Homenaje a mi querida dulce Ana


Enrique Conde

Por Enrique Conde al cumplirse 3 años de la muerte de su esposa Ana, recordando su llegada a Renacer.

 Para quienes han compartido más íntimamente las circunstancias vividas con o por  Ana

 

Hoy, al cumplirse 3 años de su partida, en su homenaje, recuerdo algunas de sus intervenciones en programas de radio o televisión

          En un programa “La Tercer Puerta”  por Canal 11 en la Ciudad de Tala, respondiendo respecto a su vinculación a Renacer, Ana dijo:

         “Cierto día, mientras almorzábamos, estábamos viendo el programa de Omar Gutiérrez, al cual fueron papás de Renacer y mencionaron que existía el grupo, que todo papá que estuviera en esa circunstancia, podía allegarse al grupo y daba unos números de teléfono, Enrique, mi esposo, los anotó y llamó inmediatamente por teléfono cuando terminó el programa y habló con Alba, y entonces me dijo “nosotros vamos a ir”.

          Cuando le comenté a nuestra hija que íbamos a ir, me dijo “ya que ustedes, en este momento, se encuentran bien, ¿por qué van a ir a un grupo?, que realmente les va a hacer remover las cosas, ustedes van a decaer”.

         Yo no prejuzgaría, le dije, vamos a ver qué es y después te cuento.

          Por entonces, ya habían transcurrido dos años y un mes que habíamos perdido a nuestro hijo Enriquito y yo pensaba que nuestro duelo ya estaba encaminado, que nosotros no teníamos necesidad del grupo, pero como Enrique tiene muchas inquietudes, yo le acompañé.

         Yo iba con aprehensiones, más que nuestra hija me había dicho eso, y a la salida de esa primera reunión que fuimos, Enrique me dice: “viste que interesante fue la reunión”, yo le dije “sí, pero esto, pero aquello…”

         , “Todos los peros… que tú quieras, me dijo Enrique, pero es un grupo que nos va a hacer bien a los dos, y vamos a seguir viniendo”

En la primera reunión

         En esa reunión, a la  que asistimos por primera vez a Renacer, el i 31 de octubre de 1995,  cuando la mamá que nos hizo la ficha de ingreso, preguntó la causa de la partida de nuestro hijo, Ana adelantándose dijo: “Por decisión propia”, lo cual fue una sorpresa para mí,  pues nunca lo había comentado anteriormente y también para la mamá que hacía la ficha que, al escuchar la expresión “por decisión propia”, levantó la vista y nos miró  con una expresión de dulzura en sus ojos.

        ¿Qué resortes de la intuición pudieron inducir a Ana a decir súbitamente “por decisión propia” en lugar de suicidio?

        Pienso que fue por el compromiso implícito en la promesa que presidió nuestra despedida a Enriquito, sintetizado en esta expresión:

“En libertad, como tú querías.”

         A saber, Enriquito enfermó, afectado por un rayo que cayó sobre la línea eléctrica cuando trabajaba con una pulidora manual, lo cual turbó su mente; a partir de entonces, juntos, tomados de su mano y durante 9 años, recorrimos todos los senderos en busca de la luz para su mente… nos detuvimos en cada estación… en cada piedra del camino… gol­peamos todas las puertas toca­mos todos los timbres.

         Él intuía que los capítulos de su vida estaban inconclusos… en el deporte, en el canto, en la cerámica, en el trabajo, en el estudio, en la religión, en el amor…

        “Debo cerrar mis capítulos”, dijo una y otra vez… y a cada instante se leía en sus ojos que, profundos y tristes, nos miraban como pidiendo permiso y perdón a la vez… para irse de nuestro lado…

        Siempre le negaríamos el permiso, pero no le negaríamos jamás el perdón; en nuestros corazones, ya lo habíamos hecho.

