¿Que es la Esencia de Renacer?


“La historia de Renacer es la historia de un cambio posible conseguido por miles de personas de múltiples comunidades, cimentado en un nuevo y sólido fundamento filosófico antropológico y una moral, de la responsabilidad y de la libertad, sustentado en la dimensión espiritual, atributo específicamente humano. Desde el momento de su creación hemos trabajado con aquello que es universal a nosotros, lo que es esencial a todos los padres que pierden hijos, que es el sufrimiento que esa pérdida nos ocasiona y no las emociones o sentimientos que ese sufrimiento produce. Este mensaje no es un mensaje común, en él está el recuerdo y la memoria de nuestros hijos, en este mensaje está implícita la Esencia de Renacer. En consecuencia, necesitamos trabajar firme en la Esencia de Renacer; es necesario que la conozcamos y nos mantengamos dentro de ella, es preciso hacer un esfuerzo por conocer el significado de los grupos en su esencia, porque el mejor antídoto para todo tipo de dificultades es un conocimiento preciso de la Esencia de Renacer, así como discurrir en esta familia con honestidad moral e intelectual. Cabe preguntarnos pues,

¿Cuál es la Esencia de Renacer?

Inmediatamente surge la expresión de Víctor Frankl “El hombre que se levanta por encima de su dolor para ayudar a un hermano que sufre, trasciende como ser humano” Lo cual nos trae otra interrogante: ¿cómo es posible ayudar a un hermano que sufre por encima del propio dolor? Aquí aparece la primera característica de la Esencia de Renacer, ayuda entre pares, es decir, entre quienes sufren por la misma causa, y no quieren seguir viviendo de la manera en que lo están haciendo.

¿Ayudar a qué?

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Así llegue a Renacer.


Por Silvia Beatriz Dobler, Mamá de Luis, Grupo Renacer Esperanza.


Transcurría mi vida con cierta “normalidad” y “estabilidad”. Matrimonio con dos hijos mayores con sus trabajos, comenzando a encaminarse en la vida. Con proyectos personales y familiares, digamos teníamos la “quintita armada”.

De repente un día, la peor de las noticias llegó a nuestras vidas…nuestro hijo Luis Alberto… 26 años, lindo, fuerte, sano, no podía ser!!! Esos seres tan amados, que son prolongación de nuestro ser, sobre cuyas vidas nos atrevíamos a proyectar, cuyos futuros imaginábamos y en quienes poníamos tantas ilusiones, no podían sernos arrebatados…

Sin embargo tuve que enfrentarme a esa realidad tan cruel, a esa situación límite de ver morir a un hijo y contrariamente a lo que había pensado siempre “-si se me muere un hijo, me muero-”, yo no me morí, la vida que se terminó fue la de mi hijo, no la mía…Una incoherencia!

Al principio mi vida continuó, pero estaba anclada, como detenida, como una película a la que le ponemos pausa, como estancada, y sabemos que las aguas estancadas no son buenas para la vida… y fue así que me di cuenta de que no quería seguir viviendo de esa forma, así tan mal, y comencé una especie de búsqueda. No sabía muy bien qué buscaba… ahora me doy cuenta que lo que quería encontrar era a Luis.

Un día, recibí un papelito con el nombre de un matrimonio: Rosa y Pedro Perren, un teléfono y algo más: Grupo Renacer. La persona que me lo trajo me dijo que ellos habían perdido a su hijo Cristian, hacía más o menos unos 5 años, que concurrían al grupo, y que con gusto me llevarían. En mi absoluta ignorancia pensé: “si hace 5 años y todavía tienen que ir no será que ese grupo es tan bueno”, claro, por eso hoy comprendo que no tenemos que juzgar por las apariencias y desde nuestro desconocimiento, yo hace catorce años que pertenezco al grupo, sigo activa en las reuniones, y no está en mis cálculos abandonar, porque es tanto lo que recibí que quiero devolver aunque sea una mínima parte. Renacer es un lugar al que nadie quiere entrar, y cuando lo hace, ya no quiere más salir.

Demoré más de siete meses en comenzar… fue el día del amigo del año 2002, mi primer día en el grupo maravilloso de la ciudad de Santa Fe, llegué con mi vacío interior, mi autoestima por el piso, enojada, descentrada; ese recibimiento con tantos abrazos y muestras de cariño, me envolvieron, y sólo bastaron unos pocos minutos para que me sintiera parte de esa gran familia.

El acompañamiento, comprensión y sentido de pertenencia al grupo fueron para mí fundamentales para comenzar a entender, a buscarle la vuelta y encontrarle un nuevo sentido a mi vida, a ver que mi hija Melina había perdido a su hermano, que cuando ella nació él ya había nacido, y tenía que aprender a vivir sin él, que evidentemente era una situación nunca experimentada, a tratar de acompañar a mi esposo Dardo, porque él también había perdido al hijo… cosas que muchas veces el dolor no nos deja ver, y nos creemos que somos los dueños de ese dolor, que nos vuelve egoístas.

