Taller sobre Esencia y Fundamentos de Renacer


    Hoy publicamos las transcripciones realizadas por Enrique Conde* -Grupo Renacer Congreso, Montevideo, Uruguay- del Taller sobre Esdencia de Renacer realizado en el encuentro Montevideo 2001.


Taller sobre Esencia y Fundamentos de Renacer
Encuentro, Montevideo 2001
Por Alicia y Gustavo Berti en Montevideo 2001
Transcripción por Enrique Conde.

El Sufrimiento es una condición existencial del hombre.

Gustavo: Empezamos por el principio, nosotros dijimos que el sufrimiento no es una enfermedad; eso es lo que dice Renacer.

Uno puede enfermar si no resuelve el sufrimiento, pero el sufrimiento no es una enfermedad, es una condición existencial humana, es algo que corresponde a la existencia humana.

Todos vamos a perder a nuestros abuelos, a nuestros padres, tíos, hermanos o hijos, eso de por sí, es sufrimiento y si no alcanzara con eso, ver a un chico por la calle descalzo y sin tener donde dormir, ver un bombardeo, o ver la gente en Biafra, eso tiene que ser motivo de sufrimiento, si no tenemos puesta una máscara demasiado poderosa.

El sufrimiento es una condición existencial del hombre.

El sufrimiento sólo puede ser dotado de sentido.

Ahora, ¿qué se puede hacer con el sufrimiento?

En muchos lugares hablan de elaborar, a nosotros el término elaborar, nos resulta particularmente inadecuado, Renacer dice: el sufrimiento sólo puede ser dotado o no, de sentido, lo cual significa que nosotros somos o no somos capaces de encontrar un sentido al sufrimiento.

¿Qué pasa con las emociones y los sentimientos?

Siempre dijimos, al principio y lo dijimos esta mañana, que Renacer tiene que trabajar con lo universal, por eso nos juntamos todos, independientemente, de la edad de los chicos que han partido y de la causa de su partida.

Esto es muy importante.

En los comienzos de Renacer se propuso por otros grupos, que se formaran grupos por afinidades, es decir, un Renacer de papás jóvenes, un Renacer de papás de hijos muertos por accidente, un Renacer de papás de hijos muertos por conductores alcoholizados, y nosotros dijimos que no.

¿Alguien quiere arriesgar por qué, dijimos que no?

Gustavo: Este padre dice que el dolor es el mismo de un padre que el de otro.

Es muy cierto, si no tendríamos que tener un aparatito que se llame “dolorímetro” o “sufrientímetro”, para medir el dolor de cada uno.

Eduardo dice que estamos en el grupo para unirnos y comprendernos y que toda esa diferenciación lo que haría sería separarnos.

Lázaro dice que todos somos iguales, efectivamente.

A ver Enrique… ese es un buen punto, lo que Enrique dice es que cuando se nuclean los padres por afinidades de partidas, esos grupos se transforman, rápidamente, en grupos de víctimas.

Es muy cierto, y la característica de la víctima, es que transfiere la responsabilidad a un tercero y se vuelven grupos que trabajan “contra de”, hay grupos que trabajan en contra de los conductores alcoholizados, en contra de los accidentes de tránsito, en contra de las drogas, en contra del SIDA, etc., etc. Y no hay ningún ejemplo en la historia, de algo valioso que se haya hecho trabajando “en contra”, sino siempre a favor.

Renacer ha estado siempre a favor de la vida y a favor de la recuperación de los padres.

Alicia: esta mamá de Luján estaba diciendo que se agrega, a veces, al sufrimiento de la partida del hijo, el hecho de que el papá piensa que hay un culpable y trata de que la justicia haga justicia, entonces, se embarca en un viaje sin retorno, donde todas las energías son gastadas, y mal gastadas, en juicios que sabemos todos, muy rara vez llegan a buen término. En realidad nuestros hijos no son devueltos.

Nosotros siempre decimos que concentremos toda nuestra energía en recuperar nuestra vida plenamente y en vivirla con sentido. La justicia, si debe hacer su trabajo, lo hará por su cuenta.

Chiquita de Mendoza: Nosotros hemos tenido casos de papás a cuyos hijos los han matado y todavía no encuentran el culpable, otros que han sido atropellados. Ellos van al grupo Renacer y cuando nosotros les explicamos que la acción nuestra es desde la partida de nuestros hijos en adelante, ellos han buscado otros grupos, tales como los de contra de evitar accidentes, pero todavía no pueden volver al grupo porque están en eso, están dando vueltas y vueltas en esos grupos. Nosotros los invitamos cuando hay eventos, pues los consideramos papás dolientes, van a los eventos pero no van a las reuniones.

Gustavo: Muy bien, vamos a seguir con los aspectos esenciales que tienen que ver con una visión de Renacer más como un grupo existencial que como un grupo de ayuda mutua, pues estamos manejando temas existenciales.

Renacer no tiene preámbulo.

Por ejemplo, nosotros no tenemos preámbulo. ¿Por qué?

No tenemos preámbulo, porque no podemos preambulizar la vida o la muerte, no podemos ponerle un nombre a los dos misterios más grandes que existen, pertinentes al ser humano.

¿Cómo podemos decir “nosotros los integrantes de Renacer nos juntamos para…”, el preámbulo no tiene razón de ser.

¿Qué sucede cuando nosotros damos forma a algo?

Cuando damos forma a algo, perdemos enseguida todas las infinitas posibilidades que ese algo tenía de ser más. Ya le dimos forma.

Cuando tomamos un plástico, y hacemos de él una silla, ya no puede ser otra cosa más que una silla.

Entonces, Renacer perdería todas las infinitas posibilidades de que cada uno de nosotros le agreguemos un plus, que es la experiencia cultural de sufrimiento dotado de sentido. Eso es un plus inagotable, inacabable que nunca va a terminar, por lo tanto, no lo podemos preambulizar.

¿Están de acuerdo? ¿Ustedes entienden? ¿Están de acuerdo con la ausencia de preámbulo?

Enrique: En la falta de preámbulo va implícita la libertad, que quizás sea una de las cosas esenciales de esa verdad que tú anunciabas esta mañana; no existe verdad si no existe libertad y todo lo que es de esencia y todo lo que es amor está unido a la libertad.

