Grupo Renacer. A 3 meses de su primera reunión. El aprendizaje continúa…


El aprendizaje continúa

En la reunión del 6 de marzo de 1989, tan solo tres meses después de iniciado el grupo se nos hicieron claros, como un rompecabezas que arma, avances conceptuales importantes, que seguirían siendo pilares de Renacer hasta la fecha: uno de ellos fue la decisión existencial de ser mejores personas en homenaje a nuestros hijos. Esa noche mencionamos que es imposible ser la misma persona luego de perder un hijo, que es como un camino que se trunca ante un precipicio y si no queremos retroceder debemos elegir entre seguir por un lado o por el otro, entre ser mejores o peores personas, nunca los mismos. Por peores personas entendíamos el volverse amargados, tristes, sombríos, vacios para la vida. Meses después, cuando Aldo se incorporó al grupo él redondeó este concepto, afirmando que si nos volvíamos de esa manera el mensaje que daríamos a la vida es que nuestros hijos terminaban siendo nuestros verdugos.

Otro progreso significativo, que llevaría en sí el germen de la Logoterapia —aún desconocida para nosotros— consistió darnos cuenta del significado que tuvo el cambiar la orientación de las preguntas que los padres se hacen, en especial “los porqués”, pregunta esta que no concede respuesta alguna, por lo que dijimos que el planteo correcto consistía en preguntar ¿Para qué? ¿Para qué vino ese hijo a nuestra vida? ¿Para qué se fue tan pronto? y finalmente ¿Qué enseñanza, qué mensaje nos deja con su partida? Estas preguntas que no solo admitían respuestas sino que nos intimaban a responder con nuestra propia vida y la manera en que la viviríamos, estaban expresadas desde la primera reunión, sin que en ese momento tuviésemos plena conciencia de ello. La orientación hacia los “para qué” señalaba el comienzo del respeto hacia la libertad individual, de la no imposición de valores dado que cada padre debía encontrar su propio para qué. Ya entonces nos manejábamos con valores neutros, como la responsabilidad y la libertad de elección.

Estos razonamientos nos llevaron, por su propio peso, a la conclusión que si aceptábamos ser mejores personas y responder con nuestra manera de vivir de aquí en más, el próximo paso sería el de canalizar el amor que sentíamos por nuestros hijos hacia los demás y en esos momentos “los demás” eran los padres del grupo, los que estábamos y los que vendrían después, de esa manera y casi sin que nos diéramos cuenta los padres del grupo se habían transformado en “la tarea a cumplir” para muchos de ellos. Mientras en los otros grupos de autoayuda existentes la consigna era “recibir para después dar”, equivalente a decir que la tarea consistía en la autorrealización, en nuestro grupo, que ya por entonces se llamaba Renacer, la consigna era opuesta, “dar para recibir”, germen de la noción de autotrascendencia.

En el ínterin ya otros padres se habían acercado al grupo el que, de esta manera, incluía padres muy nuevos junto a otros más veteranos, hecho que probó ser de gran utilidad pues los nuevos podían ver en los rostros más calmos de los más antiguos lo que podían esperar, a la vez que estos podían ver en los nuevos el dolor que una vez ellos expresaron y así comprobar su propio avance. Las reuniones continuaban e invitábamos a personas muy espirituales para que nos dieran charlas. Una de estas resultó particularmente productiva para varios padres: era el relato de una experiencia cercana a la muerte—cuando estas no eran aún tan conocidas— de un profesor de la Universidad Nacional de Río Cuarto al que Gustavo había atendido en esa circunstancia que estando en un gabinete de ciencias agrarias creyó tomar agua cuando en realidad era una hormona inhibidora del crecimiento elaborada en Israel. Entró prontamente en coma y en el sanatorio donde lo internaron en terapia intensiva, en un momento dado estando a punto de ser declarado muerto logra, con un gran esfuerzo, mover un dedo de una mano, una enfermera alcanza a verlo y lo resucitan. En el grupo relata que en un momento dado se da cuenta que está fuera de su cuerpo al que ve desde arriba, alejándose rápidamente, ingresa en un túnel en cuyo fondo brilla una luz muy intensa y percibe una sensación de paz tan profunda como nunca antes había conocido, todo esto asociado con una música muy hermosa y colores igualmente hermosos y desconocidos hasta entonces. Continúa relatando que esta experiencia le cambió la vida, perdió miedo a la muerte y llevó a cabo un profundo proceso interior de reasignación de valores. Este profesor a finales de 1989 nos introduciría al pensamiento de Viktor Frankl, fundamental para el desarrollo de los grupos. Su relato contribuyó a alimentar las esperanzas de un reencuentro para varios padres, haciendo así el sufrimiento más tolerable para ellos.

Estas invitaciones a personas que no habían perdido hijos cesaron a partir de enero de 1990 por considerarlas ya innecesarias.

Alicia Schneider, Dr. Gustavo Berti.

renacer torta

Anuncios

Un comentario en “Grupo Renacer. A 3 meses de su primera reunión. El aprendizaje continúa…”

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s