DEL ACONTECIMIENTO


Vigésimo primera Serie, Del Acontecimiento – Del Libro LÓGICA DEL SENTIDO de Guilles Deleuze

Dudamos a veces en llamar estoica a una manera concreta o poética de vivir, como si el nombre de una doctrina fuera demasiado libresco, demasiado abstracto para designar la relación más personal con una herida. Pero ¿de dónde surgen las doctrinas sino de heridas y aforismos vitales, que son otras tantas anécdotas especulativas con su carga de provocación ejemplar? Hay que llamar estoico a Joe Bousquet. La herida que lleva profundamente en su cuerpo, la aprende sin embargo, y precisamente por ello, en su verdad eterna como acontecimiento puro. En la medida en que los acontecimientos se efectúan en nosotros, nos esperan y nos aspiran, nos hacen señas: «Mi herida existía antes que yo; he nacido para encarnarla.» [1]

Llegar a esta voluntad que nos hace el acontecimiento, -convertirnos en la casi-causa de lo que se produce en nosotros, el Operador, producir las superficies y las dobleces en las que el acontecimiento se refleja, donde se encuentra incorporal y manifiesto en nosotros el esplendor neutro que posee en sí como impersonal y preindividual, más allá de lo general y de lo particular, de lo colectivo y lo privado: ciudadano del mundo. «Todo estaba en su sitio en los acontecimientos de mi vida, antes de que yo los hiciera míos; y vivirlos, es sentirse tentado de igualarme con ellos, como si les viniera sólo de mí lo que tienen de mejor y de perfecto.» O bien la moral no tiene ningún sentido, o bien es esto lo que quiere decir, no tiene otra cosa que decir: no ser indigno de lo que nos sucede. A1 contrario, captar lo que sucede como injusto y no merecido (siempre es por culpa de alguien), he aquí lo que convierte nuestras llagas en repugnantes, el resentimiento en persona, el resentimiento contra el acontecimiento. No hay otra mala voluntad. Lo que es verdaderamente inmoral, es cualquier utilización de las nociones morales, justo, injusto, mérito, falta. ¿Qué quiere decir entonces querer el acontecimiento? ¿Es aceptar la guerra cuando sucede, la herida y la muerte cuando suceden? Es muy probable que la resignación aún sea una figura del resentimiento, él, que ciertamente posee tantas figuras. Si querer el acontecimiento es, en principio, desprender su eterna verdad, como el fuego del que se alimenta, este querer alcanza el punto en que la guerra se hace contra la guerra, la herida, trazada en vivo como la cicatriz de todas las heridas, la muerte convertida en querida contra todas las muertes. Intuición volitiva o transmutación.

Seguir leyendo DEL ACONTECIMIENTO

La sentencia por el homicidio de Martín


EL PRÓXIMO MARTES 14, A LAS 11, SE CONOCERÁ LA SENTENCIA POR EL HOMICIDIO DE MARTÍN

Después de la lectura de los alegatos de las partes -que tuvo lugar el pasado lunes 6- llega el momento en que Tribunal Oral Criminal Nº 5 del departamento judicial de Lomas de Zamora dé a conocer la sentencia en el juicio oral y público que se sustancia contra el imputado por el asesinato de Martín. Ello sucederá el próximo martes 14, a las 11 de la mañana. En ese momento los integrantes del Tribunal, los doctores Guillermo F. Puime, Pedro Dardo Pianta y María del Carmen Mora, anunciarán el fallo que condenará la responsabilidad penal del ex boxeador que se desempeñaba como portero (responsable del control de ingreso) de la ex disco “La casona”, José Lienqueo Catalán. Una vez más, te pedimos que nos acompañes. LOS ALEGATOS En los alegatos, el fiscal de juicio, el doctor Jorge Bettini Sansoni (cuya actuación destacamos por su solvencia técnica y por su compromiso), solicitó una pena de 10 años de prisión, por homicidio simple (doloso), para el imputado por el asesinato de Martín. Los particulares damnificados, los papás de Martín, que fueron patrocinados por los doctores Carlos Espinosa (quien expuso en los alegatos) y Martín Florio, reclamaron, por la misma calificante (homicidio simple), pero considerando otros elementos en la valoración de las pruebas, una condena de 18 años. Luego de la exposición del doctor Carlos Espinosa, Oscar -el papá de Martín- como particular damnificado, le solicitó al Tribunal la posibilidad de hacer uso de la palabra, para lo que fue autorizado, en un gesto que debe ser reconocido muy especialmente y valorado como la actitud consecuente de un Tribunal respetuoso de los derechos de las víctimas. En sus palabras, Oscar rescató la dimensión humana de Martín porque consideró imprescindible que se conociera, además de las circunstancias del hecho, quién era la víctima, “que no es sólo un nombre en un expediente judicial, en una autopsia, o en un informe toxicológico; ni el nombre de una asociación, ni una foto de un pin que se lleva en el pecho; sino que era un ser humano extraordinario, sensible y solidario, con una sonrisa permanente en su rostro que sólo pudo ser borrada por los golpes que le aplicó el imputado y que le provocaron la muerte”. Recordó las reiteradas actitudes solidarias de Martín con quienes más lo necesitaban (la gente en situación de calle); su amor por los animales; su compromiso contra la discriminación, expresado en la solidaridad activa con su amigo, al que no habían dejado entrar al boliche; y el gesto superlativo de sensibilidad social por haber sido donante de órganos; es decir, donante de vida. Oscar, muy emocionado, en ese momento, leyó, de las comunicaciones de Buenos Aires Trasplante, la edad y el sexo de quiénes había sido los receptores de sus órganos. Por último, le recordó al Tribunal que su fallo, además de la reparación mínima y simbólica que sería para la familia la condena por homicidio doloso del imputado, se constituiría también en un pedido de perdón y de disculpas para ellos y para Martín. Ese perdón y esas disculpas que nunca recibieron ni de las autoridades policiales, por la pasiva y connivente actuación de los dos integrantes de la bonaerense que estuvieron al lado de Martín cuando lo agredieron, sin tomar la menor intervención; ni del dueño del local (sólo preocupado por el “daño” que el homicidio le provocaba a su “imagen”); ni del imputado (”que no ha manifestado nunca el menor signo de arrepentimiento”). Por último, alegó el abogado defensor, quien le solicitó al Tribunal el cambio de la calificante a homicidio preterintencional (es decir, que su defendido no tuvo intención de matar), lo que merecería una pena menor que le permitiría, aún siendo condenado, salir inmediatamente en libertad. En la valoración de la prueba que hizo en su exposición dio la sensación de que sus referencias correspondían a otro juicio, dado los abrumadores y contundentes testimonios de los testigos y de las pruebas en la dirección casi ineludible del homicidio doloso.

Escuchá nuestro programa No mires para otro lado, todos los martes de 22 a 23 por la FM 93.9, Radio Palermo, u on line por nuestro sitio de internet (www.acmc.org.ar).