Ni tragedia ni enfermedad


    Este año Renacer cumple 29 años de labor, realizando una construcción sólida de conocimientos. Durante la década de 1990 se desarrollaron la bases que hoy compartimos en los grupos. Compartimos este trabajo presentado en 1998.

Por Gustavo Berti en Río Cuarto 1998

Antes de RENACER la pérdida de un hijo podía equipararse con dos cosas, con una tragedia o con una enfermedad y, habitualmente, se mezclaban las dos, lo que comenzaba como tragedia, terminaba como enfermedad, hasta que aparecen los Grupos de ayuda mutua para crisis existencial, de los cuales RENACER es pionero, las personas que sufrían de alguna u otra manera encontraban un camino directo hacia un siquiatra o hacia un psicólogo.

Y si ustedes se fijan no solamente sucedía eso, sino que las leyes vigentes en nuestro país, al menos, favorecían ese camino, porque una mamá tiene 45 días de licencia por maternidad antes de su parto y tiene 45 días después y si ese bebé fallece a los dos días del parto tiene 10 días por enfermedad o por muerte de un familiar, entonces ¿cómo hace una persona que no está en condiciones de volver a su trabajo? se ve forzada a buscar un certificado de enfermedad, no estoy en condiciones síquicas: estoy enferma.

Cualquier psicólogo, cualquier siquiatra, reconocía que esa persona no estaba en condiciones y certificaba la enfermedad síquica, entonces del sufrimiento o la tragedia de perder un hijo fue considerado una enfermedad y así pasó durante mucho tiempo.

* Detalle de cosas que pueden pasar después de la partida de un hijo

Consideremos la parte de la enfermedad, yo simplemente quiero demorarme un poquito y quiero mencionarles todas la cosas que una persona puede tener, las molestias para no llamarlas síntomas, molestias somáticas o corporales, las molestias síquicas que una persona puede tener a raíz de una conmoción existencial como es la pérdida de un hijo.

Molestias corporales: pérdida de apetito, pérdida de fuerza, apatía, disminución de iniciativa, disminución de deseo sexual, agitación, hiperactividad o enlentecimiento, problemas con el sueño, problemas con el peso, pérdida de peso o ganancia exagerada de peso, constipación, diarreas, palpitaciones, taquicardias.

¿Quién de nosotros no fue al médico después de haber perdido a un hijo, porque teníamos alguna de estas molestias? o ¿Quién no fue llevado por un familiar al médico? para que te revisen por ese dolor tan grande, que parece que tuviésemos un cierre relámpago en el pecho que si pudiéramos bajarlo algo saldría de adentro a hacia afuera. Nos parece que ese dolor fuera más de lo que podemos contener.

De las molestias del conocimiento: tenemos miedo a perder el control, miedo a volvernos locos, compulsiones, pérdida de identidad, nos miramos al espejo y no sabemos quiénes somos, todas esas cosas son cosas normales y las menciono para que todos aquellos que las tengan o que las hayan tenido, sepan que esto es absolutamente normal después de perder un hijo.

Sensación de pérdida de control, sensación de inseguridad, pérdida de claridad, pérdida de concentración, pensamientos obsesivos, dificultad para tomar decisiones.

En cuanto a las molestias síquicas: agresión, agitación, ansiedad, beligerancia, desilusión, inestabilidad emocional, sentimiento de que las cosas nos apabullan, sentimiento de que algo va a suceder sin saber exactamente qué, pero sentimiento de que algo va a suceder, sentimiento de frustración, de hiperactividad, de intolerancia, de irritabilidad, sobre excitación, agitaciones, rigidez, tensiones.

Entre las molestias subjetivas están: el abandono, de ambivalencia, de angustia, de ansiedad, de dependencia, de privación, de desesperación, sentimientos de miedo, de culpa de desesperanza, de inadecuación, de inseguridad, despreocupación por sí mismo, sentimiento de soledad, pesimismo, añoranza, tristeza, auto reproche, vergüenza, timidez, sentimiento de irrealidad, sentimiento de vulnerabilidad, sentimiento de preocupación, etc.

Y así podríamos seguir indefinidamente yendo a escalones emocionales cada vez más bajos de los cuales tal vez sería más difícil salir.

* Si hay una cosa que RENACER no puede ser es un Grupo de llorones

¿Quién cree, en última instancia, por elaborar sentimientos de tristeza, elaborar sentimientos de culpa, o elaborar sentimientos de auto reproche, de vergüenza, de timidez, y cualquiera de esos, podríamos llegar nosotros a encontrar sentido a lo que nos ha pasado?

Eso no es posible y esa metodología conduce al fracaso porque si hay una cosa que RENACER no puede ser es un Grupo de llorones.