Tantas veces me he preguntado cómo es que seguimos viviendo, de qué manera y cómo continuamos nuestra vida, cuál es el factor que nos permite seguir. En este camino también encontré esa respuesta, la dimensión espiritual que con nuestro trabajo personal vamos fortaleciendo y generando el crecimiento de la misma.

En Renacer, aprendemos a aceptarnos, a respetarnos como personas, lo cual eleva nuestra autoestima, que cuando llegamos al grupo la habíamos perdido. Expresamos con honestidad y sinceramente nuestros sentimientos, abrimos nuestro corazón sin miedo. Mientras avanzamos en este camino vamos sintiéndonos más responsables lo cual nos hace más libres. Somos conscientes del impacto que tiene nuestro pensamiento y nuestro comportamiento en la sociedad. Entendemos que el sentido del humor aligera nuestra carga, y previene la depresión. Buscamos la paz y la serenidad. Tratamos de llevar una vida digna y dar lo mejor de nosotros en homenaje a nuestros hijos. De a poco vamos recuperando la paz interior que en el principio habíamos perdido.

De manera que luego de estar participando activamente del grupo de Santa Fe, decidimos con otros papás y mamás de Esperanza iniciar un grupo acá. Eso ocurrió el día 08 de abril del año 2006, y seguimos hasta el presente ayudándonos mutuamente en este camino tan difícil que nos ha tocado. Digo nos ha tocado como una circunstancia de la vida, como algo fortuito quizás. Pero siempre tendremos la opción de elegir cómo vivir desde ahí en adelante, y que nuestra vida sea un permanente homenaje a ese hijo que ya no está, y un permanente acompañamiento a los otros hijos que nos quedan, a los que tenemos la dicha de tenerlos.

Mi presencia en el grupo Renacer de Santa Fe, el día del amigo del año 2002, marcó la diferencia, no solamente en mi vida, sino también en la de mi familia, y constantemente trato de transmitir en mis ambientes, el valioso mensaje de vida y amor que es Renacer.


Silvia Beatriz Dobler
Esperanza – Santa Fe
27 de mayo de 2016

Un camino a recorrer.


 

¿Cómo hago para transitar el camino que Renacer me ofrece?

“El camino está en la Esencia de Renacer y tiene ojos, voz y rostro: es el hermano que sufre y está frente a mí, pues si todo mi dolor sirve para que un hermano sufra menos, entonces, habrá valido la pena de ser vivido. Pero ¿cómo? si el que sufre soy Yo

¿puedo desapegarme de mi sufrimiento?

¿Cómo puedo trascender mi yo psicológico y ver al sufrimiento como un fenómeno que hace a la esencia de la humanidad?

Ciertamente que esto es imposible en la medida en que el ser sufriente permanezca aislado experimentando el sufrimiento como existente en él mismo, únicamente en él. Solamente será posible si deja vibrar su corazón en resonancia con otro corazón sufriente, sólo si, como decía Unamuno “Al oírle un grito de dolor a mi hermano, mi propio dolor se despierta y grita en el fondo de mi conciencia”, es decir merced a uno de los fenómenos humanos por excelencia: el servicio por el amor y a través de él la ayuda mutua.

¿Cuál es el primer paso en ese largo y difícil camino que los grupos de Ayuda Mutua ofrecen?

¿Cómo hacer para sacar a los integrantes de estados de profunda concentración en sí mismos y preocuparse por el otro?

Para llevar a cabo esta tarea se debe comenzar por aprender nuevas maneras de comunicación que partan desde lo mejor de cada uno hacia lo mejor del otro, aprender ese proceso a ver al otro como aquel para quién yo soy el otro. Y lo mejor de cada uno es ese amor que aún tenemos por nuestros hijos, por la vida, por Dios o por uno mismo, puesto que si los corazones estuviesen secos, sin nada de amor, nadie estaría en grupo alguno. Debemos darnos cuenta que no puede existir grupo de ayuda mutua alguno sin la presencia del hermano que sufre.

¿qué clase de grupo sería si yo fuese el único integrante?

Es entonces, a través de ese amor por el hermano que sufre y que está frente a mí, que podemos darnos cuenta que, en homenaje a nuestros hijos, hemos comenzado a reemplazar el dolor y desesperación por amor. Elizabeth Lukas nos deja la convicción de que “toda persona, aunque psíquicamente sea sumamente contrahecha y acorralada, podrá salvar su alma por la entrega de un poco de amor” y el amor es humilde, es desapegado y es autorrenuncia, y estas tres 18 características humanas han estado eventualmente ocultas, o aún ausentes en la existencia de muchos de los integrantes de los grupos, y las tres son fenómenos que reflejan la autotrascendencia humana.

