Aporte de los Lectores…


En un instante le cambió el ánimo, fue salva por el aliento que desparramo humores y buena energía.
Ocurrió entre los que estábamos allí, siete u ocho personas, alguno apoyaba su discurso sobre cuestiones repetidas a lo largo de los años, muy comprensibles, es un estado sobre el que se puede permanecer toda la vida, antes y después de la muerte de un ser querido, decimos y escuchamos más de una vez que la muerte nos hizo “bolsa” para seguidamente justificar la postura que adoptamos por esa desgracia, actitud muchas veces de derrota, de locura, de suicidio, de más muerte. Todo vale pero hay otras opciones que no se nos hacen visibles hasta que se ilumina en primer plano en un instante y que con esfuerzo podemos guardar en nuestra mente para convocarlas, para revivirlas las veces que recordemos esta posibilidad, ¿acaso esto sea la resurrección, lo que trae a la vida a los que no están al menos en este plano?.
¿Intervendrá la razón?, ¿Qué discurso retenemos más fácilmente, que razones suenan más aceptables?, aquellos que están doloridos, “negados a la vida”, rápidamente adhieren a un discurso que solo relata cómo es la esclavitud, los ves asentir con la cabeza, acotar, absorber con todo el cuerpo fijando aún más la creencia de que es lo único que existe y que de allí es imposible escapar, claro que lo es, si no logro advertir en un instante de meditación otras posibilidades, puedo estar harto de la situación pero en ese punto no debo detenerme porque no alcanza. Un discurso que denuncia revela mentiras que nos atan, en ocasiones despierta el deseo de experimentar, las cabezas también asienten pero el trabajo es personal, requiere de emprender, de hacerse responsable para eliminar las excusas de todo tipo, sobre todo aquella que facilita y deposita la culpa fuera, en otro, dejándonos tranquilos en el lugar de confort que habíamos encontrado. Pienso la culpa cómo algo creado ante la locura de tener que culpar a otro y ajusticiarlo con aislamiento o la muerte misma, un justificativo verbalizado para representar un merecimiento de “justicia” que alivia la conciencia de los verdugos (nunca hay 1 verdugo la conciencia la diluyen socialmente, “fuente ovejuna”).
¿Será una reacción primaria, de esas provistas por el instinto más básico?, el diccionario refiere, entre otras cosas, como pautas de reacción ante una amenaza, conservación, dice también que obedece a causas profundas que el individuo no advierte pero se manifiestan en la reacción. También habla de instinto y movimiento divino, inspiración sobrenatural, otra que personalmente me gusta es, instigación y sugestión, me parece que eso lo hacemos permanentemente al relacionarnos unos con otros. Me parece que algo de esto sucedió en la reunión que dio origen a esta necesidad de comentar.
María tiene poco más de cuarenta años, nos contó que recientemente falleció su hermano un par de años menor que ella, que no le gustaba que la consuelen, menos aún que la toquen para contenerla, llora la ausencia de su hermano, disimula todo el día su estado en el trabajo y en su casa ante sus hijos y familia. Se extendió dando detalles de su dolor, entre lágrimas y preguntas sobre ella misma cómo – ¿no sé porque estoy así, que me pasa?.
Generalmente escucho atentamente, no puedo evitar la emoción, las lágrimas se suman rápidamente, cierta lucidez no me abandona, pensaba de qué lugar del interior vendrá y me anime a preguntar, respondió – de Barranqueras, Chaco. Entonces le dije – yo de Machagai, Chaco, una vez fui a un psicólogo, luego de semblantearme un poco, pidió que le cuente y arranque por mi venida del Chaco a los 15 años, de inmediato empecé a sollozar, el psicólogo me dijo vio que fácil.
– Por esos desarraigos debemos comenzar, seguramente criaste a tu hermano, que orgullo María!-, sin querer acerté.
– Si, mi mamá se murió de cáncer a los 36, yo tenía 17, somos 5 hermanos.
– Éramos terribles!-, la carita empezó a iluminarse en los recuerdos de la niñez, dejo de mirarme, ahora hablaba y miraba a los que estaban sentados frente a ella.
– A veces mi papá nos llevaba a pescar en canoa, se pasaba dándose vuelta para que nos quedemos quietos, que alguno no vaya a parar al agua.
– Mi papá nos compró una pelopincho, nos tirábamos del techo de la casa-, todos empezamos a reir.
– Un día trajo un carpincho, hizo un pozo, nosotros abandonamos la pileta para meternos en el pozo lleno de barro.
– Mirábamos la tele en blanco y negro, el increíble Hulk, cuando se transformaba empezábamos a decir ….. miraaa se estaa poniendo verde la tele……….!.
– A las 10 de la noche todos a dormir. Los 5 en una sola pieza. Apenas se cerraba la puerta volaba de todo, zapatillas, almohadas, nos reíamos hasta que nos retaban.
– Pobre papá, tenía que dormir, se levantaba a las 4 de la mañana para ir a trabajar- empezó a hablar más bajo, su relato seguía ardiendo, la reunión se extendió.
Espero que la fiesta de palabras les haya durado a todos, me siento tan bien, satisfecho, me cambio el humor, volví a creer que una compartida ayuda a encontrar paz, armonía y solo a veces frustra.
Abrazos.

Envia : Oscar Barrios de Avellaneda.

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