviendo de la mano de su pareja, que nadie entenderá su dolor y su pérdida como él. Hablen. Busquen palabras para el dolor. No callen. No caigan. O permítanse caer, pero oblíguense a levantarse. La memoria de nuestros hijos lo merece. Y nosotros también. Porque ya no podemos sufrir más. Ya enterraron su cuerpo. Ahora entierren el dolor que aprisiona y detiene. Y aférrense a los buenos recuerdos, a los momentos compartidos, a las ilusiones guardadas, que no se van. A su alma pura que nos cuida y nos protege. Vivan en su honor. No hay mejor homenaje. No hay mejor amor.

Florencia Pietrangelo

Contenido

Mensaje – Juan Calos Vargas

Cuando murió mi negrito, no me parecía posible el estar viviendo ese momento, no lo creía. Cuando tome conciencia de los hechos descubrí cuan miserable podía ser y sentirme. Tuve todos los sentimientos negativos que una persona puede tener, odio, celos, envidia, ira, etc. pero con el tiempo también me encontré con las mas nobles virtudes que también ignoraba que tenia: capacidad de ternura, sensibilidad ante el dolor ajeno, me descubrí solidario, en fin con todo lo que equilibraba mi lado negativo y me  encontré  con que debía elegir las herramientas con las que iba a enfrentar la vida… y las tenia todas allí.

Concluí en que hasta por una razón práctica y además por que no podía hacer de mi hijo mi victimario, debía tratar de hacer de mí  aquella persona de la que mi hijo se sentiría orgulloso, y para eso necesitaba apelar a mis sentimientos más nobles. Curiosamente o no tanto, de todos los padre y madres que conocí, ninguno eligió ser un mal tipo para curar sus emociones y todos tomaron a sus hijos como sus mejores maestros. Debe ser así nomás….

cnmfvargas@hotmail.com

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Agradecimiento – Graciela Marcial

Hola José…no nos conocemos,  soy del grupo Renacer de Acassuso.

Mi nombre es Graciela, mamá de Gastón.
Quería escribirte, solo para agradecerte el que el boletín de Renacer llegue a mis manos todos los meses a través tuyo.

Los primeros boletines, no quería ni abrirlos, era todo tan increíble, tan pesadilla… yo que tenia que ver con Renacer?

Gato vivía en España y estaba tan bien! Y de golpe todo esto.

Me parecía absurdo poder compartir mi dolor con desconocidos, escuchar el dolor ajeno, compartir lágrimas. Después, poco a poco, noté que esos ya no tan desconocidos, me entendían más que muchos amigos de siempre o familiares.

Que nadie cambiaba de tema cuando nombraba a Gato, es más, me escuchaban con atención de pronto, me dí cuenta, que yo me pasaba una semana deseando que Ali, Rober, Carmencita o Ramón hubiesen tenido esos 7 días en paz hasta el nuevo encuentro. Hoy, son mis amigos.

En fin, mucho cambié y aprendí de todos los papás que compartieron su y mi dolor. También vos, enviando los boletines me ayudaste y solo quería que lo supieras.

Deseo de todo corazón, que pases unas buenas fiestas junto a los tuyos y va también mi agradecimiento por estos boletines que hoy espero con ansiedad.

Con afecto, Gra.

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Vida después de la muerte

En algún momento, un médico determinará que mi corazón ha dejado de latir y que en verdad, mi vida ha terminado.

Cuando esto suceda, no traten de revivirme artificialmente por medio de aparatos y donde quiera que me encuentre, no lo llamen “Mi Lecho De  Muerte.”

Llámenlo “Mi Lecho De Vida” y dejen que mi cuerpo vaya de allí, a  ayudar a que otros vivan una vida plena.

Den mi vista a alguien que nunca a visto un hermoso amanecer, la cara de un bebé sonriendo o el amor en los ojos de una madre.

Den mi corazón a alguien a quien el suyo no le haya causado más que interminables días de dolor.


Den mi sangre a algún adolescente rescatado de entre las ruinas de un automóvil accidentado, para que pueda vivir y llegar a gozar del juego de sus nietos.