* RENACER no es un Grupo de psicoterapia grupal gratis

Nosotros no somos centros de psicoterapia grupal gratis, nosotros somos un encuentro existencial de seres un encuentro de yo a tú, para que juntos podamos encontrar una nueva manera de trascender y encontrarle sentido a esto que nos pasa.

* Nosotros somos seres capaces de darle un significado al mundo en que vivimos

Antes de RENACER teníamos la enfermedad y teníamos la tragedia, con RENACER empiezan a parecer otras cosas, empezamos a ver a RENACER como generador de hechos y partimos, entonces, del análisis dentro de la base de que el hombre, de que nosotros, somos seres capaces de dar un significado al mundo en que vivimos.

Somos nosotros los que significamos el mundo en que vivimos.

* El hombre es capaz de darle múltiples significados a un mismo hecho

A diferencia de los animales, mientras que un árbol puede ser para un pájaro sólo una estación de paso entre los campos donde se alimenta y la montaña donde se refugia y puede ser para un vacuno un lugar de sombra, o para un animal predador puede ser un lugar donde va a tomar sus piezas, para el hombre, para nosotros, ese mismo árbol puede ser un lugar de sombra, puede ser objeto de estudio para un botánico, puede ser un lugar de encuentro, entonces, esa capacidad quiere decir que el hombre puede de dar múltiples significados a un mismo hecho, entre ellos al hecho que nos une a nosotros acá, que es la pérdida de hijos.

RENACER ha abierto en todos nosotros, ha despertado y nos ha hecho ver esa capacidad de darle múltiples significados a ese mismo hecho que nos ha comprendido.

RENACER ha potencializado esa capacidad individual, humana, de dar distintos significados, el vivir en distintos mundos al mismo tiempo o simultáneamente.

* La pérdida de un hijo como generadora de emociones

Podemos ver la pérdida de un hijo como generadora de emociones que nos controlan y que nos dominan y podemos verlos como generador de pasiones que nos engrandecen o nos disminuyen y podemos verla como generadora de sentimientos disímiles.

*RENACER como generador de un sí a la vida expresado de manera incondicional

Podemos ver a RENACER como generador de homenaje a nuestros hijos, a los que han partido y a los que quedan, y podemos verlo también como generador de memoria colectiva de nuestros hijos y también como generador de un sí a la vida a pesar de todo, expresado de manera incondicional.

Ahora, antes de la pausa, voy a tocar tres temas: RENACER como generador de emociones, como generador de pasiones y como generador de sentimientos.

Y para ello voy a remitirme a tres personas a Víctor Frankl, a un filósofo alemán Martín Heidegger y a un filósofo místico Martín Buber, los tres contemporáneos, los tres muertos.

*Somos libres para enfrentar y oponernos a las emociones y a los sentimientos

Frankl dice que nosotros somos libres, pero la libertad nuestra no es libertad de, sino libertad para, es decir, no somos libres de las cosas que nos condicionan, no somos libres de nuestro cuerpo, no lo podemos cambiar, no lo podemos tirar, no somos libres de nuestras emociones, y no somos libres de nuestros sentimientos, pero somos, precisamente, libres para enfrentarlos y para oponernos a esas emociones y a esos sentimientos.

Nosotros empezamos en RENACER a trabajar con las emociones y con los sentimiento desde un punto de vista el frankliano, conociendo que si bien las tenemos y son parte de nuestro destino y no podíamos eliminarlas, podíamos enfrentarnos a esas emociones, podíamos oponernos a ellas y en esa actitud era donde se hacía presente lo que Frankl llama la “dimensión espiritual”.

Pero seguíamos sin entender y sin saber qué son las emociones, qué son los sentimientos y que es el sufrimiento.

Porque si yo pregunto ¿qué es el sufrimiento? cincuenta van a decir es una emoción y cincuenta es un sentimiento y es difícil ponerse de acuerdo.

* Las emociones se apoderan de nosotros

Las emociones nos toman, nos afectan, se apoderan de nosotros, nos controlan, nos hacen perder nuestro propio ser.

Las emociones principales son la rabia, la ira y la alegría, así como las pasiones principales son el odio y el amor.

La característica de las emociones es que toman poder de nuestra persona, nos controlan y se dice “está fuera de sí”. ¿No decimos nosotros cuando vemos una persona enojada o irritada? Está fuera de sí. Y decimos que está fuera de sí de rabia, pero también decimos está fuera de sí de alegría.

Entonces, ¿Qué es lo que tenemos que conocer nosotros de las emociones?

Es que nos afectan, toman control de nosotros, se apoderan de nosotros, no somos nosotros mismos.

