La bella imagen de la muerte


Por Juan Francolino

Introducción

            La muerte es un tema que está presente en el imaginario de cada persona y los aspectos que la misma toma están influidos por diferentes expresiones culturales y sucesos sociales.

            Se la imagina como un ente que viene por el alma de las personas y representaciones de ella, la muestran como un esqueleto con una guadaña en la mano,  en otras aparece como un espectro sin rostro.

 

                   Existen  veneraciones a la muerte y en la zona noroeste de la argentina existe el culto a San La Muerte el cual contiene oraciones, imágenes y amuletos que componen su liturgia.

            La muerte puede ser tomada como un hecho, el fin de la vida o como un ente y en cada caso estará representado por diferentes expresiones culturales a través de la literatura, la música, o las artes plásticas. Un ejemplo es el Guernica, cuadro pintado por Pablo Picasso, que imprime en una tela los horrores de la guerra con muerte y destrucción.

 

            Es habitual que al hablar de muerte o al representarla se la muestre como sombría y que imparte temor.

            En este ensayo se analizarán aspectos  artísticos y culturales en relación a la muerte y su imagen,  para el cual  se toma como elemento aglutinante la película “All That Jazz” en la que se muestra a “La Muerte” en forma luminosa, vestida de blanco e interpretada por una bella actriz.


Acerca de la película “All That Jazz”.

            La película fue estrenada en el año 1979, dirigida por Bob Fosse e interpretada en sus roles principales por Roy Schneider y Jessica Lange. Bob Fosse participó en la composición del guión junto a Robert Alan Aurthur.[1]

            La película obtuvo cuatro premios Oscar: mejor dirección artística, mejor banda musical, mejor vestuario y mejor montaje y fue nominada en  otros cinco rubros.

            La historia gira en torno Joe Gideon, un director de comedias musicales, mujeriego, adicto a las drogas, al alcohol y al tabaco. El personaje sufre un ataque cardíaco y  mientras es asistido y llevado a un hospital se mezclan las imágenes confundiéndose la realidad con los sueños. En estos sueños tiene un encuentro con Angelique, el ángel de la muerte, con quien empieza a conversar sobre su vida y se suceden las imágenes de las situaciones vividas, bajo la forma de una gran comedia musical.

            La película tiene algunos matices de tipo autobiográfico del director Bob Fosse y hace referencias al momento en que preparaba la comedia musical “Chicago” para ser presentada en Broadway.

Desarrollo

            En la primera escena se muestra al director haciendo la audiencia de selección de los bailarines que serán parte de una comedia musical. Se mezclan imágenes, danzas y música  el marco de una coreografía muy cuidada y expresiva, sin el uso de una sola palabra se transmiten emociones de alegría en los elegidos y frustración en los que están descartados.

            En un primer momento parece una danza caótica pero al avanzar en el desarrollo va tomando coordinación, elegancia, sincronización que hace de la misma un gran estimulo de los sentidos.

            Jean Jacques Wunenburger sostiene que el imaginario puede ser abordado por caminos diferentes que convergen y expresa:

            “… lejos de ser un conjunto anárquico, caótico, hecho de asociaciones heteróclitas de imágenes, obedece a estructuras y conoce una historia marcada por un juego sutil de constantes y variaciones en el tiempo.”[2]

            Inmerso en estas variaciones en el tiempo aparece en escena el primer viaje al plano onírico cuando el protagonista, Joe Gideon, preparándose en su camerino conversa por primera vez con  Angelique, la muerte.

            Nietzsche expresa sobre “la bella apariencia de los mundo oníricos”[3]  y de que manera el arte y los sueños se combinan, los sueños se relaciona con los artistas de la forma que la realidad y la existencia con los  filósofos.

            Y en el mundo de los sueños empieza un recorrido del director recordando su adolescencia y sus primeras actuaciones en un cabaret rodeado de coristas y las imágenes se suceden con referencias a la actuación artística y su experiencia producto del deseo sexual.

            En el ir y venir entre los sueños y la realidad aparente Joe Gideon, aparece editando una película en donde un humorista hace una rutina en la que se refiere burlonamente a la muerte, haciendo mención de “esta chica Kübler Ross que habla de la muerte sin haberse muerto ella misma”.

            La psiquiatra de origen suizo Elisabeth Kübler Ross luego de haber trabajado durante años con pacientes en estado terminal escribió el  libro Sobre la muerte y los moribundos en donde resumió sus experiencias con ellos y definió las cinco etapas del duelo: negación, ira, negociación, depresión  y  aceptación.[4]

El mencionado humorista hace una representación burlona de cada una de las etapas del duelo, haciendo uso de  llantos, gritos, menciones a Dios, entre sus recursos escénicos.

