Renacer plantea, ofrece a la sociedad, una nueva e innovadora manera de enfrentar la muerte de hijos


Villa General Belgrano, noviembre 10 de 2015

Queridos amigos y compañeros de ruta,

Hace ya casi veinte años, en el Encuentro Nacional en Rosario en 1996 presentamos un escrito titulado “En busca de un lenguaje común”. Esa necesidad de un lenguaje apropiado para nuestra tarea persiste aún con igual intensidad.

Es necesario que prestemos atención a las palabras que usamos. La palabra que nombra fija las cosas, las hace de esa manera y no de otra y frente a nuestra pérdida nos enfrentamos a palabras, las que fijan y las ausentes, estas últimas son aquellas que nos liberan, nos brindan futuro y esperanzas, nos dan acceso a dimensiones de la existencia nunca antes imaginadas pues la muerte de un hijo no tiene palabra alguna que la nombre por lo que ofrece un proceso de auténtica creación para quienes lo viven.


Debemos ser cuidadosos con el lenguaje pues usado impropiamente tiene la capacidad de desvirtuar aquello que hacemos. Así, por ejemplo, decimos que Renacer es una alternativa al duelo, y estamos de acuerdo con ello pero prontamente pasamos a hablar del duelo por la muerte de un hijo, entonces quienes nos escuchan, habituados también al termino “duelo” concluyen que se trata de un mero grupo de duelo, con lo que la tarea innovadora de Renacer pasa totalmente desapercibida y luego nos preguntamos porque no se difunde la tarea del grupo.


Renacer plantea, ofrece a la sociedad, una nueva e innovadora manera de enfrentar la muerte de hijos, por lo que es necesario estar atentos al lenguaje que usamos para describir lo que hacemos, para lo cual hay que dejar definitivamente de lado viejos conceptos que, cuando aplicados, solo pueden conducir a frustrar toda posibilidad de crecimiento interior.


Por estas razones insistimos en que se deje de hablar de “duelo” en lo referente a la muerte de un hijo y se lo reemplace por la palabra “sufrimiento” con lo cual al referirnos a Renacer y su tarea podremos decir que:


“La muerte de un hijo produce un sufrimiento tan intenso, tan devastador, que requiere para trascenderlo de un proceso de transformación interior tan profundo como el propio sufrimiento”

Alicia Schneider – Gustavo Berti


Enlace relacionado:

En busca de un lenguaje común

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