Nuestros hijos, estrellas fugaces que llegaron a nuestras vidas y nos tocaron para cambiarnos.


Palabras de Alicia y Gustavo Berti en el Encuentro por el 20 Aniversario de Renacer – Huerta grande – Córdoba – Septiembre de 2008.

Todos los modelos psicológicos sacando la logoterapia, se basan en la categoría “del antes” y “el después”.
Si usted va a un psicólogo y le dicen: “yo me siento mal”, le dicen: “a bueno, veamos ¿que le pasó antes?” Entonces, si hoy estoy mal es porque antes me pasó algo malo, si embargo, nosotros en Renacer, venimos a decir que la dimensión espiritual del hombre es aquella que nos permite trasformar esta tragedia en un triunfo, en un triunfo del espíritu humano, en un triunfo humano, entonces es un mensaje totalmente contradictorio al mensaje de todas las ciencias de la psiquis.
Eso también era una novedad y también era difícil, porque nosotros decíamos: no es necesario prestar atención a los sentimientos y a las emociones, son todas negativas, ya lo sabemos, no tengo que perder tiempo preocupándome de como me siento, tengo que utilizar toda mi energía para que el hermano que está sentado frente mío se sienta mejor, en el fondo, era el viejo dicho que también lo dijimos hace muchos años: “aquel que lleva la luz a los demás no puede separarla de sí mismo”.
Y decimos también “no soy el otro, pero no puedo ser sin el otro”.
Todas estas cosas nos iban llevando por un camino que iba muy lejos de la psicología, iba muy lejos del dolor, pero un camino que les decíamos aprovechemos esta oportunidad, porque nunca podemos volver a ser  la misma persona después de perder un hijo.
Y analicemos esto, tengamos 30 años, tengamos 40 años, tengamos 50 años, tengamos la edad que tengamos, se nos presenta una nueva oportunidad en la vida, vamos a ser una nueva persona, la persona que éramos antes ya no somos, haya sido buena, haya sido mala, haya sido perfecta, haya sido como haya sido, ya no somos más, somos una persona en blanco, pero tenemos la posibilidad de elegir lo que queremos ser y eso no solamente es un  desafío, sino que es una aventura, como Renacer fue una aventura.
Entonces, asumamos el desafío  y  la aventura de ser una nueva persona y elijamos en ese camino entre lo mejor y lo peor, porque podemos decidir, podemos elegir, no somos bebés recién nacidos, comenzamos una nueva vida pero ya con experiencia, ya podemos decir que es el bien, ya podemos decir que es el mal, ya podemos decir que es lo que queremos ser, entonces, a través de esa transformación interior, como dijo Moñi, y como dicen todos ustedes, la muerte de un hijo no va a ser en vano,  esos hijos van a ser estrellas fugaces que llegaron a nuestras vidas, nos tocaron, se fueron pero nos transformaron, nos tocaron para cambiarnos, son pocas las veces en que la vida nos da segundas oportunidades.

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