Dejemos que entre la luz en nuestras vidas


   “Antes de Renacer la perdida de un hijo podía equipararse con dos cosas, con una tragedia o con una enfermedad y, habitualmente, se mezclaban las dos, lo que comenzaba como tragedia, terminaba como enfermedad, hasta que aparecen los grupos de ayuda mutua para crisis existencial, de los cuales Renacer es pionero, las personas que sufrían de alguna u otra manera encontraban un camino directo hacia un siquiatra o hacia un psicólogo.

    Y si ustedes se fijan no solamente sucedía eso, sino que las leyes vigentes en nuestro país, al menos, favorecían ese camino, porque una mamá tiene 45 días de licencia por maternidad antes de su parto y tiene 45 días después y si ese bebé fallece a los dos días del parto tiene 10 días por enfermedad o por muerte de un familiar, entonces ¿cómo hace una persona que no está en condiciones de volver a su trabajo? se ve forzada a buscar un certificado de enfermedad, no  estoy en condiciones psíquicas: estoy enferma.

     Entonces cualquier psicólogo, cualquier psiquiatra, reconocía que esa persona no estaba en condiciones y certificaba la enfermedad psíquica.

   Entonces del sufrimiento o la tragedia de perder un hijo a ser considerados enfermos y así paso durante mucho tiempo.”

* Berti Gustavo, “Ni tragedia ni enfermedad”  (1998)  en “Tributo a Renacer en sus 23 años” recopilación de Conde Enrique, 2011

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s