No dejemos que el sufrimiento nos derrote


alicia

Por Alicia Schneider

 Montevideo 1996


            Me encontré al entrar con papás con el dolor fresco, tan fresco, con esos ojos llenos de lágrimas que, sin embargo, estaban aquí hoy, y aparte de eso me encontré con otros papás que hacía  mucho tiempo que venían sufriendo hasta que encontraron a “RENACER” y estaban como queriendo agradecer.

            Ya se dijo, que la palabra gracias era una de las mejores palabras  que se podían decir y muchas veces nosotros nos sentimos incómodos, cuando alguien nos da las gracias  por algo que hemos hecho de corazón y sin que nos importe la recompensa.

            Sin embargo, es cierto que es una de las palabras más hermosas, porque eso implica que uno es humilde  y agradece la ayuda del otro, agradece porque sabe que sin ese otro, a lo mejor, no le hubiera sido fácil salir ni encontrar el camino.

           Y hemos visto hoy que las gracias son mutuas; siempre las gracias van a ser mutuas, porque nosotros comenzamos con algo pensando que Nicolás debía dejar su marca en el mundo.

            Luciana merecía tener padres enteros, entonces, cada uno de ustedes hoy tomó ese mensaje que nosotros un día  pensamos que gracias a Dios ahí estuvo y lo tomamos.

            Fíjense esto maravilloso que hizo Florida, tan creativo y original en un acróstico.

            A la letra “R” yo le agregaría “Responsabilidad”, nosotros tuvimos la responsabilidad y seguimos con la “E”, la “Elección”  de que íbamos a hacer con nuestra vida y cómo la íbamos a vivir de allí en más, después de la partida de Nicolás.

            ¿Qué merecía Luciana, esa hija maravillosa  que nos queda?

            Y después de todo ¿qué merecíamos nosotros? si nosotros fuimos padres de ese maravilloso  hijo, significaba que para algo más servíamos, no sólo para dar a luz a ese hijo y criarlo esos dieciocho años, después ¿nuestra vida terminaba?

            Debía haber algo más  seguramente para nosotros allí. Entonces nos dimos cuenta que teníamos la responsabilidad de hacer que nuestro hijo viviera a través de la forma en que nosotros vivíamos nuestra vida.

            Entonces sí, hablábamos del homenaje de que hablaron en el Grupo de Florida, hacer un homenaje a ese hijo, de tal manera, que ese hijo no se fuera de nuestra vida y simplemente lo dejásemos relegado a la categoría de absurdo de la vida, de accidente fatal, de un Dios que tiene formas misteriosas y oscuras, que yo no comprendo… ¡No señor! teníamos que rescatarlo de las garras de lo absurdo.

            Rescatar la muerte, la partida de nuestros hijos, de las garras del absurdo y devolverlo a la vida como un acto de total amor y entrega, un acto de sentido.

            La partida del hijo y tanto dolor, que tuviese sentido.

            No es una tarea fácil, cuando uno recién se lo plantea: ¿es que este dolor tiene sentido? y ahí está la elección.

            Y entonces no dejamos que el sufrimiento nos derrote porque entonces significaba que Nicolás también estaba siendo nuestro verdugo.

            ¿Ustedes quieren que sus hijos sean sus verdugos? ¿Los que quitaron toda alegría a la vida?

            ¿Están de acuerdo ustedes con que no deben ser nuestros verdugos?

            Entonces no vamos a dejar que se conviertan, simplemente, en un hecho absurdo que un día cambió nuestras vidas para mal, entonces tenemos la responsabilidad de vivir nuestra vida en homenaje a ese hijo que partió por todo lo que nos está enseñando a través del dolor, por la hija que nos queda, pero también ¡sí señor! por nosotros mismos, porque si estamos vivos, si estamos de este lado de la vida, es porque, evidentemente, todavía somos útiles para la vida.

            La vida todavía espera algo de nosotros.

            Entonces, hemos cubierto el concepto de Responsabilidad y Elección,  yo elijo lo que voy a hacer con mi vida, yo elijo como voy a llevar a  mi dolor, si lo voy a llevar como dice siempre Gustavo, buscando moneditas por el suelo o lo voy a llevar erguida y con dignidad porque así se lo merece mi hijo, porque así se lo merecen los hijos que me quedan si tengo la bendición de tenerlos y si no, porque  yo también decido y elijo vivir la vida con dignidad, porque del dolor se aprende o te destruye, esa es nuestra elección.

            Y ayudar, sí por supuesto, es ayudando a otros padres.

            La “A” es tantas cosas, es amor y es, como lo  mencionó el papá de Montevideo que habló: auto renuncia.

            Hay muchas cosas a las que uno puede renunciar en bien  de otro, en bien de la vida, por el hijo que se fue, por los que quedan, por nosotros mismos.

            Nosotros podemos decir: nuestros hijos son tan amados, jamás pensamos que podríamos tener una vida sin ellos, jamás pensamos que nuestros hijos pudieran irse antes que nosotros y se nos  pidiera seguir viviendo sin ellos, se nos pidiera que la vida pretendiera que nosotros sigamos viviendo sin los hijos, ¿qué le pasa?  ¿está loca?

