Reflexiones sobre Renacer y el duelo.


Por Alicia Schneider y Gustavo Berti


Quisiera compartir algunas reflexiones sobre “El duelo en Renacer”. Se ha dicho que nosotros negamos el duelo, que si no lo hablamos es porque no queremos a nuestros hijos, porque somos insensibles, etc.

Pues bien comencemos por respetar  el lenguaje, para usarlo con propiedad, comprendiendo el significado de las palabras. Por duelo se entiende la respuesta emocional ante una pérdida significativa. Analicemos pues: Respuesta emocional se refiere a una sola dimensión del ser humano, dejando de lado la respuesta corporal, somática y la respuesta espiritual. Si solo nos atenemos a la respuesta emocional aquí es precisamente donde se introduce el psicólogo como la mejor alternativa, o la única aun. Vemos así que esta definición y  no se adecua a la realidad que experimentamos cuando un hijo muere, es insuficiente pues en esos momentos sufre todo nuestro ser, nuestro cuerpo siente el rigor del trauma y nuestra dimensión espiritual se ve sobrepasada, pero no anulada, por la magnitud de la pérdida. Repetimos, decir que duelo es la “respuesta emocional” es insuficiente, es un reduccionismo, entonces para qué aferrarse a la elaboración de un duelo que por su propia insuficiencia es incapaz de resolver nuestra crisis. Esto no significa que la muerte de un hijo no duela, entiéndase bien esto.

Segundo aspecto: existe también un duelo por la muerte de una mascota en una persona solitaria, también lo hay por la pérdida de una casa donde hemos vivido largos años, igual sucede con la pérdida de un negocio, un trabajo o un cónyuge o una pareja, de manera que ahora nos vemos obligados  a diferenciar el duelo por un hijo de todos los otros duelos, entonces debemos decidir: el nuestro ¿es más fuerte, más severo, es mayor cuantitativamente o cualitativamente? ¿Es más fuerte o es de una cualidad (manera, carácter, condición, género) distinta? Si esde una cualidad distinta ¿no merecería entonces un nombre distinto de modo tal que el nombre de Duelo dado al pesar por la muerte de un hijo no sea apropiado? Y si no es apropiado ¿por qué entonces la insistencia en trabajar en la elaboración de algo inapropiado para nuestra crisis?

La muerte de un hijo es una crisis de tal magnitud que nos obliga a plantearnos preguntas que antes ni siquiera pensábamos que pudieran existir. Ya lo hemos dicho muchas veces: la muerte de un hijo nos da derecho a sufrir, no nos da derecho a actuar sin meditar nuestras acciones, sin pensar en qué situación no coloca esta crisis, a seguir caminos sin pensar a donde nos conducen, a prontamente aceptar lo se nos ofrece (elaboración del duelo) sin evaluar adonde nos conduce.

Si seguimos el camino de la elaboración de un duelo, que presenta todos los inconvenientes que hemos señalado, deberemos trabajar, de manera prioritaria,  con nuestras emociones las que, lógicamente, son de carácter muy negativo y debemos saber que estas tiene una característica muy especial: cuando hablamos repetidamente de ellas terminamos siendo atraídos por esas mismas emociones negativas y nos volvemos sirvientes de las mismas, por eso, para no terminar siendo sirvientes de nuestro propio dolor es que nació Renacer, y entonces se habló, no de duelo, sino de sufrimiento y la tarea de los grupos fue la de ayudar a los padres a encontrar sentido en sus tragedias, a mostrarles que la muerte de un hijo cambia a las personas para siempre, que los hijos que parten merecen de sus padres algo más que un mero duelo y que ese “algo más” es una transformación interior; que podían tornarse seres más solidarios y compasivos, que en el sufrimiento podíamos, a través de esa misma transformación, encontrar un sentido que nos permitiera vivir plenamente con una reinserción en la sociedad que fuese valiosa, no solo para nosotros, sino para todos aquellos con quienes compartiéramos nuestro ser en el mundo.

Por todo esto Renacer es una alternativa al “Duelo”, pues no somos lo que recibimos de la vida sino lo que devolvemos a ella y hemos decidido devolver un mensaje de amor pues en él está la memoria y el recuerdo de nuestros hijos, los que partieron y los que aun permanecen de este lado de la vida.

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Un pensamiento en “Reflexiones sobre Renacer y el duelo.”

  1. Gracias Berti Alicia y Gustavo por este modo didáctico y ejemplar de conducirnos hacia la reflexión… Ustedes NO NOS EXPLICAN, sino que NOS ORIENTAN PARA LLEGAR A LA COMPRENSIÓN POR NOSOTROS MISMOS… Valoramos especialmente este aporte porque sabemos que resultará muy esclarecedor para muchos de quienes visitan nuestro muro… Abrazos y muchas gracias desde RENACER SUNCHALES !!

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