Reunión con padres nuevos en Huerta Grande


Por Gustavo Berti (Fragmento) – Reunión con padres nuevos en Huerta Grande, Córdoba, Rca. Argentina – Sábado 4 de octubre de 2003 – Aporte de Renacer Congreso – Montevideo – Uruguay

Gustavo Berti:

“Nosotros decimos que la pérdida de un hijo no nos da más derechos, nos da más responsabilidades ante la vida, porque ahora somos responsables con nosotros mismos como nunca antes nos habíamos dado cuenta, porque quedamos con la existencia al desnudo.
Todo lo que hicimos hasta ese momento no fue suficiente para retener a nuestros hijos a nuestro lado.
¿Se dan cuenta de eso?
Entonces querer seguir insistiendo en lo mismo es una necedad, es absurdo, pero el sufrimiento no puede hacer necios a las personas.
Fuimos buenos padres o fuimos buenas madres, buenos proveedores y tratamos de enseñarles a nuestros hijos valores, pero no alcanzó.
Entonces hay que darse cuenta que después de perder un hijo la vida es como sacarse un guante de goma, de la mano, todo lo que estaba adentro quedó afuera y todo lo que estaba afuera quedó adentro.
Es un cambio totalmente radical, ya no somos las mismas personas, no podemos serlo, entonces tengo que elegir y no quiero elegir, porque si elijo tengo que hacerme cargo de todo lo que pasa después, si elijo y me equivoco después soy responsable; que se equivoque otro.”

Tomemos las riendas de nuestra vida.

“La libertad duele, pero nosotros tenemos que decidir. ¿Qué opciones tenemos?
Sólo ser una mejor persona o ser una peor persona, no hay otra.
Quien pretenda transitar por la vida de la misma manera se va a dar cuenta que es un absurdo.
Ineludiblemente tenemos que decidir si queremos ser mejores personas o queremos ser peor persona.
Ser una peor persona es muy fácil, ni siquiera hay que levantarse de la cama, no hay que hacer ningún esfuerzo, ni siquiera hay que contestar cuando alguien nos hable.
Ser una mejor persona, ese es el desafío que nos deja un hijo cuando se ha ido, ¿tenemos la obligación moral de transformarnos en una mejor persona o no la tenemos? Sí, la tenemos.
Si no cumpliéramos con esa responsabilidad después aparecerá algo que se llama culpa.
El hombre se siente culpable no por lo que ha sucedido, sino por lo que tiene que hacer y todavía no lo ha hecho.
La culpa no está en el pasado, está en el futuro, por lo que hacemos, por la actitud que asumimos y esto ha hecho ricos a muchos psicoanalistas y porque muchos padres hacen de sus hijos sus verdugos.
La culpa se resuelve a través del cambio existencial y tenemos que darnos cuenta que a nosotros nos ha cambiado la existencia, si no nos damos cuenta nunca vamos a salir adelante.
No alcanza con que nosotros le pongamos el brazo en el hombro a un papá y le demos un abrazo. El desafío es qué hace cada uno de ahora en adelante, qué voy a hacer yo, qué va a ser de mi vida.
Tengo que pensar primero: cómo voy a sufrir lo que tengo que sufrir. Segundo: qué voy a ser yo dentro de cinco años.
¿Voy a ser una persona amargada, vencida por la vida, inútil para la sociedad, sin ningún valor? Porque si eso es lo que va a pasar entonces, lo que ustedes están diciendo es que ese hijo es su verdugo o que ustedes van a hacer de ese hijo su verdugo.
¿Eso es lo que quieren hacer? ¿no? Entonces tienen que tomar las riendas de sus vidas, yo no las puedo tomar por ustedes, la persona que está al lado no las puede tomar por ustedes. Son ustedes los que tienen que tomar las riendas de sus vidas y hacerse cargo de ella.”

Mostrar valores.

“¿Y los hermanos que quedan?… alguna que otra hermana cansada de ver a sus padres en una casa oscura, donde nunca más entre la luz o la música, donde nunca más sus padres tuvieron una sonrisa, se han escapado con el primer patán que se les cruzó en el camino, porque era la manera de irse de esa casa, pues esa persona también está sufriendo.
También sucede otra cosa, que nosotros con nuestra actitud vamos mostrando valores y vamos viendo que otros los toman.
Si nosotros perdemos a un ser querido y nos morimos, ese es el ejemplo y el valor de referencia que nuestros otros hijos van a tener, si en el día de mañana les pasara lo mismo a ellos.
El valor de referencia que van a tener es que por la muerte de un hijo la familia se destruyó y si esto les llega a pasar a ellos, van a tener como único valor de referencia esa respuesta que le damos los padres.
También tenemos que pensar en eso, por los que van a venir detrás nuestro y no tenemos para eso ninguna otra cosa que nuestra vida y la manera en que la vivimos.”