            Quien sea que me lo pida es una locura, y sin embargo, sí, tenemos que seguir viviendo sin los hijos, entonces ahí está, lo he dicho y lo voy a seguir diciendo, acá hay papás que nos han escuchado muchas veces: renuncio, como un acto supremo de amor a mi Nicolás, “Cosita preciosa de la madre” como yo le digo, renuncio a mi sufrimiento, a  mi dolor, para que él esté feliz, donde sea que él esté.

            Para que él, entonces, pueda decir: “gracia Má, me sacaste un peso de encima, ya no me tengo que estar preocupando por vos ni por mi hermana ni por mi papá, porque ustedes están bien, han encontrado el camino, siguen adelante y el camino tiene sentido, no es un camino vacío”.

            Entonces, él ya está libre, él está realmente libre, él está libre pero no para alejarse de nosotros, ¿ustedes creen que alguna vez nuestros hijos  están lejos nuestro?

            Están más cerca, dice Ricardo, ¿qué opinan ustedes?

            Yo también pienso que están más cerca. Cada vez se los siente más cerca.

            Y volvemos a la “A”, ¡cuánto nos dice esa letra! ¿No?

            El amor que sentimos por ellos, crece, y crece, y crece, pero de una manera impresionante.

            Qué maravilloso lo que dijeron las hermanitas acá y todos los hermanos que, evidentemente, avalaban eso, que el amor que le daban a la hija que partió “no me lo den a mí”.

            Pobrecitos, los vamos a ahogar, se lo tenemos que dar a tantos seres que sufren y lo necesitan, ahí es donde va esa cuota de amor.

            Y ahí es cuando uno se da cuenta, cuán inmenso es ese amor que se siente por los hijos, porque no nos alcanzarán los años de la vida, para darlo a tantos seres sufrientes, que ya no van a ser sólo padres o hermanos o Grupo familiar, van a ser todos, todo aquel que nos necesite en la vida, en nuestra función social, laboral… donde sea.

            ¿Están de acuerdo?

            Entonces la “A” es todo, ¿no? es ayudar, es amor, es ese amor incondicional, eso significa darse al otro, desde lo mejor de mí para encontrarme con lo mejor del otro y aceptarnos como somos, porque todos tenemos defectos, yo tengo pocos… pero los tengo, yo sé que cada uno de ustedes piensa que tiene algunos… pero igual esos “pocos” pueden molestar al que está enfrente o al que está al lado, entonces tratemos de encontrarnos con lo mejor del otro.

            Entonces en un encuentro realmente de pares.

            Porque podemos ser un encuentro de pares que se unen por el dolor y para llorar y para volver al pasado y seguir en la forma en que murió mi hijo, pero podemos ser pares para la vida, para ponernos de pie, erguidos, caminar y dar lo mejor de nosotros a cada momento a los que sufren a los que nos rodean y a nosotros mismos.

            Tenemos que aprender a querernos un poquito más, a perdonarnos un poquito más.

            ¿No les parece que a veces somos unos jueces demasiado severos con nosotros mismos?  ¿Qué opinan?

            No tienen a veces ganas de que viniera así alguien como Dios… por ejemplo, y nos abrazara y nos arrullara y nos acunara, ¿qué les parecería? ¿No sería lindo? ¿No sería ese el consuelo supremo? ¿Estaría lindo eso?

            Bueno hagamos una cosa, pensemos en nuestros hijos, pensemos en Dios y nos abrazamos así, y empezamos a hacer un poquito de… eh… eh… eh…  ¡Qué lindo!

            ¿No les gusta pensar que alguien nos pueda acunar y arrullar?

            Dios lo hace de diferentes maneras porque nos va mandando esos ángeles sin alas que nos encuentran  en el  momento justo, ese en que estamos con el recuerdo vivo de  nuestros hijos y nos duele y llega alguien que nos saca de ese momento y hay una brisa, ese reconciliarse que lo dijeron muy bien acá. Reconciliarse con la naturaleza, una brisa ahora que viene la primavera, y que nos arrulla  y nos hace como reconciliarnos con la vida, y entonces a veces los papás piensan al revés y dicen: ¿por qué mi hijo no estará disfrutando de esta primavera, no estará disfrutando de este sol?… pero ¿ustedes creen, por ventura, que donde ellos están hay sombras?

            ¿Creen, por ventura, que ellos en algún momento donde están sufren?

            Yo pienso que no, como dice Elisabeth  Kübler Ross, están “en el reino del amor y la compasión total”.

           Y seguimos como la “C”, con amor entrega, ayuda mutua, la “C” también significa crecimiento.

            ¿Qué crecimiento  es?

            Es crecer adentro, es crecer desde el corazón, es crecer como la flor… que se va abriendo, lentamente, y se expande a la vida y se vuelca y se brinda a manos llenas, eso es crecer.

            Como estas madres que están acá adelante dando un apoyo incondicional a los que suben y van a hablar, haciéndoles ese cerco, esa valla de contención amorosa para que todos los que suben tengan coraje para hablar.

