BOGOTÁ Y MUDANZA . La historia de Renacer.


Entre 2004 y 2008 casi no viajamos, salvo en 2005 en que fuimos invitados a Colombia por la Fundación Lazos, un grupo de ayuda mutua creado en Bogotá a partir de algunos padres que viajaran a Buenos Aires y allí conocieran a Renacer a través de un psiquiatra que en un momento colaboró en la formación de Renacer Buenos Aires.

Estuvimos cinco días en Bogotá, una bellísima ciudad, no sin inconvenientes. La ciudad está a dos mil ochocientos metros de altura sobre el nivel del mar. El día de la llegada a Gustavo lo afectó la altura, el Sorocho como le dicen, y terminó a la noche en un hospital con una crisis hipertensiva, de la cual afortunadamente se recuperó sin inconvenientes, salvo la pérdida de un día.

Los padres de Colombia nos atendieron magníficamente y tuvimos oportunidad de conversar con varios de ellos además de las dos charlas que dimos, una abierta a la comunidad y la segunda para los grupos. La gente en Colombia es muy amable y cordial y la ciudad llena de flores y jardines donde las orquídeas crecen salvajes, como yuyos.

Nuestro abordaje los sorprendió, dado que ellos trabajaban más con la elaboración del duelo, aunque no dejó de parecerles atractivo.

Luego de la visita hemos mantenido aislados contactos personales de manera que no conocemos cómo han continuado trabajando. Es indudable que al mensaje de Renacer al poco tiempo de iniciado se le agregan características propias de la idiosincrasia cultural de cada pueblo o nación, lo que contribuye a enriquecerlo, o en ocasiones reducirlo.

En el ínterin el grupo de Río Cuarto, así como todos los otros grupos seguían funcionando. A principios del 2005 habíamos tomado la decisión de mudarnos a Villa General Belgrano, una hermosa y tranquila villa enclavada entre las sierras grandes y las sierras chicas, en la provincia de Córdoba y planeábamos radicarnos allí durante 2006, por lo que nos reunimos con todos los padres del grupo nuestro para comunicarles esa decisión. Algunos ya la conocían mientras que para otros fue una sorpresa. Algunos pensaron que el grupo se disolvería pero sabíamos que eso no sucedería; todos los padres estaban perfectamente capacitados para seguir adelante. A esto había contribuido el hecho que hacía ya trece años que, aunque asistiéramos a las reuniones, ya no coordinábamos más.

Con el correr de los años vimos que nuestro alejamiento había sido positivo para el grupo; ausentes nosotros otros padres tomaron nuevas iniciativas, cambiaron el día de reunión del lunes por la noche al sábado por la tarde, lo que permitió que más padres se acercaran al grupo. Es evidente que a pesar de nuestros esfuerzos por no tener protagonismo, nuestra mera presencia en el grupo inhibía las iniciativas de algunos padres, más por respeto que por temor.

Desde principios de 2006 dejamos de participar y en noviembre de ese año nos radicamos definitivamente en las sierras, donde el día que llegamos fuimos recibidos por un temporal que dejo caer cien mm. de agua en un par de horas e inundó gran parte del pueblo, pero no fue un presagio.

Alicia Schneider. Gustavo Berti.

los dos juntos

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