LA TEMPESTAD . 2º parte. La historia de Renacer.


Estas críticas fueron seguidas por la aparición de grupos llamados Resurrección que funcionaban en parroquias y con orientación católica. A los mismos asistieron padres que antes lo hacían en Renacer. Muchos de ellos posteriormente consideraron ineficaz un grupo único para todo tipo de duelo, con el agravante que los padres de suicidas no tenían cabida en esos grupos pasando a ser discriminados.

Estas dos cartas reflejan la situación imperante durante 1996. Comenzamos a recibir llamadas y cartas de distintos grupos donde nos preguntaban si en verdad éramos espiritistas. ¿Cómo puede uno defenderse de un libelo, de una difamación? La respuesta era siempre la misma: ustedes han leído el material de Renacer en la revista de los grupos, han asistido a nuestras jornadas de capacitación y Encuentros Nacionales, nos han invitado a dar charlas en sus grupos, por lo tanto son ustedes los que deben decidir, por ustedes mismos, si Renacer es una secta, si nosotros hemos trabajado con médiums, si hemos convocado a espíritus y “otras cosas”. Si así lo creen deberán alejarse de Renacer, cambiar el nombre o lo que a ustedes se les ocurra, pero están ante una obligación moral: la de investigar, ustedes mismos, sin intermediación alguna, lo que es una secta y decidir si lo que ustedes han averiguado se aplica a Renacer.

Con respecto a las preguntas que nos hicieron sobre el matrimonio católico ante quien supuestamente habíamos “confesado” ser espiritista, solo podíamos decir que en mil novecientos ochenta y nueve se habían separado de nuestro grupo para crear uno distinto, llamado “Volver a vivir” que duró tres meses y desapareció.

Estas denuncias tuvieron graves consecuencias para muchos padres, particularmente en localidades pequeñas, en las que, en algunos casos, los curas los acusaron en público de ser espiritistas, con la subsiguiente carga social que significó para quienes habían dejado horas de su trabajo y su vida familiar para ayudar a otros padres sin reclamar nada a cambio.

Fueron meses muy difíciles para nosotros, la tarea de diez años de intenso trabajo y dedicación estaba a punto de destruirse sin una razón verdadera que lo justificase. Hablamos con los padres de nuestro grupo y ofrecimos retirarnos de Renacer y que ellos siguieran adelante, pero todos nos apoyaron incondicionalmente y muchos hablaron con sus sacerdotes y aun con el Obispo de Río Cuarto, quien eventualmente nos recibió en su diócesis y pudimos explicarle la manera en que la situación imperante lastimaba a tantos padres en distintos lugares. El Obispo, conocido nuestro de muchos años y que compartía con Gustavo la simpatía por el mismo club de futbol local, se mostró comprensivo de la situación e inclusive nos instó a seguir trabajando, pero rehusó hablar con Mateo Bautista, quien por esos tiempos incursionaba con frecuencia por nuestra ciudad, aduciendo ser de distinta orden y por lo tanto privado de interferir.

Lo que en esos momentos veíamos como una severa amenaza a la supervivencia de los grupos, terminó finalmente por afirmarlos en sus convicciones. En efecto, cada grupo se vio obligado a analizar el mensaje y los fundamentos de Renacer, a decidir por sí mismos qué era finalmente lo que estaban haciendo.

Si asistir a un padre doliente, si levantarse por encima de su propio dolor para hacerlo, era ser perverso y peligroso y merecer el escarnio de la iglesia, entonces qué sucedía con la caridad, la solidaridad, la compasión y la ayuda entre los hombres de buena voluntad.

La realidad es que quince años después los grupos Renacer continúan haciendo su tarea bajo los mismos fundamentos filosófico-antropológicos y que nosotros, los “fundadores” hemos sido acreedores al Premio Viktor Frankl de la Ciudad de Viena en 2008, en merito a los por entonces veinte años de dedicación a la Psicoterapia Humanista.

De Mateo Bautista no se ha vuelto a tener noticias, evidentemente su intención de descabezar a Renacer para renombrar a los grupos como Resurrección, bajo su dirección no tuvo el resultado que él esperaba.

Aquí es necesario retroceder unos meses en nuestra historia y aclarar que en 1995, es decir antes de comenzar su ataque, Mateo Bautista, con la colaboración de Nora y Daniel, matrimonio que formaba parte del grupo Renacer de Salto, Buenos Aires, escribió un libro, publicado por Editorial San Pablo que se llamo… ¡”Renacer en el duelo”!, en el que copia la experiencia de Renacer incluyendo la bibliografía y en la página 104 recomienda para leer “Sobre la muerte y el morir”, “Sobre los niños y la muerte” de E. Kubler-Ross, la autora de la frase “La muerte una Graduacion” y “la muerte un amanecer”; en esa misma página recomienda toda la obra de Viktor Frankl. Tenemos un vivido recuerdo de Nora y Daniel Cita pues por ese tiempo asistieron a una sola reunión en Río Cuarto con una hija que corría por todo el auditorio, entrando y saliendo lo que hizo la reunión muy trabada y discontinua.

Debemos reconocer que hemos dudado en escribir este capítulo, finalmente lo hemos hecho en honor a la historia de los grupos y fundamentalmente como expresión de respeto y reconocimiento a quienes, además de nosotros, padecieron el escarnio religioso y social solamente por la voluntad de encontrar sentido en su tragedia a través de la ayuda al prójimo.

Alicia Schneider. Gustavo Berti.

san juan

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