La oportunidad que existe en cada crisis nos permite acceder a la grandeza como consecuencia de la muerte de un hijo.


Extracto de la carta de Alicia y Gustavo Berti titulada “Renacer no debe terminar siendo un grupo de duelo” del 15 de abril de 2010.

Veamos, entonces, cómo es posible dar el gran salto desde el sufrimiento a la grandeza. Si estamos dispuestos a hacer el esfuerzo de mirar más allá del mero duelo y tratamos de entrar en lo excepcional, en la verdad, que es el hallazgo de sentido en la pérdida, esto significa permanecer en lo universal dándole la unicidad de nuestra propia vida, la unicidad de ese sufrimiento personal madurado, cambiado, en fin mejorado adecuadamente por cada uno de nosotros, entonces lo universal al darse en la unicidad del individuo reafirma su universalidad y allí reside la grandeza (Jaspers). Recordemos que el sentido de toda situación es aquella posibilidad que es buena para la persona, para los que la rodean y para la vida. En otras palabras, la oportunidad que existe en cada crisis nos permite acceder a la grandeza como consecuencia de la muerte de un hijo. Frente a esta extraordinaria posibilidad ¿Cómo conformarse con un mero transitar un duelo? ¿Cómo conformarse con un mejor o peor análisis de la culpa, el odio y cuantos sentimientos y emociones negativas se pueda mencionar? 

Jaspers, hablando de la excepcionalidad en el sufrimiento nos dice: “La marginalidad en el sufrimiento que aplasta pero no llega a destruir la existencia ofrece posibilidades extraordinarias: la posibilidad de experimentar los límites, que permanecen ocultos al que vive amparado y, así, lograr la máxima conciencia de la realidad total de la existencia; la posibilidad de ver al hombre como hombre desnudo, despojado del ropaje que lo viste la sociedad integradora, más por eso mismo, a la vez, al hombre como hombre en su dignidad; alcanzar la máxima probidad conforme se rasgan todos los velos de las convenciones que la comunidad de intereses proclama inviolables; ver lo aparentemente imposible en su realidad y, así, osar desafiarlo a pesar de todo, llevando acaso el desafío hasta el extremo de lo desaforado, de lo absurdo. Se trata, pues de experiencias y posibilidades de conocimiento desde un lugar que en realidad no lo es, que se sustrae a toda posibilidad de ubicación porque le es negada”. En consonancia con Jaspers, Foucault nos dice que “La transgresión (el pasar los limites de los que habla Jaspers) abre a partir de ese límite que indica lo sagrado, el espacio en que se juega lo divino” Así, de esta manera está planteada la disyuntiva: atravesar el duelo o arriesgarse al espacio en que juega lo inefable.

Renacer nació para mostrar a quien estuviese dispuesto este camino de grandeza que era posible seguir y es por esta razón que ese mensaje fue captado y aceptado por padres de muchos países de América y Europa. No fue aceptado por ser un grupo de duelo sino por su inquebrantable voluntad de acceder a esta grandeza y mostrar algo radicalmente nuevo para la humanidad, tan nuevo que ha sido capaz de instaurar la primera memoria colectiva que trabaja a favor de la vida en lugar de hacerlo en contra de…

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