RENACER: Presente, Pasado y Futuro – (1995)


Por Alicia y Gustavo Berti, Río Cuarto, Octubre de 1995.

 Hace ya 7 años, cuando iniciamos RENACER, primer Grupo de ayuda mutua para padres que han perdido hijos en Latinoamérica, lo hicimos con el firme convencimiento que el sufrimiento no era, ni lo será jamás, una enfermedad, sino una condición existencial, mejor dicho una experiencia existencial del ser humano.

Esto que parece ser una verdad de Perogrullo adquirió su verdadera dimensión al cotejar nuestra experiencia, ya pasado algún tiempo, con la de Grupos de autoayuda.

Se hizo patente que la mayoría de los Grupos existentes trabajan con enfermedades, fundamentalmente de tipo adictivo. También se hizo evidente, a través de nuestro trabajo, que en casos de sufrimiento, sin importar la severidad, el hombre no es su sufrimiento, que el ser humano es infinitamente más que su sufrimiento y que, precisamente, en ese ser más que… es donde se hallan los recursos para trascender esa conmoción existencial El siguiente párrafo del Libro “Una Vida Fascinante” de Elisabeth Lukas nos ayuda a comprender esto: “Todo lo que el ser humano “tiene” puede enfermar: cuerpo y alma.

El intelecto y el sentimiento pueden ser perturbados por la enfermedad. A pesar de esto, nunca puede enfermar lo que la persona “es”: la persona espiritual. Por definición algo espiritual se encuentra más allá de la vida y la muerte. Por supuesto la persona espiritual que un ser “es” necesita de un medio de expresión, que el ser humano “tiene” en forma de su organismo psicofísico, similar a como la música necesita del violín para ser escuchada. Cuando el violín tenga un desperfecto, “está enfermo”, nadie dirá que la música tiene desperfecto, “está enferma”; y cuando el violín se haya roto, “muerto”, de manera que nunca más pueda tener sonido, nadie dirá que la música se ha roto, “muerto”.

Jaspers introdujo el término “situación límite” para definir las crisis existenciales de una severidad y complejidad tal que producen verdaderas conmociones existenciales en el ser humano. Instancias de la existencia de aparición brusca, impensada, inesperadas… e inescapables. Situaciones que producen un sismo en la vida, que hacen, quizá por primera vez, al hombre darse cuenta que es un ser histórico, inmerso en el devenir de su propio ser. Y lo que es más importante aún, le hacen ver su pasado, que su historia ya realizada, no puede ser cambiada y por eso mismo lo confrontan, esta vez de manera ineludible, con su propia conciencia en un diálogo que no permite el escape de la responsabilidad existencial. Ante esa profunda señal de alerta implícita en la crisis el hombre despierta a su intuición, a ese “autoconocimiento ontológico prerreflexivo” (pre-saber intuitivo) del que nos habla Frankl, y conoce, sabe que la salida existencial está por delante suyo, en lo que aún queda por realizar de ese futuro en el que yacen las posibilidades aún no realizadas, se da cuenta que la única manera de eliminar la oscuridad es dejando entrar la luz.

A lo largo de este trabajo con seres sufrientes y Grupos de ayuda mutua, hemos tratado de trasmitir la idea de algo común a todos los Grupos: esto es, que todos tienen que ver con el sufrimiento humano, más allá de origen de ese sufrir y que, por lo tanto, deben estar orientados hacia el hallazgo de sentido de ese sufrimiento, que el objetivo común no debe ser no sufrir sino no sufrir en vano, que deben ayudar a sus integrantes, no a trabajar con los hechos del pasado que no pueden ser cambiados, sino abrirse a ese mundo en que esperan las posibilidades aún latentes en sus vidas, que deben ayudarlos a elegir correctamente entre todas las posibilidades, que deben encontrar las opciones con sentido, que deben emprender el camino, el único camino con sentido que esa conmoción existencial les plantea: el camino final de humanización.

Frente a esta opción nos encontramos con otras frecuentemente usadas en muchos Grupos de ayuda mutua. Algunos trabajan arduamente hacia el autoconocimiento, de lo que está mal en sus integrantes, priorizando el análisis de las emociones y sentimientos, y en ese proceso, se transforman en Grupos de desenmascaramiento en los que todos los fenómenos humanos son reducidos a fenómenos meramente psicológicos, o motivos o intereses secundarios.

