Renacer: el dolor que se convierte en motor


Publicado en el dirio Día x Día el 18 de julio de 2015:
http://www.diaadia.com.ar/cordoba/renacer-el-dolor-que-se-convierte-en-motor

nlazzarini's picture


 

Un grupo de padres que perdieron a sus hijos se reúne en Córdoba con el objetivo de contribuir en la recuperación a los adultos que pasan por la misma situación.

El grupo Renacer se junta los miércoles de 17 a 19 en el Obispo Mercadillo (Javier Ferreyra).

 

 

El destino es una flecha que no sabes nunca cómo ni cuándo atravesará tu vida. Y a eso Lidia lo sabe bien. Ahora, que ya han pasado años desde la muerte de su hija Liliana y de su nieta Kiara. Ahora que sabe bien lo que es superar el dolor.

Porque aquel año de la tragedia no le quedaban fuerzas para respirar. Desde el día en que alguien la llamó y le dijo que la casa de su hija se había incendiado. Que el ventilador había hecho cortocircuito. Que la vivienda se había llenado de llamas, así como su alma se llenó de pena.

Que la más grande de sus nietas había logrado salir por la puerta del consultorio. Pero su hija –que era odontóloga–, y la más chica de sus retoños no habían logrado sobrevivir. Ambas quedaron envueltas por las fauces del monóxido de carbono. Ese veneno silencioso.

Durante más de cuatro meses, los recuerdos la atormentaron. Pensaba día y noche en cosas horrorosas: el velorio, las circunstancias de la muerte. El llamado inútil a los bomberos que estaban muy ocupados apagando el incendio en un campo cercano. No quería salir de su casa. Se bañaba cinco veces al día, como si el agua de la ducha limpiara de su cuerpo el trago amargo de la desesperación.

Hasta los amigos más cercanos comenzaban a hacerse a un lado. ¿A quién le gusta escuchar tantos lamentos? Pero un buen día su vida cambiaría. Esta vez, hacia un rumbo más brillante. Por medio de una vecina se enteró de que existía un grupo para padres que perdieron a sus hijos. Que se llamaba Renacer y que se juntaba en el viejo Hospital Ferroviario.

 

 

Durante mucho tiempo intentó desesperadamente dar con este grupo. Había cambiado de dirección. Hasta que un buen día alguien le dijo: “Pase señora, estamos para ayudarla”. Y a partir de ese momento todo cambió.

Aprendizajes. Porque uno nunca sabe cuándo estará listo para sacar la cara al sol. Es como si pretendiéramos calcular para no mojarnos por un chaparrón repentino. Con horas de trabajo, Lidia comprendió que su hija en realidad no era “su” hija. Que en realidad no le pertenecía a ella sino a la vida. Y que había partido en el momento en que tenía que partir.

Descubrió que no tenía que empantanarse en comprender “por qué” le pasaron esas cosas, sino “para qué”. Y que ayudando y consolando a padres que pasan por lo mismo ella sería capaz de curarse. De trascender.

 

También aprendió a zafar gentilmente de la tentación de convertirse en víctima. “Empezás a decirle a todo el mundo: ‘A mi hijo me lo mataron, me lo quitaron, se me murió’. Los demás comienzan a hacer todo por vos. ‘Dejá yo te plancho. Dejá yo te lavo. Dejá yo te cocino’. Y cuando menos te das cuenta, te ubicaste en el cómodo lugar de la víctima”, relata José “Pacú” Herrera, un papá.

Pero volvamos a Lidia porque una vez superada la etapa de shock comenzó a sentirse útil nuevamente. Hay quienes hablan de trascendencia, otros de transformación. Y aunque en este grupo prefieren dejar a un lado las creencias religiosas, se trata de un concepto bien arraigado en las culturas que rinden culto de lo espiritual. Que el amor que ya no se puede dar al hijo se transforma en fuerza para ayudar al otro.

Y fue así como Lidia pudo dejar de pensar constantemente en la muerte. Con el apoyo de Susana, Rosa, Navi, Germán, Néstor y otros padres más, homenajeó a su hija. Pudo pisar el dolor, levantarse y sentir que se transformaba.

Miércoles por la tarde. El grupo Renacer, de ayuda mutua a padres que enfrentan la muerte de sus hijos, se junta los miércoles de 17 a 19 en el Obispo Mercadillo, frente a Plaza San Martín. Los interesados pueden llamar al (0351) 489-5301 o 156-539749.


Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s