El matrimonio – La pareja

“Tenemos que prestar atención también al matrimonio, a la pareja.
Tenemos que ser muy tolerantes y dejar que cada uno exprese, que cada uno manifieste, que cada uno experimente el dolor y el sufrimiento a su manera.
Hay que saber que en la familia cada uno sufre el máximo de lo que puede sufrir y lo expresa de la única manera que puede.
No hay recetas mágicas para eso.
Muchos matrimonios se separan y otros si bien no se separan, viven bajo un mismo techo sólo por razones económicas, eso es un escalón más de la escalera que conduce al infierno en vida.
Cuando se van de la casa muchos hombres buscan mujeres más jóvenes, en ese caso tenemos que alertar a los papás porque después va a venir el día del cumpleaños del hijo y no tienen con quien compartirlo porque la nueva mujer no ha tenido esa experiencia y muchas veces es necesario alguien al lado con quien compartir un momento de nostalgia, si no la vida termina haciéndose muy insípida.”

La libertad.

“Yo tengo pacientes a los que no les gusta la contingencia quieren una vida tranquila, ordenada, prefecta, donde todo sea previsible, ¿Suena familiar para muchos de ustedes? ¿Verdad que sí?
El único lugar en el mundo donde la vida es tranquila, donde es totalmente predecible, donde el día que sigue es igual al anterior y el otro día va a ser también igual, es el desierto, donde nada crece, pero, curiosamente, fue en el desierto donde se originó el verbo para occidente.
“En el principio era el verbo” nació en el desierto donde nada se fija, pero el lugar donde nada se fija es la libertad absoluta, porque no está anclada a nada, no está fijada en nada, entonces en ese lugar, donde nada existe, donde todo es igual, es el lugar donde existe la máxima libertad, donde nació la libertad del hombre. ¿Cabe la metáfora?
Paradójicamente queriendo vivir tranquilos, terminamos viviendo con la máxima libertad porque no hay forma de vivir tranquilos.”

Equilibrio entre las cosas dolorosas y las positivas de la vida.

“Ayer mostramos el ejemplo de la balanza que es una forma muy gráfica de mostrar como se puede empezar a vivir la vida para ser una mejor persona.
Nosotros decimos que en la mano izquierda llevamos un platillo de una balanza donde están las cosas dolorosas de nuestra vida y en la otra mano llevamos el platillo donde están las cosas positivas de la vida.
Cuando se nos muere un hijo, el platillo de las cosas dolorosas se colma y nos hace contorsionar para sostenerlo, pero así no se puede andar. ¿Cuántos de ustedes han estado caminando así?
Todos… (dicen los padres)
Todos ¿no es cierto?
Voy a insistir en esto, lo que está en el platillo de las cosas dolorosas no se puede sacar, no se pueden cambiar, entonces, si me vuelvo una persona negativa, una persona avinagrada, una persona agria, voy a seguir cargando el platillo de las cosas negativas y eso me va a quebrar existencialmente y me va a sumergir en un pozo del cual me va ser muy difícil salir.
Ustedes habrán visto personas que tienen 20 – 30 – 35 años de duelo que tienen un rostro que da terror, que no hablan con nadie, que no salen de sus casas, que se han vuelto, realmente, pickles en vinagre.
Ese es un camino.
Otro camino es el cambio existencial, poniendo en el otro platillo de la balanza las mejores cosas.
Cualquier palabra de aliento que tengamos para alguien que sufre, para una persona que lo necesite, una sonrisa, un gesto, una atención cariñosa, con cada acción de bien que hagamos nosotros agrandamos existencialmente el valor de nuestro hijo Nicolás.
Con cada una de estos actos la dimensión existencial de Nicolás crece y lo estamos haciendo a raíz de la partida de Nicolás, no antes.
Aunque hayamos sido de esa manera antes, ahora tiene una calidad agregada, hay algo agregado, ahora uno se da cuenta que cuando tiene un gesto así, lo tiene de corazón, no lo tiene por compromiso, no es como antes: ¡toma estas monedas y no me jorobes más!”
Esa es una manera de recordar a un hijo y hacer que la vida de ese hijo, no importa cuan pequeña haya sido ni cuan dolorosa haya sido, adquiere más valor con cada gesto nuestro, con cada actitud nuestra que nace del corazón.
Otro camino nosotros no conocemos.
El camino que hemos mostrado es el camino de la plenitud existencial, es el camino en el que uno considera que la vida vale la pena ser vivida.
El pensamiento de Víctor Frankl que dice: “El hombre que se levanta por encima de su dolor para ayudar a otro hermano que sufre, trasciende como ser humano.” es verdad, es verdad en nuestra actitud, es verdad en nuestra vida diaria.
Sin buscarlo todo tiene una recompensa, esa recompensa es la paz interior, es la calma, es el cese de todas las turbulencias.
El sufrimiento hace al hombre lúcido y al mundo transparente, el sufrimiento pone al hombre en la verdad.
Esto es como nosotros vemos a Renacer.
Si hay preguntas puntuales vamos a contestarlas, pues como somos muchos no podemos dar todos testimonio porque lo que uno habla de más siempre otro hermano habla de menos.”

I -El caso de los abuelos – Ser faros en la familia.

