En Renacer


Por Enrique Conde.

 

Pese a que estábamos a la búsqueda de una nueva actitud, llegamos a Renacer con la habitual duda que despierta estar frente a personas desconocidas para nosotros.

Al salir Ana me dice: “no vuelvo nunca más”; ¿por qué? le pregunté.

Ella había recordado la expresión de una madre cuando fuimos en busca de una solución para Ulises, a una reunión de padres en la Asociación Nacional en pro de Niños con Déficit Mental, y una madre había dicho que daba gracias a Dios por tener un hijo con retardo y el mismo rechazo le había causado ahora, la expresión de un padre que se sentía feliz y orgulloso por su hijo fallecido.

Tuve que convencerla de que no importaba lo que decía ese señor, que cada uno tenía la libertad de encarar la partida de un hijo según su propia actitud y responsabilidad, según había entendido, allí estaba “el otro” al que se refería Daisaku Ikeda hablando de altruismo.

Efectivamente, para Renacer el “otro” es el hermano que sufre, que tiene ojos, voz y rostro y está frente a uno y si todo el dolor sirve para que un hermano sufra menos, entonces habrá valido la pena de ser vivido.

Luego, relatando esta anécdota, ella decía: “¡Qué equivocada estaba, cuánto necesitaba de Renacer”! y lo repetía cada vez que la circunstancia lo requería.

Esta circunstancia nos hace recordar que, de acuerdo a la experiencia trasmitida en Renacer, no hay que apresurarse a cerrar un juicio sobre Renacer hasta no formarse una idea acabada, luego de varias reuniones.

De esta manera, paulatinamente, con Ana fuimos captando la esencia de Renacer, cuyos primeros frutos resultaron de enunciados tan claros, como posibles herramientas para salir del pozo en que nos encontrábamos, tales como:

a)     La “partida” de un hijo, dicho así en lugar de su muerte, expresión que nos cautivó, es un hecho que no podemos cambiar, está en el pasado de nuestra vida, lo que sí podemos cambiar es nuestra actitud frente a este hecho ya consumado.

b)    De nada sirve preguntarse ¿por qué a él? ¿por qué a nosotros? ¿por qué esto o lo otro?

No vale la pena perder tiempo en preguntas que no tienen respuesta y turban   nuestra mente y nos hacen perder el sueño.

c)     Tampoco… si yo hubiera… o si yo no hubiera… Lo que pasó   no se puede cambiar, de nada sirve especular con situaciones hipotéticas, sólo aumentan la angustia, o hacen aparecer una culpa inexistente.

d)    Tampoco la búsqueda de culpables reales o supuestos ¿para qué? ¿para vengarse? ¿nos devolverán a nuestros hijos?

e)     El difícil acto de dar permiso al hijo para que siga su propio camino.

f) El llanto, el llanto desesperado. Es natural estar triste ¿verdad? dice Alicia Berti, es natural llorar un poquito, extrañarlo, pero no esa desesperación, no ese desasosiego interior que no puedo estar ni conmigo mismo ni dentro de mí misma, siendo una extranjera dentro de mi propio cuerpo, eso es lo que no puede ser. Hay que elevarse, como dice Víctor Frankl,   en “las alas indómitas del espíritu”, elevarse por encima de lo que nos está pasando, por amor a ese ser tan amado y a los que quedan.”

Comprendimos que nuestro camino estaba en la Ayuda Mutua para recuperar la paz que perdimos, y nos aferramos al lema enunciado por Víctor Frankl: “El hombre que se levanta por encima de su dolor para ayudar a un hermano que sufre, trasciende como ser humano”, coincidente con lo que habíamos encontrado en las palabras de Ikeda, siguiendo el mantra que nos había legado Enriquito.

Respetando los tiempos de cada uno, con Ana recorrimos el largo camino de nuestra recuperación.

Durante casi 20 años concurrimos, sistemáticamente ambos, a cada reunión del grupo; los primeros 10 años lo hicimos a pesar de estar a 37 kilómetros de Montevideo en el balneario Pinamar, donde vivíamos y luego, por 10 años, desde abril de 2004 en Montevideo, lo que, al disponer de más tiempo libre, en noviembre de ese año, iniciamos con la emisión del ciclo “LA PALABRA DE ALICIA Y GUSTAVO BERTI”, extraído de lo dicho por ellos en charlas y encuentros de grupos Renacer

Cuando teníamos alguna dificultad, siempre recordábamos lo dicho, cierta vez por Alicia, “Nos van a seguir pasando cosas en la vida, pero les aseguro que Renacer, nos da esa fuerza, nos da esa visión tan maravillosa, tan fuerte, tan sabia de la vida, que hace que no importa lo que la vida nos presente a cada instante: vamos a poder y saber enfrentarlo, lo vamos a hacer, lo hacemos, lo hacemos cada día.

Así es la vida y esa fortaleza y esa sabiduría que uno aprende en Renacer, es la que nos ayuda a seguir viviendo una vida plena de sentido, no importa lo que nos ocurra.”

Anuncios

Un pensamiento en “En Renacer”

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s