En ese sentido, a veces, se trata de inculcar normas, se trata de inculcar determinados pensamientos, cuando en realidad lo más importante de todo es esa libertad que tiene el padre de tomar su camino en homenaje al hijo en lo que él entienda que tiene que hacer como homenaje.

A veces se dice vamos a eliminar los suicidios, vamos a eliminar los accidentes de tránsito, vamos a eliminar la mala praxis, cuando, en realidad, los suicidios, la mala praxis y los accidentes se van a eliminar con la toma de conciencia general de la humanidad, en consecuencia, no podemos tomar nosotros en Renacer, eso como ejercicio y como objetivo.

Lo cual no quiere decir que el día que se hace el “Día sin accidentes en el país” no esté presente Renacer, por el contrario, la solidaridad, es una consecuencia de los objetivos cumplidos; tenemos que estar, el día que se haga un movimiento a favor de eliminar todas estas cosas, que se esté está bien, pero no hay que elevarlo al rango de objetivo de Renacer.

A veces se confunde y se elevan al rango de objetivos, cosas que son el subproducto de haber entendido el mensaje de Renacer e incorporarlo como forma de vida, es decir, de vivir de acuerdo al mensaje de Renacer, ser fieles al mensaje de Renacer.

Gustavo: Está bien, muy atinado Enrique, porque, número uno, Renacer no tiene preámbulos.

Los únicos objetivos de Renacer.

Gustavo: ¿Cuáles son los objetivos de Renacer?

Alicia: Los objetivos de Renacer son claros:

Enfrentar el dolor, aprender de él, darle un sentido y en ese proceso, encontrarle un significado a la vida.

Esos son los únicos objetivos; alcanzar la paz y la serenidad, elaborar el odio y la ira, etcétera, etcétera,

todos esos no son objetivos de Renacer, digamos, eso es parte quizás de la metodología de algunos grupos al funcionar, pero no es, ciertamente, el objetivo no constituyen los objetivos de Renacer.

Los objetivos, claramente, son éstos: enfrentar el dolor, aprender de él, darle un sentido y en ese proceso, encontrar un nuevo significado a la vida.

Todos sabemos que la vida cambió; cambió para siempre. Vamos a rescatar del pasado cosas positivas y todo lo que nos sirva para enfrentarnos a este presente y construir un presente pleno y proyectarnos a un futuro pleno.

Esos son los únicos objetivos.

El mensaje de amor de nuestros hijos es dar, no recibir.

Gustavo: Yo les voy a leer algo que es un preámbulo y una proposición que circula de otros grupos Renacer, no con sentido peyorativo, ni mucho menos, sino con el sentido de comparar, porque, a veces, de las comparaciones, sacamos conclusiones valiosas.

Comienza diciendo que Renacer es un grupo de “autoayuda y de ayuda mutua”, en realidad lo que nosotros hacemos no es autoayuda, es ayuda mutua, aunque pareciera que son cuestiones semánticas, en el fondo no lo son, ya vamos a ver eso también.

Sigue diciendo que lo único necesario para participar en el grupo es “querer recibir y dar ayuda”, pero si nosotros pensamos que esto es un mensaje que nosotros llevamos en nombre de nuestros hijos, y que ese mensaje es la verdad y que esa verdad es el amor, no vamos a ir a recibir, vamos a ir a dar.

Y eso es una vuelta de tuerca existencial de tremenda importancia, yo me voy a referir a Cristo como persona, no en el sentido religioso, sino en el sentido de persona que existió y que dejó un mensaje.

El mensaje de Cristo es dar, no es recibir y el mensaje de amor de nuestros hijos no es recibir, es dar.

Ahora, ¿qué sucede? Que mientras más rápido los padres entiendan esto más rápido van a poder acomodar su situación existencial porque, como decíamos esta mañana, eso nos pone a nosotros en un compromiso: ¿qué voy a dar a Renacer?

Fíjense ustedes, y vamos a seguir leyendo: “nos proponemos acompañarnos para lograr que al compartir nuestro dolor se vaya diluyendo”.

Nosotros hablamos no de compartir dolor, sino de trabajar juntos, no para no sufrir, sino para encontrar sentido al sufrimiento que nos toca vivir.

Presten atención a esta lectura del preámbulo que les mencioné: “Elaborar los miedos, la autocompasión, la ira, resentimiento, las culpas, la angustia y todos aquellos sentimientos que nos están dañando.”

Esto no es Renacer.

Esto es una sicoterapia de grupo, pero nosotros no somos sicoterapeutas.

Yo les voy a preguntar a ustedes que tienen la experiencia en los grupos, si ustedes algún día se sientan y les toca coordinar una reunión y le preguntan a un papá ¿cómo te sientes? ¿qué les va a contestar él?

No puedo utilizar la palabra que quiero… es una mala palabra… pero me siento como la…

Claro… entonces, ¿a dónde pusimos el nivel de Renacer?

Ahí abajo, bien en el fondo, de donde no podremos salir nunca; entonces, se les va a venir abajo el grupo, la persona que vuelva a hablar se va a sentir mal porque es contagioso, ¡ni piensen que sucede cuando le preguntan a un papá que está transitando su nivel bajo, después del día del padre, o después del cumpleaños del hijo! ¿cómo pasaste este fin de semana?

Van a tener una catarata de catarsis, que van a salir todos llorando.

Y ¿eso por qué?, porque han puesto el nivel de Renacer demasiado bajo. Porque no se ha comprendido que a Renacer vamos a dar, no vamos a recibir. Y que el hecho de dar, nos pone en una situación existencial de responsabilidad.

Yo tengo que decidir qué doy, lo cual nos lleva al próximo paso.

Es nuestra la responsabilidad de decidir que hacemos con lo que nos ha pasado.

Una cosa es lo que a mí me ha pasado y otra cosa es lo que yo decido hacer con eso que me ha pasado, que no es lo mismo.

No es lo mismo bajo ningún concepto. Nicolás partió antes de lo que yo quería, pero si yo me muriera en vida, yo no podía decir, yo me morí porque Nicolás se murió, ¡me he muerto porque he elegido morirme, después que Nicolás partió!, que es muy distinto, pero también puedo decir, he vivido porque he elegido vivir.

