Y el mundo sigue andando…


Enrique Conde
Enrique Conde

(Recordando una nota enviada el 20 de diciembre de 2009)

            Mientras el dolor golpea a nuestra puerta… se encienden las luces de las fiestas y el mundo sigue andando…

            En ese mundo están nuestros otros hijos, nuestros padres… abuelos que en silencio lloran a sus nietos, nuestros amigos, los amigos de nuestros hijos… también allí estamos nosotros mismos.

           Estamos cerrando puertas y ventanas… con el corazón herido, muerta toda esperanza.

           Un corazón por cuya herida abierta entran miles de encontradas emociones, donde habita la bronca, el rencor, el odio o los miedos…

           Puentes que se rompen y nuestra vida deambula silenciosa en la oscura noche del alma…

           Entonces, como en la naturaleza, donde nunca nadie ha podido impedir la llegada de la aurora, llega hasta nosotros un mensaje de esperanza  es el Mensaje de Renacer.

           Un mensaje que nos muestra que detrás de lo que las circunstancias parecen ser, no se agota todo lo que ellas son.

           Que el destino no es lo que nos pasa, que el destino es lo que cada uno de nosotros hacemos con aquello que nos pasa.

           No queremos hacer de nuestros hijos aquellos que vinieron a arruinar nuestras vidas.

           Nuestros hijos no sólo nos han dejado dolor, nuestro amor hacia ellos no se ha extinguido.

           Entonces, el amor a nuestros hijos desalojará a aquellas emociones negativas que pretenden gobernar nuestra vida.

           Paulatinamente, en nuestro corazón se encienden nuevas luces y empezamos a ver alrededor nuestro que no estamos solos, que hay una mano invisible que guía nuestros pasos y nuestros hijos se transforman en nuestros maestros.

           ¡Qué difícil es al principio!

           Pero la tarea es nuestra, pues desde el primer día, podemos elegir como hemos de sufrir, si dignamente o miserablemente.

          ¿Qué se merecen nuestros hijos? ¿Qué imagen estamos dando al mundo? ¿Que la muerte todo lo puede?

           No importa si no es en estas fiestas que levantemos, por primera vez, una copa en homenaje a nuestros hijos, pero si un día habremos de hacerlo, ¿Por qué demorar ese instante aunque el brillo de nuestros ojos se nuble por una lágrima?

           Quizá sea eso lo que ellos esperan de nosotros.

                                                    20 de diciembre de 2009, entonces Ulises, Ana y Enrique

           Hoy, 23 de diciembre de 2016, Ulises, Ana Doris y Enrique, con el recuerdo más dulce que pueda existir para nuestra querida dulce Ana.

De Renacer Congreso, Montevideo Uruguay

“Por la Esencia de Renacer”

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