Otro de los problemas es que esta orientación hacia la auto observación lleva con frecuencia a cuadros de egocentrismo (hiper reflexión) en los que se da vuelta continuamente en círculos sin salida sobre los problemas que aquejan a sus miembros, llevando a estados de lamento continuo.

Al respecto Elisabeth Lukas nos dice que son tres los peligros del lamentarse de más:

1 – Un sobredimensionar el motivo del lamento. El que es percibido en forma exagerada y atrae toda la concentración sobre sí mismo.

2 – El que se lamenta acrecienta su dolor y se siente cada vez peor: se ahoga en su pena.

3 – La familia y la sociedad no lo toleran y abandonan al ser sufriente.

¿Cuál es el primer paso en ese largo y difícil camino que los Grupos de ayuda mutua ofrecen?

¿Cómo hacer para sacar a los integrantes de estados de profunda concentración en sí mismo y preocuparse por el otro?

Se debe empezar por aprender nuevas maneras de comunicación que partan desde lo mejor de cada uno hacia lo mejor del otro, aprender en ese proceso a ver al otro como aquel para quien yo soy el otro. Y lo mejor de cada uno es ese amor que aún tenemos, por la vida, por Dios o por uno mismo, puesto que si los corazones estuviesen secos, sin nada de amor, nadie estaría en Grupo alguno. Elisabeth Lukas nos deja la convicción de que toda persona, aunque psíquicamente sea sumamente contrahecha y acorralada, “podrá salvar su alma por la entrega de un poco de amor”. Y el amor es humilde, es desapegado y es auto renuncia y estas tres características humanas han estado larvadas en la existencia humana.

Hemos llegado así a descubrir que la respuesta del hombre al sufrimiento yace en la trascendencia y se hace evidente una conclusión más: el sufrimiento no puede ser curado ni resulto ni elaborado, el sufrimiento sólo puede ser trascendido. Un año después de su inicio en Río Cuarto, existían dos Grupos RENACER y tenían y aún tienen dos lemas: uno, “A pesar de todo, sí a la vida”, y el otro, también de Víctor Frankl, “El hombre que se levanta por encima de su dolor, para ayudar a un hermano que sufre, trasciende como ser humano”. Este último lema analizado desde otro ángulo nos dice que es merced a su trascendencia que el hombre encuentra los recursos necesarios para levantarse por sobre su sufrimiento y que el encontrar sentido en el horizonte de su vida, hace posible saltar cualquier obstáculo que en ella se presente.

Nuestro trabajo en RENACER está profundamente influenciado por la obra de Víctor Frankl, psiquiatra vienés y filósofo creador de la Logoterapia y Análisis existencial. En su obra hemos encontrado los fundamentos antropológicos y filosóficos necesarios para llevar adelante esta tarea. Es necesario aclarar que por logoterapia se entiende un sistema filosófico antropológico que entiende al hombre como un ser consciente y responsable, viviendo en la tensión entre el ser y el deber ser y guiado por la permanente búsqueda de sentido a las preguntas que la vida le plantea. Este sistema presenta la particularidad de ser aplicable tanto como modelo terapéutico (psicoterapia) como por el hombre no enfermo que busca respuestas a sus interrogantes existenciales.

Es precisamente es este último sentido que nosotros hemos aplicado esta filosofía frankliana. Pero si bien ha sido la obra de Frankl la que nos dio los fundamentos teóricos, fue su vida la que nos dio un mensaje invalorable y nos sirvió de ejemplo: prisionero en cuatro campos de concentración nazi durante la segunda guerra mundial donde perdió a su esposa y un hijo por nacer, su madre, su padre y un hermano y, aúnasí, pudo decir “A pesar de todo sí a la vida”.

Durante estos años RENACER ha tenido un crecimiento geométrico y como en otros órdenes de la vida, al producirse un crecimiento tan explosivo, los Grupos en especial los más nuevos, quedan expuestos a múltiples peligros, algunos que acechan desde afuera y otros desde adentro. Los graves peligros que nos acechan desde adentro consisten en: la psicologización de los Grupos, la institucionalización y el personalismo.