¿Qué valor práctico tiene esto en los Grupos RENACER?

Antes les diría que así como nos toman, muy rápidamente, en forma imprevista e impensada, porque ninguno de nosotros planea estar enojado hoy, ninguno de nosotros nos levantamos planeando: hoy me voy a enojar, hoy voy a estar enojado. De pronto aparece algo me hace enojar y me toma se apodera de mí. Pierdo mi ser, pierdo mi lucidez, pierdo mi capacidad de decisión, estoy tomado por una emoción, pero así como me toma, rápidamente, también se desprende, esa emoción me deja, me deja en libertad, también rápidamente.

En otras palabras son cosas imprevisibles muy cambiantes, muy volátiles (impermanentes).

*Las emociones en el Grupo

Entonces, si vamos a los Grupos a analizar nuestras emociones, tenemos que saber que eso nos va durar muy poquito, a lo mejor, entro yo hoy al Grupo afectado por una emoción o me tomo la emoción en el Grupo o me enojo en ese momento en el Grupo, entonces, veo el Grupo desde el enojo.

No soy yo el que ve el Grupo, es mi enojo el que lo está viendo, entonces me enojo con mis compañeros, entonces no me gusta la cara de mi compañero de Grupo, entonces no me gusta lo que él me dice, entonces entramos en un conflicto personal.

Cuando llegamos a emociones, así como nos toman nos dejan, entonces, eso es lo que hay que explicarles a un papá que viene a un Grupo afectado por una emoción. No te preocupes, que como vino te va a dejar.

Hay otras cosas más importantes sobre que conversar.

* Las pasiones: el odio

Veamos las pasiones. Las pasiones, las grandes pasiones son dos: el odio y el amor.

Las pasiones también se apoderan de nosotros, pero de otra manera, nosotros no elegimos el odio, tampoco podemos elegir el amor, vienen y nos toman, pero nos toman con lucidez, nos toman despacito y si bien es cierto que podemos, en un momento, explotar por odio, esa explosión ha sido porque hemos tenido al odio adentro, lo hemos tenido vivo, ha estado en lo más profundo de nuestro ser, lo hemos estado alimentando, lo hemos estado cultivando, lo hemos estado nutriendo y en respuesta ese odio nos ha permitido estar lúcidos, nos ha permitido ser dueños de nosotros mismos y nos ha dado fuerzas, para seguir viviendo.

Nos ha hecho darnos cuenta, por primera vez, qué somos. El odio no es una cosa necia, el que odia como el que envidia, es perspicaz, es calculador, es pensador, es lúcido. Lo que estoy haciendo no es un juicio de valor, no estoy alabando a los que odian, estoy diciendo simplemente así se maneja el odio con nosotros.

El odio tiene una característica: hay que alimentarlo, es una caldera a la que hay que echarle fuego continuamente, es como una locomotora, en la medida que se le eche fuego, en la medida que se le eche leña al fuego da vapor, me levanto, la enciendo, pienso ¿cómo puedo perjudicar a aquel que me perjudicó?

* El amor se apodera de nosotros

El amor también se apodera de nosotros, pero de una manera distinta a la pasión del odio, y la gran diferencia es que mientras el amor nos nutre y nos eleva y nos mantiene elevados, al odio tenemos que alimentarlo nosotros.

¿Por qué es importante esto?

Porque todos conocemos muchos papás que se levantan todos los días y van a buscar la causa de la justicia para los culpables de la muerte de sus hijos, y están así muchos años.

Lo que a esos papás los está manteniendo es el odio y por eso lo eligen, porque en la imposibilidad de levantarse y enfrentarse a una vida sin sentido y a una vida sin ese hijo, el odio les ha dado fuerza para levantarse, les ha dado el vapor, ha hecho mover las ruedas de la máquina y les permite girar.

Entonces muchas personas, y hay muchos ejemplos públicos de eso, de personas que buscan una reivindicación.

Ustedes ven a personas enfocadas por la televisión, con los rostros desfigurados por el odio, que dicen: “todo lo que queremos es justicia”.

Esas personas no quieren justicia, esas personas sienten odio.

Y van a seguir sintiendo odio, entonces, Moñi siempre dice: ¿Qué es lo que nos identifica a nosotros con nuestros hijos? ¿No es el amor?

Es el amor, nosotros estamos en contacto con nuestros hijos a través de la sintonía del amor.

Entonces, ¿cómo creen ustedes que vamos a estar en sintonía con ellos, si estamos sintonizados en el odio?

Lo importante es que nosotros, los que estamos en los Grupos, conozcamos esto y seamos capaces de reconocer la diferencia entre una cosa y otra, para después poder ayudar mejor a esos papás que vienen con estos planteos.