Pregunta: Al vivir con los abuelos cuando uno está tratando de salir y los abuelos están como el primer día, ¿cómo se hace con ellos?

“El papá tiene que tener una actitud positiva, tiene que caminar por la vida con dignidad.
Cuando perdemos un hijo estamos como un barco a la deriva en medio de una tormenta que nos arrastra para cualquier lado y nosotros no sabemos para donde vamos y lo primero que necesitamos para no encallar es un faro, algo que nos indique donde está la costa.
Bueno, los papás tienen que ser los faros, porque los otros hijos van a estar en el mismo mar embravecido en busca de un faro y los abuelos van a esta en el mismo mar y también necesitan un faro.
Si alguien no toma el papel de faro todo se hunde.
Entonces la pregunta es ¿quién lo hace en la familia?
Cuando nosotros decimos que la pérdida de un hijo no da derechos sino que da responsabilidades, esta es la responsabilidad de la que hemos estado hablando.
No podría ser de otra manera que con fe, porque si no el padre estaría dando un mensaje equisofrénico, si le decimos a nuestra familia que estamos bien que todo va a salir bien y estamos hechos una piltrafa.
Es lo mismo que si les decimos a los chicos que hay que ser honestos y después en el negocio no damos factura, no damos tikets, entonces los chicos ¿qué es lo que van a ver? van a ver lo que los papás hacen, no lo que los papás dicen.
Una vez más nos damos cuenta que nosotros somos responsables no de las palabras, somos responsables de nuestros actos.
Yo no he visto ni conozco en el mundo ningún faro que esté encorvado sobre sí mismo iluminándose dándose luz a sí mismo.
Pero sí, les puedo decir que aquella persona que lleva luz a los demás no la puede separar de sí mismo. (Quien enciende una luz para iluminar el camino de otro, está iluminando su propio camino. –pensamiento oriental)
Entonces alguien tiene que ser el faro, alguien tiene que pararse, mantenerse erguido y decir: acá estoy yo, yo soy el referente, yo puedo atravesar esto sin destruirme.
¿Ustedes creen que es difícil? Es muy difícil, terriblemente difícil es una de las cosas más difíciles, pero yo les pregunto ¿no es difícil vivir como están viviendo?
Es difícil y es horrible vivir como vivimos, entonces ¿por qué no podemos elegir entre un extremo difícil y otro extremo difícil, lo que sea mejor y no lo peor?
Para vivir mal, para vivir como una cucaracha, no hay que hacer nada, pero si ustedes están hoy aquí es porque quieren hacer algo. La pregunta es ¿Qué van a hacer? ¿Qué van a elegir?
Nosotros les mostramos un camino.”

II – Coraje – Aceptación – Compromiso

Pregunta: ¿Es posible esquivar el dolor por la muerte de un hijo?

“Es imposible, pero ¿cómo hace una persona de coraje para enfrentar algo? ¿Lo enfrenta de costado, por abajo, o de frente?
De frente, ¿verdad? Así llegamos al concepto de coraje.
Debemos vivir con lo que se llama fe absoluta, que no es fe en algo o en alguien, pues el algo o el alguien siempre nos defrauda.
Por fe absoluta me refiero a un conocimiento de la realidad enfrentándola con coraje, con aceptación del destino y con un compromiso total y absoluto de la tarea a realizar.
Esa es la fe absoluta del hombre: Coraje, aceptación del destino y compromiso total con la realidad y la tarea a cumplir.
¿Cuál es la tarea a cumplir para un padre que perdió un hijo?
Su tarea es preservar la familia, preservar los hijos y preservarse a sí mismo. Esa es la tarea que voy a encarar con coraje, la voy a encarar con aceptación del destino que no puedo cambiar y con un compromiso total con la tarea.
Y estén seguros que el resultado se va ver.”

III – El destino

Pregunta: ¿Cuál es la noción de destino?

“Fíjense ustedes, la noción que hemos tenido sobre el destino es que es aquello que nos pasa sin que nosotros queramos.
El filósofo Martín Buber dice: “Aceite puro de oliva: hemos de ser exprimidos como las aceitunas para brillar con la luz.”
¿Es el destino del hombre ser exprimido o ser la luz?
Todos. Ser Luz…
Si es así, entonces mi destino no es solamente lo que entró en mí vida, sino que es lo que yo hago con lo que entró en mi vida, pues si el destino fuera nada más que lo que entra en la vida, al final ¿acaso el destino de mi vida ha de ser perder un hijo? ¿Ese fue mi destino? ¡No!
Mi destino será transformarme en una mejor persona, más solidaria, más compasiva a raíz de la muerte de un hijo.
¿No es más humana esta última mirada, que decir que mi destino fue perder un hijo?
¿Se dan cuenta como las mismas cosas pueden ser tomadas de maneras radicalmente opuestas?, entonces ustedes también aquí eligen cual va a ser su destino, si ser apretado y molido como una aceituna o va a brillar con la luz, pues como dije el que lleva la luz a los demás, no la puede separar de sí mismo.
Ustedes piensen y cambien, pues quien lleva la paz a los demás, quien lleva la calma a los demás, quien lleva la tranquilidad a los demás no la puede alejar de sí.”