Den mis riñones a quien dependa de una máquina para seguir existiendo semana tras semana.

Tomen mis huesos, todos mis músculos y todas y cada una de las fibras y nervios de mi cuerpo y encuentren una manera de hacer caminar a un niño lisiado.

Exploren cada rincón de mi cerebro y si fuera necesario, tomen todas  las células para que algún día, un niño pueda gritar con la emoción del  deporte y una niña sorda pueda oír el sonido de la lluvia chocar contra  los cristales de una ventana.

Cremen lo que quede de mí y echen las cenizas a los cuatro vientos para  ayudar a que crezcan las flores.

Y si tienen necesidad de enterrar algo….les dejo todos mis defectos,  mis debilidades y todos mis prejuicios contra mis semejantes.

Mi alma…deséenla a DIOS!

Y si por casualidad alguien quiere recordarme, háganlo con una buena  palabra o una buena obra por algún necesitado de los tantos que hay en  éste mundo.

Si lo hacen….les digo que viviré eternamente.

Envía Correa Carmen Pilar

Contenido

La rayuela de la vida – Laura Bertello

Quizas la vida sea una rayuela, con sus dificultades y alternativas como etapas previas del cielo, la meta final; y hay que jugarla.

Algunos, por sus errores, avanzan lentamente; otros rapidamente llegan al cielo.

Para llegar hasta el hay que saber jugar. Es el caso de Nicolas.

Lanzo su tejo desafiando todos los casilleros y sin cometer ninguna falta. Jugo tan bien este juego de la vida, que cuando quiso acordar se encontraba lanzando la ultima piedra al cielo. Hizo el recorrido de un solo tiron.

Por eso termino su juego antes.

Es una lastima que la rayuela no tenga mas numeros. Aunque si asi fuera, seguramente el llegaria antes que nosotros. Porque casi nunca se equivoco.

En el juego de la vida, como en la rayuela, el que consigue salir sin ninguna falta gana un descanso que lo coloca en el cielo.

En el juego de la vida, como en la rayuela, tambien gana el que llega antes.

Y Nicolas gano.

Contenido

Empatía – Renny Yagosesky

Sintonízate con los demás.

Tener empatía es sentir lo que otros sienten.

Es oír atentamente los clamores del mundo.

Es ponerse frente al toro, aunque no sea nuestra corrida.

Es permitirse sufrir cuando otro sufre o reírse feliz cuando otro ríe.

Es enternecerse con la ternura y temer con los temores.

Sintonízate con los demás.

Mójate con las lágrimas de los humanos.

Deja de hablar y aprende a escucharlos.

Así aprenderás de sus idiomas.

Y podrás creer desde sus credos.

Desecha de una vez tanto egoísmo.

Deja que tu corazón retumbe con un eco más universal.

Extiende, solo extiende tus fronteras.

Y descubrirás muchos secretos.

Sintonízate con los demás.

Todos buscan un oído amable que escuche sin prejuicios.

Un amigo respetuoso y compasivo que no tema a las penas.

La empatía es la estrategia de los grandes sanadores.

Sin empatía no hay compasión.

Sin compasión no hay vínculo.

Sin vínculo no hay sanación.

Toda persona guarda un gran tesoro,

en la parte hundida de su barco.

Entra en esa zona prohibida y corta las cadenas.

Reduce las distancias.

Sintonízate con los demás.

Intenta sentir lo que otros sienten.

Desecha el egoísmo,

que no es más que miedo disfrazado.

Baja al fondo, abandona la superficie.

Reduce las distancias entre tú y tus semejantes.