            Esto me lleva a otro punto, cuando alguien dice: yo no hablo en público, pero ¿Acaso es esto público? ¿Es público común?

            No, es como si habláramos en familia, inclusive mejor, porque a veces en la familia uno habla y otro lo critica, en cambio aquí no.

            ¡Pobre del que critique!, les voy avisando.

            En RENACER no hay críticas, y no tiene que haberlas, y si las hay ¡me las trago!

            Que me envenene a mí sola, porque debemos dar siempre lo mejor.

            A todo en la vida se le puede encontrar un sentido mágico, maravilloso, y a todo en la vida se le puede encontrar sentido del humor.

            ¡Qué maravilloso es poder reírse!

            ¿Es que alguna vez pensamos que íbamos poder reírnos?

            Quería decirles algunas palabras a los hermanos, me pareció maravilloso y magnífico que hubieran tenido el coraje y la valentía y las ganas con que vinieron y se pararon todos aquí y como todos se manifestaron abiertos para entenderse con los papás y los papás con ellos.

            Lo que dijo Amelia fue muy bueno porque los chicos ven que los padres se encierran en su dolor, pero a veces los chicos se olvidan que tienen también que acercarse al papá y sentarse y compartir lo que ellos sienten.

            Muchas veces los papás dicen: yo estoy abierto para el diálogo, pero ellos están en un silencio absoluto y no quieren compartir nada conmigo, claro, eso es un poco por los dos lados, los chicos compartir con los papás y los papás con los chicos.

            Pero a los chicos les espera una gran responsabilidad, porque cuando formen sus familias no las van a formar de la misma manera que las formamos nosotros, porque saben ahora mucho más y son mucho más sabios de lo que éramos nosotros a esa edad. A los chicos les queda una responsabilidad: criar a sus familias de tal manera que vean a la muerte como parte integral de la vida, al sufrimiento como un agente de transformación, un agente de crecimiento interior, porque el sufrimiento es parte integral de la vida, sepamos verlo así, tomarlo así y aceptarlo cuando nos toque.

           Y luego extraer de él lo mejor, porque siempre de un sufrimiento hay una lección que aprender y esa lección tiene que ver con el crecimiento interior, tiene que ver con darnos y brindarnos a manos llenas a la vida, porque la vida nos necesita, necesita seres compasivos, necesita seres generosos y solidarios.

           Algo que venimos diciendo hace tiempo, “RENACER” es como un huerto donde están creciendo los primeros brotes de una nueva humanidad y esto no es Nueva Era, onda New Age, y esas cuestiones, es una realidad.

            ¿No lo estamos viendo?, ¿no estamos viendo como los papás están cambiando para bien, para brindarse a la vida más generosamente?, ¿no lo estamos viviendo cada uno de nosotros en nosotros mismos?

            Lo vamos a ver y lo vamos a proyectar en nuestros hijos y en todos aquellos que están alrededor nuestro.

            Recuperamos la alegría y la damos a manos llenas porque la alegría del día de hoy va a durar siempre, no es como la alegría de cuando se compró un auto, porque a los cinco años ese auto ya está viejo o lo rayaron, en cambio, hoy, lo de hoy es algo que está ahí y nada más lo puede tocar, forma parte ya de mi vida, de lo vivido, de lo maravilloso de los frutos maduros de “RENACER“.

            Hoy los frutos maduros de “RENACER” están a la vista, están en el corazón de cada uno de nosotros y eso se lo debemos a los hijos que partieron, a los que quedan, a nosotros, a la vida, demos a manos llenas y nunca, pero nunca nos quedemos cortos.

                                                                                                                               Montevideo, 21 de setiembre de 1996



portada   

                                 Este material forma parte del libro
Tributo a Renacer en su 23 aniversario” disponible para descarga en la sección Libros de este blog.

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Un pensamiento en “No dejemos que el sufrimiento nos derrote”

  1. HOLA SOY ANA NOS TB PERDIMOS UN HIJO MARAVILLOSO HACE 4 AÑOS Y 4 MESES QUE ME PARECIERONINTERMINABLES DE TANTOESPERARLO DIA A DIALO VAMOS A AMAR SIEMPREY LO EXTRAÑAREMOS HASTA VOLVERNOS A ENCONTRAR ES UN DESGARRO DEL ALMA PERO COINCIDO PLENAMENTE CONLAS PALABRAS DE RENACER Y ES MAS LO PRACTICO PERO QUE DIFICIL ES POR DIOS. AGRADEZCO EL CERCO SDE CONTENCION QUE NOS DAN. SE QUE MATIAS DESDE DONDE ESTE SONRIE AL VERNOS PARAR FRENTE A LA VIDA DE LA MEJOR MANERA POSIBLE BESOS A UDS Y TB AGRADEZCO A MI MARIDO A ROXI A SU ESPOSO Y A SUS DOS SOLES ANGELA Y JOAQUIN QUE SON EL MIMO AL ALMA QUE NOS REGALO ESTA VIDA

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