Nos vamos a encontrar con este hecho que también es muy común, una mamá en la televisión con el rostro desfigurado diciendo yo sólo quiero que se haga justicia y lo dice hoy y lo dice mañana y lo dice dentro de diez años.

Esa mamá dice “yo tengo un sentimiento de justicia”, pero ¿acaso la justicia no es serena, no es ecuánime, no es pausada? en última instancia ¿no es justa?

Así es el sentimiento de justicia, deberíamos darnos cuenta de eso, deberíamos saber bien qué es lo que cada uno realmente quiere decir, cuando dice las cosas.

Si prestamos atención a algunas personas que dicen que a ellos los guía el afán de justicia, en realidad, algunas de esas personas están movidas por la pasión del odio.

Decir que una persona pague por lo que hizo, “que ese hijo de la gran… que se vaya en cana, porque yo le tengo un odio que lo mataría si pudiera”, es muy distinto a decir que si esa persona es responsable, la justicia tendrá que hacerse cargo.

Tenemos que saber distinguir si una expresión de justicia es válida, un deseo de justicia es válido, pero el deseo de justicia no es la ley de Talión, no es ojo por ojo.

El deseo de justicia, el sentimiento de justicia es un sentimiento imparcial, es un sentimiento ecuánime, y hasta la verdadera justicia tiene los ojos vendados.

No confundamos el sentimiento de justicia con el odio que tenemos a la persona a quien hacemos responsable por la muerte de un hijo.

* Dejemos entrar el amor

Las grandes pasiones no desaparecen sin dejar ninguna cosa en su lugar son reemplazadas por otra gran pasión, el odio solamente es desplazado por el amor. Entonces a partir de esto comprendemos alguna frase que hemos usado y que dice: “Para eliminar la oscuridad, todo lo que es necesario, es dejar entrar la luz”, ¿tiene más sentido, ahora?

Cuando nosotros vamos a una habitación que está a oscuras, ¿qué hacemos? lo primero que hacemos es abrir las ventanas.

Entonces dejemos que entre la luz en nuestra vida y esa luz es el amor y esa oscuridad es el odio.

Solamente el amor reemplaza a la odio. No hay otra manera.

* Nos relacionamos con el mundo de acuerdo a nuestros sentimientos

Hemos hablado de las emociones y hemos hablado de las pasiones, vamos a hablar de otra cosa que también nos preocupa a todos y nos interesan que son los sentimientos.

Los sentimientos son la manera que cada uno de nosotros tiene para relacionarse con nosotros mismos, con el mundo que nos rodea y con las personas en sí.

Es la manera que yo me relaciono con mí mismo, pero al mismo tiempo me relaciono con los demás, me relaciono con el mundo.

Los sentimientos nos abren a nosotros al mundo, la persona que vive con un sentimiento de caridad, se le abre un mundo de caridad, a una persona que vive con un sentimiento de alegría se le abre un mundo de alegría y a una persona que vive con un sentimiento de tristeza se le abre un mundo de tristeza.

Hay muchos papás que creen que pueden salir a la calle con un sentimiento de tristeza, de pena, de enojo, de angustia y vivir toda la mañana de esa manera y volver a la casa y cambiar y poner otro sentimiento y no es así, porque el sentimiento que tenemos es el mismo sentimiento que nos va relacionar con nuestros compañeros de trabajo, con nuestro jefe, con los empleados, con las cosas que en el mundo y con nosotros mismos y con nuestra familia.

La familia se rompe muchas veces, después de la pérdida de un hijo porque nosotros nos dejamos llevar también por sentimientos.

Sentimientos de bondad, sentimientos de caridad, sentimientos de amistad, sentimientos de fortaleza, sentimientos de seguridad, sentimientos de inseguridad, todos esos son sentimientos y yo me relaciono con el mundo de acuerdo a esos sentimientos.

Si tenemos amor por nuestra familia y odio por la vida, vamos a terminar alimentando el odio y perdiendo el amor.

Decíamos hace tiempo yo no puedo levantarme a la mañana y sintonizar FM Bronca, y estar todo el día así y después llegar a casa y cambiar a FM Alegría.

Lo que yo doy afuera lo doy adentro y lo que doy adentro de mi casa también lo voy a dar a fuera.

Nosotros tenemos que decirles a los papás que si quieren a su familia, si quieren a sus hijos, si quieren preservar lo que tienen, tienen que vivir afuera como viven adentro.

Hay que demostrar que hay que vivir bien adentro, hay que vivir con amor, y ese amor que nosotros tenemos por la familia tenemos que tenerlo por la vida porque si no, vamos a entrar en conflicto, vamos a tener amor por la familia y odio por la vida vamos a terminar alimentando el odio y perdiendo el amor.