Hemos llegado así a “descubrir”, desocultar, que la respuesta del hombre al sufrimiento yace en la trascendencia, y se hace evidente una conclusión más: el sufrimiento no puede ser curado, ni resuelto, ni elaborado, el sufrimiento sólo puede ser… trascendido.


Conde Enrique,”Páginas sin punto final para un libro sin punto final“, Montevideo, 2010

Ser capaces de encontrar una razón para vivir


Enrique Conde

Por Enrique Conde.


Nosotros, padres que enfrentamos la pérdida de hijos, hemos aprendido que, como seres humanos que somos, estamos siempre orientados hacia la búsqueda del sentido, que yace oculto en cada situación de nuestras vidas.

           Algunos podrán pensar que esto es una exageración… ¿Cómo pueden tener sentido el sufrimiento, el dolor y las pérdidas?

           Es, precisamente, el sufrimiento inevitable lo que le sirve al hombre de despertador, que lo desafía a caminar con dignidad el resto de su vida, lo que le impulsa a crecer, a madurar, a cambiarse a sí mismo, logrando el acceso a la dimensión espiritual de su ser, que es un proceso desconocido para el mundo emocional de nuestra psiquis.

           Cuando el ser humano se ve enfrentado a situaciones que no pueden ser cambiadas, cuando sólo queda la actitud a tomar como única respuesta al destino, entonces, en un acto que sólo puede ser de fe, de fe en Dios, en la vida o en sí mismo, el hombre, consciente de su libertad, decide existencialmente la actitud que va a tomar.

           Frente a esto, cualquier interpretación meramente psicológica del hombre, no sólo lo reduce, sino que al hacerlo, lo priva de su libertad, que es, precisamente, donde se apoya para dar el salto a la trascendencia y asumir una actitud que le permita convertir su tragedia en un triunfo humano.

           Víctor Frankl, creó un modelo de gran valía para ayudar al hombre en su lucha por encontrar sentido a los interrogantes existenciales que la vida le plantea, ayudándolo a encontrar sus valores y a ser consciente de su libertad y responsabilidad; es un modelo no determinista, que se asienta sobre tres pilares básicos que son: la libertad, el sentido de la vida y la percepción de la posibilidad de modificación del sentido de la propia vida.

           Ser libre significa libertad de opción, no libre de sus condicionamientos, emociones o sentimientos negativos, sino, precisamente, libre para enfrentarse a ellos y asumir una actitud positiva.

           Por sentido de la vida, se entiende aquello que el hombre más ansía, no riqueza o poder o aun felicidad que es el camino de la psicología, sino ser capaz de encontrar una razón para vivir, que sea capaz de orientar su destino frente a las posibilidades que esperan ser realizadas por él en esta tierra.

           La percepción de la posibilidad de modificación del sentido es poder descubrir, en el fondo de cada realidad individual, la posibilidad de modificar ésta, en la medida de lo necesario.

          Frankl afirma que la vida tiene un sentido incondicional que no se pierde en circunstancia alguna, ni aun cuando el hombre se enfrente con la tríada trágica de su existencia, como son el sufrimiento, la culpa y la muerte, que pueden ser enfrentados con la adecuada compostura y actitud.

           Cuando el hombre pregunta cuál es el sentido de la vida, el análisis existencial le hace consciente de que, en última instancia, no es él quien pregunta, sino que, en realidad, él es el interrogado; es la vida misma la que le plantea continuamente preguntas que él debe responder, y para ello sólo cuenta con  su propia existencia y la intuición de que, al hacerlo, asume plenamente su responsabilidad por la respuesta dada; responsabilidad derivada de la unicidad de su vida, que es la que, en esencia, determinará qué valores rescatará en cada situación de su existencia.

           Al respecto dice Frankl: la vida no es un pergamino que deba ser leído, sino un  libro que está esperando ser escrito.´”

 

                                                                     Viernes 26 de mayo 2017

             Eiségesis del mensaje de Renacer por Enrique, Ana Doris  y Ulises con el recuerdo más dulce que pueda existir para nuestra querida dulce Ana junto a Enriquito.

De Renacer Congreso – Montevideo, Uruguay

“Por la Esencia de Renacer”

 

Los grupos no pueden imponer valores a los padres.


 Por Gustavo Berti – en Historia y Fundamentos de Renacer.
Huerta Grande, Córdoba, 4 de octubre de 2003.