        Y una mañana, cuando habíamos salido a buscar flores para el jardín, que compartíamos, apro­vechó para irse… en silencio…

        ÉL había llenado de afecto nuestros cora­zones, para hacer que pudiéramos entender­lo y aceptar su decisión y esa forma que tuvo de cerrar sus capítulos… a su manera… como él era… ¡todos de una vez!

        Como un alarido vibró su nombre en el espacio…

        Su silencio fue aterrador…

        Luego besamos su cuerpo, tibio aún…

        Por siempre recordaremos  la serenidad en su rostro, su risa que aún retumba en nuestros oídos, su mirada, su estampa y la bondad de todo su ser.

         Fue un acto de amor de su parte sustraer­nos al dolor de  cada instante,  para quedar alojado para siempre en nuestros corazones.

         Es así que ese día, el 16 de setiembre de 1993, le prometimos que, “después de llorarle con ansias, le adoraríamos, por siempre con amor, pues si detrás de cada sufrimiento hay una enseñanza… gracias por  enseñarnos a amarte como te amaremos hasta la eterni­dad.

          En libertad, como tú querías.”

 

           ¿Sería aquella promesa, lo que pasó por la mente de Ana para decir “por decisión propia”?

           

           Desde entonces, gracias a Ana, desterramos de nuestro vocabulario la palabra suicidio y luego comprendimos, que aquella promesa era una promesa de AMOR INCONDICINAL, que es la luz que ilumina el camino de Renacer.

            Volviendo a lo dicho en la entrevista televisiva señalada, Ana agregó:

            “Seguimos viniendo y yo tengo que reconocer que yo necesitaba mucho del grupo, y que el grupo me dio mucha, pero mucha fuerza, porque es un ámbito en el cual todos tenemos el mismo lenguaje.

           Todos estamos en la misma situación y  hablamos el mismo lenguaje.”

 

         Muchas fueron luego sus intervenciones en diversos lugares y momentos, a través de la radio o la televisión y su dulce voz surcó el espacio sideral, contestando preguntas o acercando reflexiones sobre el mensaje de Renacer.

          Se escuchó en todos los ámbitos del país, desde Montevideo hasta Artiga en el extremo norte del país.

        En TV de Pando, en la ciudad de Pando en el Departamento de Canelones.

         “Nosotros con Enrique somos los papás de Enriquito el cual, un día, por decisión propia quiso partir. Nosotros aceptamos y respetamos esa determinación de él porque siempre quiso ser libre y entendimos que en esta oportunidad él consiguió la libertad plena.

         Al poco tiempo, a los dos años y algo que había partido Enriquito, encontramos al grupo Renacer que, en aquel entonces, no existía acá en el Uruguay.

         A partir de ahí hemos caminado con otra firmeza y hemos encontrado un sentido a la vida.

          Nosotros tenemos tres hijos más y en determinados momentos, sin quererlo, uno los deja un poquito de lado, pues es tal la angustia y el dolor que uno siente que no le da importancia a lo que tiene.

          El mensaje de Renacer nos hace ver, precisamente, que tenemos que darle valor a la vida que tenemos por delante, que nos iremos junto a ellos el día que tengamos que irnos, pero mientras tanto acá, en el lugar que nos toca vivir, tenemos que seguir con la frente alta, dignamente y tratar de ayudar a todos los papás que se encuentren en las mismas condiciones.”

         En Canal 4 de Montevideo, en el programa “Buen día Uruguay”

           “Cuando nos ocurre este hecho, tan lamentable, tan doloroso y tan increíblemente grande en la vida, que es perder un hijo, pensamos que no vamos a salir nunca y en el grupo nos encontramos y todos hablamos el mismo idioma.

           Si bien decimos que no hay varitas mágicas, parece que las hubiera, pues de a poco se va amalgamando la actitud de todos los padres y nos vamos ayudando mutuamente y, evidentemente, es increíble la evolución que se tiene concurriendo a los grupos Renacer.

           Yo creo que en nuestros rostros se puede ver realmente que hemos salido del paso, de ese trance tan angustioso que nos invadía.”