La psicologización se produce al colocar demasiado énfasis en la elaboración de los sentimientos y las emociones y por el otro al trabajar demasiado, ya sea en charlas o conferencias con psiquiatras y psicólogos. Aquí debemos aprender de la presencia de estos profesionales cuando asisten a nuestros Grupos como padres, pues nos están diciendo, con esa sola presencia que ni la psiquiatría ni la psicología les ha servido a ellos para trascender su sufrimiento. A su vez la psicologización de los Grupos permite la aparición de profesionales que dicen trabajar con o como RENACER y cobrar por ese trabajo, convirtiéndose de esta manera en un peligro que acecha desde afuera. Otro grave peligro consiste en la anarquía, tanto en el modelo como en la metodología a la que una mal entendida autogestión ha de llevar indefectiblemente.

¿Quiere esto decir, entonces, que cada Grupo no puede tener autogestión?

De ninguna manera, esta idea es parte de RENACER. RENACER es un cauce por el que discurrirán, con libertad, sí, pero dentro de él, cuantos Grupos han comenzado y comienzan a trabajar después de Río Cuarto. El modelo propuesto por el Grupo fundador no puede ser visto como constrictivo o limitante. Hasta que apareció RENACER, la logoterapia había producido muy poco sobre la verdadera conmoción existencial que significa la muerte de un hijo.

El Grupo fundador pudo aportar nuevos elementos al modelo filosófico-antropomórfico de Víctor Frankl, como el mismo Frankl lo manifestara en una carta personal dirigida a nosotros el 10 de agosto de 1993 en la que nos solicitó el trabajo sobre RENACER para su inclusión en el Journal Des Viktor Frankl Institut, Volumen 2, Number 1, Spring 1994.

De ese árbol (modelo frankliano) crecieron nuevas ramas, pero como ramas que son no podrían existir sin un tronco y así debe ser con todos los Grupos RENACER, debemos ser todos ramas de un mismo árbol y generar desde el espacio de cada idiosincrasia geográfica y cultural, nuevos aportes capaces de enriquecer nuestro común origen, de la misma manera que Río Cuarto pudo enriquecer la logoterapia. Una manera de evitar todos estos problemas consiste en el conocimiento de la ESENCIA DE RENACER Por esencia entendemos aquello que hace de RENACER ser como es, es decir aquello sin lo cual un Grupo no sería RENACER: El Grupo se debe, por encima de todas las cosas, a los padres nuevos y a los que más sufren. Para hacerlo propone una tarea basada en la auto-trascendencia, el sacrificio y la auto renuncia.

El siguiente análisis sobre la trascendencia puede servir para un mejor entendimiento de su significado: El hombre como ser humano es trascendente (auto-trascendente) no puede no serlo. Esto quiere decir que está siempre orientado hacia algo o alguien que no es él mismo, hacia una tarea a cumplir, una misión que llevar a cabo, alguien a quien amar, es decir, hacia tareas o personas que están en el mundo, un mundo independiente de él mismo.

