Las Olimpíadas del Sufrimiento


Pero la verdad es que todos son nuestros hermanos o hermanas en el sufrimiento. Nadie llega a nosotros de un hogar donde jamás hubo una pena. Llegan a ayudamos porque ellos también saben lo que se siente cuando las vida nos hiere.
No creo que debamos competir unos con otros por la gravedad de nuestros problemas. (” ¿Y tú crees que tienes problemas? Ahora te voy a contar los míos para que sepas lo bien que estás.”) Esa clase de competencia no logra nada. Es tan perjudicial como la competencia que despiertan la rivalidad entre hermanos y los celos y la envidia. La persona que sufre no busca una invitación para participar en las Olimpíadas del Sufrimiento. Pero si nos acordamos de lo que voy a decir ahora, creo que eso puede servimos de ayuda: Es probable que la angustia y el pesar no estén distribuidos equitativamente en el mundo, pero están ampliamente distribuidos. Todos reciben su parte. Si conociéramos todos los hechos, muy rara vez encontraríamos a alguien cuya vida merezca ser envidiada.

Kushner Harold, Dios ayuda a quienes dejan de herirse a sí mismos

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