Es mi responsabilidad, es responsabilidad de todos ustedes.

Ustedes ven como vamos pasando de la parte de las emociones a la parte existencial.

¿Es entendible esto? ¿Ustedes están de acuerdo con esto? ¿Ustedes creen que es necesario trabajar en los grupos con la culpa, con la ira, con la autocompasión? No. Eso es parte de la esencia de Renacer.

Enrique: ¿Qué le decimos a un padre que en una reunión nos dice: “he escuchado dentro del mensaje de Renacer, como dice Víctor Frankl, que la partida de nuestro hijo es un hecho que no podemos cambiar, y que, frente a eso que no podemos cambiar, debemos cambiar nuestra actitud”, y ese padre agrega, “yo lo entiendo con la cabeza, pero no lo entiendo con el corazón”. ¿Qué tenemos que hacer?

Alicia: Sin duda, que hay un tiempo de sufrir. El mensaje que estamos trasmitiendo, de elevar al papá desde el primer momento lo más alto posible, en el horizonte de sus valores y de sus posibilidades en el horizonte de su vida, necesariamente, no todos los papás lo van a tomar la primera vez, algunos van a necesitar más veces.

Siempre tenemos que decirles que hay un tiempo de sufrir, pero aún sufriendo, sabemos que podemos sufrir miserablemente o sufrir con dignidad.

Esa es una elección que puedo hacer yo hoy, cuando acabo de enterrar a mi hijo: sufrir con dignidad o sufrir miserablemente.

Nosotros lo que hacemos, realmente, es despertar la fuerza indómita del espíritu de cada papá cuando entra a Renacer.

Yo recuerdo una vez, una mamá que estaba llorando y nosotros estábamos dando una charla, me acerqué a ella y comencé a hablarle de una manera graciosa y logré que se sonriera y empezó a sonreírse y me dijo: Gracias.

Y otra mamá me dice: no puedes obligar a los padres a que se sonrían, ni a que se rían, cada uno tiene su tiempo.

No, no es así, realmente, la sonrisa está a flor de labios y del espíritu, nosotros tenemos, simplemente, que tratar de arrancarla, de hacerla aflorar, ahí está la fuerza indómita del espíritu.

Entonces, aunque haya papás que digan: “yo lo entiendo con la cabeza, pero no lo entiendo con el corazón”, está bien, ya vas a poder, pero tienes que saber que ésta es una posibilidad que te espera y quizás muy pronto. Sin duda, que no podemos pretender que de la primera vez lo vea, pero hay muchos papás que lo pueden ver desde la primera vez.

Pero igual deben saber que ese es un horizonte de posibilidades que lo espera, está ahí, eso es lo que Renacer reclama de cada papá.

¿Quién es más importante yo o el otro?

Gustavo: Ahora, yo les voy a preguntar a ustedes lo siguiente: ¿qué es aquello que es, absolutamente, indispensable en un grupo de ayuda mutua? Sin lo cual no puede existir un grupo.

El otro.

La presencia del otro. ¿De qué me sirve a mí ir a un grupo si frente a mí no hay nadie?

Entonces, ¿quién es más importante? ¿yo o el otro?, porque si lo más importante soy yo, me siento frente a un espejo, pero cuando voy al grupo, intuitivamente, en mi dimensión espiritual, voy porque sé que necesito del

otro.

Sisí: Para mí los dos son indispensables.

Gustavo: Los dos nos hacemos indispensables.

Sisí: Nos hacemos indispensables los dos, yo en un poema dije que lo único que nos unía en ese grupo era que llevábamos la credencial del dolor y un compañero, muy atinadamente, Enrique, me dijo que con el tiempo iba a cambiar la credencial del dolor, por la credencial del amor, lo que quise decir es que cuando llegué al grupo, llegué con la credencial del dolor, porque todo el que llega a Renacer, llega doliente. Pero aquí se va a transformar en la credencial del amor.

Gustavo: ¿Cómo es tu nombre mamá? Sisí.

Pero si tú no hubieses tenido delante de ti a alguien que te dijese, no, mamá, acá trabajamos con el amor,

¿cómo lo hubieses encontrado?

Alicia: Tu fuiste a buscar ese amor, fuiste a dar.

Esta mañana hablábamos del salto de fe, para que me reciba el papá, eso significa que cuando yo entro al grupo, estoy haciendo ese salto de fe y yo voy a dar. ¿Qué? Voy a dar de mi omnipotencia, yo voy a dar la oportunidad a otro de ayudarme, yo voy a dar de mi humildad, porque reconozco que tengo que empezar de nuevo, por eso es que siempre damos.

Sin dudas, que recibir, se recibe a manos llenas, pero cuando voy doy.

Doy el salto, porque alguien me dijo salta, yo te veo.

Gustavo: Hay un filósofo lituano, contemporáneo, fallecido, que dice: “No soy el otro, pero no puedo ser sin el otro”.

¿Por qué es esto importante en Renacer?

Yo les voy a decir por qué y para hacerlo les voy a leer un párrafo de una carta que nosotros escribimos a pedido de algunos papás en 1997.

Nadie puede decirnos tienes que hacer tal cosa, no pueden, eso es parte de la esencia de Renacer.

Debemos aprender a ser cautos y responsables en la manera de tomar las cosas referentes a la ayuda mutua. Recordar que nunca estamos solos en esta tarea, que hay siempre otras personas cuyas vidas han de ser tocadas por lo que nosotros hacemos en los grupos.

Muchas veces será necesario que sacrifiquemos ideas, pensamientos y hasta necesidades propias, precisamente, porque sabemos, o intuimos, que por la consecución de estos objetivos, alguien, en ese grupo, va a sufrir.

No vayamos a los grupos a imponer nuestras ideas, Renacer no puede ser nunca un campo de batalla, donde confrontan ideologías diferentes, sino un lugar de servicio, donde, en homenaje a nuestros hijos, nos dedicamos a ayudar a los que sufren.

Renacer es una obra de amor y toda obra de amor es una obra de Dios, para los que no son creyentes, es una obra de la vida, dejemos, entonces que nuestros corazones se abran y pueda entrar en ellos el amor por la vida y por los que sufren y así, de esa manera, sin imposición alguna, la vida misma o Dios, indicarán el camino que esta tarea debe seguir.”