IV – Proceso de duelo o situación límite.

“Hace cinco años en Río Cuarto hicimos unas jornadas que las llamamos: “En busca de un lenguaje común”, porque nuestra tarea de modificar el futuro, incluye también modificar conceptos, modificar palabras y modificar ideas a través de la experiencia que todos nosotros vamos volcando al mundo a raíz de haber perdido hijos y de haber compartido mucho tiempo con otros papás.
Se habla de proceso de duelo, aunque en realidad no es un proceso; el duelo no es un proceso es una situación.
A diferencia entre proceso y situación está en que el proceso es un fenómeno que tiene un comienzo, tiene un inicio y a raíz del cual van apareciendo otros fenómenos.
La situación es algo en lo que estamos inmersos, así pues, la muerte de un ser querido, la muerte de un hijo es una situación, no un proceso.
La muerte de un hijo es una situación límite y el duelo es una situación existencial.
¿Qué quiere decir una situación?
La situación es una circunstancia histórica en la que una persona está inmersa y en la que debe desarrollar su vida, no es que tenga que desarrollar su duelo o su dolor, tiene que desarrollar su existencialidad. Y la existencialidad de una persona está por encima de su dolor, por encima de la alegría, pues la existencia es una cuestión integral toma la totalidad de la vida.
Si tenemos muchas situaciones pendientes en la vida no resueltas, nos anulamos como cuando se abren muchas ventanas en la computadora y los sistemas se saturan.
De las muchas situaciones que tenemos en la vida, la más compleja es la situación de duelo, a la que vamos a agregar la situación de trabajo, la situación de familia, la situación de amigos y abrimos tantas otras y muchas veces tenemos muchas situaciones no resueltas y después le echamos la culpa a los hijos.
A todos nos cuesta vivir, no hay tarea más difícil que vivir la propia vida, aun antes de la partida de un hijo; hay que levantarse todos los días, hay que enfrentarse al patrón o enfrentar a quien sea y nos cansa, no tenemos la recompensa y los dineros no alcanzan; es muy difícil.
Es muy difícil y para muchas personas cuando muere un hijo es la excusa perfecta para abandonarse y decir: “yo haría el esfuerzo si no fuera que se me ha muerto un hijo”; la excusa perfecta para no hacer nada.
A esos papás tenemos que mostrarles esa realidad.”

V – Sumergirse en el trabajo.

Pregunta: ¿Dedicarse a trabajar todo el tiempo, es enfrentar con coraje el duelo?

“Sumergirse en el trabajo, trabajar 20 horas también es un peligro porque se descuida a la familia.
Nosotros decimos que al sufrimiento no podemos superarlo, solamente podemos darle un sentido y sentido es aquello que es bueno para mí, es bueno para los que me rodean y es bueno para la vida.
Si no cumple este triple requisito de condicionalidad, es una opción contraria al sentido. Si alguien dice que se sumerge en el trabajo y se pregunta si es bueno para él, puede ser bueno; ¿es bueno para mi familia? No. No es bueno. ¿es bueno para la vida? ciertamente no.
Entonces es una opción contraria al sentido.
Cuando se eligen opciones contrarias al sentido voy cargando el plato izquierdo de la balanza, entonces cuando se elige hay que pensar si esto que voy a hacer es bueno para mí, si va a ser bueno para mi familia y si tiene valor para la vida; si es así lo hago, si no, no.”

VI – Vivir con sentido.

“Los grupos Renacer son una fuente de sentido; yo siempre doy el siguiente ejemplo.
Yo tengo dos hermanos y yendo por la calle decimos: hoy vamos a hacer una buena acción.
Seguimos caminando y en la primera esquina hay tres cieguitos y los cruzamos; en la segunda esquina hay tres personas con una latita pidiendo y cada uno de nosotros ponemos una moneda; en la tercera esquina hay dos personas llorando; entonces nos acercamos y les decimos: Sr., Sra. ¿por qué lloran ustedes? y nos dicen lloramos porque estamos tristes por que perdimos un hijo.
Mis dos hermanos quedan afuera, ellos no pueden ayudar a esas personas y yo quedo cara a cara con esas personas.
Entonces cabe la pregunta ¿si no lo hago yo? ¿quién lo hará?, si no lo hago ahora ¿cuando lo voy a hacer? Y si lo hago sólo por mí
¿qué soy yo?
A mí ¿quién me rescata del dolor?: El otro.
Por eso nosotros decimos ayuda mutua y no autoayuda, porque en el grupo yo no me ayudo a mí, sino a través de la ayuda a otro.
Esa es una ayuda con sentido.
Cuando uno toma esa opción uno se siente bien.
Yo estoy seguro que aquí hay muchos papás que han ido a visitar a padres que han perdido hijos después que ellos y han vuelto con una sensación muy hermosa por que han cumplido una acción con sentido.
No importa si nosotros sufrimos o somos felices, en la medida en que vivamos con sentido, eso es lo que aprendemos después de una conmoción existencial como esta.
Para encontrar el sentido yo no tengo que hablarles de emociones porque esa persona que me confrontó a mí cuando yo estaba con mis dos hermanos me puso en una demanda moral y la moral no tiene que ver con el dolor, la moral está por encima del dolor.
Esa persona me reclama y me dice: ¿me vas a ayudar? Me está mirando a la cara y me está diciendo ¿me vas a ayudar? Y yo no tengo que sentirme bien para responder a un reclamo moral; simplemente tengo que elegir: le respondo o no.
Es un cuestión de conciencia no es una cuestión de emociones.”

