Tomás Abraham escribiendo sobre el Grupo Renacer


Por Juan Francolino, papá de Luciana, Grupo Renacer.

 

 


tomas abraham 1

El filosofo y escritor argentino Tomás Abraham, escribió el prólogo del libro “Donde la palabra calla” de Alicia Schneider y Gustavo Berti.

Hace unos años este autor, al hablar sobre una psicología de la autoestima y una psicología de la guerra en su libro “La empresa de vivir”1 abordó temas con los que trabajamos y menciona al Grupo Renacer en los siguientes terminos:

“¿Pueden los psicólogos y los expertos de la paz, los cultores y los especialistas de la autoestima, enfrentar estas dolencias?

¿Comprenderlas? Algunos de ellos acuden a la literatura de Viktor Frankl, porque su logoterapia se sostiene entre otras cosas en su experiencia de los campos. Su terapia del futuro, del sentido, su interrogación que no apunta al desmenuzamiento del dolor sino a su posibilidad de inscripción en un proyecto de vida, puede ser utilizada para abrir un nuevo espacio en una zona en la que ya no hay nada. Quién sabe, quizás su reflexión sirva a muchos mientras la logoterapia no sea un recetario para sectas de la dicha. Dice Frankl: cuando uno se enfrenta con una situación inevitable, insoslayable, siempre que uno tiene que enfrentarse a un destino que es imposible cambiar, por ejemplo, una enfermedad incurable, un cáncer que no puede operarse, precisamente entonces se le presenta la oportunidad de realizar el valor supremo, de cumplir el sentido más profundo, el del sentimiento.

Sólo un Fausto de corporación puede creer que existe una ciencia que pueda recetarle al hombre que hacer con su extremo dolor. La ideología de la salud ofrece tantas garantías como las religiones de la salvación. El aspecto interesante de lo que se llama ayuda mutua es que combina una transmisión de conocimientos y una experiencia compartida. Pero el puente que se tiende entre el que sufre y el que ayuda debe inventarse nuevamente. Si no es así, se convierte en otra forma de la manipulación de masas.

Los testimonios de las victimas de la psicología de la guerra marcan una zona que la medicina de la felicidad no puede invadir. De nada sirve el ritual de la autoestima, ni el poder superior, a los que vieron –como dice Levi- el rostro de la Gorgona. Los miembros del Grupo Renacer han tocado una zona de dolor a la que el aleccionamiento de la psicología triunfalista no tiene acceso. Han develado una zona desde la que es posible observar las gesticulaciones megaterapéuticas. Quiero decir que la sociedad terapéutica y su medicina de la felicidad no ofrecen un código para descifrar las conductas en las situaciones limite. Por el contrario, la psicología de la guerra tiene la función crítica de despojar de su legitimidad al saber de la sociedad terapéutica.

La zona límite es la que pone a prueba a la ética, al peso de su palabra. Y esta palabra es también silencio.”

Este tipo de expresiones tanto de familiares, amigos y personas ligadas a la formación social y cultural nos dice que estamos haciendo un trabajo trascendental y nos da una gran responsabilidad para seguir trabajando con amor.


1Abraham Tomás, “La empresa de vivir”, Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 2000

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