En marzo de 1989 se eligió Renacer como el nombre del grupo . Nuestra historia…


En marzo de 1989 se eligió Renacer como el nombre del grupo y se establecieron algunas normas, muy simples, para el manejo del grupo; la más importante fue la necesidad de que todos los padres pudiesen coordinar reuniones, junto con la importancia de no hablar simultáneamente, respetar las opiniones de todos los integrantes, no refutar los testimonios y respetar las creencias de cada uno. Para entonces se confirmó la orientación no religiosa con la que el grupo fuera creado. La razón para esta orientación era simple: en la medida en que el sufrimiento es patrimonio de la humanidad toda y no de una religión en particular, ninguna tendría derecho a considerarlo como “su” patrimonio. Esta orientación fue el germen de la división del grupo que ocurriría durante el segundo año de labor.

A partir del cuarto mes era evidente que una gran parte del tiempo se usaba para el lamento continuo, pertinaz, es decir que algunos padres contaban una y otra vez los momentos más oscuros de sus tragedias, sin escatimar los detalles más dolorosos y aún macabros: el accidente, la enfermedad, el dolor.

Aprendimos que esto no beneficiaba a esos padres puesto que lo repetían una y otra vez sin que el hacerlo los aliviara y notamos que tampoco ayudaba a quienes escuchaban tales testimonios. Existían también padres que ya mostraban su voluntad de ayudar a quienes más sufrían y estaban siempre prestos a brindar una caricia, un abrazo, un gesto compasivo hacia los demás. Aprendimos que si se les preguntaba a los padres cómo se sentían —pregunta que muchas veces iniciaba el dialogo— se obtenía como respuesta una catarata de dolor; cuando cambiamos y comenzamos preguntando por los pequeños logros de esa semana o los sentimientos de esperanza que los había impulsado a regresar al grupo, las respuestas eran mucho más optimistas y cambiaba el clima de la reunión, haciéndola más fácil de terminar con tonos de optimismo, de esperanza. Más tarde comprendimos que estábamos usando, intuitivamente, la derreflexión, tal como la había descrito Viktor Frankl en su Logoterapia y que consiste en desviar la atención de la persona hacia otros objetivos que ella misma A partir de entonces si bien el lamento seguía apareciendo nosotros tratábamos arduamente de no fomentarlo.

Los efectos perniciosos del lamento continuo fueron eventualmente reconocidos por todos los grupos, no sin que antes se generaran intensos debates, como veremos más adelante.

Habiendo descartado por entonces los libros de psicología y psiquiatría por no haber hallado en ellos referencia alguna a los procesos de transformación interior que acompañan al sufrimiento, nos volcamos al estudio de lo que podíamos acceder sobre culturas orientales, hinduismo y budismo y continuamos con el estudio de los trabajos de Kübler-Ross, de quien leímos todos sus libros, plenos ellos de esperanza y compasión y de otros médicos que habían descrito experiencias cercanas a la muerte en sus pacientes, Raymond Moody y Kenneth Ring entre ellos. Buscábamos un lenguaje y un conocimiento espiritual, algo para lo que en nuestra lengua existen escasas palabras para describirlo, por lo que debíamos confiar en nuestra intuición.

A medida que transcurrían los días muchos padres decían, con alegría, que habían dejado los psicofármacos que les habían sido recetados para aliviar sus ¡depresiones!… que podían dormir nuevamente sin somníferos. Una mamá que había perdido su dos únicas hijas en el período de un año contaba que no había podido dormir por largos meses pero ahora cerraba sus ojos, recordaba uno por uno los rostros de los padres del grupo y se dormía tranquilamente. Se notaba ya un afecto y compañerismo entre los padres que estaba más allá de una simple amistad y que se veía en el abrazo en que se fundían al encontrase, no solo en el grupo sino también en la calle, lo que despertaba la sorpresa de algún transeúnte desprevenido que observaba como dos personas mayores se abrazaban y saltaban así en la vereda, dando pequeños gritos de alegría.

Alicia Schneider y Dr. Gustavo Berti.

renacer santiago

Anuncios

2 comentarios en “En marzo de 1989 se eligió Renacer como el nombre del grupo . Nuestra historia…”

  1. Que lindo leer sobre la hustoria, sería bueno que ordenen los artículos así los leemos cronológicamente.
    Creo que con respecto a hablar sobre los detalles macabros de la muerte en un primer momento es necesario. Así lo sentí yo, por lo menos, y he visto que a otros les pasa igual. Uno necesita verbalizar lo peor de la muerte porque siente que así, en cierta forma, se va develando y aceptando la realiodad. Creo que es necesario dejar a los padres, en un primer momento, “vomitar” todo eso que sienten, eso que no pueden hablar con los otros, por más cercanos que sean.
    Es una etapa y pasa, pasa y ya la forma en que murió no es importante. Ya no es importante saber cómo murieron los hijos de otros papás que están en el grupo desde antes de nuestra llegada y después nos confundimos sobre de qué murió el hijo de tal y tal, etc.
    Gracias por darnos material para leer, entusiasmarnos, maravillarnos, sentirnos bien.
    Sí SE PUEDE!!!!!

    Me gusta

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s