VII – El perdón es una herramienta humana.

“Muchos papás están enojados con alguien, entonces nosotros les decimos que apliquen una herramienta y la herramienta es el perdón.
¡Ah! No, yo voy a esperar hasta que esté bien para perdonar.
No, es al revés. El perdón es la herramienta que te va a servir para estar bien.
El perdón no es un sentimiento, el perdón no es una emoción, el perdón es una opción existencial que tenemos los seres humanos para no vivir con una mochila tan cargada a nuestras espaldas.
Es una herramienta, esa es la realidad.”

VIII – Las emociones y los sentimientos.

Pregunta: Yo creo que lo que nos convoca a los grupos es una cuestión emocional desde el dolor, desde el sentir, no de una cuestión moral o ética. ¿cómo es eso?

“No negamos los sentimientos ni las emociones, no se pueden negar, pero miramos un poco más allá, miramos más arriba que todo eso, miramos a la dimensión espiritual del hombre.
¿Cómo comenzó Renacer?
Comenzó porque mi señora, Alicia, y yo nos dimos cuenta que las cosas no debían ser necesariamente como eran (La muerte de un hijo era una tragedia sin sentido).
Y que no debiendo ser como eran, debían ser mejor y esa es una opción moral.
Cuando salimos a buscar a la gente nadie nos ayudó y cuando invitamos a las personas para formar un grupo y encontrar juntos un camino para superar esta circunstancia y fuimos casa por casa de la gente que sabíamos había perdido hijos para decirles que nosotros también habíamos perdido un hijo y queríamos decirles que se puede, que se puede vivir bien y queríamos invitarlos a formar un grupo y nos decían ¿qué es eso?
Miren, les decíamos todavía no sabemos pero una cosa sabemos: no va ser un grupo de llorones.
Acá personalmente está la experiencia que dio origen a Renacer.
Entonces yo no recibí nada, primero di, luego recibí a raudales.
Aquí la mayoría de las personas son cristianas y uno pregunta ¿cuál es el mensaje de Cristo?
Dar… Dar…Dar…
Entonces en la hora más oscura, cuando buscamos a Cristo ¿qué quiero? ¿recibir? No. Pues seamos coherentes con nosotros mismos, seamos consecuentes con el pasado, con nuestra historia y demos.
La sociedad necesita que des.
Yo sé que las personas van a los grupos a recibir, pero cuando nosotros decimos “en busca de un lenguaje común” queremos cambiar eso.
El papá que viene está dando, está dando oportunidad a otro padre a que lo ayude y que al ayudarlo trascienda como ser humano.
Está dándose a sí mismo y a su familia la esperanza de una vida mejor.
No es que sólo vamos a recibir, tenemos que darnos cuenta de eso.
Es por eso que tenemos que cambiar la cultura, la cultura es evolución, una evolución de todos los días.
Y la libertad es la capacidad para crear y hacer cosas nuevas y conceptos nuevos que antes no existían.
Todo nuestro esfuerzo está destinado, precisamente, a cambiar esos conceptos que son tradicionales, que son antiguos, pero que no necesariamente tienen que ser como son y no siendo como son pueden ser mejores.
Acá tenemos la prueba que se puede dar antes que recibir, por eso decíamos que miramos un poco más allá, miramos más arriba, miramos a la dimensión espiritual del hombre.”

IX – No decidir es una manera de decidir.

Pregunta: ¿Qué pasa con los que quedamos vivos y podemos llegar a morir?

“Tú has dicho una cosa que es real, nosotros hemos tenido muchas experiencias y hemos visto en los lugares de nuestros viajes y lo que la gente nos cuenta, personas que después de perder un hijo se mueren a los pocos meses de infarto o de cáncer, porque el sufrimiento intenso, si no somos capaces de encontrarle un sentido, se llega a un estado de disminución de las defensas.
Hay un estudio que el 75% de los chicos que tienen leucemia han perdido al padre o a la madre en los dos años anteriores a la aparición de su enfermedad.
Eso es real, de manera que una vez más surge nuestra responsabilidad, como decimos, no tenemos más derechos, tenemos más responsabilidades.
Muchas personas deciden quedarse en sus casas y dicen yo no quiero decidir, “no puedo decidir estar bien”, voy a dejar que la vida decida por mí.
¿Les suena conocido esto?
Aquí hay una triquiñuela. Esa persona ya decidió, decidió no decidir.
No podemos escaparnos a decidir, es inevitable.
Todos los días, en cada momento de tu vida hay una decisión, ¿hago esto o hago aquello?, si hago esto, ¿qué me pasa? o si hago aquello ¿qué me pasa?
Es un camino largo, que se hace más corto en Renacer.

