El ejemplo de la Balanza


Abril de 2006, en el marco del “ENCUENTRO NACIONAL  DE  LOS  GRUPOS  RENACER  DE  URUGUAY” realizado el 31 de mayo y 1º de abril del año 2006.


Finalmente, vamos a hacer el símil de la balanza, que lo hemos hecho en todos lados, ayer lo hicimos en Montevideo, en Renacer Congreso donde hablamos, porque nos parece muy útil para darnos cuenta de cuales son las opciones que tenemos por delante después de la partida de un hijo.

El hombre camina por la vida como una balanza con dos platillos; en un platillo, en la mano izquierda, están las cosas que el hombre recibe de la vida y en el otro platillo, en la mano derecha, están las cosas que el hombre devuelve a la vida.

Muchas veces las cosas que recibe el platillo de la izquierda, se tornan muy pesadas, particularmente, cuando muere un hijo, esto que hemos recibido de la vida se torna tan pesado que nos inclina a nosotros, nos da vuelta, nos tuerce y nos saca de balance, perdiendo el equilibrio.

Pero nosotros tenemos que volver a caminar por la vida, tenemos que seguir caminando, pero si caminamos torcidos por mucho tiempo, eventualmente nos quebraremos, literalmente o metafóricamente terminamos quebrados por el dolor, vencidos por el dolor, derrotados por el dolor.

Y ¿cómo hacemos para volver a caminar derecho?

No podemos quitar lo que la vida nos ha dado, no podemos aliviar ese platillo.

Sólo podemos cargar el otro platillo, tenemos que poner peso sobre el otro platillo, el de las cosas que nosotros devolvemos a la vida y mientras más valiosas sean las cosas que pongamos, mayor peso harán sobre ese lado.

Si lo que yo devuelvo a la vida son lágrimas, dolor, culpa, tristeza, llanto, bronca, odio, la balanza seguirá inclinada pues esas cosas no tienen valor, esos no son valores.

¿Estamos de acuerdo en que esos no son valores?

En este platillo hay que poner valores, hay que poner compasión, solidaridad, ayuda, servicio y amor.

Estos valores irán equilibrando la balanza de manera que nosotros podamos volver a caminar derecho por la vida. No hay otra opción.

Lo que está en el platillo del destino no lo puedo modificar, entonces, tengo que elegir si me voy a torcer toda la vida y me voy a quebrar o si voy a caminar derecho y para caminar derecho, tengo que ponerle más peso, más peso existencial, más esfuerzo y trabajar con valores; dedicar mi vida a vivir con valores, entonces uno tiene que pensar cuáles son los valores que vale la pena ser vividos y vivir con esos valores.

Cuando hacemos eso, vamos enderezándonos de nuevo, pero no es que la vida sea más liviana, sino que vamos caminando derechos.

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