            Periodista: Yo creo que es muy importante lo que tú dices; gente que los está viendo y que se encuentran en esa situación, más allá que supongo hay un tiempo, por lo menos, al verlos, sabe que es posible.

En Radio Acuarius, de la ciudad de Artigas, capital del departamento del mismo nombre, entrevista con el periodista Fernando Carvalho

   

             “En Renacer se despierta en cada padre el espíritu humanista y solidario, aunque en sí no hay comisiones de ayuda, cada padre, espontáneamente, da ayuda a sus semejantes en la medida de sus posibilidades, padres que dedican un tiempo a hacer obras de bien, visitar orfanatos, hospitales de niños, en fin, ayudar a quienes necesitan una mano.                                                                                                                                                                       

              No hay profesionales, somos todos papás con el corazón abierto dando lo mejor de sí, tratando de aliviar el dolor que causa perder un hijo.

               Esencialmente es un grupo de papás que sentimos una fe muy grande en la vida y es un grupo de esperanza, un grupo abierto al amor”.

 

              También intervino:

  1. En el programa “El tren de la noche“ con el periodista Gustavo de los Santos trasmitido a partir de la hora cero, todos los sábados, durante 8 años.
  1. B) En Tacuarembó en Radio Tacuarembó y en Radio Zorrilla de San Martín.
  1. C) En Treinta y Tres en el programa “Ventana Abierta”  de TV Treinta y Tres
  1. D) En canal 4 de Montevideo en el programa “Buen día Uruguay”
  1. E) En canal 11 en la Ciudad de Tala con el periodista Miguel Tuala, en el programa “La Tercer Puerta”.

                     En fin, allí donde ella iba estaba la palabra de Renacer  ya fuera en su voz, como en su actitud, lo cual  ha provocado en quienes fueron sus más allegados, un  hermoso recuerdo, expresado por ellos de la siguiente manera:

                 “Nos ha dejado hermosos recuerdos y un admirable ejemplo de vida.”

                 “Hoy la recordamos como esa persona que pasó por la vida para dejarnos su experiencia inolvidable de luz propia”

                  “Ana, divina, elegante, con su porte y su presencia era suficiente.”

                 “ Ana siempre tan dulce, hablaba poco pero divina cuando hablaba.”

                 “La llevamos en el corazón. Tenemos un afecto muy especial que lo llevamos en el alma.”

                  “Su estampa siempre, su sensibilidad, su cariño, un encanto de alma, nos vamos a encontrar. Me imagino en una convivencia llena de cariño.”

                  “Su dulzura mantenida siempre, hablando siempre bien.”

                  “Recuerdo su sonrisa, su presencia, su paz, su luz, la suavidad de sus palabras. Era tierna y llena luz.”

                  “Imposible olvidar su sonrisa y aparente timidez y la fortaleza de sus palabras.”

                  “Tantos años de amor en el hogar, pero no solo en el hogar, sino a donde ella fuera, pausada para hablar, era especial, era distinta.”

                  “La conocí poco, pero la vi siempre con una sonrisa, una disposición a siempre  dar. Una luchadora hasta el final sin una queja.”

                  “Tengo un hermoso recuerdo de las horas que compartimos a lo largo de los años en el consultorio con Ana, su sonrisa, buen ánimo, dulzura y determinación.”

                   “Para nosotros el recuerdo de Ana es muy presente, pues fue para mi esposa, sobre todo, una de las personas que con la excusa de un vestido, una blusa o el dobladillo de un pantalón, estuvo al firme en el peor momento de nuestras vidas y sus palabras y gestos siempre están.

                   Un gran recuerdo para nuestra  segunda mamá”

      Epílogo

 

             Cierta vez, la periodista Sonia, de radio Tacuarembó, me dijo: “Usted, Enrique, la mira a Ana tan atento… ¿Es que no la oye nunca hablar?

             Enrique: Ana siempre habla así.

             Sonia: Yo lo observaba y me llamó la atención que estaba absorto observándola.”