Esto lo digo porque en los grupos, muchas veces, a pesar de todo lo que se dice, nos cuesta respetar a los demás, queremos imponer nuestras ideas; hoy dijimos cual es el mensaje que llevamos, el mensaje es el amor, y es la verdad, pero no les dijimos, hagan esto, esto otro y aquello, no, cada uno de ustedes deberá elegir cual es el mensaje de amor que usted lleva al mundo en homenaje a su hijo.

Yo sé cual es el mío, ustedes sabrán cual es el de ustedes.

Pero ningún grupo Renacer les va a decir a ustedes, ustedes tienen que hacer esto, ustedes tienen que hacer aquello o ir a esto o a tal otra cosa, no pueden, eso es parte de la esencia de Renacer.

La no imposición de valores.

La libertad no se puede escribir, no hay cosa más difícil para el ser humano que vivir en libertad, es mucho más fácil que alguien nos diga tenemos que hacer tal o cual cosa, porque, de esa manera, si nosotros no andamos bien, la responsabilidad es de quien nos dijo que tienen que hacer tal o cual cosa, pero nunca nuestra.

Cuando vivimos en libertad la responsabilidad es nuestra, de ninguna otra persona.

Nadie puede decirle a ustedes, lo que ustedes tienen que hacer como homenaje a su hijo, nadie puede, en momento alguno, decirles: ustedes tienen que hacer tal cosa, darles una orden o darles un comando, porque nadie

puede tener poder sobre otro papá que ha perdido un hijo.

Eso es inadmisible.

¿Cómo le vamos a dar poder, cómo va a poder tener poder, alguien sobre mí si al fin y al cabo, es mi hijo el que se ha muerto?

¿Se dan cuenta de la magnitud de eso?

El insistir tanto, el insistir tanto, el insistir tanto en la falta de jerarquías, en la falta de organizaciones, no es nada más que una manifestación, una demostración de la libertad que cada uno de ustedes debe tener y por la que deben luchar.

Jamás van a escuchar ustedes que desde Río Cuarto le vamos a decir a alguien, esto es lo que ustedes tienen que hacer.

Nosotros hemos mostrado un camino.

Alicia: Y lo seguiremos mostrando cada vez que nos llamen para hacerlo.

Gustavo: El que quiera tomarlo lo toma y el que no quiera tomarlo no lo toma, pero en ese camino mostramos las cosas, mostramos como son, mostramos la realidad, ese es para mí uno de los puntos más importantes de Renacer.

Estamos hablando de la esencia y de los fundamentos antropológicos de Renacer, yo no estoy diciendo que cuando un papá venga haya que decirle, no, tú no puedes recibir. Hablo de los fundamentos. Todos sabemos muy bien que si yo pongo el horizonte a la altura de mis ojos, voy a terminar mirando a la altura de mis zapatos, pero si pongo el horizonte a la altura del cielo, cada uno va a encontrar su nivel y se va a acomodar en el nivel que le sirva de Renacer.

Renacer es una estructura viviente, es una estructura abierta, que se adecua a las necesidades de cada uno de los padres.

Hoy debemos consensuar bases que sirvan para acá a cincuenta años, cuando nosotros no estemos.

Alicia: Dentro de la esencia y fundamentos de Renacer, el respeto por el otro significa: no imponer valores que es uno de los fundamentos de Renacer.

No imponemos valores, eso sí, tampoco los imponemos en las reuniones.

Enrique: El tema de no imponer valores, creo que está muy relacionado con el hecho que venimos de un mundo donde se hace el culto al liderazgo, en consecuencia, como decía recién Gustavo, es muy fácil y muy cómodo delegar en otro que piense por uno y eso sucede, a veces, en los grupos donde se asumen liderazgos, se generan imposiciones, sobre todo, sobre los padres nuevos y termina eso en que el padre nuevo no se siente con esa libertad que el mensaje y los fundamentos de Renacer exige para que cada padre encuentre la luz, pues no la va a encontrar a través de lo que otro hace, sino que cada uno la tiene que encontrar a través de lo que uno, íntimamente, encuentra dentro de sí, ese despertar espiritual, esa fuerza indómita del espíritu de la cual nos hablaba recién Alicia, que nace de adentro del corazón de cada uno, sin absolutamente ninguna imposición.

Todos los grupos están amenazados por eso que viene de afuera, del amor al liderazgo, de pensar que una persona es a quien hay que seguir, cuando a quien tenemos que seguir es al mensaje y ser fieles a ese mensaje, como tú decías esta mañana.

Alicia: Verdad que sí, seguir al mensaje y no a los mensajeros.

El grupo se debe siempre a los papás nuevos.

Gustavo: El grupo se debe, como grupo, siempre a los papás nuevos. Esa es la tarea fundamental, Víctor Frankl dice en su libro “En busca de Sentido”: “Debemos ser capaces de enseñarles a los seres sufrientes que lo que importa no es lo que ellos esperan de la vida, sino lo que la vida todavía espera de ellos.”

Lo que importa, no es lo que nosotros esperamos de la vida, sino lo que la vida, todavía espera de nosotros, porque todavía estamos vivos y siempre espera algo.

Esto tiene que ver con la dedicación de Renacer a los papás nuevos. Es muy común escuchar, y ustedes lo habrán escuchado, de papás que dicen: nosotros llevamos un tiempo acá, ahora queremos crecer, queremos que nos den material, que nos den literatura, que nos digan cómo crecer.

En la esencia de Renacer, su filosofía dice dos cosas: no tiene importancia cuantas veces hayamos escuchado lo mismo de una persona, si cada vez que lo escuchamos, nosotros ya no somos los mismos. Esto no es mérito nuestro, para aquellos que les guste la filosofía, es de Heráclito, dicho hace dos mil quinientos años, pero es verdad, nosotros hace trece años que estamos escuchando a papás nuevos, en todas las reuniones, y nunca nos cansamos, pues cada vez que lo escuchamos somos distintos.

Y para aquellos que no estén de acuerdo con esto, que es muy posible que no estén, les digo lo siguiente: no pregunten lo que Renacer puede hacer por ustedes, pregúntense lo que ustedes pueden hacer por Renacer.