* El sufrimiento

¿Ustedes creen que se puede sufrir y ser feliz al mismo tiempo?

Sí, se puede ¿no es cierto? se puede sufrir y ser feliz.

Entonces, quiere decir que el sufrimiento es algo más, es más importante, es más poderoso, quizá, que la misma felicidad, o que el mismo dolor. Porque se puede sufrir con dolor, se puede sufrir y tener dolor y se puede sufrir y ser feliz al mismo tiempo.

Para mí la prueba más evidente de que se puede sufrir y ser feliz al mismo tiempo, es cuando entra un papá nuevo a un Grupo, como les ha pasado ver a todos ustedes con el rostro desfigurado de dolor y se va con una sonrisa.

¿No somos felices entonces?

Entonces, podemos sufrir y podemos ser felices al mismo tiempo.

¿Estamos de acuerdo?

Entonces, no podemos poner al sufrimiento en la misma categoría de los sentimientos, porque puede dar origen a uno o puede dar origen a otro.

Entramos a un concepto filosófico que es el concepto de sustancia y accidente.

Sustancia es aquello que tiene vida por sí mismo, es lo que existe por sí mismo, mientras que accidente es aquello que necesita de otro ser para existir.

Yo, Gustavo, soy sustancia, ser rubio es un accidente, que use antojos es un accidente, podría ser Gustavo, morocho, sin anteojos.

El sufrimiento es algo más que un sentimiento, ciertamente no es una emoción, ya hemos visto que las emociones nos controlan, nos dominan pero son muy transitorias, son muy pasajeras y si no es una emoción y si no es un sentimiento, ¿Qué es lo que es el sufrimiento? ¿Será acaso una pasión?

Es una pasión.

El sufrimiento es una pasión, que es capaz de generar emociones y que es capaz de generar sentimientos.

Cada vez que se acerca la Pascua en las estaciones, ¿Qué dice?: La Pasión y Muerte de Cristo y ¿Qué es la pasión? ¿A qué se refiere la pasión?: al sufrimiento.

¿Ven ustedes que se va estableciendo una jerarquía de valores?

¿Se dan cuenta que lo que hemos hecho es tratar de establecer una jerarquía de valores?, es decir, hay algunas cosas capaces de generar a otras, mientras que hay otras que no pueden existir sin las primeras.

¿Por qué es importante esto?

Porque si nosotros empezamos a trabajar con aquellas cosas que son meros accidentes nunca vamos a poder manejar lo sustancioso, nunca vamos a poder manejar esa pasión que puede engrandecernos o disminuirnos, pero si nosotros entendemos que lo que nos sucede, que el sufrimiento es una pasión que es capaz de generar accidentes, que es capaz de generar cosas negativas, pero que también es capaz de generar hechos positivos, entonces, vamos por buen camino.

Porque al sufrimiento, a la pasión del sufrimiento sabemos cómo resolverla, porque con el sufrimiento sólo puede hacerse una cosa y es dotarlo o no dotarlo de sentido, otra cosa no se puede hacer, podemos hacer que este sufrimiento sirva para algo o que no sirva absolutamente para nada, pero no podemos hacer otra cosa, entonces, trabajar con las emociones y trabajar con los sentimientos, que pasan a ser maneras de ser de esa pasión del sufrimiento, no nos permite acceder a la esencia del sufrimiento, pero trabajar a partir del sufrimiento, nos permite ver que esta manera de ser, que tengo yo, la tengo en este momento porque he perdido un hijo.

Y lo que tengo que resolver es el sufrimiento que la pérdida de ese hijo me está produciendo.

Y la respuesta y la resolución al sufrimiento está presente acá como dijo Moñi hace un rato, en el servicio, porque lean a quien lean, busquen a quien busquen, y busquen a donde busquen, el sufrimiento se trasciende a través del servicio.

Por eso es que aún sufriendo por haber perdido un hijo, somos capaces de sonreír y estar felices cuando una persona que vino muy mal, un padre que vino muy mal a nuestro Grupo, se va con una sonrisa en los labios, porque entonces, quizá por primera vez, verdaderamente, hemos servido a alguien.

Esto es para mí el valor de analizar esto de esta manera. Esto es un análisis de Heidegger.

Para concluir ahora, les voy a mencionar lo que Buber dice acerca de los sentimientos y las emociones.

Martín Buber era un filósofo místico judío que dice así:

Las emociones y los sentimientos forman parte del hecho que va más allá de lo físico y de lo psíquico, que es el amor; las emociones y los sentimientos forman parte del amor pero no lo constituyen; las emociones y los sentimientos pueden ser muy diversos, y los sentimientos de Cristo por los fariseos eran muy distintos a los sentimientos de Cristo por los discípulos bien amados, pero el amor es el mismo, ¿o no?, ese es el mensaje de Cristo.