“En 1995 dimos una charla en San Pedro, Provincia de Buenos Aires, cuando terminamos la  charla, un señor se acerca  a  nosotros y nos dice: “ustedes no han nombrado a Jesús en su charla, ustedes tienen que trabajar por Jesús y tienen que trabajar para Jesús” y nosotros le dijimos: no.

Ese hombre era un sacerdote y se llamaba Mateo Bautista, ustedes lo conocerán; nosotros dijimos no, porque los grupos son ecuménicos -universales, abiertos-, nosotros no somos religiosos  y no nos corresponde  a nosotros llevar la voz de la religión, la voz de la religión la lleva usted, nosotros llevamos la voz de los padres.

Y allí vino un conflicto.

Nosotros venimos diciendo desde hace mucho tiempo que los grupos no pueden imponer valores a los padres, pero ustedes hoy nos escucharon hablar de un valor fundamental para nosotros que es la RESPONSABILIDAD, la responsabilidad por nuestra propia vida.
Entonces ustedes podrán decirnos, ¿cómo? ustedes nos dicen que los grupos no imponen valores, pero ustedes hablan de la responsabilidad  en un tono tan enérgico que hasta parece impositivo.

Veamos, la responsabilidad tiene una característica, es un valor neutro porque todos los hombres somos responsables por nuestros actos, por lo que hacemos, pero después cada uno tiene que elegir ante quien es responsable, si es responsable ante Jesús, si es responsable ante Mahoma, si es responsable ante Buda, si es responsable ante su hijo, si es responsable ante la sociedad o si es responsable ante sí mismo, pero Renacer jamás le va a decir a un papá  ante quien tienen que ser responsable; hasta ahí llega, jamás hemos impuesto un valor.

Desde el primer día hemos respetado y fomentado la libertad de cada una de las personas que forman parte de Renacer y jamás hemos impuesto un valor.

Mateo Bautista nos pidió que impongamos un  valor a los padres, que impusiéramos a Jesús como valor;  nosotros no rechazamos a Jesús, pero no podemos imponerlo como valor, porque podría haber venido un budista y   decirnos bueno, nosotros queremos que pongan a Buda como valor y la respuesta hubiese sido la misma, como si hubiese venido un mahometano  y nos hubiese pedido que pusiéramos a Mahoma como valor, nuestra respuesta  hubiera sido la misma, no; nosotros acompañamos a los papás hasta su responsabilidad, ante quien sea el papá responsable es de cada uno, en absoluta libertad.
Ustedes saben que Renacer ha sido siempre así, ¿no es cierto?

Todos: Sí.

Todos ustedes lo han experimentado sin embargo han venido las críticas. (Yo escuché decir en Tacuarembó por Radio Zorrilla de San Martín, al Sr. cura Mateo Bautista que éramos “espiritistas” -nota de quien transcribe esta versión grabada, Enrique Conde- ).
Durante mucho tiempo los papás nos  preguntaban ¿qué pasa con Mateo Bautista?  y nosotros no teníamos una respuesta concreta para darles y entonces les decíamos, bueno, cada uno de ustedes saque su propia conclusión.
La lucha vino porque nosotros nos resistimos a  imponer valores a las personas en los grupos y este hombre quería que nosotros le impusiéramos un valor.
Al mismo tiempo que sucedía esto,  se desprendió de Renacer el grupo de Mar del Plata, porque Mar del Plata nos pedía a nosotros que en todos los grupos se enseñara, se dieran clases de Logoterapia, y nosotros les dijimos: no, porque hacer eso sería imponer un valor, por un lado  y por otro lado, ustedes escucharon hoy a  Moñi, que cuando ella le dio gracias a Frankl, Frankl le dijo: “no; gracias a ustedes, porque  ustedes son la Logoterapia”.

Si ustedes leen los libros de Frankl,  él dice  que la Logoterapia no es nada más que el leguaje del hombre común y corriente que lucha por encontrar sentido a su  existencia, traducido al idioma médico.

“Que les vamos a enseñar a los papás, nos dijo Frankl, si ellos nos están enseñando a nosotros, si ustedes son la Logoterapia,  ustedes son quienes nos enseñan con  su coraje, con su actitud, con su voluntad de vivir y con su decirle sí a la vida, ¿cómo les voy a enseñar yo a ustedes”

¿Se dan cuenta?

Entonces, como les decía, en Mar del Plata nos pidieron de nuevo que impusiéramos un valor, pero ese valor ya no era Jesucristo, ese valor era la Logoterapia, entonces ante la negativa de imponer  valores, otro grupo se separó.

Los ataques vinieron de afuera y de adentro,  vinieron al mismo tiempo y por la misma razón.

Y recién ahora nosotros podemos decirles  a ustedes por qué sucedió eso, nos faltaban piezas del rompecabezas.”