Porque en algún momento Renacer hizo mucho por ustedes, ¿Qué hicieron ustedes por Renacer? ¿Qué hacemos cada uno de nosotros por Renacer?

Son preguntas que cada uno tiene que hacérselas, ese es el punto, Renacer se debe a los papás nuevos.

Yo les voy a dejar una interrogante muy linda de Elisabeth Lukas, que tiene que ver con este miedo que tienen las personas de dar, porque dar significa abrirse, significa dejar caer la máscara, dejar caer el ego, abrazar a otra persona y decirle yo te doy lo mío, entonces, dar da miedo y mucha gente todavía cree que la vida es una gran mamadera de donde se van a prender, porque recibir es lo mismo que chupar de la mamadera, yo entiendo eso, uno entiende que esto es difícil en este mundo occidental en que vivimos, pero la doctora Elisabeht Lukas, que es una discípula de Víctor Frankl, tiene una frase muy bonita en signos de pregunta que dice así: “¿Quién seca las lágrimas de aquellos que enjugan las lágrimas de los demás?” O ¿acaso yo voy a enjugar las lágrimas de otro y las mías nadie las va a enjugar? Y ¿si yo doy quien me da a mí? Si la persona que está al frente mío sólo puede recibir.

Eso lo dejo como una inquietud, pues es una frase muy bonita.

Compartir el amor, no el dolor.

El papá de Carolina: Le voy a preguntar a Alicia cuando un papá o una mamá me dice: “yo no comparto el dolor de mi hijo, con nadie, y no quiero saber de nada” ¿frente a ese papá, esa mamá que se encierra, que actitud podemos tomar?

Alicia: Esa pregunta es para el taller: Cual es la actitud frente al papá que se acerca por primera vez, pero no vamos a dejar sin contestar esta pregunta.

A Renacer no vamos a compartir el dolor, vamos a compartir el amor.

Nadie te pide que compartas tu dolor, es tu amor el que tienes que compartir.

El dolor lo compartimos con el vecino, con el tío, con todo el que viene y me dice:

¿cómo pasó?, ¿cómo fue?

Renacer debe ser un oasis de paz, yo tengo que encontrar paz en Renacer, tengo que encontrar el abrazo fraterno y tengo que encontrar el amor compartido y a partir de ese amor crecer.

Si hubiéramos nosotros basado nuestro mensaje en el dolor compartido, les aseguro que Renacer no pasaba de los primeros seis meses de vida.

Gustavo: Durante un tiempo dijimos dolor compartido es dolor diluido, pero también podríamos decir, amor compartido, es amor potenciado, eso es verdad, entonces, trabajemos siempre con lo más noble del ser humano y nunca nos vamos a equivocar, trabajemos con lo más bajo, con lo más triste del ser humano y nunca vamos a salir adelante.

Alicia: Todos tenemos nuestro aspecto fuerte, nuestro aspecto sano que es la dimensión espiritual, donde mora nuestra conciencia, desde el vamos y en medio del dolor, podemos ver, dar el salto de fe.

Gustavo: El mensaje de Renacer es tan simple, trabajemos siempre con lo mejor de nosotros, ¿qué es lo mejor? El amor, el amor es único, es la verdad. No es el amor de Alicia y el de Gustavo, o el amor de cada uno de ustedes, el amor es uno sólo, nosotros vivimos en el amor, el amor no nos pertenece, nosotros entramos en el amor, es de todos, es universal, trabajemos con eso que es lo mejor, es lo más noble, es lo común a todos.

Después de todo ¿qué es lo que hemos sentido por nuestros hijos? Amor.

Si yo quiero a una persona, la voy a respetar, si yo quiero a una persona la voy a ayudar, si yo quiero a una persona no la voy a mandar, si yo quiero a una persona no voy a tener poder sobre ella, si yo quiero a una persona no le voy a decir qué es lo que tiene que hacer.

¿Por qué complicamos tanto las cosas?

En los grupos tiene que haber personas que reflejen el amor vivido, las hay, seguro que las hay, ¿cómo las reconocen? Por los rostros.

Ustedes pongan al lado una persona que trabaja con las culpas, con la bronca, con la autocompasión y pongan al lado una persona que trabaja con el amor, y vean los rostros, el rostro es el espejo del alma, es la cara del espíritu abran los ojos y miren.

No importa lo que tú esperes de Renacer, lo que importa es lo que Renacer espera de ti.

Mamá de Chile: Yo soy de Chile, y yo te quería hacer una consulta respecto de un tema que a nosotros nos tiene bastante desvelados, tú decías que Renacer dentro del espíritu de Renacer, es apoyar a los padres recientes.

Nosotros estamos haciendo agua con los papás que llevan más tiempo. Si bien es cierto lo que tú dices de la actitud que nosotros tengamos respecto de escuchar las mismas cosas, a nosotros no nos ha funcionado.

Nosotros hemos tenido mucho éxito en los papás recientes, pero aquellos padres que llevan más de siete u ocho años, y que sienten la necesidad de seguir yendo a Renacer, a quienes uno no les puede decir, mira oye tú ya no deberías venir a las reuniones, por lo menos no lo hemos hecho nunca, todo lo contrario, ellos nos ayudan mucho, pero nosotros hemos hecho frecuentes consultas a la gente y lo que se nos critica, es que ellos sienten que hay un estancamiento, debido a que, generalmente, en los grupos se oye al papá que está recién llegado y, por lo tanto, muchas veces se van conteniendo toda la carga con la cual ellos llegaron.

Ellos consideran también que el único espacio, de compartir lo que les pasa es en Renacer, porque ya el resto de la sociedad, cuando tú llevas un tiempo, incluso cuando ya llevas seis meses, te dicen, bueno, pero si ya han pasado seis meses… entonces, es muy difícil que esos padres puedan hablar en otro espacio, esa es mi pregunta, un poco larga, pero, realmente, estamos bien desesperados.

Alicia: Hay otro aspecto y es el de los papás más veteranos que dicen, pero esto está estancado y no estamos creciendo, que es de lo que se quejan algunos papás que ya hace tiempo que están en el grupo y que piensan que, a través de Renacer, deben seguir creciendo, ¿hacia donde? Ellos mismos no lo saben.

