LA AYUDA MUTUA


LA AYUDA MUTUA :
1) El proceso de ayuda-mutua no es posible sin la presencia del “otro”
Levinas, filósofo contemporáneo, lo expone bellamente: “No soy el otro; pero no puedo ser sin el otro.”

2) Durante los seis primeros años de actividad los grupos RENACER se autodenominaron “de autoayuda”.

A medida que pasó el tiempo los miembros comenzaron a darse cuenta que lo realmente valioso era el hecho de ayudar a otro ser sufriente, que en la medida en que se preocupaban más del dolor del otro, menos intenso era el propio y aprendieron, entonces, que ese “alivio” de su propio sufrir era el resultado de esa ayuda al otro, aun cuando inicialmente había sido la meta personal
De Frankl hemos aprendido que la felicidad no puede ser una meta sino el resultado de una tarea o una misión llevada a cabo adecuadamente, por lo tanto, “la autoayuda es el resultado de una tarea adecuadamente cumplida que consiste en la ayuda a un hermano que sufre, y en ese ayudar a otro nos ayudamos a nosotros mismos en un proceso de ayuda mutua”. Esa vuelta de tuerca existencial que va de recibir para después dar (tan frecuente en los objetivos de otros grupos de autoayuda) al “dar para recibir” de RENACER es consistente con la enseñanza de
Jesús y reafirma al hombre como un ser abierto al mundo y a los hombres, es decir, auto-trascendente. A partir de este entendimiento, los grupos han decidido cambiar su denominación de grupos de autoayuda a grupos de ayuda mutua.
3) Cuando los seres sufrientes descubren a esa tarea grupal como “Un encuentro existencial de seres sufrientes que confluyen en un objetivo común: trascender el sufrimiento”, descubren también al hombre, a sí mismos, como seres auto-trascendentes, libres para decidir su actitud frente al sufrimiento y responsables por esa decisión.

4) La decisión existencial de la ayuda mutua, conceptualizada en la frase: “El ser sufriente a quien amar se vuelve la tarea a cumplir, a través de los valores de actitud”, lleva al hombre a un cambio existencial de un ser
para sí mismo a un ser para otro, permite la reafirmación absoluta del tú, ayuda al ser sufriente a desplegar o explicar,casi sin darse cuenta, la auto-trascendencia propia de su existencia y facilita el salto por sobre la barrera de sus sentimientos, arrastrado por la necesidad existencial de ayudar al hermano que sufre.

5) La ayuda mutua es una obra de amor, no puede no serlo, y el amor es el verdadero encuentro entre personas relación en cuyo marco ambos integrantes del par “Yo-Tu” se reconocen en toda su humanidad y en la que no interviene ideología alguna.

6) RENACER es el encuentro de padres y madres, hermanas y hermanos, abuelas y abuelos que concurren a dar algo de sí mismos en homenaje a esos hijos; y si ese algo es el mismo amor que ha de perdurar pues, como dice El Cantar de los Cantares: “fuerte como la muerte es el amor”, entonces, habremos comenzado a recorrer el único camino que esta conmoción existencial nos permite, el camino final de humanización, el camino que ha de prepararnos para el encuentro con el gran misterio, con el eterno TU, que ha de ser, al mismo tiempo, el gran reencuentro con nuestros amados hijos.”

Alicai y Gustavo Berti.
11 de mayo de 1996.

san juan

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