Tomado de “El mensaje de los sabios”

Contenido

El final del drama de su vida – Eckhart Tolle

Mientras una condición se considere “buena” por la mente, sea una relación, una posesión, un papel social, un lugar o su cuerpo físico, la mente se apega a ella y se identifica con ella. Lo hace feliz, lo hace sentirse bien consigo mismo y puede formar parte de lo que usted es o de lo que cree que es. Pero nada dura en esta dimensión donde la polilla y la herrumbre consumen. O termina o cambia o sufre un cambio de polaridad: la misma condición que era buena ayer o el año pasado se ha vuelto mala de repente o gradualmente. La misma condición que lo hizo feliz, lo hace entonces infeliz. La prosperidad de hoy se vuelve el consumismo vacío de mañana. El matrimonio y la luna de miel felices se convierten en el divorcio o la coexistencia desdichada. O la condición desaparece, así que su ausencia lo hace infeliz. Cuando una condición o situación a la que la mente se ha apegado y con la que se ha identificado cambia o desaparece, la mente no puede aceptarlo. Se aferrará a la condición que desaparece y se resistirá al cambio. Es casi como si le arrancaran un miembro del cuerpo.

El texto completo en nuestra página Renacer en Internet.


Hasta la próxima!!

La estructura, enemigo de la cultura


Por Alicia y Gustavo Berti

“Dijimos que Renacer es una revolución cultural.

Y la cultura es la capacidad de hacer las cosas en forma distinta a como son hoy, hacer el futuro distinto a como es el pasado.

¿Saben ustedes cuál es  el principal enemigo de la cultura?

La estructura. La estructura representa el “statu quo”, el quietismo y la voluntad de no cambiar nada.”

“Si se estructura un grupo tiene que dictar las normas por las cuales el grupo va a funcionar, si tiene personería jurídica tiene que decir quien es presidente, quien es el secretario,  quien el tesorero, a donde funciona, cual es el domicilio y cuales son las horas de atención.

Puede suceder que un papá llame a las nueve de la noche  y nadie lo atienda,  eso está dentro de la ética de ese grupo, pero no es moral.”

“Hay una diferencia entre una actitud moral y una actitud ética.”

“La moral es lo personal, es el conocimiento de la persona de que existe algo bueno  y que existe algo malo, es la toma de decisión, es la voluntad de  hacer algo  y la responsabilidad por sus actos.

La ética, en cambio, es una construcción social; cada sociedad construye, elabora, escribe, dicta las normas que van a constituir su ética.

Una persona moral no puede ser no ética, pero una persona ética, puede no ser moral.”

“La estructuración de los grupos  crea una ética del grupo, pero la ética no siempre es lo moral y la ayuda mutua  es un acto moral, si una persona que viene  y en su rostro me dice “estoy sufriendo, te necesito, ayúdame”  ¿cómo le podemos decir, mira, llámame mañana a las nueve?”

“Entonces, ¿por qué estructurar a Renacer? Cuando creamos una estructura, nos hacemos resistentes al cambio y la cultura es cambio permanente.”

“Hemos cambiado a través de los años el concepto que la sociedad y la cultura tiene de los padres que pierden hijos, es un cambio cultural y hemos tenido que vencer a las estructuras, las estructuras médicas que no creían, las estructuras de las obras sociales que no confiaban en nosotros, las estructuras religiosas que decían ¿cómo esas personas  que no son religiosos van a hablar de la vida?  y ¿cómo van a hablar de la muerte?”

“Tuvimos que desafiar a todas las estructuras para que ustedes estén hoy acá y, sin embargo, en algunos lugares Renacer tiene estructura, hemos dicho que eso no debe ser así y creemos que para los grupos que se formen en el futuro, el peor enemigo de los grupos va a ser  la estructuración.

Nosotros, precisamente, estamos hoy acá porque hemos sido libres para venir.”

“Estas cosas las hemos dicho durante muchos años y muchas personas se han enojado, yo lo sé y yo lo lamento.”

“A los grupos nuevos que empiecen, les va a pasar; van a tener problemas con el personalismo, va a haber personas que digan yo no quiero funcionar sin estructura, yo necesito una estructura para funcionar y es necesario tener argumentos para decirles  que la estructura de un grupo es el enemigo principal  de la evolución cultural de ese grupo.”

