La fuerza indómita del espíritu


 

         Las ideas de moralidad, ética, libertad y paridad entre sus integrantes y, finalmente, la responsabilidad por la propia vida y la manera en que la vivimos, formaron el núcleo fundamental de la tarea del grupo Renacer desde el momento inicial.

            Luego, al año de funcionamiento de Renacer, al llegar a sus manos el libro “El hombre en busca de sentido” los  iniciadores de Renacer, descubrieron el modelo creado por Víctor Frankl, con su contenido bio-psico-espiritual, que reconoce la libertad del hombre y junto con la libertad la responsabilidad que de ella emana, confiriendo al hombre la libertad de elegir no sólo el “para qué” de su sufrimiento, sino también definiendo al sufrimiento como una condición esencial de la existencia humana y la capacidad del hombre sufriente para encontrar sentido en su tragedia.

              Este descubrimiento, confirmando sus ideas originales, le dio a Renacer una mayor firmeza e intensidad, especialmente, a partir del momento en que comenzó a expandirse fuera de Río Cuarto.

            El  modelo frankiano fue ganando espacio, con el correr de los años, merced a la progresiva decepción de las disciplinas psicológicas, por los resultados de los modelos más ortodoxos con lazos en las ciencias físicas.

            La adopción de la metodología de las ciencias naturales, particularmente la física, tuvo consecuencias fatales para las disciplinas psicológicas porque, en lo que respecta al objeto de investigación “persona”, los escritos especializados en temas psicológicos ponen de manifiesto que la psicología esquivó, desde un principio, el factor espiritual en la persona.

             La aplicación de métodos inadecuados, explica por qué los resultados de las investigaciones psicológicas, académicas, han tenido tan escasa relevancia para lo cotidiano, por eso, muy tempranamente los iniciadores de Renacer, han advertido sobre los peligros que asechan a los grupos, algunos peligros que provienen desde afuera y otros desde adentro; uno de los peligros que asecha desde adentro consiste en la psicologización.

             Debemos aprender, dice el mensaje de Renacer, de la presencia de psicólogos y psiquiatras, cuando asisten a nuestros grupos como padres, pues nos están diciendo, con su sola presencia, que ni la psiquiatría ni la psicología les han servido a ellos para trascender su propio sufrimiento.

            Sería paradójico que, necesitando del grupo porque sus conocimientos no les han servido para sí, quieran inducir a los grupos a trabajar con aquello que les fue inútil para trascender su propio dolor.

            Existe el peligro que, subrepticiamente, pueda infiltrase en los grupos el concepto de “resiliencia”, manejado en la psicología materialista, que niega el ámbito espiritual en el ser humano, ámbito donde se radica la fuerza interna que poseemos y sentimos como seres humanos.

            Este concepto de “resiliencia” fue extraído directamente de la física, ciencia que la define como la propiedad que tienen ciertos materiales, de volver a su estado anterior luego de ser sometidos  a una fuerte presión.

          La toma de una decisión frente a lo limitante es una postura espiritual, no física, afirma el mensaje de Renacer, es el poder desafiante del espíritu, la fuerza indómita del espíritu, como lo denomina Frankl, como lo es también la intuición de aquello que preside todo lo personal y moral del ser humano, lo que nos hace ser realmente humanos.

             Víctor Frank sostiene que al hombre se le puede arrebatar todo en la vida menos la última de las libertades individuales: la actitud con que enfrentará lo que le toca vivir.

             De acuerdo con su pensamiento, el hombre es un ser abierto al mundo, orientado a la búsqueda del sentido de las preguntas que la vida le plantea.

             De esta manera, nos dice que no somos víctimas del destino, de aquello que la vida nos presenta sin consultarnos, ya que nos da a todos igual oportunidad de responder y es, precisamente, a través de las diversas respuestas que damos a lo largo de nuestra vida, que vamos modelando nuestra identidad, respondiendo en libertad y responsablemente, como seres únicos e irrepetibles.

             Lo decisivo radica en la persona espiritual y, cuando se trata de actitudes, siempre será posible el cambio de las actitudes existenciales.

             Nosotros como padres que hemos perdido a nuestro hijo y que aspiramos, en su homenaje, a ser mejores personas ¿lo haremos porque anida en nosotros la fuerza indómita del espíritu, que conlleva la esperanza de un reencuentro? o ¿lo haremos por el determinismo de una ley física por la que luego de ser sometidos a una fuerte presión se vuelve a su estado natural? lo que implicaría aceptar la teoría expresada por un psiquiatra biologista en la página central del diario El Puntal de Río Cuarto, el domingo 7 de diciembre de 1997 donde aparece un comentario que dicese ha descubierto que somos esclavos de nuestra biología cerebral. Somos así porque no podemos ser de otra manera” una expresión que es fiel exponente de un modelo de reduccionismo biologista, que pretende privarnos no sólo de nuestra libertad como hombres, sino también de nuestra responsabilidad.

             Elisabeth Lukas dice que al reprimir la espiritualidad desaparece la confianza en la vida y su sentido. La capacidad de resistencia espiritual a los embates de  la miseria psíquica  mide la estatura moral del individuo.

             O como dice Elisabeth Kübler Ross: “El mayor regalo que nos ha hecho Dios es el libre albedrío, que coloca sobre nuestros hombros la responsabilidad de adoptar las mejores resoluciones posibles.”

             Según  Víctor Frankl, el hombre es capaz de levantarse por encima de sus condicionamientos físicos y psicológicos, en las alas indómitas del espíritu.

             Se trata, dice el Mensaje de Renacer, de la realización de valores, no la realización de cualquier posibilidad, sino de aquella que sea la correcta, no se trata, pues, de hacer lo que se puede, sino lo que se debe.

             Nunca será lo mismo sentirse condicionado por una ley física y materialista, a intuir nuestra esencia espiritual, donde reina la fuerza indómita del espíritu, cuyo resultado es la paz interna.

                                                                      Viernes 28 de agosto de 2015

               Eiségesis del mensaje de Renacer por Enrique, Ana Doris  y Ulises, con el recuerdo más dulce que pueda existir para nuestra querida dulce Ana.

                                        De Renacer Congreso – Montevideo, Uruguay

                                                    “Por la Esencia de Renacer”

 

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