            Sogyal Rimpoché comenta que al llegar a occidente se vio sorprendido porque la gente tiene miedo de hablar de la muerte o se refiere a ella en broma, acotando que de la muerte solo se pueden decir dos cosas con seguridad: que todos moriremos y que no se puede saber cuando.[5]

            Y en el mencionado temor a la muerte las religiones hacen aportes. En la Biblia se encuentran imágenes sombrías y terroríficas de la muerte. Por ejemplo, en el libro del Apocalipsis del Nuevo Testamento al hablar de los cuatro jinetes hay a uno que se lo menciona por su nombre Muerte y se refiere a él en los siguientes términos:

            “Miré, y he aquí un caballo amarillo, y el que lo montaba tenía por nombre Muerte, y el Hades le seguía; y le fue dada potestad sobre la cuarta parte de la tierra, para matar con espada, con hambre, con mortandad, y con las fieras de la tierra.”[6]

            Y en esta frase se puede observar las dimensiones lingüísticas del imaginario en el relato mítico del que habla Wunenburger [7]. El uso de la palabra por encima de las imágenes del que hacen uso las religiones monoteístas y que tienen un Dios invisible, en donde la palabra revelada toma preponderancia. Sin embargo se apoyan en representaciones icónicas de personajes de La  Biblia y las situaciones que ellos viven expresadas en los relatos de los libros sagrados. En ellos se observa la complementación y como contribuyen a la transformación de un imaginario mítico.

            En el devenir de la película, hay una escena en la que se representa un número musical con la canción que da el nombre a la película, “All That Jazz”. En ella el despliegue artístico de los bailarines es muy intenso, está dividida en dos partes, en la primera se resaltan las capacidades del baile y en la segunda una danza con un alto contenido erótico en donde la sugestión y los símbolos se imponen por sobre el mismo baile.

            En lo imaginario existen superposiciones, mezclas y cruces de elementos para conformar una imagen que el artista transmite. “Todo artista es un imitador”[8]  ya sea del sueño o dela embriaguez. El personaje principal hace uso de ambos, la embriaguez por alcohol y drogas y el sueño por estar a pasos de la muerte.

            En la escena final, presenta un gran show musical que es la despedida del Joe Gideon de la vida y su camino hacia la muerte.

            Y la imagen de la muerte que se presenta es bella, tranquila seductora. Cubierta por  velo blanco e  iluminada por una luz intensa. Esta imagen no trasmite miedo sino que puede verse al personaje muy tranquilo y relajado frente a ella. Solo expresa arrepentimiento por la gente a la que lastimó o perjudicó pero no temor. Nietzsche sostiene que el saber artístico es ilusorio  y que puede darse diferentes significados a una obra pero que solo el que la vivió y la hizo puede disfrutarla plenamente.

Conclusiones

            No existe una única forma de ver las cosas ni individual ni colectivamente. Los imaginarios son dinámicos y cambian entre épocas y aún entre las diferentes expresiones culturales de las mismas épocas.

            La película toma temas que para algunas culturas pueden resultar tabúes tales como la muerte y el sexo. Las imágenes, la música, el baile y los diálogos están aliados para transmitir un conjunto de símbolos a los cuales  cada persona dará su significado.

            La belleza con que se muestra a la muerte la contrapone con la imagen temerosa y despiadada. La contrapone con la bipolaridad de lo bueno y lo malo, la luz y la oscuridad, la vida y la muerte. Y  permite la reflexión, desde un punto de vista existencialista, de que la muerte  no es lo contrario de la vida, sino lo contrario del nacimiento.

            La muerte como parte de la vida.


Bibliografía

Kübler Ross, E., Sobre la muerte y los moribundos,  Editorial Grijalbo, Barcelona, 2003

Nietzsche, F., El nacimiento de la tragedia, Editorial EDAF SL, Madrid, 1998.

Rimpoché, S., El libro tibetano de la vida y de la muerte, Ediciones Urano, Barcelona, 1994

Wunenburger, J. J., Antropología del imaginario, Ediciones del Sol, Buenos Aires, 2008.

Internet Movie Database, All That Jazz (1979), Disponible en: http://www.imdb.com/title/tt0078754/

La Biblia, Apocalipsis, Capítulo 6:8, Reina Valera,1960, Disponible en:  http://www.amen-amen.net/RV1960/NuevoTestamento/Apocalipsis/Apocalipsis6.htm


[1] Internet Movie Database, All That Jazz (1979), Disponible en: http://www.imdb.com/title/tt0078754/

[2] Wunenburger, J. J., Antropología del imaginario, Ediciones del Sol, Buenos Aires, 2008.

[3] Nietzsche, F., El nacimiento de la tragedia, Editorial EDAF SL, Madrid, 1998.

[4] Kübler Ross, E., Sobre la muerte y los moribundos,  Editorial Grijalbo, Barcelona, 2003

[5] Rimpoché, S., El libro tibetano de la vida y de la muerte, Ediciones Urano, Barcelona, 1994

[6] La Biblia, Apocalipsis, Capítulo 6:8, Reina Valera,1960, Disponible en:
http://www.amen-amen.net/RV1960/NuevoTestamento/Apocalipsis/Apocalipsis6.htm

[7] Wunenburger, J. J., Antropología del imaginario, Ediciones del Sol, Buenos Aires, 2008.

[8] Nietzsche, F., El nacimiento de la tragedia, Editorial EDAF SL, Madrid, 1998.

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