“Hace muchos años en Río Cuarto se discutió si debíamos hacer una fundación o si debíamos hacer una institución sin fines de lucro y lo primero que dijimos es que cualquiera de las dos formas que tenga va a tener cargos y los cargos tienen que ser llenados y los miembros se pueden disputar los cargos.”

“Todos nosotros sabemos como son las estructuras de poder, las estructuras de poder son verticales, las decisiones bajan desde arriba hacia abajo. No hay ninguna estructura de poder en que las decisiones vayan de abajo para arriba, ojalá fuese así porque sería un mundo mejor.”

“Hay alguien que dice. “esto debe ser así” y otra persona que tiene que obedecer.

Nosotros hemos dicho que el mensaje de Renacer es un mensaje de nuestros hijos, que es un mensaje de amor, que es un mensaje de libertad, donde todos somos  iguales.”

“En cualquier  estructura que sea, se tienen que renovar los cargos y para renovar los cargos se tienen que presentar candidatos y donde hay candidatos uno tiene que decir yo quiero ser candidato porque yo soy mejor que el otro, entonces no hemos aprendido nada.

Nada, absolutamente nada, cero, estamos como antes, con una diferencia, capitalizamos la muerte de nuestro hijo para acceder a un poder, pero con otro agravante, hay alguien que nos va decir lo que tenemos que hacer, entonces ese alguien va a tener poder sobre mí y ¿yo voy a dejar que otra persona tenga poder sobre mí, por la muerte de mi hijo?”

“Yo estoy acá porque se murió Nicolás y cada uno de ustedes está acá porque se murió su hijo, o su hija, entonces para que alguno diga: yo soy más que vos, su  hijo tiene que haber sido más que el de uno y eso no lo podemos aceptar.

No puede haber alguien que diga eso.”

“Nosotros estamos convencidos que cuando muere un hijo algo nuestro muere, pero también sabemos que podemos elegir entre dejar morir nuestro ser o dejar morir nuestro ego.”

“Desde el primer día dijimos que cuando un hijo muere, algo nuestro muere, pero no estamos indefensos, pues podemos elegir que muera nuestro ego o podemos elegir que muera nuestro ser.

¿Qué es lo que ustedes quieren?  ¿Qué quieren dejar caer?

Si dejamos morir nuestro ser el mensaje final que damos a la sociedad es que nuestros hijos que partieron han sido nuestros verdugos, y este es un mensaje que ningún padre quiere dar, por lo que la única alternativa que nos queda es dejar morir nuestro ego, hecho que por otra parte, es consistente con la experiencia de cuanto grupo de ayuda mutua o autoayuda existe, en cuanto la actitud de humildad que es imprescindible para superar toda crisis.

Si hemos decidido dejar caer nuestro ego no queremos tener personería jurídica puesto que implica la necesidad de cargos y con ello trae aparejado un reverdecer del ego y en cuanto éste aflora es nuestro ser el que sufre y cae.

De manera que la creación de cargos en Renacer atenta de igual manera contra la horizontalidad del grupo y contra su fundamento antropológico.

Ningún padre puede, ni podrá jamás, ordenarle a otro padre lo que puede o no hacer y a tal efecto cabe recordar que estamos en el grupo por nuestros hijos que han partido y no por mérito personal.

Por si lo anterior no fue suficiente, existe otra razón, que hemos mencionado anteriormente, para no tener personería y es que sin ella es imposible pedir dinero a nadie, en especial a quienes puedan luego reclamar una “devolución de favores”.

“Cuando nosotros iniciamos Renacer en Río Cuarto, pudimos haber hecho Personería Jurídica, de manera que todos los demás grupos que quisieran ser Renacer tendría que haber venido a pedir permiso a nosotros.”

“Hubo grupos, hubo gente que nos llamó por teléfono de diferentes lugares, a pedirnos permiso para ver si podían formar un grupo y ¡cómo nos van a pedir permiso¡

¿Nosotros estamos autorizados para dar permiso para que alguien forme un grupo? ¡No!  Allí donde los padres se reúnen para dar lo mejor de sí en homenaje a sus hijos y ayudar a otras personas, ahí estará Renacer.