X – La partida de un hijo único.

Pregunta: ¿Cómo afrontar la situación para aquellos padres que pierden su hijo único y no tienen posibilidad de tener más?

“La tarea de Renacer está solidamente sustentada sobre la Logoterapia de Víctor Frankl.
Esa pregunta sólo tiene respuesta desde ese modelo.
Para eso voy a citar dos ejemplos.
Un mujer le planteó a Víctor Frankl que su vida era muy difícil porque había perdido su único hijo y su vida era mucho más difícil que la de su hermana que tenía todos sus hijos.
Entonces, Frankl que era montañista, le dice: supongamos que usted y su hermana decidan hacer una ascensión escalando cada una una montaña, una de ustedes va a escalar el Pan de Azúcar y la otra va a escalar el Aconcagua. (Les advierto que yo cambié el nombre de las montañas para que sean conocidas)
¿Â cuál le resulta más difícil la ascensión? ¿Para quién es más difícil la tarea?
La del Aconcagua, seguro.
Entonces Frankl le dice: bueno, y una vez que llegan a la cima ¿cuál de las dos ve más?
La que subió con más dificultad.
El sufrimiento hace al hombre lúcido y al mundo transparente.
Esa persona que perdió a su único hijo, en el camino de su vida, va a ver más lejos y con más transparencia que quien hizo el camino más corto.
Esa es una respuesta.
La segunda respuesta es frente a una mujer que lo va a ver a su consultorio y tiene una pulsera en la que tiene 9 dijes y en cada dije tiene un dientito de niño.
A Frankl le llamó la atención y le dice: Perdóneme señora, ¿qué significa esa pulsera que usted tiene?
Y ella le dice: estos dientecillos son de mis nueve hijos que murieron en la cámara de gas.
Entonces Frankl le dice: señora ¿cómo puede seguir viviendo usted?
Pues verá, le dice la señora, “ahora estoy a cargo de un orfelinato donde cuido a 100 niños.”
Yo pregunto: ¿qué valor tienen los sentimientos y las emociones en estas dos respuestas?
¡Ninguna¡ Son respuestas existenciales.
Lo que se tiene acá, lo que se ve predominar es la dimensión espiritual del hombre, la fuerza indómita del espíritu, aquello que realmente somos.
La fuerza indómita que puede emerger ante una crisis, si le damos la oportunidad de que emerja.”

XI – ¿Qué vamos a dar?

Pregunta: ¿Cómo entramos a tratar a una madre que ha perdido sus tres únicas hijas y dice estar mal con su marido?

“Primero tenemos que ser concientes que no podemos ayudar a todo el mundo, hay personas a las que no se las puede ayudar.
No hay ningún grupo que tenga el 100% de promedio, ningún grupo en el mundo.
Nosotros les decimos a los papás que se puede ver a Renacer de muchas maneras, pero fundamentalmente de dos maneras; una como un lugar a donde voy para que me pasen un brazo sobre el hombro y y que luego yo le cuente lo que me pasó y otro papá me diga, te comprendemos porque yo pasé lo mismo.
La otra es ver a Renacer como un lugar a donde cada uno de nosotros vamos a dar algo nuestro en homenaje a esos hijos que han partido.
¿Cuál de los dos prefieren ustedes?
El segundo, muy bien.
Ustedes quieren ver a Renacer como un lugar a donde van a dar algo de ustedes para mantener viva la memoria colectiva de sus hijos.
Eso es lo que estamos haciendo.
¿Qué van a dar? ¿Qué es lo que un padre puede dar y puede darlo durante toda su vida? ¿y puede nunca cansarse de dar en homenaje a su hijo para hacer la memoria colectiva del hijo que no está?
Amor, amor incondicional.
Entonces hay que darle lugar a las dos opciones, en Renacer se hace eso de poner la mano en el hombro, pero también podemos decir que Renacer es otra cosa mucho más amplia y más exigente, porque una vez más hay que decir qué es lo que vas a dar. Acá todos estamos haciendo la memoria colectiva de nuestros hijos.
Renacer es un acontecimiento cultural revolucionario.
Ustedes lo pueden ver como un gran jardín en el que tienen que plantar una planta y que tienen que decidir si van a plantar una ortiga o un jazmín, un cardo o una rosa, eso es decisión de cada uno de ustedes.
Después van a tener que decidir si la siguen regando todos los días y después si la fertilizarán y después si le cuidan las hojas y después si al lado le plantan otra plantita para que haga juego, entonces cuando se den cuenta ustedes van a estar terminando sus vidas y mirando para atrás ya no va a existir ese dolor que existe hoy.
Esa es la otra opción, que es generosa porque cobija tanto a los papás que vienen buscando la primera opción como a los papás que cumplen la segunda opción, de ahí es que les pide a los papás que sean generosos, que respeten a aquellos que tienen emociones muy profundas, muy frescas, muy intensas, pero también les pedimos a esos papás que tienen emociones muy frescas o muy intensas que permitan a que los otros papás vuelen un poco más alto.
Entonces nace un respeto mutuo, una tolerancia mutua, una verdadera convivencia; curiosamente después de perder un hijo hemos aprendido a convivir con nuestros compañeros hermanos.”