Y dice Buber que nosotros tenemos sentimientos y tenemos emociones, pero vivimos en el amor, entonces esa es la diferencia, yo tengo sentimientos y tengo emociones, los sentimientos y las emociones habitan en el hombre, pero el hombre habita en el amor.

Esa es la otra manera de ver a los sentimientos y de ver a las emociones.

Entonces, yo quiero que quede claro que el concepto de Río Cuarto ha sido ese, de trabajar como un servicio, de trabajar entendiendo lo que es el sufrimiento, porque si entendemos lo que es el sufrimiento lo vamos a poder explicar muy fácilmente y vamos a poder aceptar como muy naturales muchas de las emociones, muchas cosas que nos suceden.

Si no, nos vamos a encontrar con este hecho que también es muy común, una mamá en la televisión con el rostro desfigurado diciendo yo sólo quiero que se haga justicia y lo dice hoy y lo dice mañana y lo dice dentro de diez años. Esa mamá dice “yo tengo un sentimiento de justicia”, pero ¿acaso la justicia no es serena, no es ecuánime, no es pausada? en última instancia ¿no es justa? así es el sentimiento de justicia, entonces, deberíamos darnos cuenta de eso, deberíamos saber bien, qué es lo que cada uno realmente, quiere decir cuando dice las cosas, ¿cuál es el lenguaje que nosotros debemos usar en común?

Nosotros sufrimos, somos seres sufrientes, somos seres sufrientes y tenemos derecho a serlo, porque hemos perdido hijos, pero también sabemos cómo se trasciende el sufrimiento.

También sabemos cómo se maneja el sufrimiento y manejar el sufrimiento no es lo mismo que sentarse a manejar la culpa, manjar el odio, manejar la bronca o manejar el rencor, son cosas totalmente distintas.

*Un Lenguaje común

Es necesario dos cosas: es necesario transitar un camino común y es necesario, por sobre todas las cosas tener un lenguaje común, lenguaje que finalmente nos permita concluir, y espero que éste sea el resultado de estas jornadas, que lo que nos sucede a nosotros es que sufrimos y lo que tenemos que aprender a manejar es el sufrimiento y que nosotros no podemos no sufrir.

* RENACER como homenaje a nuestros hijos

A raíz de los múltiples viajes que nos tocó hacer con Alicia y a raíz también de los múltiples pedidos de los distintos Grupos, en el momento de la aparición de estos Grupos RENACER a lo largo y a lo ancho del país y en otros países, comenzó a plantearse el problema de relaciones personales, de personas que hacían muchas cosas y eran resistidas por los demás y dificultades entre los Grupos y esto coincidió con el hecho de que nosotros empezamos a notar cosas que distintos papás comenzaban a hacer por sus hijos que habían partido.

Una mamá de Río Cuarto, Alicia, nos decía que durante varios años los aniversarios fueron para ella muy tristes, hasta que un día se decidió a hacer algo en nombre de su hijo.

En nombre de su hijo empezó ella y su familia a tejer escarpines, batitas y a confeccionar ropa para recién nacidos y ese día, el día del cumpleaños y el día del aniversario del hijo que había partido, se acercaban hasta la maternidad del hospital y en nombre de sus hijos a entregar estas cosas para otros hijos de otras madres que venían al mundo.

Ellas decían que querían, en nombre de sus hijos, que otros hijos vivieran un poquito mejor, de lo que hubiesen vivido de otra manera.

Este pequeño homenaje de una mamá hacia su hijo, fue muy fructífero, porque a partir de ese momento, esos días para ella fueron distintos.

Empezamos a ver papás en distintos Grupos del país que también hacían cosas en homenaje a sus hijos y que les hacía bien y que les cambiaba la vida, entonces nos dimos cuenta que había dos tipos de RENACER, que ya RENACER no era solamente, y de esto estamos hablando ya hace muchos años atrás, que RENACER no era solamente un lugar al que podemos concurrir para que nos pongan un brazo en el hombro y nos digan pobrecito yo sé lo que sufrís, yo también lo pasé.

RENACER era eso, pero podía ser más, RENACER también podría ser un lugar al cual nosotros íbamos a dar algo de nosotros en homenaje a esos hijos.

Y son dos RENACER es distintos y nosotros empezamos a preguntarle a la gente ¿a cuál RENACER le gustaría pertenecer usted? y ¿cuál sería la repuesta de ustedes?

¿Al primer RENACER, al que vamos para que nos pasen un brazo por el hombre y nos digan pobrecitos, o hacer de RENACER un lugar al cual nosotros vamos a hacer algo o a dar algo de nosotros en homenaje a nuestros hijos?

