EN RENACER SE VAN ENCENDIENDO LUCES QUE ILUMINAN LA NOCHE OSCURA DEL ALMA


Enrique Conde
Enrique Conde

Por Enrique Conde


“Después de haber perdido a Alejandro, llegué a Renacer con la oscuridad en mi alma y allí escuché palabras nuevas y observé, con cierta incredulidad y algo de esperanza, como hablaban las mamás y los papás del amor de sus hijos y del amor por sus hijos.

Por eso volví; mi madre, acompañándome, me alentó para que volviera.

Luego, como la lluvia mansa que fertiliza los campos fueron llegando a mi alma los conceptos que sustentan la esencia de Renacer, llenando de paz mi corazón.

Fue como encontrar un camino en la oscuridad.

Un camino en el cual se fueron encendiendo luces por cada pensamiento que incorporaba a mi vida.

Al aceptar que no podía cambiar lo que le había ocurrido a mi hijo, fue una luz que creció en intensidad cuando descubrí que era yo quien debía cambiar de actitud pues el verdadero destino no era lo que me había pasado, sino que es lo que yo podía hacer con lo que me había pasado.

Cuando comprendí que la responsabilidad era exclusivamente mía se encendieron otras luces que me permitieron verme otra persona, mejor que yo misma, no mejor que los demás, era otra persona.

Descubrí el amor incondicional, aquel que no necesita de la presencia del ser amado para seguir amándolo, descubrí que por encima del dolor que me produjo su separación física surge la esperanza del reencuentro.

Eran luces que se encendían iluminando mi camino.

Y se encendieron nuevas luces, que el amor sustituye al dolor, que el dolor no es para siempre, que no debemos hacer de nuestros hijos nuestros verdugos, que no todo termina cuando se va un hijo y entonces sentí en mí un poder transformador y ya no fui la misma, había cambiado interiormente, todo ocurría en mi interior como un despertar de la parte más espiritual y me sentí un verdadero ser humano, desconocido para mí hasta entonces.

Expresiones escuchadas de otros padres, que al principio parecían imposibles de lograr, paulatinamente, se convertían en luces en el camino, al captar que la partida de un hijo lleva consigo un mensaje de amor, que implica un salto de fe asumiendo que no todo termina cuando se va un hijo, que es inútil quedarse en el pasado fomentando la catarsis y el lamento continuo, aspirando a un objetivo, al parecer inalcanzable al principio, como es transformar el dolor en una dulce nostalgia

Sentí la necesidad de llevar al seno de la familia un destello de esa luz, como el faro que al señalar el camino de otros ilumina su propio camino y la paz interior que había perdido cuando tuvimos que despedir a Alejandro, inundó mi herido corazón .

Volví a mi comunidad cristiana llena de entusiasmo por dar sin esperar nada a cambio.

Hoy puedo afirmar que Renacer ha sido y es para mí un camino en el que se encienden luces que van disipado la oscuridad que había invadido mi alma al partir Alejandro.

Espero que cada padre que se acerque a Renacer pueda encontrar la paz interior, gracias a las luces que marcan el camino de esperanza que, generosamente, ofrece el mensaje de Renacer.

Estoy muy agradecida por haberme encontrado a mí misma.”

Relato de Lyliam, mamá de Alejandro, en Renacer Congreso de Montevideo Uruguay, agregado hoy en “Buceando en el aljibe”, como eiségesis del mensaje de Renacer. Una experiencia que demuestra lo que puede lograr este mensaje.


Enrique, Ana Doris y Ulises con el recuerdo más dulce que pueda existir para nuestra querida dulce Ana.

Viernes 27 de mayo de 2016

De Renacer Congreso – Montevideo, Uruguay

“Por la Esencia de Renacer”

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