Acá hay una madre que quiere decir algo.

Yo soy mamá de hijo único.
Con respecto a eso de dar y de recibir es cierto; cuando vamos a Renacer, en el primer comienzo, parecería que vamos sólo a recibir.
Eso va a depender de nosotros, como dice Gustavo, a través del tiempo, nosotros somos el tiempo, nosotros vamos a fijar ese tiempo.
El hombre sólo es capaz de dar lo que tiene.
Yo creo que cuando pensamos en nosotros mismos, tenemos dolor, tenemos pena, tenemos todas las miserias que ha provocado la desaparición física del hijo.
Sin embargo si nosotros elevamos la mirada, elevamos el alma, no importa cuanto tiempo haga de la partida del hijo, vamos a descubrir que siempre tenemos amor y eso es lo que seguimos sintiendo por el hijo, amor.
Entonces debemos decidir qué es lo que queremos dar ¿queremos dar lo que sentimos por ese hijo? ¿Lo que yo siento por mí misma o lo que yo siento por Andrés?
Lo que yo siento por mí misma después de casi diez años de la ausencia física de Andrés es dolor… nostalgia si se quiere, sin embargo lo que yo siento por Andrés desde el primer instante es amor, aunque lo ví ahí, siempre fue amor y siempre va a ser amor.
Soy yo quien decido que es lo que voy a dar; eso es lo que a mí me ayuda.

Gustavo: “Gracias; ese es el testimonio que faltaba, es el de Moñi, porque Moñi siempre dice eso, cuando alguien hace la pregunta ¿Qué vamos a dar?
¿Estamos hoy reunidos acá por dolor?
No. Estamos reunidos por amor a nuestros hijos.
Y como el amor que uno tiene por un hijo no se termina con su muerte, siempre podemos ir al grupo a dar el amor que sentimos por nuestro hijo y así el amor que sentimos por el hijo dárselo a otro papá que lo necesite.”

XII – ¿Se puede volver a ser feliz?

Pregunta: Después de este golpe tan duro, ¿se puede volver a ser feliz?

“¿Alguien quiere responder esta pregunta?
Que levante la mano todos los papás que han experimentado que se puede volver a ser feliz después de perder un hijo.
De otra manera, pero se puede.
¿Responde eso a la pregunta?”

Claro.

XIII – Servir a los demás.

En nuestro grupo hacemos muchas cosas, entre ellas vamos a las salas cunas, al hospital de niños, es decir una serie de cosas que nos permiten estar todos bien en homenaje a nuestros hijos. Entonces la posibilidad de vivir bien de sentirnos bien existe, está en cada uno de nosotros el poder decir: “Sí a la vida, a pesar de todo”.

“Son muchos los grupos que trabajan de esa manera y también, si se me permite un segundo, decirles de una cosa muy linda que para celebrar el cumpleaños de los hijos que han partido, muchas mamás de Renacer cuando viene el día del cumpleaños del hijo tejen batitas, tejen ositos, hacen ropita y la llevan a una casa cuna o a una maternidad, pensando que en ese día del cumpleaños de su hijo, venga un niño al mundo de la mejor manera.
Este es el regalo que muchas mamás y papás hacen a sus hijos el día de su cumpleaños.
No es solamente llorar, no solamente esconderse, no solamente anticipar estar mal ese día, sino servir a los demás en ese día es fundamental.”

XIV – Somos los únicos responsable del cambio.

Yo traigo un testimonio de una niña de cinco años que perdió un hermanito y ella se quería morir también y un día le dice a su mamá: me quiero morir mamá, me quiero morir… ¿por qué te quieres morir? Porque ustedes no dejan descansar en paz a mi hermano.

“Están viendo ustedes como la historia se repite y cómo los únicos responsables de cambiar la historia somos nosotros, porque si nosotros no la cambiamos ¿quién la va a cambiar?”

XV – El mono y el pez.

Pregunta: Yo nunca escuché lo del mono y el pez. ¿me lo puedes aclarar por favor?

“Lo del mono y el pez lo que quiere decir es lo siguiente: a veces con la mejor buena intención nos acercamos a alguien creyendo que sabemos qué es lo que una persona necesita.
Los peces no necesitan que los saquen del agua para que no se ahoguen, como hizo el mono.
No hagamos lo del mono, de tratar o de creernos que tenemos la solución o que sabemos exactamente que hay que hacer para ayudar a otro.
Ser prudentes, pues la comunicación con las personas no siempre van por el mismo camino.
No es suficiente querer ayudar a alguien, hay que encontrar el camino y eso no es fácil.
El camino que nos conduce a otro cambia de una persona a otra, entonces, hacerlo con prudencia, hacerlo con amor, y no sencillamente decir: “ Siéntate que te voy a decir que tienes que hacer para que andes bien”. No.
A veces un gesto de amor, la comunicación requiere una elaboración y un sacrificio mucho más grande que la simple receta a que uno predique que es lo que hay que hacer.
No hagamos como el mono que saca los peces afuera del agua para que no se ahoguen.”

