Pilares del mensaje de Renacer


pilartavaronePor Pilar Tavarone, Grupo Renacer Córdoba Centro.


MORALIDAD
Nos dicen Alicia y Gustavo Berti: “Renacer se origina en una decisión moral de dos personas, que descubren que la vida y las cosas no necesariamente deben ser como se las ve que son, y pueden ser mejores.”
Es decir que el mensaje de Renacer nació de una intuición moral de Alicia y Gustavo que las cosas pueden ser de otra manera y que existe la posibilidad que sea mejor.
Ser moral significa la voluntad y el deseo de ayudar a un hermano que sufre, dar a los demás siempre más de lo que puede esperarse de ellos. Es una decisión personal, es conocer que hay algo bueno y algo malo.


En su libro los creadores nos hablan desde sus inicios:”A partir de este momento comenzábamos a ver a la tarea como un imperativo ético, visión que se afirmaría en los años por venir, aunque dejaríamos de hablar de ética para hacerlo de moral: Renacer sería un compromiso moral de quienes participaban de los grupos”.
Podemos tener una óptica del mundo dentro de la categoría de antes y después, es decir de la causalidad, pero cuando vemos al mundo a través de la moral nos movemos en la categoría de mejor y peor.
Cuando nos movemos en la categoría del “antes y después” nos preguntamos ¿por qué? Mientras que si nos movemos en la categoría de lo “mejor y lo peor” nos preguntamos ¿para qué?
Después de atravesar esta crisis existencial como es la pérdida de un hijo, no podemos seguir siendo las mismas personas. Así trabajamos en el plano de lo moral.
Se puede ser ético sin ser moral, ya que la ética al ser una construcción social por lo general hay normas de las cuales hay que adherir.
Al manejarnos en el plano moral no puedo postergar mi ayuda a personas sufrientes que reclaman mi atención y ayuda.
No debemos olvidar que cada uno de nosotros es un representante de ese mensaje, de una actitud frente al dolor y sobre todo frente a la vida, que habla de esperanza y de un crecimiento y transformación interior, entonces, la partida de nuestros hijos no habrá sido en vano, porque dejó en este mundo, personas mucho mejores de lo que eran cuando ellos estaban.

LIBERTAD – RESPONSABILIDAD
En Renacer vemos y comprendemos al hombre como un ser libre y responsable y decimos que ser hombre es finalmente la suma de sus decisiones. La libertad entra de una forma muy simple en el grupo, al no preguntarnos: “¿por qué?, ¿por qué a mí? que no tiene respuesta y trabajamos  con una pregunta que podemos sí responder y es “para que”.
Cada uno de los integrantes del grupo elige su para qué, para qué vino ese hijo a su vida, para qué estuvo tan poco tiempo con él o ella, qué mensaje les dejó.
Y cómo cada uno lo elige es una decisión libre debe hacerse responsable de su elección.
La libertad está expresada por la finalidad, es el para qué nos juntamos nosotros. No nos juntamos para llorar, nos juntamos para ayudarnos y para encontrar sentido a lo que nos ha pasado.
Cuando se prioriza la finalidad “para que” por sobre la causalidad “por qué” se entiende que siempre somos libres para elegir otra cosa, pues algo a los que los humanos nunca podemos renunciar es a ser libres.
Junto con la libertad encontramos la responsabilidad que de ella emana; es decir reconocer que tenemos la libertad de elegir no sólo el para qué de nuestro sufrimiento, sino al mismo tiempo la capacidad necesaria para encontrar sentido en esta tragedia.  Renacer es un lugar a donde vamos a dar algo en homenaje a nuestros hijos y lo decidimos nosotros, no hay intermediarios, no hay poder sobre los papás, ningún coordinador nos va a decir que para estar bien tienen que hacer tal o cual cosa; cada papá va a elegir el propio homenaje y lo va a elegir en libertad, con responsabilidad por la propia vida.
La responsabilidad es un valor neutro, todos somos responsables; la responsabilidad es uno de los valores existenciales del hombre, como ser humano, entonces, en la medida que nosotros apelemos a la responsabilidad de la persona, que es la tarea que debe hacer Renacer, después la persona verá como se reconcilia con su propio Dios, con la vida o con la sociedad.
Debemos  reconocer que tenemos la libertad de elegir no sólo el para qué de este sufrimiento, sino al sufrimiento como una condición esencial de la existencia y la capacidad necesaria para encontrar sentido en la tragedia.
Nosotros no podemos decidir lo que nos pasa pero podemos decidir con libertad cómo vivir con lo que nos pasa y allí la responsabilidad es la respuesta que vamos a dar frente a esta pregunta que nos hace la vida.
Somos responsables por la manera en que vivimos nuestra vida, si vivimos mal no podemos responsabilizar a nuestro hijo, es nuestra decisión, de la misma manera que si decidimos vivir bien es nuestra responsabilidad.
Es muy fácil imponer valores a las personas que sufren por lo que en el grupo debemos ser muy cuidadosos en hacerlo.
El dolor nunca debe prevalecer al amor, ya que mi hijo es puramente Amor. No me quedo sufriendo por lo que perdí, transformo mi vida, incorporo a mi hijo a todo mi ser a través de mis acciones hacia los demás, hacia mis seres queridos, hacia lo sociedad, hacia la vida. Me hago cargo, me hago responsable de lo que implica su pérdida. Responsabilidad por la propia vida y la manera en que la vivimos.