Al segundo quieren ir, ¿no es cierto?

Entonces, nos dimos cuenta que RENACER se había ido transformando solito, por propia voluntad de la vida y por propia decisión de los padres, en el segundo RENACER.

Muchas, muchísimas personas veían a RENACER como un lugar a donde iban a dar algo de ellos mismos en homenaje a sus hijos, entonces, se plantearon de inmediato una pregunta: ¿qué es lo que van a dar en homenaje a sus hijos?: Lo mejor de nosotros mismos.

¿Quién quiere ir a dar llanto, quién quiere ir a dar pena en homenaje a un hijo? ¿quién quiere ir a dar miseria en homenaje a un hijo? ¿quién quiere ir a dar odio en homenaje a un hijo? ¿quién quiere ir a dar bronca en homenaje a un hijo? Nadie.

Entonces, dijimos nosotros, como los Grupos no pueden imponer valores, como nadie puede imponerle valores a otra persona, dejemos que cada uno elija esos valores. ¿Y cómo hacemos?

Hagamos de nuestra vida un homenaje a nuestros hijos.

Nuestra propia conciencia nos va a decir cuál es el homenaje correcto, porque si yo decido hacer eso y salgo a la calle y le pego una patada a un perro, ese también es un homenaje a un hijo.

El homenaje al hijo no lo hacemos solamente en RENACER, lo hacemos con nuestra vida diaria, entonces, si yo voy a salir a la calle, yo todos los días de mi vida, voy a dar odio, voy a tener un comportamiento erróneo con la gente, si alguien me pide una mano yo se la niego, ese también es el homenaje a mi hijo.

Eso es el homenaje a un hijo y es RENACER y entonces cada uno hace el RENACER que quiere.

Para hacer un homenaje a un hijo, no es necesaria la presencia de ninguna persona de ningún papá que esté coordinando un Grupo, ni ninguna persona que me diga lo que yo tengo que hacer.

Entonces, no se imponen valores, cada uno es libre de hacer lo que quiere y eso que quiere lo hace en homenaje a su hijo, entonces no hay conflictos interpersonales, ya no tiene por qué molestarme la cara de aquella persona, de aquel señor, de aquella señora que me dice vos tienes que hacer esto, porque en última instancia yo hago lo que yo quiero en homenaje a mi hijo, pero con el pleno convencimiento de que soy responsable por lo que hago, yo y solamente yo.

Ya no puedo deslindar responsabilidades en otras personas, entonces por primera vez tenemos que asumir responsabilidad por nuestra vida y tenemos que asumirla y si lo que hacemos no sirve, no es culpa de nuestros hijos, es decisión nuestra, yo he decidido actuar de esta manera, no mi hijo.

Yo no actúo de esta manera porque haya perdido un hijo, actúo de esta manera, porque habiendo perdido un hijo, elijo actuar de esta manera.

Entonces eso solucionó dos problemas: solucionó por un lado el problema de cuáles eran los homenajes que uno puede hacer a los hijos, que son absolutamente únicos, absolutamente individuales, que pueden ser hechos sin ser impuestos y deben ser hechos sin ser impuestos por ninguna otra persona.

Esa también es una manera de ver a RENACER, como es una manera de ver a la muerte de un hijo que es con lo que partimos, la pérdida de un hijo, al principio, antes de RENACER era tragedia y una enfermedad, ahora la hemos visto como generadora de pasiones, como generador de emociones como generador de sentimientos, como generador de homenaje, cuatro cosas distintas para un mismo hecho.

Ya podemos elegir, y eso es lo que tenemos que mostrarle a los papás en los Grupos, que frente al mismo hecho, tienen muchas opciones para elegir y no solamente la pena, la tristeza o la tragedia.

* RENACER como Monumento a la Memoria de nuestros hijos

Pero no es todo aún, porque, y esto también lo fueron generando ustedes, y nuestro papel fue, solamente, el de recolectarlo, el de darnos cuenta, y el de poner todas estas cosas juntas, pero esto fue generado por ustedes y lo aprendimos nosotros de ustedes.

Estos papás que estuvieron al principio y les dieron la bienvenida a ustedes Humberto y Delfina, desde hacía mucho tiempo nos venían diciendo que cada vez que ellos hacían una misa por su hija Patricia, pedían por todos los hijos de RENACER, no pedían solamente por su hija Patricia, pedían por todos los hijos de RENACER y nosotros lo tomamos como un hecho cariñoso, lo tomamos como una anécdota, pero no lo tomamos, desde el principio, como lo que realmente significaba.

