RENACER: pasado, presente y futuro . Su historia.


Hace ya siete años, cuando iniciamos RENACER, lo hicimos con el firme convencimiento que el sufrimiento no era, ni lo será jamás, una enfermedad, sino una condición existencial, mejor dicho una experiencia existencial del ser humano. Se hizo evidente, a través de nuestro trabajo, que en casos de sufrimiento, sin importar la severidad, el hombre no es su sufrimiento, que el ser humano es infinitamente más que su sufrimiento, y que precisamente en ese ser más que… es donde se hallan los recursos necesarios para trascender esa conmoción existencial. El siguiente párrafo del libro “Una Vida Fascinante” de Elisabeth Lukas nos ayuda a comprender esto :

“Todo lo que el ser humano ‘tiene’ puede enfermar: cuerpo y alma. El intelecto y el sentimiento pueden ser perturbados por la enfermedad. A pesar de esto, nunca puede enfermar lo que la persona “es”: la persona espiritual. Por definición algo espiritual se encuentra más allá de salud y enfermedad, y por lo tanto más allá de la vida y la muerte. Por supuesto la persona espiritual que un ser “es” necesita de un medio de expresión, que el ser humano “tiene” en forma de su organismo psicofísico, similar a como la música necesita del violín para ser escuchada. Cuando el violín tenga un desperfecto (“está enfermo”) nadie dirá que la música tiene un desperfecto (“está enferma”) y cuando el violín se haya roto (“muerto”), de manera que nunca más pueda tener sonido, nadie dirá que la música se ha roto (“muerto”).

Jaspers introdujo el término “situaciones límite” para definir crisis existenciales de una severidad y complejidad tal que producen verdaderas conmociones existenciales en el ser humano. Instancias de la existencia de aparición brusca, impensadas, inesperadas… e inescapables. Situaciones que producen un cisma en la vida y que hacen, quizás por vez primera, al hombre darse cuenta que es un ser histórico, inmerso en el devenir de su propio ser.

Y lo que es más importante aún, le hacen ver que su pasado, que su historia ya realizada no puede ser cambiada y por eso mismo lo confrontan, esta vez de manera ineludible, con su propia conciencia en un diálogo que no permite el escape de la responsabilidad existencial. Ante esta profunda señal de alerta implícita en la crisis, el hombre despierta a su intuición, a ese

“autoconocimiento ontológico prerreflexivo” (pre-saber intuitivo) del que nos habla Frankl, y conoce, sabe que la salida existencial está por delante suyo, en lo que aún queda por realizar de ese futuro en el que yacen las posibilidades aún no realizadas, se da cuenta que la única manera de eliminar la oscuridad es dejando entrar la luz.

A lo largo de este trabajo con seres sufrientes y grupos de ayuda mutua hemos tratado de transmitir la idea de algo común a todos los grupos: esto es que todos tienen que ver con el sufrimiento humano, más allá del origen de ese sufrir y que por lo tanto deben estar orientados hacia el hallazgo de sentido en ese sufrimiento, que el objetivo común no debe ser no sufrir sino no sufrir en vano, que deben ayudar a sus integrantes, no a trabajar con los hechos del pasado que no pueden ser cambiados, sino a abrirse a ese mundo en el que esperan las posibilidades aun latentes en sus vidas, que deben ayudarlos a elegir correctamente entre todas las posibilidades, que deben encontrar las opciones con sentido, que deben emprender el camino, el único camino con sentido que esa conmoción existencial les plantea: el camino final de humanización.

Para transmitir adecuadamente esta idea fue de gran utilidad la Logoterapia, obra de Viktor Frankl, psiquiatra vienes y filósofo creador de la Logoterapia y Análisis Existencial, modelo que ya veníamos aplicando intuitivamente desde principios de mil novecientos noventa. En ella hemos encontrado los fundamentos antropológicos y filosóficos necesarios para llevar adelante esta tarea que ya se ha extendido a más de setenta y cinco grupos en nuestro país y en la República del Uruguay.

Es necesario aclarar que por logoterapia se entiende un modelo filosófico antropológico que entiende al hombre como un ser consciente, libre y responsable, viviendo en la tensión entre el ser y el deber ser y guiado por la permanente búsqueda de sentido en las preguntas que la vida le plantea. Este sistema presenta la particularidad de ser aplicable tanto como modelo terapéutico (psicoterapia) como por el hombre no enfermo que busca respuestas a sus interrogantes existenciales (Logoteoría). Es precisamente en este último sentido que nosotros hemos aplicado esta filosofía frankliana a la tarea de Renacer.

Pero si bien ha sido la obra de Frankl la que nos dio los fundamentos teóricos, fue su vida la que nos dio un mensaje invalorable y nos sirvió de

ejemplo: prisionero en cuatro campos de concentración nazi durante la segunda guerra mundial donde perdió a su esposa, un hijo por nacer, su madre su padre y un hermano y aun pudo decir “A pesar de todo, sí a la vida… ”

Durante estos años, y especialmente a partir de mediados de mil novecientos noventa y tres, Renacer ha tenido un crecimiento geométrico, pasando de catorce grupos a más de setenta y cinco en nuestro país y varios grupos en la hermana República de Uruguay. Como en otros órdenes de la vida, al producirse un crecimiento tan explosivo, los grupos y en especial los más nuevos, quedan expuestos a múltiples peligros, algunos que acechan desde afuera y otros desde adentro.

Los graves peligros que nos acechan desde adentro consisten en: La psicologización de los grupos, la institucionalización, el religionismo y el personalismo. Problemas que ya hemos mencionado con anterioridad

Otro grave peligro consiste en la anarquía, tanto en el modelo como en la metodología, a la que una mal entendida autogestión ha de llevar indefectiblemente ¿Quiere esto decir, entonces, que cada grupo no puede tener autogestión? De ninguna manera esta idea es parte de Renacer.

Renacer es un cauce por el que discurrirán con libertad, sí, pero dentro de él, cuantos grupos han comenzado y comienzan a trabajar después de Río Cuarto. El modelo propuesto por el grupo fundador no puede ser visto como constrictivo y limitante puesto que su tarea se sustenta sobre la libertad y responsabilidad de cada padre para elegir cómo decide vivir su tragedia.

Alicia Schneider y Gustavo Berti.

buenos aires renacer

Anuncios

Un pensamiento en “RENACER: pasado, presente y futuro . Su historia.”

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s