El décimo quinto aniversario . La historia de Renacer.


A fines del año 2002 en el grupo se comenzó a pensar que el próximo año cumpliríamos quince años de vida y sería interesante hacer un encuentro internacional. Los encuentros se habían llevado a cabo tradicionalmente durante el mes de octubre, pero para ese año se habían programado en Río Cuarto dos carreras de Turismo Carretera, una de ellas en el mismo fin de semana para el que habíamos solicitado reservas hoteleras, por lo que no hubo forma de conseguirlas.

Además, cuando están esas carreras se rentan hasta las habitaciones de los hoteles alojamiento (hoteles para parejas por horas), de modo tal que tuvimos que hacerlo en Huerta Grande, al norte de la ciudad de Córdoba, un hermoso pueblito en las sierras de Córdoba, en el Hotel Casa Serrana, que dispone de 600 plazas y un comedor para igual o mayor cantidad de comensales, además en esa zona hay otros hoteles sindicales que cuentan con amplia disponibilidad de camas.

Tuvimos que viajar varias veces en los meses previos; era nuestra intención reservar todo el hotel para los grupos y la gerencia no tenía la menor idea de lo que era Renacer por lo que se resistían a acceder a nuestro pedido. Solo después que hiciéramos un importante depósito en efectivo accedieron a reservarlo ese fin de semana para nosotros. Asistieron cerca de novecientos padres lo que obligó a la gerencia del hotel a salir desesperadamente a conseguir camas en otros hoteles. Cuando cinco años después celebramos los veinte años en el mismo hotel no pidieron referencia alguna: ¡les bastó escuchar el nombre Renacer!

El encuentro fue maravilloso, asistieron padres de Uruguay, Paraguay, Chile, Colombia, Perú y por primera vez de España. A un grupo de madres de Chile les pasó una experiencia muy difícil que luego, al compartirlo con el grupo se tornó graciosa: alquilaron una combi para viajar desde el sur de Chile y al llegar a la Aduana del lado Chileno los carabineros constatan que el conductor tiene una infracción de tránsito por la que no había rendido cuenta, razón por la que no lo dejaron salir de Chile. ¿Qué hacer?, eran todas señoras y nadie conocía los caminos, pero se miraron y dijeron ¡No importa, Allá Vamos! Una de ellas tomó el volante y se largaron. El viaje fue una odisea, erraron el camino, se perdieron, se pasaron de largo pero finalmente llegaron.

El encuentro fue una verdadera fiesta. Estas fueron las palabras con las que recibimos a todos los padres:

“Queridos compañeros y compañeras de ruta de Renacer:

Hoy es para todos nosotros un día muy especial, un día que esperamos perdure en nuestros corazones para siempre. En los días previos nos hemos abrazado con amigos de muchos años y con otros nuevos, que han venido de otras latitudes para compartir esta celebración. Recordemos juntos esos momentos en los que pensar en una celebración era prácticamente faltarle el respeto a nuestros hijos, pero sobre todo faltarle respeto a nuestro propio dolor.

Y sin embargo aquí estamos hoy todos juntos y si bien es cierto que la muerte de un hijo es un hecho que cambia a las personas, también es una realidad

que nosotros, que pertenecemos a la raza de mujeres y hombres que nos mantenemos siempre de pie, al unirnos, al agruparnos, hemos producido un cambio cultural que no solo se ha visto reflejado en las comunidades en las que vivimos y trabajamos sino que ha llegado en libertad hasta rincones recónditos de nuestro mundo.

Ese mensaje que la vida ha contribuido a expandir, sin dueños, sin fronteras ni barreras, lleva consigo el recuerdo y la memoria de nuestros hijos, los que partieron y aquellos que aún están físicamente con nosotros. Ese mensaje es nada menos que la memoria colectiva, memoria que es no solo de nuestros hijos sino también memoria de nuestros propios actos, actos que han de perdurar en el tiempo y por los que deberemos asumir nuestra responsabilidad.

Es por eso que hoy, junto a esta bienvenida y que esperamos que para muchos de ustedes sea a la vez despedida, despedida de sus tristezas, de sus emociones que tanto duelen y de tantos otros aspectos negativos, les decimos que nuestro mayor anhelo es que todos podamos caminar por la vida con la frente alta, en dignidad y que cuando nos toque hacer la transición final, cuando la hermana muerte toque a nuestra puerta podamos irnos con el convencimiento que hemos sido dignos de nuestros sufrimientos. Muchas gracias por acompañarnos en esta celebración”

Esta era una ocasión muy importante por lo que preparamos, ajeno a nuestra costumbre, un borrador para nuestras charlas que, como de costumbre terminaron desviándose parcialmente de lo preparado. Este era el borrador previsto para el encuentro:

Alicia y Gustavo.

SCH- BER

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