PARIDAD
Nosotros no entramos a Renacer por mérito propio, entramos porque todos hemos perdido un hijo. Por lo tanto yo no puedo ser mejor que otro, ni otro puede ser mejor que yo, somos todos absolutamente iguales.
Nos damos cuenta que el papá o mamá que habla merece, no sólo respeto sino que se le  escuche, necesita ser oído, como pares, como iguales.
De esta manera estamos cambiando la historia y formando la memoria colectiva de nuestros hijos, como una memoria de amor y no de odio: depende de nosotros.
La paridad dentro del grupo nos permite darnos cuenta que tenemos que eliminar nuestro ego, nuestro egoísmo al pensar que somos los más sufrientes y darnos cuenta que nos enfrentamos a personas con el mismo sufrimiento, con la misma tragedia y el mismo dolor. Cada uno compartirá esta experiencia desde un mismo lugar existencial, sin que ningún otro propósito que el de ayudarnos desde un mismo nivel afectivo.
Ninguna persona, ningún papá dentro del grupo puede imponernos valores o indicar qué es lo que debo hacer o decidir.
Esto significa que no hay líderes o coordinadores imponiendo valores.
Así el padre que a través del dolor descubre su dimensión espiritual, y a través de ella su capacidad de trascender y renunciar a su sufrimiento, lo hará a través de lo que escucha, cada vez diferente, en RENACER; de su propio camino intuitivo, alimentado por el AMOR que encuentra en el recibimiento y en las reuniones en sí, pero no lo hará porque alguien se lo impuso.
No debemos olvidar que cada uno de nosotros es un representante de ese mensaje, de una actitud frente al dolor y sobre todo frente a la vida, que habla de esperanza y de un crecimiento y transformación interior

SOLIDARIDAD
Rabino Hillel nos dice: “Si no lo hago yo ¿Quién lo hará? Si no lo hago ahora ¿Cuándo lo haré? Si lo hago sólo por mí entonces ¿Qué soy yo?
De la misma manera, si hacemos el esfuerzo para dejar de lado el dolor, la pena, la tristeza, las culpas y todas las cosas de las que nos quejamos y brindamos al hermano que sufre una sonrisa, un gesto de afecto, un gesto de amor, nuestros hijos cada vez estarán más presentes en cada uno de nosotros.
Cuando brindamos todo este amor, la vida misma nos protege, nos defiende y, poco a poco, nos damos cuenta que somos parte de ella, que nada sucede porque sí y que, finalmente, estamos en paz con la vida misma.
Nos damos cuenta que la semilla de la compresión, de la solidaridad, del abrazo fraterno, de pensar en el bien común y en tanta gente que merece nuestra atención y nuestro amor debe germinar y ser regada cada día, para que de sus frutos. De esa manera, muy de a poquito, podemos lograr cambios perdurables, ya no sólo en nosotros mismos, sino a través de esta actitud, en la comunidad en la que vivimos.
En cada uno de estos gestos de amor, en cada palabra de ayuda, en cada sonrisa que  dedicamos a la persona que sufre, cada vez más presente y con más fuerza, está el recuerdo permanente de nuestros hijos y nos damos cuenta que lo hacemos a partir de ese acontecimiento tan trágico como fue su muerte.
Aunque hayamos sido de esa manera antes, ahora tiene una calidad agregada, y es que este gesto lo hacemos de corazón no por compromiso, entonces adquiere mayor valor con cada una de nuestras actitudes que nacen del corazón.
El trascender el dolor, la sanación del alma no debería ser un acto “solitario” y sí “solidario”. Al igual que los estados de ánimo la ayuda solidaria se contagia. La contención, la comprensión, el entendimiento, el abrazo, el cariño solo pueden ser dados por las personas.
Dice Nietzsche: “en épocas de crisis se tensa tanto la cuerda de un arco que es posible apuntar hacia metas más lejanas, hacia blancos más lejanos”.

“Nuestros hijos no serán recordados por el dolor que dejó su muerte sino por la obras de amor que hacemos en su nombre”

“Esencia de Renacer”
“Donde la palabra calla” Alicia Schneider – Dr. Gustavo Berti

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