Gustavo: Cuando un papá hace esa pregunta nosotros le tenemos que decir: no importa lo que vos esperes de Renacer, lo que importa es lo que Renacer espera de vos.

Segundo, no importa que escuches lo mismo mil veces, vos no sos la misma persona cada vez que lo escuchas.

Y tercero: nosotros decimos vamos a dar, en homenaje a nuestros hijos: amor; esa es la tarea nuestra, siempre estar ahí para ayudar a otro papá que venga, así tengamos que empezar una y mil veces.

Esa es la tarea, ese es el mensaje de Renacer.

Renacer no es un grupo de reflexión.

Renacer no es un grupo de reflexión, a donde vamos a leer distintos materiales y a reflexionar, Renacer tampoco es una sicoterapia grupal.

Renacer es un grupo existencial de ayuda mutua para padres que pierden hijos.

Yo digo, si todo mi dolor ha servido para que una persona sufra menos, entonces, mi vida no habrá pasado en vano, eso es Renacer, es ir ahí a ayudar a una persona.

Alicia: Proporcional a lo que doy es mi crecimiento. Si un día yo digo, bueno, ya está, ya di suficiente, ya escuché suficiente a los papás nuevos, bueno basta, yo ya estoy para otra cosa, entonces yo ahí dejé de crecer, o, sin duda, no crecí nunca.

Además, un consejo práctico, yo puedo ir a cuanto taller, conferencia, seminario, seguir estudiando y tantas cosas que puedo hacer, para ir capacitándome más y mejor, para luego brindar todo eso en las reuniones de Renacer que, a la vez, enriquecerán los conceptos vertidos, el vocabulario que se utilice, que puede ser infinitamente más rico, o más profundo, todo lo puedo brindar a las reuniones de Renacer.

Puedo llevar un trozo que me pareció fantástico, lo leo y todos lo charlamos, porque a lo mejor, viene justo en ese momento, pero Renacer no es un grupo de reflexión, para eso voy a otro lugar.

Renacer es el lugar donde voy a dar lo mejor de mí para encontrarme con lo mejor del otro.

Renacer es ese lugar donde voy a dar lo mejor de mí, para encontrarme con lo mejor del otro, yo me enriqueceré en la vida para volcarlo y brindarlo a Renacer, pero Renacer sigue siendo el lugar de encuentro de los padres y no el lugar de sólo reflexión.

Gustavo: ¿Saben cuál es la recompensa de eso?

Ustedes todos conocen a la Madre Teresa, ¿creen en la Madre Teresa como un modelo auténtico?

Dovstoieski decía en el crimen está el castigo y la Madre Teresa dice: en el amor está la recompensa.

Alicia: Es proporcional a lo que doy.

Gustavo: Hay cosas que no decimos porque después de tantos años de trabajo, ya están sobreentendidas, Renacer no es un “ghetto” ni debe serlo.

Lo que Renacer propone es ayudar a los papás a recuperarse, a encontrar y vivir en el amor, para que esos papás después puedan volver a una vida social plena, como seres útiles, no como seres vencidos, sino como personas útiles.

Si todos nosotros, si todas las personas que vamos a los grupos, nos quedásemos en los grupos, tendríamos que reunirnos en un estadio.

Julio: Yo creo que es importante lo que tú decías de ser libre. Nosotros en Moreno, no le entregamos un preámbulo a la gente, creo que el basamento de esto es la libertad y a partir del amor todo. Es muy cierto lo que se dice que cuando escuchamos a alguien nosotros no somos los mismos. Hay muchas cosas que podemos hacer a partir del amor a nuestros hijos, nuestro hijo es el motor de todo lo que hacemos.

Gustavo: Esta es la única manera de crecer, no hay otra manera de crecer.

Renacer es lo que es, no por nosotros, sino por lo que es el mensaje en sí, por eso es importante analizar el mensaje.

Para algunos pueden ser aspectos semánticos, para mí no lo son, son conceptuales; es muy importante porque lo que estamos hablando acá no es si ustedes van a recibir o van a dar, sino que estamos analizando el mensaje, eso es lo que analizamos.

Estamos conversando del mensaje, porque el mensaje es lo que va a seguir, eso lo tenemos que tener en cuenta, porque es importante.

El mensaje de Renacer es de dar; cuando uno es nuevo, va a recibir el mensaje que le están dando, pero, siempre, el mensaje que surge de Renacer es un mensaje de dar, ¿hacia quien? hacia el papá nuevo que llega a recibirlo, pero siempre el mensaje de Renacer es de dar, no es el de quien accede a Renacer que busca recibir un mensaje que le están dando, el que siempre será un mensaje de dar.

Alcohólicos Anónimos que fue el primer grupo de auto ayuda o de ayuda mutua del mundo moderno, y hablo del mundo moderno, porque la ayuda mutua existió siempre en el mundo, pero en el mundo moderno fue Alcohólicos Anónimos que tardó treinta y cuatro años en cubrir un país, que es Estados Unidos; Renacer en doce años ha cubierto dos continentes.

Estos crecimientos explosivos muchas veces se hacen dando saltos, en los cuales se pierde la esencia y después se muere todo, por eso es importante discutir la esencia, no estamos acá para hablar de cómo llegamos a Renacer, estamos acá para aprender cómo va a ser Renacer dentro de cincuenta años, ese debe ser el motivo de nuestro análisis.

Juan: Yo quería compartir con todos que el mes próximo, si la vida lo permite, se cumplirá un año que comenzamos en Barcelona con el grupo, entonces no tenemos la experiencia que la mayoría de aquí tiene, pero también es cierto que el despertar es un minuto aunque estudiemos toda la vida.

Yo quería decir algo con respecto al tema de dar y recibir, al menos como lo entiendo, pienso que cuando uno está presente, presente delante del papá nuevo, o en el grupo, pero no sólo presente, sino presente en el presente, no presente con las ideas viejas o las ideas de los ideales, sino simplemente que uno está, ahí desaparece el dar y recibir, al menos para mí. Hay una comunión con el que tengo enfrente, entonces ya se une todo, yo no estoy dando ni recibiendo, es una unión que hay, al menos así yo lo entiendo.

Alicia: Muy bueno ¿eh?