1.1 El ser humano puede ilusionarse y creer que no es auto-trascendente, hacer como si no lo fuese, negar su auto-trascendencia, hecho este que lo lleva a la desesperación o angustia existencial.
1.2 Cuando la trascendencia es ignorada, sistemáticamente, aparece la neurosis existencial, el hombre vive escapando del ser (Heidergger). Transita, sin darse cuenta, del ser-ahí al ser-así (Frankl).
1.3 La sociedad de consumo fomenta la renuncia (ignorada o no) a la trascendencia. El individuo desea tener cosas para sí mismo, lleva a un ser para sí mismo. La trascendencia implica un sacrificio, auto renuncia, renunciar a cosas por otra persona; lleva a un ser para otro.
1.4 El sufrimiento incorrectamente vivido impide la emergencia de la autotrascendencia, esto lleva a un ser egocéntrico, un ser para sí mismo. Produce hombres y mujeres excesivamente preocupados por sus emociones y sentimientos, en vez de estar orientados hacia el mundo en el que deben buscar (y encontrar) el sentido concreto de cada situación.
1.5 El sufrimiento correctamente vivido despierta la trascendencia dormida: “el hombre que se levanta por encima de su dolor, para ayudar a un hermano que sufre, trasciende como ser humano” (Frankl) Un nuevo modo del ser se hace presente: Ser para otro. Este transitar del ser para sí mismo a un ser para otro reúne al hombre con su trascendencia, permite el salto de la inmanencia a la trascendencia y lo hace a través de salir de sí mismo (derreflexión), que de esta manera se transforma en una escalera hacia la dimensión espiritual del hombre. Aquí vemos a un hombre orientado hacia el mundo, más aún, orientado a la búsqueda de sentido en ese mundo que lo rodea.
1.6 La auto-trascendencia florece con el despertar espiritual del hombre, cronológicamente hablando, durante la adolescencia, momento de la vida en que se toman misiones o tareas “con toda el alma”, época en la que todo se comparte con los compañeros de ruta.
1.7 El adolescente en soledad existencial no puede desplegar su autotrascendencia (se drogan, matan a otros y a sí mismos)
1.8 La trascendencia necesita de otro ser humano, del mundo o de Dios para poder desplegarse, es decir, que la trascendencia es siempre intencionalizada.
1.9 Los Grupos de ayuda mutua existenciales ofrecen a sus integrantes una manera simple y evidente de auto-trascendencia genuinamente: el dolor de un hermano que sufre y necesita ayuda.
1.10 En el acto existencial del encuentro de dos o más seres sufrientes podemos hacer el siguiente análisis desde el punto de vista de la auto-trascendencia:
A – Mi sufrimiento (el sufrimiento de mi yo), para mí = inmanencia.
B – Su sufrimiento (el sufrimiento de otro yo), para mí = trascendencia.
C – Su sufrimiento (el sufrimiento de otro yo), para él = inmanencia.
D – Nuestro sufrimiento, para ambos = trascendencia. Pero toda auto-trascendencia es, como hemos visto, intencionalizada y necesita, por tanto, de algo o de alguien para poder ser llevada a cabo.

Así pues podemos intencionalizar nuestro desprendimiento hacia una persona a quien amar, a una tarea que cumplir, o bien hacia algo no concreto, como sucede con los, valores de actitud que, si bien emanan del hombre, no están dirigidos a él mismo, sino a la vida, o a Dios o a nadie en particular. Al respecto Frankl suele decir que “al que se ayuda Dios lo ayuda y sin darse cuenta, ayuda a los demás”. Estos tres sentidos de nuestra intencionalidad auto-trascendente concluyen en uno solo, como quizá en ninguna otra ocasión en la vida, en los Grupos de ayuda mutua: el ser sufriente a quien amar se vuelve la tarea a cumplir a través de los valores de actitud.

Los puntos 9 y 10 son de capital importancia para la tarea de los Grupos, puesto que la presencia de los padres nuevos permite a los más antiguos ante los recientemente ingresados, desplegar su auto-trascendencia hacia ellos. La importancia de esto reside en el hecho existencial de producirse el olvido del dolor propio al preocuparnos por el dolor de los demás. Es por eso que RENACER Río Cuarto siempre ha considerado que el aporte invalorable que significa la presencia de nuevos padres en un Grupo debe ser compartido por todos los otros padres, puesto que ofrece una enorme oportunidad para desplegar su auto-trascendencia.

Esto nos ha llevado a trabajar con un solo Grupo, sin Grupo de bienvenida, no por razones arbitrarias, sino precisamente para que todos los padres puedan desplegar su auto-trascendencia al dedicarse a los padres que recién ingresan.

Para RENACER Río Cuarto, el “crecimiento interior”, tan buscado por tantos padres, consiste en la cada vez más cercana aproximación a la compasión vivida (no reflexionada).

Reproducido en la Revista RENACER Nro. 8

Este material forma parte del libro “Tributo a Renacer en su 23 aniversario” disponible para descarga en la sección Libros de este blog.


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3 pensamientos en “RENACER: Presente, Pasado y Futuro – (1995)”

    1. No hay impedimentos para que formen Grupos Renacer.

      Nosotros apoyamos y capacitamos a todos los grupos en formación que así lo desean.

      La organización a la que hace referencia es una fundación y trabaja con otros conceptos diferentes a Renacer.

      Me gusta

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