Muchas veces las cosas suceden de una forma que no nos podemos explicar.


Alicia Schneider.

Encuentro Buenos Aires 2011
Avellaneda, Buenos Aires, Argentina
14 de mayo de 2011

Muchas veces las cosas suceden de una forma que no nos podemos explicar.

Más tarde podrán ver en un compilado de nuestras reuniones, que trajimos para mostrarles que nosotros, realmente, aplicamos esto que les decimos y ver como desde las primeras reuniones podemos extraer de los papás que recién llegan, lo mejor.

Podrán ver a un papá que llegó a nuestras reuniones, invitado por otro papá que está acá, que hacía 30 años que había perdido a su hijo. Él mismo lo había llevado por delante con su auto, pues no lo vio por la tierra que había en el camino, el chiquito iba adelante en una bicicleta y el niño muere. Ahora díganme, 30 años y viene el papá a una reunión.

¿Qué vamos a hacer?

¿A elaborar culpas, bla… bla… bla…?

¿Qué hicimos con ese papá?

A ese papá se le abrazó, como recién nos abrazamos aquí. Y cuando se lo abrazó, ese papá se puso a llorar porque no podía creer que él fuera digno de un abrazo. Él se veía a sí mismo como un ser que ya no valía nada, porque había sido capaz de matar a su hijo. Lo abrazamos haciéndole saber que, en realidad, esa fue la forma en que su hijo debía partir, aunque para nosotros sea un misterio. Porque hay cosas, papás, que son un misterio y lo seguirán siendo quizás hasta que llegue el momento de reencontrarnos o hasta que en un momento de iluminación, algo nos lo haga intuir. Pero debemos saber que las cosas suceden cuando suceden ni antes ni después.

 Esto lo hemos aprendido al haber hablado con tantos papás y haber también organizado y asistido a tantos encuentros y tantas jornadas de capacitación, a lo largo de 23 años de trabajo. Así fue, a ese papá se lo abrazó y se le hizo saber que se le amaba por el sólo hecho de haber sufrido tanto y por tantos años.

A la reunión siguiente, ese papá nos regaló una canción que hacía mucho tiempo, desde que su hijo Nelson había partido, que él no tocaba con su armónica. Luego lo van a ver en el compilado de la reunión que hemos preparado para la tarde.

En realidad, no se le dijo demasiado, se le hizo saber que era digno del amor de todos, se le hizo saber que él no era culpable, ya que jamás esa fue su intención y que, a veces, las cosas suceden de una manera que no nos podemos explicar y es así.

Un pensamiento en “Muchas veces las cosas suceden de una forma que no nos podemos explicar.”

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