Y después, en Uruguay, en un encuentro Nacional de Uruguay, una mamá se levantó y dijo que a ella una de las cosas, que más pena, más tristeza, más miedo le había dado a ella, era que se pudiese perder, para siempre, la memoria de su hijo, tú dijiste eso, Idalina.

Ella dijo que eso era lo que más miedo le daba, entonces yo me di cuenta que la tragedia de esta mamá era que con su muerte se acabara la memoria de su hijo, entonces me di cuenta que estábamos empezando a hablar de otro lenguaje también, de un lenguaje distinto, un lenguaje mucho más hermoso, de un lenguaje mucho más esperanzador, que es el lenguaje de la memoria colectiva de nuestros hijos.

¿Qué es la memoria colectiva? la memoria colectiva es un hecho del que muchas personas tiene conexión, un hecho al que muchas personas le prestan atención y lo incorporan en sus vidas.

San Martín están en la memoria colectiva en Argentina, como está O’Higgins en la memoria colectiva de los chilenos, y está Artigas en la memoria colectiva de los uruguayos y Francisco Solano López en la de Paraguay, ¿entonces qué sucede? cada vez que nosotros vamos a un Grupo RENACER, allí va nuestro hijo y están nuestros hijos y está la memoria de nuestros hijos y la estamos forjando nosotros, nosotros estamos haciendo, a través de los Grupos RENACER, que la memoria de nuestros hijos perdure para siempre.

Porque siempre, siempre, siempre van a estar nuestros hijos en el recuerdo de aquellos padres que sigan viniendo después de nosotros.

Entonces nunca nuestros hijos van a desaparecer de la memoria colectiva.

Pero no termina todo ahí, porque en la medida en que nosotros forjamos esa memoria colectiva, también podemos dotarla de valores, podemos agregarle o podemos darle un valor agregado, como le gusta decir a los contadores, podemos dotarla de un valor agregado cultural, podemos hacer que esa memoria colectiva de nuestros hijos sea desagradable para muchos o que sea muy linda para muchos, porque si los Grupos RENACER se transforman en oasis de esperanza, se transforman en lugares de esperanza donde la gente va sabiendo que allí va a encontrar un camino, que ese es un lugar en el cual puede hacer un homenaje a su hijo, la memoria de nuestros hijos va a ser de una manera, y si los Grupos RENACER, son nada más que lloratorios, lugares donde vamos a llorar, la memoria colectiva de nuestros hijos será también de otra manera, y con el tiempo se extinguirá.

Depende de cada uno de nosotros darnos cuenta que en la misma medida en que con nuestras actitudes, con nuestras decisiones, con las cosas que hacemos con nuestra vida, hacemos un homenaje a nuestros hijos, también vamos agrandándolo en la memoria colectiva de RENACER.

Tenemos que saber, entonces, el significado real de los Grupos RENACER, no es nada más que un lugar a donde vamos nosotros a que nos pongan un brazo al hombro, los Grupos RENACER son mucho más que eso y si no nos damos cuenta de eso, deberíamos prestarle atención a lo que dijo el ingeniero Valserra, cuando en la bienvenida nos dijo que lo que nosotros hacemos nos trasciende a nosotros mismos y se inserta en la comunidad.

* RENACER como generador de un sí a la vida incondicional

Nos convertimos en referentes sociales, elijamos referentes de que, referentes de vida o referentes de muerte, referentes de decir sí a la vida a pesar de todo y allí vemos, entonces, a RENACER como generador de un sí a la vida incondicional.

Pero no un sí a la vida porque se nos ocurre, no un sí a la vida porque sea una frase que pega y que levanta el espíritu de la gente, porque para llegar a un sí a la vida hemos pasado por seis o siete alternativas, seis o siete opciones frente a un mismo hecho que es la muerte de un hijo.

Entonces no estamos indefensos y como decimos nosotros no queremos imponer valores, queremos, simplemente, mostrar un camino y de acá saldrán algunos RENACER es que se quedarán en generadores de emociones, y saldrán algunos RENACER es que se quedarán en generadores de sentimientos, y otros en generadores de pasiones, pero habrá algunos RENACER es que se transformen en generadores de homenaje a nuestros hijos y otros que se transformen en generadores de memoria colectiva y cada uno de nosotros elija y cada uno de nosotros al hacerlo, al elegir, piense ¿cuál es el vínculo que nos une a nuestros hijos que han partido, a los que quedan y cuál es el mejor homenaje que nosotros podemos hacer por ellos.

Muchas gracias.

Río Cuarto, Jornada de Capacitación, Mayo de 1998


   Este material forma parte del libro “Tributo a Renacer en su 23 aniversario” disponible para descarga en la sección Libros de este blog.

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