¿Se puede acceder a la espiritualidad?


Enrique Conde
Enrique Conde

Dice Víctor Frankl, que el hombre pese a sus condicionamientos físicos y psicológicos, es antes que nada, un ser espiritual, capaz de levantarse por encima de dichos condicionamientos, en las alas indómitas del espíritu, de donde se concluye que es un atributo del ser humano.

Cuando se trata de definir la espiritualidad, se entra en terrenos complejos en los que a la intuición le faltan las palabras para definirla. Las lenguas occidentales poseen términos muy deficientes para describirla.

La definición que ha hecho el Dalai Lama parece adecuada para todas las creencias, sean o no religiosas.

Dijo el Dalai Lama: “La espiritualidad me parece algo relacionado con las cualidades del espíritu humano, como son el amor, la compasión, la paciencia, la tolerancia, el perdón, la contención, el sentido de la responsabilidad, el sentido de la armonía etc. que aportan la felicidad tanto a uno mismo como a los demás.

No existe razón alguna por la cual no deba el individuo desarrollarlas, incluso hasta su grado máximo, sin recurrir a ningún sistema de creencias religiosas o metafísicas.”

El filósofo francés Michel Foucault, citado por Gustavo Berti, llama espiritualidad a la búsqueda, a la práctica o experiencia, mediante las cuales el sujeto efectúa en sí mismo las transformaciones necesarias para tener acceso a la verdad.

Considera espiritualidad al conjunto de esa búsqueda, prácticas y experiencias que pueden ser, entre otras, las modificaciones de la existencia, lo que constituyen el precio a pagar por tener acceso a la verdad.

A quien se le cambia radicalmente la existencia, tras una conmoción existencial, se le otorga como posible compensación el acceso a la verdad.

Esto atañe a quienes perdemos hijos, prematuramente, porque nuestra existencia cambió en el mismo momento que murió nuestro hijo, en consecuencia, posibilita el acceso a la verdad.

Así lo afirma también Elisabeth Kubler Roos en “El gran salto hacia la luz”, “por más absurdo que pueda parecer, el hecho de perder un hijo puede provocar en los padres un verdadero despertar espiritual.” Que es lo que hemos experimentado en Renacer, que una modificación tan grande de nuestra existencia, puede ser la puerta de acceso a la espiritualidad.

La manera de acceder a la espiritualidad, como tarea de un grupo de ayuda mutua, nos coloca en el pensamiento filosófico y no en el psicológico, que es otra de las razones por las que es incorrecto fundamentar la tarea del grupo en el análisis psicológico de las emociones y sentimientos.

Foucault postula que para que se dé la espiritualidad en una persona es preciso que el sujeto se modifique, se transforme, se convierta, en cierta medida, en distinto de sí mismo, pues ésta sólo es dada al sujeto a un precio que pone en juego el ser mismo o sea que no puede haber verdad sin una transformación del sujeto.

Continúa Foucault, con lo que él llama efecto “de contragolpe” de la verdad sobre el sujeto, y aquí tenemos algo sumamente importante para nosotros los que permanecemos en grupos de ayuda mutua, pues, la verdad es lo que ilumina al sujeto, lo que le da bienaventuranza, lo que le da tranquilidad y paz interior.

Si el acceso a la vredad, a través de un cambio radical de la existencia, proporciona al individuo como recompensa el acceso a la iluminación, se hace necesario indagar sobre el significado de la iluminación en occidente, ¿qué significa para los integrantes de un grupo? y, a su vez, ¿qué significado tiene para la sociedad, la emergencia de individuos que han alcanzado dicha condición?

El significado de la iluminación fue planteado por un periódico en Berlín a sus lectores en noviembre de 1784 y el que contestó a esa inquietud es nada menos que Emmanuel Kant, quien el 30 del mismo mes comienza una carta diciendo que “iluminación es la liberación del hombre del tutelaje en que ha incurrido” y define al tutelaje como la incapacidad del hombre para hacer uso de la razón sin la orientación de otro y si se da esa liberación, la iluminación es una consecuencia natural.

Si no somos capaces de ver a Renacer, con estos ojos, jamás seremos capaces de comprender la razón por la que muchos integrantes permanecen por años en un grupo, precisamente porque han accedido a la verdad y con ella a la liberación, la iluminación y la paz interior.

Estar en la verdad equivale a estar lúcido, consciente, despierto, alerta ante un mundo que se ha vuelto transparente, sin velos que lo distorsionen.

En esencia, la muerte de un hijo produce una situación límite, produce un cambio de existencia, es una puerta de acceso a la espiritualidad y tiene como contrapartida la paz interior y el cese de todas las tormentas de las emociones.

A través de un cambio existencial el hombre, si lo desea, si es corajudo, si continúa en este viaje, puede tener acceso a la dimensión espiritual y, como resultado, llegar a la verdad, a la libertad, y a darnos cuenta que no somos seres humanos viviendo una experiencia espiritual, sino que somos seres espirituales viviendo una experiencia humana, como sostiene Brian Weiss.

Entonces, para los, padres que hemos perdido hijos, ellos son como estrellas fugaces, que vinieron para transformarnos siendo el mensaje de Renacer, el camino para la búsqueda de la razón de ser en el mundo.

Viernes 29 de julio de 2016


Eiségesis del mensaje de Renacer por Enrique, Ana Doris y Ulises con el recuerdo más dulce que pueda existir para nuestra querida dulce Ana.

De Renacer Congreso – Montevideo, Uruguay

“Por la Esencia de Renacer”

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