XVI – Los duelos patológicos.

Pregunta: Acá no se ha tocado un punto que tiene que ver con los duelos patológicos, hay duelos muy prolongados que necesitan ayuda de otra forma.

“Es una cuestión que nosotros no tocamos mucho, porque entraríamos en otros terrenos que están en una dimensión distinta al abordaje existencial que nosotros hacemos.
Hay duelos que son muy prolongados que las personas lo viven muy mal, un duelo a los que se agregan factores previos, por ejemplo un papá o mamá que venían con un cuadro de casi separación o de mala convivencia, eso se va a ver agravado por la pérdida de un hijo.
Cuando esas cosas aparecen, nosotros recomendamos a las personas que busquen asistencia médica.”

XVII – Saber que se puede vivir de nuevo.

Pregunta: ¿A los siete meses, ya se puede saber que se puede seguir viviendo?

“El primer día, el primer minuto, el primer momento en que uno ve el cuerpo de su hijo sabe que puede seguir viviendo.
El saber que se puede seguir viviendo no depende del tiempo, en el fondo, el tiempo somos nosotros, nosotros somos los que pasamos no el tiempo.
Nosotros podemos decidir, en cualquier momento, si se puede o no se puede volver a vivir.
Nosotros pudimos.
Respecto a lo que tú dices, vuelvo a repetirte, Renacer es generoso en el sentido de aceptar las dos cosas, pero debemos ver a Renacer como una revolución cultural tenemos que forjar una cultura y tenemos que mostrar valores y maneras nuevas, sino siempre estaríamos estancados en lo mismo.
Yo insisto, hace 2.000 años vino una persona que dijo al mundo que hay que dar para recibir, 2.000 años después, todavía no lo creemos. Hablo de Cristo no en el sentido religioso, sino en el sentido humano de la persona que existió.
Es necesario un cambio cultural, es necesario que una vez por todas digamos: creemos o no creemos y si no estamos seguros, escuchemos a otras personas y pensemos que quizás se pueda cambiar, quizás el mensaje que podamos dar es que en las situaciones límites el hombre tiene que dar.
Tiene que dar de su fe, tiene dar de su esperanza, tiene que dar de su coraje, y tiene que dar de su compromiso incondicional con la vida, antes que esperar recibir.
Las dos cosas suceden, pero de lo que estamos hablando es de tratar de hacer un cambio no para hoy, sino para los papás que van a venir mañana, porque nosotros que hemos recorrido el país y otros lugares del mundo, hemos visto que este es un planteo de la gente cuando dice ¿cómo voy a dar si sólo tengo dolor? yo voy a recibir.
El recibir es de las personas egoístas, el sufrimiento hace a las personas egoístas; eso es lo que queremos cambiar y es muy difícil cambiar eso, créanme es tan difícil como que Cristo después de 2.000 años y con todo el mundo que cree en él todavía la gente no cree que hay que dar, miren si será difícil.
Ya nos vamos, pero antes yo quiero pedirles disculpas a mis compañeros de grupo porque yo hablé más que todos ellos juntos, creo que merecen una disculpa y un aplauso por su paciencia.”

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10 comentarios en “Reunión con padres nuevos en Huerta Grande”

  1. Gracias Grupo Renacer por sus artículos, por el material que nos ofrecen, sinceramente nos alimenta el alma y nos muestran una luz a tanto dolor que venimos experimentando por la partida de nuestro amado hijo, si es cierto tenemos que ver la vida con coraje y con compromiso y mas aún si tenemos otros hijos, y es mi caso yo tengo aún a mi Marlene y tengo que enseñarle con mi ejemplo a ver la vida con coraje y valentía ayudando a los demas para así quizas encontrar paz y consuelo en nuestros corazones por la partida de nuestro querido Kenyi, aunque sabemos que ya nada será como antes, que la felicidad completa se fue con él, pero sacaré fuerzas de donde no hay para mirar la vida con mas entusiasmo y con un horizonte por el amor que le tuve, que le tengo y para que crezca más ante su existencia espiritual en esa inmensidad donde esta mi amado y adorado Kenyi. ¡Descansa en paz mi querido Gran Papo!

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  2. Hola, he bebido cada palabra de vuestros escritos, siento que ha sido de gran ayuda, acabo de perder a mi único hijo Juan Pablo, mi alma esta casi muerta, pero le pido al Señor que vuelva a darle vida segùn sus promesas, vuelva animarme segùn su palabra, y en vuestros articulos he encontrado la fuerza que necesito , el valor para levantarme, luz para seguir caminando, solidaridad para quienes lo necesiten, mil gracias, me gustaria siempre mantener una comunicaciòn con ustedes nuevamente mil gracias
    Maria Luisa

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