Jamás podemos nosotros autorizar o no, la formación de un grupo, es más, decimos: ¿tienen deseos de formar un grupo? ¿hay papás interesados? Les enviamos todo el material, que vengan a nuestras reuniones si lo desean, si quieren los acompañamos y, con todo gusto, vamos en la medida que se pueda; fórmenlo; pero nos asombra que nos llamen para pedirnos permiso.

¿Cómo puede ser que para juntarse los papás para ayudarse mutuamente, por la pérdida de un hijo, tengan que pedir permiso a otra persona? Que pidan apoyo, que pidan ayuda sí,  pero que pidan permiso jamás.

Por la  Esencia de Renacer
Aporte  Enrique Conde
Renacer Congreso
Montevideo – Uruguay

Siempre va a ser nuestra la responsabilidad


Alicia y Gustavo Berti – Encuentro en Renacer Congreso  (2006)

Siempre es  nuestra responsabilidad cómo viviremos nuestra vida, cómo la viviremos cada día.
Yo me levanto y elijo lo que ese día voy a hacer de mi vida; yo soy la que voy a proponerme llorar, porque el llanto es lo que yo siento por mi hijo, o voy a levantarme con deseos de hacer algo en su homenaje que no sean las lágrimas.
Una de mis preocupaciones, después de la partida de Nicolás, era si yo podía  seguir siendo una persona alegre, porque en toda mi vida siempre fui alegre.
Pensaba que con Nicolás se había ido mi alegría, mi capacidad de reír y sentía que si eso pasaba, no valía la pena seguir viviendo; yo no quería vivir triste.
Yo ya sabía que iba a sufrir, pero ¿de qué manera? ¿iba a ser capaz de sonreír de nuevo? ¿de nuevo iba a ser capaz de reír a carcajadas?, pero yo no quería siquiera intentarlo.
Entonces me lo propuse, porque me di cuenta  que ese iba a ser un homenaje que podía hacer a Nicolás y ni que hablar a nuestra hija Luciana, para los que tenemos  la bendición que nos queden otros hijos, pero igual siempre tenemos personas que nos miran y nos aman.
Algo tenía que hacer y puse todo mi empeño; recuerdo la primera vez que me reí, me reí a carcajadas y esa noche soñé con Nicolás.
Nicolás estaba envuelto como en una luz, vestido de claro, con los brazos hacia mí y me dice: “¡Ma, por fin te reís!  y se elevó; fue un segundo…
Ese sueño me dio la pauta de que, evidentemente, el camino no podía ser el de la tristeza,  el camino no podía ser la tristeza prolongada.
Es natural estar triste ¿verdad? En natural llorar un poquito, extrañarlo, pero no esa desesperación, no ese desasosiego interior que no puedo estar ni conmigo mismo ni dentro de mi misma, siendo una extranjera dentro de mi propio cuerpo, eso es lo que no puede ser.
Hay que elevarse como dice Víctor Frankl,  en “las alas indómitas del espíritu”, elevarse por  encima de lo que nos está pasando, por amor a ese ser tan amado y a los que quedan.
A veces alguien piensa que ya no puede hacer nada por él ¡cómo que no vas a poder hacer nada por él!
Puedes renunciar a tu dolor desesperado por él o ella, puedes renunciar a sentir esa pena prolongada y hacer el esfuerzo, porque ellos merecen nuestro mejor esfuerzo, y siempre va a ser nuestra la responsabilidad de cómo vamos a vivir cada día de nuestra vida.
¿Qué vamos a hacer con esto que nos pasó? porque una cosa es lo que nos pasó y otra muy diferente es lo que hacemos con esto que nos pasó.
Estamos en Renacer no solamente porque hayamos perdido un hijo, estamos en Renacer porque queremos aprender a vivir de una manera que incluya amorosamente a nuestros hijos, que recupere el recuerdo amoroso de nuestros hijos sin lágrimas, que podamos hablar de ellos sin lágrimas.
Para que cuando nos toque partir no nos haya quedado nada sin hacer, no nos haya quedado amor por dar.