Gustavo: Gracias Juan. Lo que Juan ha dicho es el encuentro. El encuentro es la relación de un yo y un tú, no de un yo y un ello; es la relación de un yo y un tú, de persona a persona, sin máscaras, sin ideologías, de ser a ser, por eso estas reuniones se llaman encuentros y no se llaman congresos.

Ahora vamos a pasar al último punto porque se nos acaba el tiempo.

El último punto es: Renacer es una tarea con nuestros propios recursos, Renacer es el máximo de horizontalidad y abarcabilidad y no tenemos personería jurídica.

En Renacer no podemos tener jerarquías, somos todos iguales.

¿Esto es voluntarismo?, no, no es voluntarismo; todos nosotros sabemos como son las estructuras de poder, las estructuras de poder son verticales, las decisiones bajan desde arriba hacia abajo. No hay ninguna estructura de poder en que las decisiones vayan de abajo para arriba, ojalá fuese así porque sería un mundo mejor.

En la realidad el poder, ya sea el poder del patrón de una heladería, el poder del intendente de aquí, el poder del presidente de una institución civil, el poder se ejerce desde arriba para abajo.

Hay alguien que dice. “esto debe ser así” y otra persona que tiene que obedecer.

Nosotros hemos dicho que el mensaje de Renacer es un mensaje de nuestros hijos, que es un mensaje de verdad, que es un mensaje de amor, que es un mensaje de libertad y que somos todos iguales.

Cuando vivimos en la verdad no hay alguno que sea más verdadero que otro, eso sucede cuando vivimos en lo falso, hay algunos que son más falsos que otros, ¿o acaso no es así?

X” es falso, pero hay otro tres veces más falso, así lo decimos, así hablamos, pero cuando decimos Juan es verdadero, nunca decimos pero Pedro es dos veces más verdadero que Juan, entonces, si nosotros estamos en la verdad, y la verdad es igual y es única, no podemos tener jerarquías, somos todos iguales.

Yo estoy acá porque se murió Nicolás y cada uno de ustedes está acá porque se murió su hijo, o su hija, entonces para que alguno me diga: yo soy más que vos, su hijo tiene que haber sido más que el mío y eso yo no lo acepto.

No puede haber alguien que diga eso.

Desde el primer día dijimos que cuando un hijo muere, algo nuestro muere, pero no estamos indefensos, pues podemos elegir que muera nuestro ego o podemos elegir que muera nuestro ser.

Podemos elegir, dejar caer esta máscara que nos rodea, que nos separa de todos los demás, y fundirnos con otro que ha perdido un hijo en un gran abrazo y hemos dejado caer el ego, o podemos dejar que muera nuestro ser

y volvernos personas agrias, avinagradas, secas, sin valor para la vida y decir con ese hecho: mi hijo fue mi verdugo.

¿Qué es lo que ustedes quieren? ¿Qué quieren dejar caer? ¿El ser o el ego?

El ego tiene que caer, entonces, si yo ahora vengo y digo que en Renacer tenemos que dejar caer el ego, pero hagamos de Renacer una institución civil sin fines de lucro, y yo quiero ser el presidente, ¿qué ego dejé caer yo? O suponiendo que alguien diga: yo quiero ser presidente y que alguien diga, ¿por qué no yo, si a mí también se me murió un hijo?

¿Se dan cuenta? Pero no solamente eso, la creación de cargos lleva al reverdecer del ego o a una dictadura, pues en una estructura de poder cuyos cargos no se renuevan, es una tiranía, una dictadura. Entonces, en cualquier estructura que sea, se tienen que renovar los cargos y para renovar los cargos se tienen que presentar candidatos y donde hay candidatos uno tiene que decir yo quiero ser candidato porque yo soy mejor que el otro, entonces no hemos aprendido nada.

Nada, absolutamente nada, cero, estamos como antes, con una diferencia, capitalizamos la muerte de nuestro hijo para acceder a un poder, pero con otro agravante, hay alguien que nos va decir lo que tenemos que hacer, entonces ese alguien va a tener poder sobre mí y ¿yo voy a dejar que otra persona tenga poder sobre mí, por la muerte de mi hijo? Ni loco.

Alicia: Les quiero decir que hubo grupos, hubo gente que nos llamó por teléfono de diferentes lugares, a pedirnos permiso para ver si podían formar un grupo y ¡cómo nos van a pedir permiso¡ ¿Nosotros estamos autorizados para dar permiso para que alguien forme un grupo? ¡No! Allí donde los padres se reúnen para dar lo mejor de sí en homenaje a sus hijos y ayudar a otras personas, ahí estará Renacer.

Jamás podemos nosotros autorizar o no, la formación de un grupo, es más, decimos: ¿tienen deseos de formar un grupo? ¿hay papás interesados? Les enviamos todo el material, que vengan a nuestras reuniones si lo desean, si quieren los acompañamos y, con todo gusto, vamos en la medida que se pueda; fórmenlo; pero nos asombra que nos llamen para pedirnos permiso.

No a la Personería Jurídica.

Gustavo: Cuando nosotros iniciamos Renacer en Río Cuarto, hace doce años largos, pudimos haber hecho Personería Jurídica, de manera que todos los demás grupos que quisieran ser Renacer tendría que haber venido a pedir permiso a nosotros, pero, como dice Alicia, ¿cómo puede ser que para juntarse los papás para ayudarse mutuamente, por la pérdida de un hijo, tengan que pedir permiso a otra persona?

Alicia: Que pidan apoyo es otra cosa…

Gustavo: Que pidan apoyo, que pidan ayuda sí, pero que pidan permiso jamás.

Entonces, esas razones son las que nos llevan a nosotros a decir: NO A LA PERSONERÍA JURÍDICA.

No es una arbitrariedad de Berti, así nació Renacer, así se iniciaron todos ustedes.

Vinieron de Salta, de Paraguay, de Uruguay, de todos lados y les dimos el material; Río Cuarto acogió a todo el mundo, después cada uno fue e hicieron su Renacer. ¿Alguna vez recibieron una orden de Río Cuarto que les dijeran qué tenían que hacer?

¿Alguien aquí alguna vez recibió una carta o una orden diciendo tienen que hacer esto o tienen que hacer aquello otro? NUNCA. Y, sin embargo Renacer está en cinco países y en dos continentes.