             Hoy podría decirte Sonia, que atesoro la duce voz de Ana, sus dichos, su estampa  y  su dulce manera de expresarse, el orgullo de sentirse apreciada y a la vez su humildad para decir “tengo que reconocer que necesitaba mucho del grupo”

             Junto a ella disfruté 60 años y 9 días; fue desde un venturoso día de marzo de 1954, que, le dije: “Quiero decirle algo que usted ya sabe…” expresión que todos los 11 de mes, la recordábamos con cariño, hasta su último suspiro el 19 en marzo de 2014, en que le dije al oído: “Quiero decirte algo que tú ya sabes: te amo”

              Quizá fue su peluquera, vecina a nuestra vivienda, que Ana frecuentó semanalmente durante 11 años, quien mejor definió lo que era Ana, en tan solo cinco palabras:

“Se nos apagó una luz”

              Vivimos una hermosa convivencia, no éramos iguales, sin embargo, la gente no podía creerle cuando Ana decía que nunca nos habíamos peleado, que nunca estuvimos ni un minuto disgustados o sin hablarnos ni nunca decirnos adjetivos, epítetos o palabras hirientes y agregaba “yo me volvería a casar con Enrique”

             Al parecer, esto se reflejaba, pues una mamá que conocimos en un encuentro en Huerta Grande, Susana Recarey, al conocer la noticia de la partida de Ana, escribió en Facebook: “Juntos eran un bálsamo para mi corazón”.

 

            Así fue nuestra relación, no porque no hayamos tenido dificultades en la vida, algunas de ellas tremendas, como fue no solo la larga enfermedad y pérdida de nuestro hijo primogénito, sino que ya, por entonces, la vida nos había enfrentado al accidente de parto sufrido por Ulises, a consecuencia del cual, le generó lesiones cerebrales múltiples que afectan su desempeño intelectual normal, generando tantas horas de sueño interrumpido, inspirados por el amor que de él emana.

              Es difícil de concebir que tanto sufrimiento pudiera recaer sobre las mimas personas, pero en realidad fue así y hubimos de aceptarlo con entereza.

              En lo relacionado con la pérdida de Enriquito, fue el Mensaje de Renacer, que ha promovido en nosotros la responsabilidad de difundir su contenido y  el sentimiento de gratitud hacia sus iniciadores.

               En este mundo donde parece que lo normal son las separaciones, nosotros podemos decir, con absoluto convencimiento, que si uno se lo propone, puede hacer que cada día sea un renacer, como dice una poesía: “Cada día que pase, haz de decirte: hoy he nacido, la luz ésta  que miro, hiere por vez primera mi cándida pupila”

                Sentir que cada día estamos naciendo, implica la gran responsabilidad de tomar las riendas de la propia vida y, como  al pasado no lo podemos cambiar, ¿para qué mirar hacia atrás?, entonces, solo resta descubrir los valores que tenemos ocultos dentro de nosotros mismos, larvados, dice el mensaje de Renacer, que son valores humanos y descubrir qué es lo que comienza en la vida después que se va un hijo, qué es lo que comienza que valga la pena, qué es lo que comienza que tenga el mismo  valor que ese hijo que se fue, ese es el desafío para todos los que estamos en Renacer.

                Como lo dijo Alicia Berti: “El objetivo es encontrar sentido a esta tragedia y cuando le encuentro sentido, lo más maravilloso de esto, es que nuestros hijos no se van en vano, es que su partida no es estéril, es que este sufrimiento es germen, es tierra fértil en nuestro corazón, para que crezcan nuevas raíces, planto un nuevo árbol cuyas ramas lleguen al cielo.”

                 Renacer es así y así lo vivió Ana, como, el ave fénix, resurgiendo de sus propias cenizas.

                                                                                 19 de marzo de 2017

 Enrique, con el recuerdo más dulce que pueda existir parar mi querida dulce Ana junto hoy a Enriquito.

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