Almorzando con Mirtha Legrand . La historia de Renacer.


Entre estas jornadas y el viaje a Toronto programado para julio se presentó un evento que favoreció la creación de grupos en toda Argentina de una manera tan rápida como inesperada: una invitación a participar de un almuerzo con Mirtha Legrand el veintinueve de junio, que curiosamente era el cumpleaños de nuestra hija Luciana. Esta invitación se originó a partir de una productora del programa “Claves para un Mundo Mejor”, que luego de perder una hija ingresa a un grupo Renacer de Capital y consideró que el mensaje merecía ser difundido.

Cerca de la fecha viajamos a Capital, debíamos asistir al programa televisivo y al mismo tiempo gestionar la visa para Canadá y EE.UU. Finalmente llegó el día del programa y allí estábamos, Graciela, Elena y Carlos, de Capital y nosotros dos. Luego que nos maquillaran pasamos a un corredor detrás del escenario, los labios resecos y el corazón saliéndose del cuerpo, pero nos tranquilizó un ordenanza que se dio cuenta de lo que sentíamos y nos dijo “No se preocupen, a todos les pasa, miren la pared, ahí todos los famosos pegan su goma de mascar antes de entrar…”

La señora Legrand fue una anfitriona cálida, afectuosa y muy profesional, que nos hizo sentir cómodos, lo que permitió hablar del tema con soltura y transmitir, no solo testimonios, sino el modelo sobre el que se asentaba Renacer. Era la primera vez que en un programa de televisión argentino de audiencia masiva se presentaban padres que habían perdido hijos para dar un mensaje de esperanza y, más importante aún, ofrecer una alternativa a tanto dolor. El programa tuvo una repercusión enorme y debió ser repetido el nueve de julio, debido a la extraordinaria cantidad de gente que llamó al canal para pedir que lo repitieran. Fue una demostración de la necesidad que existía en el país de una alternativa para quienes atravesaban la experiencia de la muerte de un hijo. Durante los años siguientes muchos padres que fueron ingresando en los grupos nos confiaron que habían visto ese programa con hijos que días o meses después habrían de morir.

Al terminar el programa ocurrió una anécdota graciosa, Gustavo fue a la Embajada de EE.UU a buscar las visas y le llamó la atención la manera en que la gente le miraba; solo al regresar al hotel se dieron cuenta que del apuro no se había quitado el maquillaje que le aplicaran.

Este programa fue importantísimo para Renacer; significó su despegue definitivo, permitió que se conociera en todo el país y también en Chile, Uruguay y Paraguay, hecho que rendiría sus frutos en los años siguientes. El diario Puntal de nuestra ciudad se hizo eco del impacto que generó este programa a partir de su repetición y en una nota que hizo a algunos integrantes estos señalaron que Renacer era un grupo de transformación interior, de crecimiento interior, donde quienes asistían podían hacer ese viaje acompañados por otros integrantes.

Alicia Schneider. Dr. Gustavo Berti.

buenos aires renacer

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