¿Podemos funcionar sin recursos? Sí señor.

¿Podemos funcionar sin recursos? Sí señor, podemos funcionar sin Recursos.

La no tenencia de personería jurídica, evita dos cosas: primero, que alguien pueda ir a pedir dinero en nombre de Renacer, pero no irían a pedir dinero en nombre de Renacer, irían a pedir dinero, escudándose en el hecho que todos nosotros hemos perdido hijos, porque el que va a dar, no le va a dar porque esa persona tiene buena cara, va a dar porque hay muchos padres en el país que han perdido hijos, entonces va a dar plata porque nosotros hemos perdido hijos. ¿Les gusta eso?

Claro que no, ustedes discúlpenme, yo soy apasionado para muchas cosas, sobre todo para lo que sea de Renacer, pero ustedes ven que esto es un análisis y le vamos encontrando distintas aristas a este tema, y no hay ninguna positiva.

Yo conozco que Chile tiene personería jurídica, yo sé que ustedes lo tienen, a tal punto, que nosotros mandamos una nota a fin de año a todos los grupos, que están acá, y no la mandamos a Chile porque no quisimos introducir en ustedes el asunto este y los respetamos, pero el hecho que lo respetemos, no quiere decir que se comparta y la responsabilidad nuestra acá no es solamente para con un país que tiene personería jurídica, sino para con cuatro países que no la tienen. En ese sentido es lo que yo estoy hablando.

Supónganse ustedes, son posibilidades, pero esas posibilidades se pueden dar, que, de pronto, al tener personería jurídica se tengan subsidios y que los papás viajen con esos subsidios, ¿cuántos? ¿cuántos papás?

¿todos? ¿todos los papás viajan con esos subsidios? No. Entonces, ¿dónde está la horizontalidad? ¿dónde está el hecho de que el sufrimiento nos hermana y nos hace iguales? ¿dónde está eso que hemos aprendido que no existen diferencias de razas, de credo, grupos de nivel social, de nada, si tenemos que con subsidios viaja un porcentaje ínfimo?

Yo no sé si eso se da, pero conociéndonos a nosotros estoy seguro, que si tuviésemos personería jurídica, eso sucedería; yo no sé si sucede en otro país.

Estoy hablando en base a cuestiones hipotéticas, entonces, por todo eso, desde el primer día, Renacer ha dicho NO A LA PERSONERÍA JURÍDICA.

Tampoco Río Cuarto a los grupos que la tienen, les dijo no pueden tenerla.

Los grupos que tienen personería jurídica tienen sus propios riesgos y los

deberán asumir, tarde o temprano, los asumirán.

Nosotros hemos mostrado porqué a través del sufrimiento, a través de la verdad del sufrimiento, subiendo un pequeño escalón más, hasta llegar a la verdad del amor y trabajar desde la verdad del amor, que hay toda una

serie de cosas, que no deben ser, no porque las diga yo, sino porque son contrarias a la verdad.

Esa es la tarea nuestra de Renacer, mostrar aquello que es la verdad y aquellas cosas que se alejan de la verdad y decirles, y decirnos, y recordarnos, porque nosotros también tenemos que recordarnos todos los días que vivir en la verdad es más difícil, es mucho más difícil.

Está lleno de renuncias, está llena de sacrificios, está llena de protestas, está llena de críticas, está llena de soledad. La verdad está llena de soledad, cuando uno vive en la verdad está solo, es muy difícil…

Yo pregunto ¿qué es lo que pedirían nuestros hijos de nosotros?

¿Que hagamos lo más fácil, o que hagamos lo más difícil?

¡Qué hagamos lo más difícil!

En la esencia de Renacer la personería jurídica no está pero nunca hemos escrito a nadie diciendo está mal lo que hacen, el hecho de que se respete eso, no quiere decir que se comparta y la obligación nuestra no es para con un grupo en el país, sino para los ciento y tantos grupos en Argentina, para todos los grupos de Uruguay y para los grupos de España y para los grupos de Paraguay.

Respecto de Chile quiero leer un párrafo de la nota a la que hacíamos referencia antes, que se envió a los grupos en diciembre pasado y que muchos de ustedes en los grupos la tienen que haber recibido y que por las razones expuestas, no la mandamos a Chile; dice así:

Debemos hacer una salvedad que atañe a los hermanos de Renacer Chile, quienes comenzaron con la metodología de “Amigos Compasivos” antes de denominarse Renacer. En los grupos de “Amigos Compasivos” existe la personería jurídica y en la hermana República de Chile han seguido esos lineamientos desde el comienzo.

Se reconoce pues que Chile trabaja con personería jurídica desde hace mucho tiempo y así fue explicitado, de modo que no se borra con el codo lo que se escribe con la mano, pues reiteramos que el hecho de que lo respetemos no quiere decir que lo compartamos.

Estos son todos los temas que nosotros queríamos y que teníamos la obligación de tratar hoy, a riesgo de

todas las dificultades que esto pueda traer, de malos entendidos y controversias, pero hay que hacerlo; de vez en cuando, hay que hacerlo.

Alicia: Les cuento que nosotros estamos en nuestra casa… cada uno hace sus cosas… y en eso vienen llamadas, cartas, correos electrónicos, “queremos saber esto”, “por qué no nos envían esto”, “queremos una charla”, “queremos que vengan” y, bueno… si esa fue la responsabilidad que aceptamos en la vida frente a Nicolás, es la responsabilidad que mientras los padres lo sigan reclamando, mientras la vida lo siga reclamando, allí

estaremos.

Cuando la vida diga que basta, o los papás dejen de llamar, porque, bueno, ya es así, dejaremos de hacerlo,

y tendremos muchas otras cosas que hacer, sin duda también, la vida es así.

Pero, mientras tanto, estamos muy contentos de estar aquí, reunidos, juntos, mirarnos y conocernos.

Montevideo, 10 de febrero del 2001


  • Conde Enrique, "Tributo a Renacer en sus 23 años", Montevideo, 2011, Disponible en: 
    
    https://gruporenacer.files.wordpress.com/2011/12/tributo-a-renacer-en-sus-23-ac3b1os.pdf
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